Los hombres de la guadaña
- Автор: Коннолли Джон
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Los hombres de la guadaña». Краткое содержание книги:
Según lo que Gabriel había averiguado antes de llegar al pequeño departamento de policía, el chico era un luchador, uno que se mantenía firme cuando lo provocaban. Eso era bueno. Indicaba una importante predisposición a la agresividad, incluso el anhelo de una oportunidad para desplegarla. Las experiencias de Louis con Deber habían sido el detonante de lo que siguió pero, para completar la analogía, el arma ya estaba cargada desde mucho antes. Corrían también rumores de que el chico era homosexual; si no activo, ya que aún era muy joven, había mostrado como mínimo su tendencia lo suficiente para que en el pueblo circularan rumores sobre su sexualidad. En cuanto a la sexualidad individual, como en muchos otros ámbitos, Gabriel tenía una visión abierta. Distinguía entre aquellos aspectos que eran aberrantes -una predilección hacia la violencia, por ejemplo, o el impulso a abusar de menores- y aquellos que no lo eran. Una conducta sexual aberrante era indicio de una fiabilidad dudosa que también tendía a manifestarse en otras esferas, motivo por el que quienes la practicaban no se acomodaban a las necesidades de Gabriel. El no era homosexual, pero entendía la naturaleza del deseo sexual, del mismo modo que entendía la naturaleza de la agresividad y la hostilidad, ya que no estaban tan alejadas como algunos querían creer. Si bien había aspectos de la conducta humana que podían controlarse y alterarse, había otros que no, y entre ellos estaba la orientación sexual. La sexualidad de Louis sólo interesaba a Gabriel en el sentido de que podía volverlo vulnerable o crearle un conflicto. Esa debilidad podía explotarse.
Así pues, Gabriel observó a Louis a través del cristal, y el chico fijó la mirada en él. Pasaron cinco minutos así, y al final Gabriel asintió, aparentemente satisfecho. A continuación, se puso en pie y salió de la sala para enfrentarse al asesino de quince años.
Como cualquier buen jefe, Gabriel, a su manera, apreciaba a los suyos, pese a que estaba dispuesto en todo momento a sacrificarlos si surgía la necesidad. En los años posteriores, Louis cumplió, incluso superó, las expectativas de Gabriel, salvo en un aspecto: se negó a matar a mujeres por orden de Gabriel. Era, supuso Gabriel, un legado de su educación, y Gabriel condescendió, porque ciertamente apreciaba a Louis. Se convirtió en un hijo para él, y Gabriel, a su vez, se convirtió en su padre.
Gabriel entró en la sala de interrogatorios y tomó asiento frente a Louis al otro lado de la mesa. La sala olía a transpiración y otras cosas más desagradables, pero Gabriel hizo como si no lo notara. Al chico le resplandecía el rostro por el sudor.
Gabriel desenchufó la grabadora de la toma y apoyó las manos en la mesa.
– Me llamo Gabriel -se presentó-, y tú, según creo, eres Louis.
Sin contestar, el chico se limitó a observar al hombre, esperando a ver qué venía a continuación.
– Por cierto, puedes marcharte -dijo Gabriel-. No se te acusará de ningún delito.
Esta vez el chico sí reaccionó. Abrió un poco la boca y levantó las cejas visiblemente. Miró la puerta.
– Sí, puedes salir de aquí ahora mismo, si es lo que quieres -continuó Gabriel-. Nadie intentará detenerte. Tu abuela te espera ahí fuera. Te llevará a vuestra pequeña cabaña. Podrás dormir en tu propia cama y estar entre los objetos que te son familiares. Será todo igual que antes.