Los hombres de la guadaña
- Автор: Коннолли Джон
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Los hombres de la guadaña». Краткое содержание книги:
En términos reales, la aparente facilidad con que el chico había matado denotaba una posible disociación, una reticencia o incapacidad de reconocer las consecuencias de sus actos; eso, o la comprensión intelectual de que había asesinado a alguien combinada con la negación emocional del acto, y con ello cualquier responsabilidad real. Habría que someterlo a más pruebas para llegar a conocer su verdadera naturaleza. El chico no parecía manifestar señales de excesivo estrés. Al parecer, se había comportado con calma frente a un interrogatorio a ratos violento. No se había venido abajo. No buscaba una oportunidad de confesar, de expiar su pecado. Cierto era que el estrés podía manifestarse más adelante, pero de momento se lo veía relativamente poco afectado por lo que había hecho.
Era sólo un pequeño porcentaje de hombres, un escurridizo dos por ciento, el que, en determinadas circunstancias, podía matar sin remordimientos. Esas circunstancias no implicaban necesariamente un riesgo personal, ni siquiera un riesgo para las vidas de otros. Era, a cierto nivel, una cuestión de condicionamiento y situación. En algún momento habría que colocar al chico en el entorno adecuado para ver cómo respondía. Si no reaccionaba bien, allí se acabaría la historia. Eso también podía implicar, como Gabriel bien sabía, la muerte del chico.
Estaba por otra parte la cuestión de cómo respondería a la autoridad. Una cosa era matar por propia iniciativa y otra muy distinta matar porque alguien te lo ordenaba. Era más probable que los soldados dispararan sus armas en presencia de sus jefes, y su eficacia aumentaba cuando existía un vínculo de respeto entre ellos y ese jefe. Gabriel se hallaba en una posición distinta: sus subalternos tenían que hacer lo que él ordenara incluso en su ausencia. Era como un general, pero sin subordinados en el campo de batalla para asegurarse de que sus órdenes se cumplían al pie de la letra. A su vez, los jefes en el combate poseían cierto grado de legitimidad derivado de su rango en la jerarquía de sus naciones, pero la posición de Gabriel era mucho más ambigua.
Por todas estas razones, Gabriel elegía a quienes utilizaba con sumo cuidado. Los auténticos sociópatas no le servían, porque no respetaban la autoridad. Cuanto menor era la edad de sus subalternos, tanto mejor, ya que los jóvenes eran más susceptibles de manipulación. Buscaba puntos débiles que explotar, maneras de llenar los vacíos en sus vidas. Aquel chico, Louis, carecía de figura paterna, pero no estaba tan desesperado por encontrarla como para someterse a la autoridad de Deber, ni para huir de él a fin de encontrar a otro cuando se hizo evidente que Deber lo consideraba una amenaza. Gabriel tendría que andarse con pies de plomo. No le sería fácil ganarse la confianza de Louis.
Pero, por lo que Gabriel había averiguado, Louis era también solitario por naturaleza. No tenía amigos íntimos, y era el único hombre en una familia de mujeres. No era de los que entablarían relaciones en el seno de grupos más amplios, lo que significaba que si se canalizaban sus instintos naturales, no buscaría en otros la absolución de sus actos. La absolución era algo que Gabriel no podía ofrecer, y por esa misma razón prefería a quienes no se dejaban incomodar más de lo necesario por la culpa. Tampoco quería a aquellos que podían identificarse en exceso con sus víctimas. Para hacer lo que les exigía, se requería distancia emocional, y a veces Gabriel estaba dispuesto a alterar su planteamiento a fin de explotar diferencias sociales, morales o culturales entre sus Hombres de la Guadaña y las víctimas. Ahora bien, no pretendía erradicar la empatía por completo, ya que la ausencia de empatía era otro indicador de sociopatía. Cierta empatía era un freno necesario al comportamiento hostil o sádico. Debía mantenerse un delicado equilibrio. Era la diferencia entre estar preparado para hacer daño a alguien cuando se requería y hacer daño a alguien cuando se deseaba.