Juego del Depredador
- Автор: Фихан Кристин
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Juego del Depredador». Краткое содержание книги:
Saber Wynter contesta a un anuncio para la estación de radio… el trabajo perfecto de noche para ella. Es afortunada al alquilarle a Jess, el segundo piso de la estación, en donde también puede trabajar como un ama de casa de medio jornada.
Jess pasa la mayor parte de su tiempo encerrado y aislado en su oficina privada. Pero frente a la fragilidad e inocencia de Saber se despierta en su alma, el poderoso deseo de protegerla, cuidarla y… amarla.
– ¿A qué se debe esa sonrisa? -Le preguntó recelosa mientras entraba en el garaje. Estaba sentado en el piso al lado de su silla de ruedas, enfrentando a Bill, quien aún lo miraba con miedo. Uno pies más allá, estaba Lloyd, rodando de adelante a atrás y gimiendo-. No parece que necesites mucha ayuda. -Pero se le acercó y sujetó la parte posterior de su cinturón mientras él se disponía a volver a la silla.
Él vaciló. Era un hombre grande y no quería correr el riesgo de lastimarla, sobretodo pudiendo subirse a la silla de ruedas por si mismo. ¿Has sido realzada físicamente tanto como psíquicamente?
Ella asintió. Suficiente. No tengo la fuerza muscular con la que fueron dotados muchos otros, pero basta para ayudar.
– Deja que mis brazos soporten el peso.-Manteniendo la mirada en Bill, Jess se aseguró de que los frenos estuvieran puestos antes de elevarse hasta el asiento. Podía sentirla tirar, su pequeño cuerpo rozándose contra él mientras su peso la arrastraba hacia delante-. ¿Estás atascada?
– Te estás riendo de mí. -Le tomó un momento sacar los dedos de alrededor de su cinturón. Se apoyó en él, inhalando su aroma-. Creo que estás disfrutando de esto.
– Tal vez. Ha pasado un tiempo desde que he visto algo de acción.
Ella estudió su rostro.
– ¿Estás diciéndome la verdad?
– Estoy sentado en una silla de ruedas, nena, y eso es bastante y malditamente real. No van a enviarme a una misión a no ser que Ken o algún otro me cargue a su espalda.
Le había visto patear a su atacante, sin ninguna duda, e iba a tener que mentir, o dar una explicación. Otro experimento, otra parte artificial del mismo. Había sido genéticamente realzado, física y psíquicamente. Y ahora era biónico. No quedaba mucho del verdadero Jess Calhoun. Una vez que supo la verdad, el miedo se arrastró por su interior, por que él era de lejos mucho más peligroso de lo que ella nunca había imaginado. Aquella silla de ruedas había sido su señuelo, su cebo.
– Pero tú trabajas para ellos. -Ella mantenía la voz baja y no le miraba.
– Te dije que lo hacía. Ellos han invertido un montón de tiempo y dinero en mí y en mi entrenamiento, cara de ángel. No van a dejar que me marche tranquilamente.
Ella giró bruscamente la cabeza, su mirada enfrentando la de él.
– Ni a mí. Eso es lo que estás diciendo, ¿no, Jesse? Estás diciendo que no van a dejarme ir tan fácilmente.
– No van a dejarte ir de ninguna manera, Saber. Pero hay más que un ‘ellos’. Tenemos a los chicos buenos y a los chicos malos, y vas a tener que escoger un bando.
– ¿Por qué? Estoy fuera. Déjale venir tras de mi.
– Es implacable y más tarde o más temprano te encontrará. Tiene un sistema de rastreo en cada uno de vosotros. Y me imagino que no lo has hecho muy feliz huyendo de él.
– Sé sobre el dispositivo de rastreo. Solía colocar los chips en la cadera, pero como algunos de aquellos que escaparon los quitaron, ahora está usando un sistema diferente. Eso no me preocupa, no puede usarlo conmigo. -No había humor en su sonrisa-. Whitney cree que es superior a todos, y esa es su perdición.
– No va a detenerse, Saber. -Trató de ser gentil, pero quería que ella entendiera las consecuencias-. Tendrás que unirte a nosotros.
Los ojos de ella relampaguearon.
– No, no tengo que hacerlo, Jesse. ¿No es esa la meta del entrenamiento que todos nosotros pasamos? ¿Conseguir la libertad para la gente? Bueno, tal vez yo no tenga padres y un hogar, pero soy una persona. Y quiero ser libre.
– Eres un depredador, nena, igual que yo. Vivimos en las sombras y salimos para cazar. -Ella parecía joven y frágil parada allí mientras él aplastaba sus sueños. Se extendió hacia ella, pero ella retrocedió, de modo que solo las yemas de sus dedos rozaron su muñeca. Pero no estás sola, Saber. Estoy aquí y permaneceré a tu lado. Todos nosotros permaneceremos contigo y le haremos frente.
Ella se apartó mientras la primera oleada de Caminantes Fantasmas irrumpía en el garaje, con las armas desenfundadas, los rostros serios. Logan Maxwell y Neil Campbell se acercaron desde ambos lados.
– Dos muertos -informó Logan después de agacharse a tomarles el pulso-. Dos vivos. -Miró a Jess-. ¿Ambos estáis bien?
– Saber tiene un moretón formándose en el rostro, pero aparte de eso, estamos bien. Ella revisó la planta baja, pero no la planta alta.
Ken y Mari están en el techo. Logan envió la información a Jess y dio un tirón a Bill para ponerlo de pié.
– Tú darás un pequeño paseo con nosotros.
– Quiero un abogado -exigió Bill.
– ¿Te parezco un policía? -replicó Logan-. No me cabrees más de lo que ya lo has hecho.
Neil tiró del sujeto hacia él.
– Entonces ¿te gustan las jovencitas?
– ¡No! No sabía que tenía catorce. Él no nos dijo eso.
– Vamos.
– Pero, mis amigos… Los mataron.
– No te mataron a ti o a tu colega de allí. Os reservaron para nosotros. Así que será mejor que digas todo lo que queremos escuchar -le instruyó Neil, empujando al hombre por delante de él hacia fuera del garaje.
Eres un tipo tan cruel. Logan reía por lo bajo. El idiota va a ponerse a berrear en un minuto. Llévate también a éste. Levantó a Lloyd, sin importarle que la mandíbula del sujeto estuviera dislocada y su nariz rota.
– Fuera de aquí.
Saber observó al equipo moverse con rápida eficiencia, ocupando la casa mientras ella se quedaba absolutamente quieta, sin querer llamar la atención sobre si misma.
La mano de Jess envolvió la suya. Ella apretó sus dedos, con el corazón asentándose a un ritmo más estable.
– Vamos a entrar. Tienen que remover los cuerpos y limpiar aquí dentro. Quiero volver a controlar mi oficina.
– No hemos despejado la casa. -Advirtió Logan.
– Estaremos en la oficina. Deben haberla peinado lo primero -dijo Jess-. Y no lograron entrar allí.
– Salvo en la oficina, colocaron micrófonos muy sofisticados por todos lados.-Logan le alcanzó uno-. Mira esto. No es uno de los nuestros y no es de los que he visto usar a Whitney. -Le echó una mirada a Saber-. Tú debes ser Saber Wynter, la compañera de apartamento de Jess.
Ella asintió. Sus ojos le recordaron a un halcón, agudos e inquietos, que no se perdían nada. La hizo sentir mas vulnerable que nunca. Su mirada cayó hacia la mano de Saber, unida a la de Jess. Instintivamente ella comenzó a soltarse, pero Jess apretó su agarre.
– Estaremos en la oficina, Logan -dijo Jess.
Envíala por delante.
La mirada de Jess saltó a la cara de Logan.
– Saber, ¿sostendrías la puerta para mí?
– Claro. -Se movió sin vacilación, en línea recta a través del garaje, giró ligeramente en la puerta de la cocina con la mano en el picaporte, y dio una ojeada en el parabrisas del coche. Se produjo una entrega de algo que ella no pudo distinguir, pero Logan definitivamente le dio una cosa a Jess y él la deslizó en la bolsa que siempre llevaba en su silla. Su boca se tensó, pero ella siguió caminando.
Maldito fuera. Hasta allí llegó eso de unirse al equipo. Estaba loca por pensar que podría construir un lugar para si misma. En esencia, estaba intercambiando un amo por otro. Porque si trabajaba para el jefe de Jess, quien quiera que fuera, tarde o temprano la enviarían allá afuera a hacer exactamente lo mismo que Whitney quería de ella, y no podía vivir con eso.