Juego del Depredador
- Автор: Фихан Кристин
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Juego del Depredador». Краткое содержание книги:
Saber Wynter contesta a un anuncio para la estación de radio… el trabajo perfecto de noche para ella. Es afortunada al alquilarle a Jess, el segundo piso de la estación, en donde también puede trabajar como un ama de casa de medio jornada.
Jess pasa la mayor parte de su tiempo encerrado y aislado en su oficina privada. Pero frente a la fragilidad e inocencia de Saber se despierta en su alma, el poderoso deseo de protegerla, cuidarla y… amarla.
Pero el cachorro murió. No quise eso. Fue un accidente. Lágrimas brotaron de sus ojos antes de que pudiera detenerlas.
Inmediatamente él frunció el ceño, viéndose severo.
¿Qué te dije sobre llorar? ¿Quieres volver a la oscuridad? ¿En la tierra dónde las malas muchachas deben estar?
Ella se esforzó por contener las lágrimas, negando con la cabeza, de repente con mucho miedo. Alcanzó el tobillo de Thorn. La pequeña niña estaba profundamente dormida, su pelo caía sobre la almohada, tan blanco que se parecía a la seda de una mazorca de maíz. Tendría aproximadamente tres, y a los ocho, Saber se sentía muy maternal con ella. Su propio corazón latía demasiado rápido con anticipación. Debía tener cuidado, proteger a Thorn de cualquier peligro. Mantendría el control. El doctor deseaba que le mostrara su control. Se humedeció los labios y absorbió el ritmo del cuerpo de Thorn en el suyo.
Saber forzó su cuerpo a relajarse, simplemente adecuarse con el sonido y la sensación de ese pequeño corazón. Mantendría su toque ligero, tan ligero que Thorn no despertaría. El pulso era tan diminuto, pero fuerte. Sabía exactamente los senderos, en el cuerpo de Thorn, las venas y arterias, y las rutas de los nervios, cada línea que alimentaba o era alimentado por aquel solitario órgano.
Respiró por ambas, el aire se precipitaba dentro y fuera de sus pulmones. Por un momento experimentó una extraña euforia, como si ambas fueran la misma persona, una en la misma piel, corazones y mentes totalmente en sintonía. Y luego ella introdujo el pequeño latido irregular. Un ruido sordo. Esperar. Otro ruido sordo.
Thorn se movió, el dolor crispaba su rostro. Sus ojos se agitaron abriéndose y ella miró directamente a los ojos de Saber. El conocimiento estaba allí. Entendimiento. Thorn siempre había sido tan inteligente, mucho más allá de lo que Whitney alguna vez adivinó -o tal vez lo hacía- y quizás por eso tenía miedo de ella.
Saber arrancó su mano del tobillo de Thorn.
– Lo hice. Y no lo eché a perder esta vez. -Escondió su voz triunfante, sin ningún indicio de desafío. Pero no tocaría a Thorn otra vez. No habría ningún segundo experimento porque comenzaba a sospechar que el doctor habría sido feliz si ella hubiera matado a Thorn. Se había sentido feliz cuando el cachorro murió. Lo había visto en sus ojos aunque o la hubiera mirado severamente.
Hubo un largo silencio. Ella mantuvo su cabeza agachada. Finalmente él posó su mano sobre su cabeza.
– Buen trabajo, Wynter. Eres una muchacha muy buena.
Saber parpadeó para enfocar de nuevo su rostro en el espejo. En ese momento estaba blanca y devastada por el recuerdo. Thorn. No se había permito pensar en Thorn o en sus sacrificios durante años, pero si había una muchacha, una mujer, que podría burlar a Whitney, esa era Thorn.
– Vive -dijo ella en voz alta-. Mantente viva.
Se contempló a sí misma, buscando defectos. Su rostro tenía una piel hermosa, suave y sin arrugas, y ojos muy grandes. Ella parecía tan joven con su menudo cuerpo y su rostro de niña. Nadie siquiera sospecharía que ella era mortífera. Enderezó los hombros y afirmó su boca. Tenía habilidades y las usaría para proteger a Jess. Quienquiera que le quería muerto iba a tener que lidiar con ella. Si era Whitney, bien, siempre había sospechado que la encontraría algún día, y ella no permitiría que le hiciera daño o matara a Jess. Si era algún otro pirado obsesionado con su voz, iba a hacer desaparecer esa amenaza para Jess de una vez y para siempre.
Apartando el vestidor, se puso de rodillas para quitar la pequeña parrilla de la pared. El tubo se curvaba hacia atrás y tuvo que estirarse lo máximo para sacar su equipo de campaña. Abriendo el estuche de cuero, contempló sus opciones. Mientras estudiaba varias posibilidades, se echó sobre el cabello un fuerte gel fijador y luego colocó se un gorro ceñido. Se desnudó con rápida eficiencia y se puso una malla tan delgada y apretada que parecía una segunda piel. La malla actuaba como un sellador, impidiendo que sus células fueran esparcidas cuando eliminaba un objetivo. Su ropa era lo siguiente, muy indescriptible, algo que un adolescente podría llevar. Ella se puso vaqueros y una camiseta sobre la malla.
No tomó ninguna arma, pero cubrió sus manos con una solución para rellenar todas las líneas de sus palmas y dedos, haciéndolos absolutamente lisos, así no dejaría huellas o células, pero aún podría hacer contacto piel a piel. Era una milagrosa invención, la más astuta de Whitney, aunque no hubiera informado al gobierno. Parecía que el único uso encubierto para esto debía ser de él. Al principio había robado varias muestras con la idea de poder enviarlas anónimamente a un centro de investigación, esperando que pudieran duplicarlas, pero era imposible saber con qué instalaciones estaba asociado.
Saber no era un ancla, así que la muerte, en particular una brutal, tenía extenuantes repercusiones en ella. No podía permitirse fallar en esta misión, así que añadió un pequeño frasco de líquido en su armamento. Si matara otra vez esta noche, sólo tendría que tomar la medicina y esperar que la sostuviera hasta que pudiera estar sola en algún sitio seguro.
Tenía que pasar la seguridad de Jess al exterior sin que se diera cuenta que se había ido. Él estaba en su oficina con su amigo Logan, mirando algo que no quería que ella viera. Tendría que ubicar a sus Caminantes Fantasmas, estaba segura de que estaban allí, protegiendo la casa y a Jess. No podían verla marcharse o volver.
Empujó abriendo la puerta del ático y saltó, agarrandose el marco y balanceándose. Con cuidado cerró la puerta detrás de ella, asegurándose de que encajara perfectamente de forma que pareciera que no la habían movido. Había probado esta ruta cien veces, así que podía hacer el recorrido en la oscuridad hasta el espacio de la buhardilla donde estaba la rejilla de ventilación. Siguió el conducto de la calefacción, evitando dar un paso en falso y manteniéndose tan ligera como le fue posible mientras contaba los pasos hasta el pequeño respiradero.
El enrejado del respiradero era un cuadrado de doce pulgadas. Había preparado ya la parrilla, por si acaso, soltando todos los tornillos a excepción de uno. Había escondido su equipo de emergencia allí junto con sus herramientas. Rápidamente sacó el último tornillo y simplemente esperó en la oscuridad, sosteniendo la rejilla mientras sentía la noche.
Había alguien en la azotea. No era enemigo, al menos no enemigo de Jess. Ken Norton estaba allá arriba con un rifle en sus manos. Mari tenía que estar cerca. Otra vez, Saber ignoró la opresiva oscuridad y el modo en que esto la hacía sentir hasta que encontró la posición de Mari. No había ningún sonido o movimiento, nada que revelara a los Caminantes Fantasmas; en cambio era más un salto en la energía, como si el poder estuviera vivo y latente en la azotea.
La buhardilla era difícil de ver desde la misma azotea, y ningún Caminante Fantasma tenía alguna razón para mirar mientras ella se movía a paso de tortuga y no llamara su atención. Cuidadosamente empujó hacia adentro la parrilla, teniendo cuidado de no rasparla contra el marco. Ahora venía la parte complicada. Tenía que deslizarse por el pequeño espacio hacia el exterior sin ser atrapada.
El movimiento siempre atraía la mirada y los Caminantes Fantasmas tenían un infalible sexto sentido. Con insoportable paciencia, Saber se escabulló del ático hacia campo abierto. Cuando estaba pendiendo de sólo un pie sobre la parte más escarpada del borde del techo, estiró una mano y colocó de vuelta la rejilla en su posición. Sólo un ojo muy agudo detectaría que el respiradero estaba ligeramente inclinado. Avanzó y se dejó caer desde el declive, sus pequeños pies no hicieron ningún ruido cuando aterrizó.
Avanzó una vez más y esperó, consciente de que esos primeros momentos eran los más cruciales. La ropa especial de su equipo de campaña reflejaría lo que la rodeaba de modo que pareciera mimetizarse con este. Era un pequeño recuerdo que había birlado y la ayudaba a hacerse invisible. Mantuvo su energía lo más bajo posible, cambiando su biorritmo de modo que emitiera lo menos posible para alertar a Ken y Mari de la presencia de otro.