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Juego del Depredador

Электронная книга - «Juego del Depredador». Краткое содержание книги:

Después de ser torturado, el ex SEAL y Caminante Fantasma, Jess Calhoun, regresa a su ciudad natal en Sheridan, Wyoming, donde posee una estación de radio local. Sus intenciones son vivir tranquilamente, escribir canciones y realizar su fisioterapia.
Saber Wynter contesta a un anuncio para la estación de radio… el trabajo perfecto de noche para ella. Es afortunada al alquilarle a Jess, el segundo piso de la estación, en donde también puede trabajar como un ama de casa de medio jornada.
Jess pasa la mayor parte de su tiempo encerrado y aislado en su oficina privada. Pero frente a la fragilidad e inocencia de Saber se despierta en su alma, el poderoso deseo de protegerla, cuidarla y… amarla.
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Jess tiró de ella hasta que estuvo sentada en su regazo.

– Baila conmigo otra vez cariño -le dijo, manteniendo su voz baja y suave. La mirada de su cara era desgarradora. Si en algún momento de su vida había considerado romper la autorización de seguridad, era este.

Sus brazos envolvieron su cuello y ella se relajó contra él cuando impulsó la silla a la pista de baile. Encontró una esquina tranquila donde las sombras les daban intimidad. La música era suave y relajante. Saber se relajó en sus brazos, enterrando su cara en su garganta.

El divisó a Logan Maxwell entre la multitud, y a Martin Howard en el bar. Se sintió mejor sabiendo que estaban cerca. Quien fuera que los estaba observando obtendría mucho más de lo que querría si hacía un movimiento contra Saber o contra el. Logan empuñaba su poder con infinita destreza. Martin era letal en cualquier situación. Mari era una desconocida para Jess habiendose casado recientemente con Ken, peo pero si era lo suficientemente fuerte para estar con Ken, entonces era bienvenida.

Jess no iba a perder a Saber. Sus días de huir habían terminado, y si todavía trabajaba para Whitney, entonces se encargaría de que ella supiera exactamente quién y qué era Whitney realmente.

– ¿Qué está mal? -el susurro de Saber estaba en su oído, en su mente, deslizándose por su piel como una caricia.

Se obligó a respirar.

– Nada, cariño. Estoy disfrutando de sostenerte.

La silla se tambaleaba con la música. Sabía que los demás podían leerle. Sabrían como de profundos eran sus sentimientos por Saber, pero en ese momento la única cosa que realmente le preocupaba era mantenerla a salvo.

Fuera, Neil Campbell estaría apostado en algún tejado o en la copa de un árbol en algún sitio al alcance de la noche. Normalmente Ken y Jack Norton desempeñaban el papel de francotiradores, pero con la esposa de Jack tan cerca de tener a sus bebés, y siendo Ken el único que tenía pareja femenina de su equipo, Neil asumió la tarea de proveerles cobertura.

Las últimas notas de la música se iban disipando y Jess maniobró la silla entre la multitud de vuelta a la mesa. Saber permaneció en su regazo porque quería robar unos cuantos minutos más con el. El camino se abrió a lo largo del muro, y sus piernas se rozaron contra un hombre muy atractivo de unos helados ojos azules, amplios hombros y músculos en sus brazos que rivalizaban con los de Jess.

En el momento en que le rozó, una corriente eléctrica se deslizó a través de su cuerpo y tuvo que forzarse a si misma a evitar levantar la vista. Un Caminante Fantasma. Maldición. Maldición, había esperado demasiado. El hombre era un soldado realzado, un ancla si no se equivocaba, y nadie estaba a salvo ahora. Tenía que sacar a Jess del bar tan rápido como pudiera y quizás – oh Dios, no podía creer que lo estuviera considerando- tenía que encontrar la manera de escoltar a Ken y a Mari a la furgoneta. A menos que…

Por un momento no pudo respirar, su respiración se atascó, pero era una profesional, y si Jess la estaba traicionando, deliberadamente devolviéndola a las manos de Whitney, entonces sería mejor que estuviera preparada para todo. Estaba rodeada, y ellos no podían saber que lo sabía. ¿Pero habría permitido Jess que se acurrucara en su regazo si le hubiesen hablado de ella? Tenía que pensar. Quizás podría excusarse e ir al baño. Podría desaparecer en segundos. Saber era experta en desaparecer. Tendrían a un hombre, tal vez dos afuera, pero podría distinguirlos. Finalmente habrían encontrado su equipo. Suspiró. Si Jess estaba realmente en peligro, su marcha le dejaría vulnerable.

Jess supo inmediatamente que Saber había identificado a Logan como un Caminante Fantasma. No había cambiado de expresión o se había tensado, pero por una décima de segundo su respiración se había detenido.

Lo has hecho, Logan. Incluso conmigo escudándote, lo sabe.

Lo sentí cuando me tocó. Logan le dijo con un encogimiento de hombros mental. No me sorprende en absoluto. Estoy impresionado de que los dos hayáis estado en la misma casa tanto tiempo y ningunohaya sabido lo del otro.

Saber tenía sus brazos alrededor de Jess, sus palmas se curvaban en la nuca, piel con piel, y sintió el arco de energía en el aire, desde Jess al extraño. Automáticamente sintonizó sus biorritmos a los de Jess para sentir la corriente. La actividad cerebral permitía la comunicación telepática cada vez más lejos. Supo exactamente que parte del cerebro lo hacía y de dónde venían los impulsos. Estaba hablando con el hombre de los fríos ojos azules.

Ella mantuvo el ritmo de su corazón exactamente igual. Su pulso no se disparó, incluso cuando tomó consciencia de que podía haber caído en una trampa, con Jess como cebo – demasiado consciente del cebo. El los conocía a todos. Y estaba hablando con ellos. Si pudiera deslizarse en su ritmos, podría encontrar el camino adecuado y escuchar a escondidas.

No se atrevía a pensar que Jess la había traicionado – no realmente -porque si lo había hecho, no sabía que haría. ¿Debería-podría- matarle?

– Saber, háblame -dijo Jess. Ella se estaba alejando. No físicamente. Si no la conociera tan bien, no habría notado ninguna diferencia en ella, pero sintió una nota discordante, como si su energía se ajustara a la de ella y ahora se la devolviera rechazándole -. ¿Qué pasa?

Ella quería sacudirle. Odiaba jugar, pero no tenía elección.

– Nada. – Ahora sonaba enfurruñada y se sentía inadecuada. En el momento en que regresaron a la mesa, saltó de su regazo-. Nada en absoluto. -Incluso le dirigió una rápida y brillante sonrisa. ¿Quién sonreía antes de asesinar? Había sido sometida a tests la mayor parte de su vida, mentales, psicológicos, físicos y emocionales. Siempre había sido demasiado emocional para el gusto de Whitney. El había estado cerca de eliminarla en varias ocasiones, cerda de usarla en uno de los programas donde pocos sobrevivían, pero en aquel momento, cayó en la cuenta. Sabía que tenía que jugar a su juego y ser la mejor, porque en su mundo, ser la mejor en el trato con la muerte, significaba sobrevivir.

Mari señaló las bebidas de la mesa.

– El dueño nos ha traído otra ronda.

No bebería más sorbos o confiaría en sus compañeros, ni siquiera para fingir. Vio a Jess coger su bebida y levantarla con un guiño hacia el camarero. Ken inclinó el vaso hacia Mari y luego el de Saber. Fue cuidadosa al poner sus labios en el borde. El polvo del veneno podría matarla en un instante. Aparentando estar distraída con un bailarín, dejó la bebida aparte, todavía de pie, siguiendo el ritmo con el pie.

– Esta música es fantástica -dijo a nadie en particular, lo que permitió que su mirada fuera a la deriva sobre la multitud. Los hombres y las mujeres que podían cuidar de si mismos tenían una mirada distinta. Tocó a unos cuantos potenciales, hombres que parecían buenos en una pelea, hombres que se dejaban llevar con confianza, que se movían con facilidad, pasos seguros y fluidos músculos. No podía descartar a las mujeres como una amenaza, tampoco.

Mari era un soldado. No había ninguna duda de eso en la mente de Saber. Había pasado por el mismo entrenamiento extenso que Saber, y este había sido minucioso. Probablemente conocía muchas más formas de matar a un hombre que muchos de los individuos de la sala. Había pasado por tests psicológicos y emocionales. Había sido entrenada extensamente en armas y lucha cuerpo a cuerpo, pero lo más importante, había pasado prueba tras prueba sobre su habilidad de pensar en una crisis. En cómo mantener la frialdad y la calma, como ser tan fria como el hielo en cualquier situación.

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