Juego del Depredador
- Автор: Фихан Кристин
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Juego del Depredador». Краткое содержание книги:
Saber Wynter contesta a un anuncio para la estación de radio… el trabajo perfecto de noche para ella. Es afortunada al alquilarle a Jess, el segundo piso de la estación, en donde también puede trabajar como un ama de casa de medio jornada.
Jess pasa la mayor parte de su tiempo encerrado y aislado en su oficina privada. Pero frente a la fragilidad e inocencia de Saber se despierta en su alma, el poderoso deseo de protegerla, cuidarla y… amarla.
Se hizo un momento de silencio.
– Estoy bien, Jesse -respondió finalmente-. Solo necesito un minuto a solas.
– Ya has tenido tu minuto.
Ella abrió la puerta de un empujón y lo fulminó con la mirada.
– Soy la víctima aquí, rey dragón, así que supera eso de estar furioso.
– Estoy furioso porque un Caminante Fantasma me encontró en mi propia casa, ha vivido aquí, y durante meses yo ni siquiera lo sospeché. Normalmente reconozco a un Caminante Fantasma segundos después de habérmelo encontrado. Algunas veces incluso antes.
– Por la energía.
– Exactamente. Hay una sensibilidad a ella.
– Bueno, entonces yo también me pondré furiosa, porque no sabía sobre ti. ¿Cómo lo supiste?
– Cometiste un error y hablaste telepáticamente.
Ella se puso las manos en las caderas.
– No lo hice. No cometo errores de esos. -Había cometido errores desde que conociera a Jess. Nunca había sentido tal atracción física por un hombre, y luego, al pasar el tiempo, tal conexión emocional. Jess era fácil de amar. Y, que Dios la ayudara, estaba enamorada de él.
– Lo hiciste.
Ella se mordió el labio inferior, golpeando con el pie con su incansable energía.
– ¿Por qué no dijiste nada?
– Por la misma razón por la que tú no dijiste nada.
– Está bien. Puedo aceptar eso -concedió Saber.
Jess suspiró aliviado.
– Sabes que no puede ser una coincidencia el que estés aquí, Saber.
Ella cerró los ojos brevemente. Sabía que la conversación iba a volver al punto de partida, a Whitney.
– ¿Cuántas vidas supones que ha arruinado Whitney en su búsqueda del soldado perfecto?
– Demasiadas. Entonces sabes que esto no fue alguna coincidencia mística -dijo Jess-. Él debe haber sabido que tomabas anuncios de trabajo en pequeñas estaciones de radio locales. -Se le apretó con fuerza la garganta y le dolió el pecho al darse cuenta de todas las implicaciones, de a dónde iba con esto. Y tenía que estar en lo cierto-. Él orquestó aquel accidente. Él mató a tres de mis compañeros para crear una vacante para ti.
– El prometido de Patsy. -Saber se desmoronó en el suelo y le miró fijamente con desesperación-. Mató al prometido de Patsy para situarnos en el mismo lugar al mismo tiempo. ¿Cómo pudo saber que tú me alojarías?
– ¿Cuánto sabes sobre sus experimentos?
– De nuestros laboratorios, bastante, pero de otros lugares, no mucho. Se que entrenaba soldados, que esa es su meta final. Hace muchísima investigación psíquica, y parece ser muy preciso con su ubicación.
– Estamos bastante seguros de que tiene alguna habilidad psíquica. ¿De qué otra manera sabría qué niñas escoger, qué niños? No lo hace mirándolos. Tiene que hacerlo tocándolos. Tiene un programa de cría, Saber. Cuando hace sus experimentos, intensifica las feromonas en sus parejas para aparearlos.
– ¿Me estás diciendo que me siento atraída por ti por algo que hizo Whitney? -Pensar en ello la enfermaba. Por una vez en la vida había encontrado algo que estaba libre y limpio de Whitney, de sus permanentes test y vigilancia. Alguien bueno y decente.
– Hay evidencia de que hace eso, si. En nuestro caso, no podemos saberlo con certeza, pero tendría sentido. Habría planeado unirnos y dejar que su obra hiciera el resto.
Ella presionó sus ojos con las yemas de los dedos, reuniendo cada poquito de disciplina que le había sido inculcada para contenerse y evitar chillar y arrojar cosas. Incluso esto. Incluso su amor por Jess Calhoun no había sido por su libre voluntad.
Captó un movimiento y levantó la cabeza mientras Logan se aproximaba por detrás de Jess.
– No puedo asimilar todo esto. Creo que Logan quiere hablar contigo.-Por una vez estaba agradecida por la interrupción, porque no quería a tener una crisis emocional en frente de nadie-. Solo necesito irme a algún lugar tranquilo y pensar.
– Saber… -Jess aguardó hasta que ella lo miró-. Lo que sea que haya hecho no importa. Te amo por quién eres, no por como reacciona mi cuerpo al tuyo. Y él no puede hacer que el amor surja. Recuerda eso ¿lo harás, cuando estés pensando en ello? Estaré en mi oficina.
Ella no podía hablar con las lágrimas fluyendo de sus ojos y la garganta apretada así que se dio vuelta y retrocedió al único santuario que le quedaba, el baño de Jess.
Maldición. Maldición. Maldición. Tenía que seguirlos. Tenía que sacarlos fuera de la carretera, impedir que esos dos idiotas fueran interrogados antes de que dieran su descripción. Quería gritar y pulverizarlos a todos con una Uzi. Eliminarlos. Que se jodieran. Que se jodiera Whitney. No tenían ningún derecho a interferir en sus planes.
CAPÍTULO 10
Saber aún estaba de pie en medio del cuarto de baño, su cuerpo temblaba. El cuarto era amplio, con fríos azulejos y amplias puertas. Jess podría hacer rodar su silla a la ducha. La tina del Jacuzzi era enorme y pensó en sentarse en ella y permitirse llorar. Quizás había atraído esto a sí misma con su voz. Había usado deliberadamente su voz, intentando sugestionar a su observador desde las sombras, y tal vez había tenido éxito.
Paseó de un lado a otro por un rato y luego intentó sentarse. Finalmente el equipo de limpieza se marchó junto con la mayor parte de los Caminantes Fantasmas. Sólo Logan se quedó, y este entró en la oficina para hablar con Jess. Dejaron la puerta ligeramente abierta. Estaba bastante segura que Jess quería interceptarla antes de que subiera las escaleras, pero ella no tenía ninguna intención de subir. No podía quedarse en aquel cuarto. En cambio, sigilosamente pasó por delante de la oficina y entró en la cocina.
La habitación olía a consuelo y especies. El olor la hizo sentir un poco mejor. Se preparó una taza de té, pero no podía quedarse quieta, estaba afectada e inquieta debido a que alguien había logrado entrar en la casa, tan cerca de ella… y de Jess. La ropa no era lo único que había sido acuchillada en jirones. Había encontrado el retrato de Jess que tenía en su mesita de noche, con el cristal y el marco rotos, y la fotografía rasgada.
Una punzada de conciencia se deslizó bajo su piel, en su mente. Inhaló y exhaló. Alguien observaba la casa. ¿Era el equipo de los Caminantes Fantasmas? ¿La estaban monitoreando? ¿Protegiendo a Jess? Se quedó quieta, calmando su mente, intentando sentir si eran amigos o enemigos.
La incomodidad de no conseguir calmarse le dio la respuesta: no era amistoso lo que ella captaba. Se apresuró a subir las escaleras, manteniendo sus pasos en silencio. Si era afortunada Jess pensaría que se había dormido y trabajaría con Logan por un rato. Con seguridad los Caminante Fantasmas ya habían interrogado a los prisioneros y debían estar enviando la información a la oficina de Jess. Esto debería comprarle el tiempo que necesitaba.
En su cuarto de baño, Saber se restregó su rostro hasta dejarlo limpio, removiendo las tenues líneas de cansancio a lo largo de sus ojos y alrededor de su boca. Añadir color a su tono de piel le añadía un par de años, nada dramático, y el maquillaje de ojos le quitaba la mirada de una extraviada niña de la calle que siempre tenía sin él. Se miró en el espejo y su corazón latió con fuerza, sus labios temblaron mientras las imágenes enturbiaaban recuerdos sobre los que no quería pensar más.
Una niña tan hermosa, había dicho él, su mano acariciaba su mejilla mientras ella alzaba la vista. Una niña tan hermosa y letal, tan mortífera, uno de mis mayores logros. Sólo siéntate allí y juega un poco con la pequeña Thorn. Envuelve tu mano alrededor de su tobillo y siente su pulso. Es una chica. ¿Sientes eso no es así? Su corazón, repiqueteando a lo lejos, con ritmo estable. Al igual que hiciste con el cachorro. Mantén tu toque lilgero… A fin de ganar, ellos no pueden saber que estás allí.