Bailando Al Anochecer
- Автор: Куинн Джулия
- Язык: испанский
- Жанр: Исторические любовные романы
Электронная книга - «Bailando Al Anochecer». Краткое содержание книги:
"Ya veo." Lady Forthritgth se estiró y cuadró los hombros, preparándose para su auditorio. "Bien, estoy segura de que es usted muy valiente, pero no puedo aprobar este imprudente reparto de títulos. No es beneficioso para la nobleza volverse tan -como lo diría- indiscriminada."
"Lord Blackwood es el hijo de un conde," dijo Belle, calmadamente.
"Ah, no hay nada que objetar respecto a su linaje," contestó su anfitriona. "Pero no debemos volvernos como esos rusos que regalan títulos a diestro y siniestro. ¿Sabía usted que si uno es un duque ruso, todos sus hijos llevan también el titulo de duque? Dentro de poco todo el país va a ser invadido por duques. Será la anarquía. Recuerde mis palabras, el país va a sufrir un colapso, y será por culpa de todos esos duques. "
"Una interesante suposición," dijo Belle, en tono helado.
Lady Forthright no pareció notar la irritación de Belle. "Encuentro todos estos nuevos títulos algo faltos de tacto, ¿no cree?"
Belle oyó como todo el mundo contenía el aliento a su alrededor, esperando con curiosidad su respuesta. Damien apareció a su lado, y ella le dedico una tensa sonrisa. "Lo lamento, Lady Forthright," dijo dulcemente. "Me temo que no sigo su razonamiento. ¿Su marido es el quinto Vizconde Forthright? "
"El sexto," contestó ella, con aspereza. "Y mi padre era el octavo Conde de Windemere."
"Ya veo," dijo Belle despacio. "¿Así que ninguno de ellos hizo otra cosa para merecer sus títulos excepto nacer?”
"No estoy segura de entender lo que quiere decir, Lady Arabella. ¿Y puedo recordarle que el condado de su familia se remonta varios siglos atrás? "
"Oh sí, le aseguro que soy muy consciente de ese hecho, lady Forthright. Y consideramos el condado como un importante honor familiar. Pero mi padre es un hombre noble porque es una noble persona, no porque posea un antiguo título. Y en cuanto a Lord Blackwood, encuentro que su título es muchísimo más atrayente porque representa la nobleza del hombre que está ante usted, no la de algún antepasado muerto hace mucho tiempo."
"Un bonito discurso, lady Arabella, especialmente para alguien que obviamente disfruta de todas las ventajas de su posición. Pero no del todo apropiado para una dama de buena crianza. Se ha convertido en una intelectual. "
"¡Por fin! Un cumplido. Nunca imaginé oírlo de sus labios. Ahora si me disculpa, estoy un poco cansada de esta fiesta." Belle resueltamente volvió la espalda a su anfitriona, consciente del escándalo que semejantes pésimos modales ocasionarían. "John, estoy encantada de haberlo visto de nuevo. Espero que me visite pronto, pero ahora debo encontrar a Dunford para que me lleve a casa. Buenas noches."
Y mientras John todavía se tambaleaba por su apasionada defensa, ella lo honró con su sonrisa más radiante y se marchó.
Quedó abandonado para afrontar a una furiosa lady Forthright quien simplemente le dedicó un refunfuño y se marchó apresuradamente.
John no pudo contenerse. Comenzó a reír.
Más tarde esa noche, mientras los hermanos Blackwood volvían a casa, Damien sacó el tema de la obvia amistad de Belle con John. "No me había dado cuenta de que tu y lady Arabella os conocíais tan bien el uno al otro,” dijo, con el ceño fruncido.
Una comisura de la boca de John se curvó en una sonrisa sardónica. "Ella dijo que nos conocíamos muy bien, ¿no?"
"Su apasionada defensa de tu posición da a entender que sois bastante buenos conocidos."
"Bien, bastante buenos."
Damien abandonó el tema unos minutos, pero finalmente su curiosidad pudo más que él. "¿Tienes la intención de cortejarla?"
" Temo que ya he hablado demasiado sobre la dama en cuestión."
"Ya veo."
John suspiró. Se estaba comportando demasiado bruscamente con su hermano, y, en realidad, Damien no lo merecía. "Te pido perdón si esto desbarata tus proyectos. Te aseguro que no sabía que sentías algo por Belle antes de que yo llegara. En realidad, ella fue la razón por la que vine a la ciudad en primer lugar."
Damien consideró sus palabras lentamente. "Yo no diría exactamente que siento algo por ella. Simplemente pensé que podría ser una esposa adecuada para mi."
John lo miró de manera extraña. Se preguntó si las emociones de su hermano alguna vez se aventuraban más allá de la ligera apreciación o una suave aversión.
"Es obvio, sin embargo," continuó Damien, "que no haríamos buena pareja. Ella es una gran belleza, sin duda alguna pero no puedo tener una esposa que manifieste unas ideas tan radicales en público."
Los labios de John temblaron. "Seguramente tú tampoco me crees merecedor de mi título."
"Por supuesto que sí." Damien pareció ofendido por la acusación. "Te mereces ese título. Y además nuestro padre era un conde. Pero debes admitir que demasiados plebeyos han conseguido infiltrase en la aristocracia, bien por la compra de un título o bien por el matrimonio. Sólo Dios sabe que va a ser de nosotros."
"A Belle le gusta leer," anunció John, solamente para estar completamente seguro de que el interés de su hermano por ella no resurgiría de nuevo. "Ha leído las obras completas de Shakespeare."
Damien sacudió la cabeza. "No puedo imaginar en que estaba pensando. Las marisabidillas pueden ser un completo fastidio, no importa lo hermosas que sean. Son tan exigentes. "
John sonrió.
"No me conviene, en absoluto," prosiguió Damien. "Pero tu debería aspirar a ella si lo deseas. Sería un gran partido para un hombre de tu posición. Aunque debo advertirte que sus padres probablemente no aprueben el matrimonio. Pienso que ella podría conseguir a un duque si lo quisiera."
"Imagino que sí," murmuró John. "Si, en efecto, eso fuera lo que ella quisiera."
El carruaje se detuvo frente a la residencia de Damien. Cuando entraron en el vestíbulo principal, Lightbody los recibió con una nota que dijo había sido dejada expresamente para Lord Blackwood. Con curiosidad, John desplegó el papel.
Estoy en Londres.
John frunció el ceño cuando recordó los dos mensajes similares que había recibido unas semanas antes. Creyó que estaban dirigidos a los dueños anteriores de Bletchford Manor, pero ahora comprendió que se había equivocado.
"¿Alguien a quien conoces? " le preguntó Damien.
"No estoy seguro," contestó John, despacio. "No estoy seguro en absoluto. "
Capítulo Doce
John llegó a casa de Belle a la mañana siguiente con los brazos cargados de bombones y flores. Le asombró lo fácil que esto le estaba resultando; permitir que ella iluminara su corazón. Había estado sonriendo toda la mañana.
Belle no pudo ocultar el deleite en sus ojos cuando bajó a saludarlo. "¿A qué debo el placer de tu compañía? " le preguntó, con una brillante sonrisa.
"Dije que iba a cortejarte, ¿no?" le respondió John, depositando las flores en sus brazos. "Considérate cortejada."
"Qué romántico," dijo ella, no sin una pizca de sarcasmo.
"Espero que te gusten los bombones."
Belle reprimió una sonrisa. Al menos lo estaba intentando. "Me encantan."
"Excelente." La obsequió con una desenvuelta sonrisa. "¿Puedo coger uno?"
"No."
Persephone decidió bajar en ese momento. "Buenos días, Belle," dijo. "¿No vas a presentarme a tu invitado?"
Belle hizo los honores, y mientras John elegía qué bombón llevarse a la boca, Persephone se inclinó y susurró, "Es muy guapo."
Belle asintió.
"Y parece bastante varonil."
Los ojos de Belle se desorbitaron. "Persephone", susurró. "Me siento en la obligación de informarla de que ésta no es la clase adecuada de conversación entre una acompañante y su protegida."
"¿No lo es? Pues debería serlo, creo yo. Oh bueno, me temo que nunca se me dará demasiado bien esto de hacer de acompañante. Le ruego que no mencione a Alex mis defectos."