Sin Retorno
- Автор: Пелеканос Джордж
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Sin Retorno». Краткое содержание книги:
En 2007, Alex llora la muerte de su hijo caído en Iraq. De pronto, uno de los chicos negros que sobrevivieron al incidente del 72 contacta con él, abriendo la puerta a la reconciliación al tiempo que otro superviviente sale de prisión con intención de extorsionarle…
Alex torció hacia sí el flexo de la lámpara de mesa. Se reclinó en la silla y leyó el documento.
Un caluroso día de verano, tres muchachos penetraron al volante de un coche en el barrio Heathrow Heights de Montgomery County y, «en broma», arrojaron una golosina de cereza y un adjetivo racial a tres jóvenes de color que se encontraban en la calle, frente a un establecimiento de nombre Nunzio's. El documento del juzgado describía dicha acción como «una forma perversa de entretenimiento». Uno de los ocupantes del vehículo, Peter Whitten, testificó que el plan había sido inicialmente idea del conductor, William Cachoris (el tercer ocupante, Alexander Pappas, testificó que no recordaba quién había decidido penetrar en Heathrow Heights). Después de que hubieron arrojado la golosina y el insulto, Cachoris intentó alejarse del lugar en cuestión, pero se encontró con una calle cortada y se vio obligado a girar en redondo. En aquel momento Peter Whitten se apeó del vehículo y escapó internándose en la zona boscosa y siguiendo las vías del tren. Cachoris y el pasajero que quedaba, Pappas, regresaron a la calle, que esta vez se hallaba bloqueada por los tres jóvenes. Cachoris se bajó del coche e intentó razonar con los jóvenes preguntándoles: «¿No podríamos solucionar esto?» Entonces, uno de los jóvenes le propinó un puñetazo en la cara que le arrancó un diente y le aflojó varios más. Alexander Pappas intentó escapar a pie, pero fue capturado y agredido, y a consecuencia de ello sufrió graves lesiones en el cuerpo y en la cara. Acto seguido, uno de los jóvenes sacó una pistola y disparó a Cachoris en la espalda. La bala le perforó el pulmón y el corazón. Fue declarado muerto en la escena del crimen.
Llegó la policía y acordonó el barrio. Una mujer, cuyo nombre estaba borrado del documento, que se encontraba en el interior de la tienda de Nunzio's en el momento del disparo, había observado todo desde la ventana y dijo al dueño del establecimiento que llamara a la policía. Durante el interrogatorio, dio la descripción de los jóvenes que habían tomado parte en el crimen, pero afirmó que no era capaz de identificarlos. Durante un interrogatorio posterior, más intenso, recordó los nombres de los protagonistas.
La policía registró la vivienda de Ernest y Almeda Monroe, que estaban trabajando, y detuvo a sus hijos, James y Raymond Monroe, que no ofrecieron resistencia. Hallaron una pistola barata del 38 en el cajón de la cómoda del hermano mayor. La mujer de Nunzio's había descrito al individuo que efectuó el disparo como un joven alto que llevaba una camiseta con números impresos. James Monroe, cuando lo encontró la policía, llevaba puesta dicha camiseta, y aparecía manchada de sangre. En aquel momento James Monroe admitió haber disparado el arma que mató a William Cachoris. Más tarde, las pruebas de balística relacionaron la bala con dicha arma.
A continuación, la policía detuvo a Charles Baker en el domicilio de su madre, Carlotta Baker, una peluquera soltera y en paro. Más adelante, en la comisaría de policía, Charles Baker confesó ser el autor de la agresión a Alexander Pappas.
Alex sintió que la sangre le subía lentamente a la cara conforme iba leyendo.
En el juicio, Baker testificó contra James Monroe a cambio de que fuera eximido de la acusación de asesinato y de que le impusieran una condena reducida, siempre que se declarase culpable del cargo de agresión. Según rezaba el preacuerdo, a continuación el Estado recomendaría una condena para Baker inferior a un año. En el juicio, sobre el estrado, Baker dijo: «El que disparó fue James», y señaló a James Monroe para que lo viera el jurado. Arthur Furioso, el abogado defensor, preguntó a Baker por el acuerdo pactado, el cual éste se apresuró a describir, y a continuación le preguntó si la policía lo había coaccionado de algún modo para que confesara. El respondió: «La policía me invitó a una botella de Sneaky Pete. Me la bebí, pero no fue eso lo que me hizo hablar. Me remordía la conciencia.» Furioso intentó declarar el juicio nulo basándose en que había habido soborno, pero al juez Conners su razonamiento le pareció débil e injustificado, y su moción fue rechazada.
James Monroe fue hallado culpable de homicidio en primer grado, agresión y múltiples delitos de arma de fuego. Baker fue condenado por agresión con intención de mutilar. El hermano pequeño, Raymond Monroe, fue absuelto de todas las acusaciones.
Alex dejó el documento del juicio y volvió a los archivos del Washington Post, donde repasó el último relato del suceso, en el que describía la condena de James Monroe.
En una vista celebrada antes de la condena, Furioso entregó al juez una petición firmada por más de un centenar de residentes de Heathrow Heights, en la que suplicaban benevolencia y declaraban que William Cachoris, Peter Whitten y Alexander Pappas habían llevado a cabo una «agresión por motivos raciales» contra su «pacífica comunidad y los ciudadanos de la misma» que había sido la causa directa de que se hubiera disparado un arma. El juez Conners afirmó que estudiaría dicha petición, pero en el momento de dictar sentencia rechazó la idea de que hubiera que atribuir peso alguno a las circunstancias de la «broma». «Aquel día, William Cachoris y sus amigos tomaron una decisión errónea, una decisión ofensiva y necia… pero que de ningún modo excusa el hecho de segar una vida humana.» Y después prosiguió: «Acciones como ésta tienen lugar a todas horas. Todos soportamos actos disparatados que tienen origen en el racismo. Yo mismo los veo en mi vecindario, y nunca se da un castigo de esta clase.» El Post decía que aquello provocó un murmullo creciente en la sala del tribunal, tal vez una reacción de incredulidad, dado que se sabía que Conners vivía en Bethesda, una de las zonas más blancas y más acaudaladas de Montgomery County.
El juez Conners condenó a James Monroe a diez años de prisión por el delito de homicidio. En el plazo de dos años y medio podría solicitar la libertad condicional. Además, condenó a Monroe a dos años de cárcel por el delito de agresión y a tres por los delitos de arma de fuego. Estas condenas las cumpliría al mismo tiempo que la de homicidio. Baker recibió la condena acordada de menos de un año. El abogado defensor, Furioso, prometió apelar. En los archivos del Washington Post no figuraba nada más relacionado con este caso.
Alex Pappas permaneció allí sentado un rato más, pasando el dedo por el polvo que se había acumulado en la mesa del ordenador, trazando una raya y después otra transversal para formar una cruz. Apagó la lámpara, fue hasta la puerta de la calle, examinó la cerradura y dejó una luz encendida para Johnny, que había ido al cine con un amigo. Cuando subió a la planta de arriba, pasó junto a la habitación de Gus, pero no entró.
Se había convencido a sí mismo de que la muerte de Gus había sido fortuita. En el último día de su vida, el soldado que conducía el Humvee en el que viajaba Gus había tomado un camino en vez de otro, y en este último había una bomba de fabricación casera oculta bajo los escombros. ¿Fue Dios el que envió al conductor del Humvee por aquel camino? Alex no podía creer tal cosa. Dios nos daba la vida; y después de eso, no nos protegía ni nos hacía daño. Estábamos solos. Pero ¿qué pasaba con el pecado? Para el pecado tenía que haber un castigo.
Aquel día, Alex podía haberse bajado del Torino. Podía haber exigido a Billy que detuviera el coche. Sabía que lo que estaban a punto de hacer estaba mal. Y permitió que sucediera. Por culpa de su falta de acción se habían quebrado muchas vidas. Un joven había ido a la cárcel. Billy había muerto. Y también había muerto Gus.
Se desvistió y se metió en la cama. Vicki se movió a su lado. Alex le tocó el hombro con la mano y le dio un leve apretón.