Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Фэнтези » La Piedra de las Lágrimas (A Espada da Verdade #3)
La Piedra de las Lágrimas (A Espada da Verdade #3) - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

La Piedra de las Lágrimas (A Espada da Verdade #3)

Электронная книга - «La Piedra de las Lágrimas (A Espada da Verdade #3)». Краткое содержание книги:

Tras derrotar a Rahl el Oscuro, Richard se dispone a disfrutar de la máxima recompensa a la que podría aspirar, el amor de Calan. Pero, inadvertidamente, el joven rasgó el velo que separa el mundo de los vivos del de los muertos y ahora debe enfrentarse al mal supremo, al temible Custodio del inframundo, que intenta escapar.

Para vencerlo, Richard debe aprender a dominar sus incipientes talentos arcanos, pues de otro modo morirá. A no ser que Richard aprenda a controlar sus poderes, nadie, ni siquiera su amada Calan, la poderosa pero benevolente Madre Confesora, podrá salvar al mundo. El único modo de lograrlo es ponerse en manos de las misteriosas Hermanas de la Verdad, que afirman ser su única esperanza.
1 ... 265 266 267 268 269 270 271 272 273 ... 293
Перейти на страницу:

Ann sonrió interiormente. Verna quería oírselo decir en voz alta.

— Estás en lo cierto. Richard posee Magia de Resta.

— ¿Lo sabíais? ¿Ordenasteis poner el rada’han a alguien con Magia de Resta y después traerlo a palacio? ¿Cómo pudisteis correr tal riesgo? —Verna separó las manos y se inclinó hacia adelante—. ¿Por qué?

— Porque hay Hermanas de las Tinieblas en palacio —respondió la Prelada, sosteniéndole la mirada.

Verna no se inmutó. Así pues, lo sabía o al menos lo sospechaba. «Que el Creador te bendiga, Verna, eres realmente brillante. Perdóname por lo que debo hacer.»

— ¿Está protegido este despacho? —preguntó Verna sin alterarse.

— Naturalmente. —La Prelada se calló que el escudo no las protegería de la curiosidad de las Hermanas de las Tinieblas.

— ¿Tenéis pruebas de tal acusación, Prelada?

— De momento no necesito ninguna prueba, pues esta conversación es privada. Te prohíbo que hables de ello, a no ser que tengas intención de presentar cargos. Si lo haces, yo lo negaré todo y diré que estás amargada y acusas a la Prelada de blasfemia por interés personal. Luego tendremos que colgarte. Ni tú ni yo queremos eso, ¿verdad?

Verna escuchaba muy tiesa e inmóvil.

— No, Prelada. Pero ¿qué tiene eso que ver con traer a Richard hasta aquí?

— Cuando las ratas invaden tu casa la única solución es traer un gato.

— Pero ese gato nos ve a todas como ratas. Y tal vez tiene razón. Algunos dirían que no habéis traído al gato para que cace sino para utilizarlo a modo de señuelo. Richard es una buena persona. No me gustaría pensar que debe ser sacrificado.

— ¿Sabes por qué fuiste elegida para ir en busca de Richard?

— Supongo que fue porque gozaba de vuestra confianza.

Ann se encogió de hombros.

— En parte fue por eso. No estoy segura de que haya Hermanas de las Tinieblas en palacio y no tengo ni idea de quiénes podrían ser. No obstante, de ser cierto, tuve que suponer que puesto que las hermanas Grace y Elizabeth encabezaban la lista de las candidatas tenían que ser Hermanas de las Tinieblas. A través de profecías que solamente yo he leído sabía que probablemente Richard poseía Magia de Resta y que rechazaría las dos primeras ofertas. Sabía que las dos primeras Hermanas morirían.

»Si las discípulas del Innombrable lo averiguaban, querrían que la tercera de la lista fuese también una de las suyas. Así pues, hice uso de mis prerrogativas como Prelada para elegir a la tercera.

— ¿Me elegisteis porque teníais fe en que no fuera una de ellas?

«Te conozco desde que eras niña, Verna —quiso decir Ann—. Sé que eres perspicaz, que tienes buen corazón y un alma bondadosa. De entre todas las Hermanas, sólo a ti podía confiarte el destino de Richard. Sabía que contigo estaría seguro.» Pero no podía decirle eso.

— Te elegí porque estabas casi al final de la lista. Porque no destacas en nada en especial.

Sobrevino un prolongado silencio. Verna tragó saliva y dijo al fin:

— Comprendo.

Aunque el corazón se le estaba rompiendo, Ann adoptó una fingida actitud de desapasionada objetividad para añadir:

— Dudaba que fueras una de ellas. Eres una persona bastante anodina. Grace y Elizabeth ocupaban los primeros puestos de la lista porque quienquiera que dirige a las Hermanas de las Tinieblas las consideraba prescindibles. Yo dirijo a las Hermanas de la Luz, y te elegí por esa misma razón.

»Algunas Hermanas son valiosas para nuestra causa y no podía ponerlas en peligro. Tal vez el muchacho demuestre su valía, pero hay asuntos más importantes que él en palacio. Richard no es más que una oportunidad, alguien que en el futuro podría ser de gran ayuda.

»Si surgían dificultades y ninguna de las tres regresabais, bueno… Estoy segura de que comprendes que un general no quiere perder a sus mejores tropas en una misión de baja prioridad.

Verna respiraba de modo forzado y su voz lo acusaba.

— Naturalmente, prelada Annalina.

Ann removió papeles con impaciencia.

— Tengo asuntos importantes entre manos. ¿Algo más, Hermana?

— No, Prelada.

Cuando la puerta se cerró, Ann hundió el rostro entre sus temblorosas manos y derramó abundantes lágrimas sobre los papeles.

La mujer lo miró largamente a los ojos. Richard ignoraba si aceptaría o se negaría, pero había tenido que decirle mucho de lo que sabía solamente para que accediera a escucharlo. No podía permitirse fallar. Necesitaba ayuda. Tenía que confiar en alguien.

— Muy bien, Richard. Te ayudaré. Si la mitad de lo que dices es cierto, tengo que ayudarte.

Richard suspiró y cerró los ojos, aliviado.

— Gracias, Liliana. Nunca olvidaré esto. Tú eres la única de por aquí que atiende a razones. Podemos hacerlo ahora. No hay tiempo que perder.

— ¿Ahora? ¿Aquí mismo, quieres decir? —susurró la Hermana en tono áspero—. Richard, si realmente posees Magia de Resta no será nada fácil quitarte el rada’han. Necesitaré un objeto mágico que las Hermanas guardan con celo. Es algo que me ayudará a ampliar el poder. Tal vez eso y tu ayuda bastarán para quitarte el collar.

»Además, si el Innombrable está envuelto en todo esto, quién sabe qué oídos o qué han pueden estar escuchando.

— ¿Cuándo entonces? Tiene que ser pronto.

Liliana se pasó los dedos por encima de los ojos, pensativa.

— Bueno, creo que podré hacerme con el objeto mágico antes de esta noche, lo que significa que podríamos intentarlo esta misma noche. La cuestión es dónde. No puede ser aquí, en palacio; sería demasiado peligroso.

— En el bosque Hagen —propuso Richard—. Todos lo evitan.

— No lo dirás en serio —repuso Liliana—. Es un lugar extremadamente peligroso.

— Para mí no. Ya te he dicho que percibo la presencia de los mriswiths. Estaremos a salvo y no tendremos que preocuparnos de que alguna Hermana, o Pasha, se presenten de improviso mientras tratamos de quitarme esta maldita cosa del cuello.

La Hermana lanzó un suspiro de frustración. Al fin puso una mano sobre el hombro del joven y sonrió al tiempo que le daba un apretón.

— Muy bien. El bosque Hagen.

Con una severa mirada, le agarró con fuerza por el hombro y lo mantuvo a un brazo de distancia.

— Estoy violando un montón de reglas al hacer esto. Sé que es importante y que es lo correcto, pero si nos descubren mientras lo intentamos, se asegurarán de que jamás vuelva a acercarme a ti lo suficiente para hacer otro intento.

— Yo estoy listo. Vámonos.

— No. Primero tengo que conseguir el objeto mágico del que te he hablado. —La Hermana ladeó la cabeza mientras fruncía el entrecejo—. Se me acaba de ocurrir algo. Las Hermanas no paran de avisarte que no estés nunca en el bosque Hagen cuando se pone el sol. ¿Por qué?

Richard se encogió de hombros.

— Porque es peligroso, supongo.

— ¿Y después de todo lo que has averiguado aún las crees? ¿Todavía confías en ellas? Richard, si no te quieren allí a la puesta del sol quizás es porque podrías descubrir algo útil. Tú mismo me has dicho que el bosque Hagen fue creado por los magos de antaño, que poseían Magia de Resta, para ayudar a quienes son como tú. ¿Y si las Hermanas pretenden negarte esa ayuda? ¿Y si tratan de asustarte para que no puedas descubrir nada?

La Primera Norma de un mago. ¿Le estaban engañando? ¿Se había tragado una mentira?

— Tal vez tengas razón. Iremos antes de que se ponga el sol.

— No. No deben vernos juntos. Además, tardaré un poco en robar el objeto mágico. ¿Conoces la roca larga y hendida situada en una corriente, en el extremo suroeste del bosque?

— Sí, conozco el lugar.

— Bien. Ve al bosque antes de que el sol se ponga. Es para ti para quién se creó su magia. Entra por la roca hendida y ata trozos de tela a las ramas para que pueda seguirte. Nos reuniremos en el bosque cuando la luna esté dos palmos por encima del horizonte. Richard, no digas a nadie ni media palabra de esto. Recuerda que no solamente está en juego tu vida y la mía, sino también la de Kahlan.

1 ... 265 266 267 268 269 270 271 272 273 ... 293
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)