La Piedra de las Lágrimas (A Espada da Verdade #3)
- Автор: Гудкайнд Терри
- Серия: La Espada de la Verdad #2
- Язык: испанский
- Переводчик: Joana Claverol
- Жанр: Фэнтези
Электронная книга - «La Piedra de las Lágrimas (A Espada da Verdade #3)». Краткое содержание книги:
Para vencerlo, Richard debe aprender a dominar sus incipientes talentos arcanos, pues de otro modo morirá. A no ser que Richard aprenda a controlar sus poderes, nadie, ni siquiera su amada Calan, la poderosa pero benevolente Madre Confesora, podrá salvar al mundo. El único modo de lograrlo es ponerse en manos de las misteriosas Hermanas de la Verdad, que afirman ser su única esperanza.
Después de bastantes días sin ver a Warren, bajó a las criptas para comprobar cómo avanzaba su investigación. La hermana Becky se había ausentado para vomitar y la otra Hermana rió tontamente cuando Richard le guiñó un ojo.
Warren tuvo una grata sorpresa al verlo. Sus últimos descubrimientos lo habían llenado de júbilo y ardía en deseos de comunicárselos a Richard. Cuando la puerta de una de las cámaras traseras se cerró con un chirrido, empezó a abrir los volúmenes colocados en una mesa.
— Lo que me dijiste me ha ayudado mucho. Mira esto. —Warren señaló unas palabras que Richard no entendió—. Es justo como me dijiste. El hecho de que la piedra de Lágrimas se encuentre en este mundo no libera necesariamente al Custodio.
— ¿Y qué importancia tiene entonces?
— Bueno, es como si en la puerta de su celda hubiera varias cerraduras y la piedra abre una de ellas, pero no todas. Existen distintos modos de ayudarlo con diferentes objetos mágicos, pero la piedra de Lágrimas en concreto solamente le sirve si la usa alguien de este mundo con el don tanto para la Magia de Suma como de Resta. Alguien que solamente posea Magia de Suma puede hacer daño y rasgar aún más el velo, pero no liberar al Custodio.
»Creo —añadió con ojos brillantes—, que siempre y cuando tengamos cuidado, estamos seguros aunque esa piedra negra se halle en este mundo.
— No es negra. Yo nunca te he dicho que fuese negra. Solamente te he descrito su forma y su tamaño.
Warren se llevó un dedo al labio inferior.
— ¿No es negra? ¿De qué color es entonces?
— Ámbar.
Warren se golpeó el pecho con las manos al tiempo que lanzaba un suspiro de alivio.
— ¡Gracias al Creador! —exclamó Warren con un entusiasmo nada propio de él—. ¡Es la mejor noticia que he oído en mucho tiempo! Si es ámbar, significa que ha sido tocada por las lágrimas de un mago. Eso repugna al Custodio. Es como carne putrefacta para nosotros. ¡Sus agentes no la tocarán!
Richard sonrió. Seguro que era obra de Zedd. Era por eso por lo que sentía que Zedd lo atraía hacia la piedra. Eso, unido al descubrimiento acerca de Kahlan, fue demasiado; no podía seguir callándose la felicidad que lo embargaba.
— Warren, tengo otra buena noticia: estoy enamorado y voy a casarme.
Al oírlo Warren lanzó un grito de alegría, pero enseguida su sonrisa se marchitó.
— No será Pasha, ¿verdad? Si lo es, no pasa nada, lo entenderé. Hacéis una bonita pa…
Richard le rozó un hombro y lo tranquilizó.
— No es Pasha. Ya te hablaré de ella otro día. Es la Madre Confesora. Perdona, no quería interrumpirte. ¿Qué me dices de los otros objetos?
— Bueno. —Warren empujó hacia él otro libro por encima de la mesa—. Hay algunas referencias, muy pocas, al hueso redondo del que me hablaste y al skrin. Se menciona en una profecía bifurcada que tiene que ver con el solsticio de invierno que se producirá dentro de pocas semanas. Se trata de una complicada mezcla de bifurcaciones y referencias cruzadas. Hace muy poco que averiguamos que la profecía sobre una mujer y su pueblo depende directamente de una bifurcación verdadera…
Cada vez que Warren empezaba a hablarle de profecías bifurcadas y coyunturas, Richard perdía el hilo. Lo único que entendió de la parrafada fue solsticio de invierno.
— ¿Qué tiene que ver el solsticio de invierno?
Warren alzó la vista.
— Es el día más corto del año. El día más corto y la noche más larga. ¿Ves qué quiero decir?
— No. ¿Qué tiene eso que ver con el skrin?
— Es la noche más larga del año, es decir la que tiene más horas de oscuridad. Verás, hay épocas en las que el Custodio puede ejercer mayor influencia en este mundo y otras que menos. Él habita en un mundo de oscuridad y en la noche más larga del año es cuando el velo es más débil y él puede hacer más daño.
— Entonces dentro de unas pocas semanas, en el solsticio de invierno, estaremos en peligro.
Warren enarcó las cejas, regocijado.
— Sí. Pero me has proporcionado la información necesaria para resolver una profecía próxima, que se añade a lo que ya sabemos sobre cuál es la bifurcación verdadera. Verás, este solsticio de invierno se relaciona con una profecía sobre el peligro que se cierne sobre el mundo de los vivos.
»Para que sea una profecía verdadera, el Custodio necesita la conjunción de una serie de elementos, por ejemplo una puerta abierta, pero para eso precisa un agente en este mundo. —Warren se inclinó hacia adelante. Estaba encantado— y ese agente necesita el skrin. Si tiene el hueso de skrin del que me has hablado, puede invocar al guardián y destruirlo. Y si ese guardián es destruido, el Custodio podrá atravesar la puerta.
— Warren, eso suena bastante aterrador.
Pero el joven alzó una mano para quitarle importancia.
— No, no. Muchas profecías suenan ominosas, como ésta, pero muy pocas veces se dan todas las condiciones y la mayoría de ellas resultan ser falsas bifurcaciones. Los libros están llenas de bifurcaciones falsas, porque…
— Warren, ve al grano.
— Oh, sí. Bueno, verás, tú mismo me has dicho que una amiga tuya tiene el hueso capaz de invocar al skrin. Y el Custodio necesita un agente y no lo tiene. Sin el hueso de skrin y, teniendo en cuenta que la bifurcación que se avecina será superada correctamente, o eso creemos, resultará que la profecía sobre el solsticio es otra bifurcación falsa, por lo que estamos a salvo.
Richard sintió un leve cosquilleo de aprensión, pero la desbordante confianza de Warren era contagiosa. Dio al joven aprendiz de mago una palmada en la espalda, mientras le decía:
— Buen trabajo, Warren. Ahora podré dedicarme por completo a aprender a usar mi han.
Warren sonrió radiante.
— Gracias, Richard. Estoy muy contento de que hayas podido ayudarme. He hecho unos progresos que antes de conocerte me hubieran parecido increíbles.
Sin dejar de sonreír, Richard meneó la cabeza en gesto de asombro.
— Warren, nunca había conocido a nadie tan inteligente y, no obstante, tan joven como tú.
Warren se echó a reír como si fuera lo más gracioso que hubiera oído en toda su vida.
— ¿Qué es tan divertido?
— Tu broma —contestó Warren, enjugándose las lágrimas.
— ¿A qué broma te refieres?
Las francas carcajadas de Warren se convirtieron en una simple risita de inquietud.
— Esa de llamarme joven. Ha sido muy divertido.
Richard mantuvo una educada sonrisa para inquirir:
— ¿Y qué hay de divertido en eso?
Ahora la risa de Warren se tornó simple sonrisa.
— Es que tengo ciento cincuenta y siete años.
Richard notó que la carne le picaba.
— Ahora eres tú quien bromea. Estás de broma, ¿no? Warren, dime que es una broma.
El buen humor de su amigo se había evaporado.
— Richard… seguro que lo sabes, ¿verdad? Seguro que te lo han dicho. Estaba convencido de que ya lo sabías.
Richard apartó con un brazo los libros, acercó la silla a la mesa y preguntó:
— ¿Decirme qué, Warren? Vamos, no puedes decirme algo así y luego guardar silencio. Somos amigos. Dímelo.
Warren carraspeó, se pasó la lengua por los labios y se inclinó hacia adelante.
— Richard, lo siento. Creí que ya lo sabías, o te lo hubiera dicho hace mucho tiempo. Te juro que lo habría hecho.
— ¡Decirme qué!
— La magia. Es la magia del Palacio de los Profetas. Posee elementos de Suma y de Resta vinculados a los otros mundos. Eso hace que aquí el tiempo se mueva de un modo distinto.
— Warren —preguntó Richard con voz ronca—, ¿quieres decir que nos afecta a todos? ¿A todos los que llevamos el collar?
— No… a todo el mundo en palacio. También a las Hermanas. Este lugar está encantado. Mientras viven en palacio las Hermanas envejecen igual que nosotros. A causa de ese hechizo envejecemos más lentamente, percibimos de otro modo el paso del tiempo.
— ¿Qué quiere decir «de otro modo»?