MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos
- Автор: MOLINA MAURICIO ARANGUREN
- Язык: испанский
- Жанр: Биографии и мемуары
Электронная книга - «MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos». Краткое содержание книги:
Como ver�, Fidel fue antisubversivo hasta los tu�tanos pero no ten�a todos los escr�pulos. Tuvo una �tica rara, nunca permiti� que se atracara a una persona y jam�s extorsion� a alguien, pero realizaba grandes robos. En las minas de diamantes en Venezuela y Brasil no iba a comprar para vender, estaba pendiente del momento en que sal�a la remesa para atracarla con unos p�caros. Amigo de V�ctor Carranza, transaron en repetidos negocios, no s� si rob� en las minas de esmeraldas.
Eso fue al principio, despu�s surgieron las ayudas y las donaciones de la gente v�ctima de la guerrilla. Algunas casi en secreto. Una vez llegamos a la finca de una de las familias m�s prestantes de Antioquia, los Bedout. Pedimos ayuda y la respuesta fue tajante, nos dijeron que ellos pagaban impuestos. Est�bamos durmiendo en una finca cercana, cuando apareci� un hombre con quinientos mil pesos, una donaci�n an�nima, pero nosotros sab�amos que ven�a de ellos, pero no quer�an que se supiera. �Eso era mucho dinero en la �poca!
As� sucedi� con mucha gente, y hoy el sistema de donaciones de simpatizantes antiguerrilleros es m�s moderno. Siempre est�n circulando en el pa�s cincuenta cuentas a nombre de gente nuestra, los n�meros de las cuentas pasan anotados en papelitos de simpatizante a simpatizante, de reuni�n en reuni�n, de c�ctel en c�ctel, y el que quiere enviarle dinero a la Autodefensa, lo hace a trav�s de una consignaci�n an�nima o en efectivo. Hace poco recibimos un estimulante regalo de cien millones de pesos y esta es la hora que he buscado y buscado la persona que nos los dio y no la he podido encontrar.
Mientras Fidel consegu�a dinero, yo estaba cada vez m�s al frente de la causa antisubversiva; ya realiz�bamos acciones en Zaragoza, Segovia, Yal�, Yolomb�. S�lo sum�bamos unos doce muchachos por el nordeste antioque�o.
Para esa �poca, la guerrilla hab�a tomado posesi�n de nuestra finca; vend�an nuestro ganado en el pueblo y desplazaron a los trabajadores, despu�s de matar a Germ�n, nuestro �ltimo administrador. Fidel cre�a que no era posible recuperar el ganado de pap�, unas seiscientas vacas lecheras. La zona es lim�trofe con el sur de Bol�var, donde reg�a una concentraci�n poderosa de guerrilla, el Cuarto Frente de las FARC y la compa��a Anor� del ELN.
Le dije que lo intent�ramos y me fui para el batall�n Bombon�, y me recibi� un mayor Z�rate y luego un coronel del cual no recuerdo el nombre. Me present�, le cont� mi problema, y el coronel me dijo: �Primero ay�deme a realizar unas operaciones all�, s�rvale de gu�a al Ej�rcito�. Yo le dije que s� y, de inmediato, nos trasladaron en un helic�ptero hasta la base en Segovia, donde me presentaron al capit�n Francisco Rey, nos dieron unos sombreros, ponchos y nos enviaron a la carretera que de la finca �El Hundidor� conduce a Segovia. Al primer bus escalera que sub�a lo detuvieron y, al instante, reconoc� cuatro guerrilleros de civil. A la media noche ya se ten�a informaci�n de un campamento cercano; los atac� el Ej�rcito, dieron de baja cinco guerrilleros y se recuperaron varios fusiles M-14. Nosotros continuamos ayud�ndoles, mientras les ped�a que me colaboraran para sacar el ganado, pero se rehusaron, porque era un riesgo muy alto enviar tropa hacia ese lado, repleto de guerrilla.
No vi otra alternativa que arriesgarme a sacar mi ganado. Lo mont� como pude y s�lo cuatro camiones lograron atravesar el pueblo. La alcaldesa de Segovia Rita Tob�n, quien actuaba como brazo pol�tico de las FARC, orden� parar los camiones y nos los detuvo a la salida de �El Hundidor�. Ni el director del ICA en Remedios ni la alcaldesa quisieron entender mis razones y s�lo dijeron: �C�mo pretenden ustedes sacar ese ganado sin vacunar�.
No hab�a forma de que entendieran, porque ya la guerrilla de las FARC les hab�a dado orden de no dejar sacar los animales. �No hab�amos vacunado, porque nos quitaron la finca!
Los camiones se quedaron en el camino, y me fui para Medell�n y en la Gobernaci�n de Antioquia le ped� ayuda al secretario de Orden P�blico, un doctor Juan Guillermo Heredia. El tipo, sentado en el escritorio, me dijo: �Aqu� no podemos hacer nada�.
La alcaldesa, en un supuesto acto de �legalidad�, orden� devolver el ganado a la finca. El ganado se lo rob� la guerrilla despu�s. Ofendido en el alma, quise regalar la finca, pero la subversi�n no dej� que alguien la recibiera y se apoderaron de todo. Pero, tiempo despu�s, a ese director del ICA lo ejecutamos por subversivo.
�se era el poder de la guerrilla institucionalizado en todos esos pueblos. Controlaban: Vegach�, Santa Isabel, El Tigre, Yal�, Yolomb�, Remedios, La Cruzada, Machuca, Segovia, Zaragoza y El Bagre. Un fort�n guerrillero, y desde all� surt�an sus frentes de guerra.
Hoy en d�a, las cosas han cambiado; veinti�n a�os despu�s, usted puede ir y no tiene ning�n problema, es una zona liberada.
Tengo ganas de conceder alg�n d�a una entrevista all�. Despu�s del secuestro de pap�, en esa finca, no he vuelto, s�lo la he sobrevolado cuando las tropas del sur de Bol�var reconquistaron el �rea.
En ese tiempo logramos muchos �xitos con el Ej�rcito. Ya �ramos un grupo m�s grandecito de treinta hombres. La guerrilla nos miraba con curiosidad, no nos daban importancia y nos dec�an �los sapos�. Se refer�an a nosotros como unos locos, ah�, sueltos. Pero, para desgracia de la guerrilla, descubrimos que no era dif�cil combatirla; ellos tambi�n sienten miedo. Con el transcurrir de los d�as, vimos la clase de ignorantes que son. Eran poderosos, pero en su madriguera. Aprendimos que cuando estaban armados y concentrados, no hab�a que pelear con ellos; pero la guerrilla ten�a que salir, as� fuera a tomar aguardiente a los pueblos, a los caser�os o a las veredas. All� se empezaron a morir. Todos los s�bados y domingos ejecut�bamos guerrilleros en los pueblos.
En Segovia se nos escap� un hombre muy importante de la guerrilla, Deovirgilio Osorno Otta. Viaj� a Rusia y, a su regreso, lo logramos encontrar de profesor en el colegio Colombo sovi�tico, en Medell�n. Ten�a mucha informaci�n sobre movimientos urbanos de la guerrilla. Despu�s de su ejecuci�n, comenzamos a observar algo m�s fuerte detr�s de la guerrilla rural. La fortaleza de la subversi�n radicaba en Medell�n y Bogot�. Comprend� que los que disparaban en el monte eran unos idiotas �tiles, pobres serviles, que asum�an la guerra como una forma de vida.
Entonces nos preparamos y cambiamos la estrategia, enfatizamos en el rastreo de los hombres de la guerrilla en el sector urbano. El primer coletazo de esta etapa de la Autodefensa se present� en la vereda Lagartos, entre Remedios y Amalfi. Fue una ejecuci�n muy fuerte, murieron treinta personas. Le voy a contar por qu� se hizo. Descubrimos que la guerrilla ten�a un �padrino� en cada pueblo, un hombre poderoso econ�micamente y prestante dentro de la sociedad. En Remedios, Antioquia, la persona era Mario Gallinazo, quien, cuando lo fuimos a capturar, salv� su vida de esta manera: �No, un momento, a m� no me maten, d�ganle a Fidel que venga. Fidel fue y el hombre lo cont� todo, se le volte� a la guerrilla y nos puso dos gu�as que nos indicaron d�nde estaba escondida la gente de las FARC�.
Para que se d� cuenta c�mo funcionaban las cosas, le cuento que los dos pagos que se le hicieron a la guerrilla por el secuestro de mi pap�, se realizaron a trav�s de �Paturro�, y el contacto de �ste con las FARC fue Mario Gallinazo. Nosotros imagin�ndonos que nos estaba haciendo un gran favor al ser el intermediario, para saber despu�s que se benefici� econ�micamente del secuestro, lo cual se ha vuelto habitual en Colombia.