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MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos

Электронная книга - «MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos». Краткое содержание книги:

Este libro es algo más que las confesiones de Carlos Castaño, uno de los principales actores de la guerra colombiana hasta su misteriosa desaparición, en abril de 2004. El testimonio de este criminal de guerra es un reflejo de la descomposición de la sociedad colombiana, de la suciedad de un conflicto armado que hace años dejó de ser ideológico. Un documento periodístico que ayuda a conocer mejor a una persona que, desafortunadamente, influyó de manera decisiva en la Colombia actual y que ha sido uno de los protagonistas de los episodios más trágicos de las dos últimas décadas. Contribuye también, a comprender que las Autodefensas Unidas de Colombia no son los hijos díscolos del gobierno de turno y de los militares, sino que funcionan de manera autónoma, aunque con frecuencia las autoridades no las han combatido, se han beneficiado de sus actuaciones e inlcuso les han facilitado la comisión de actos ilegales.
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Como ver�, Fidel fue antisubversivo hasta los tu�tanos pero no ten�a todos los escr�pulos. Tuvo una �tica rara, nunca permiti� que se atracara a una persona y jam�s extorsion� a alguien, pero realizaba grandes robos. En las minas de diamantes en Venezuela y Brasil no iba a comprar para vender, estaba pendiente del momento en que sal�a la remesa para atracarla con unos p�caros. Amigo de V�ctor Carranza, transaron en repetidos negocios, no s� si rob� en las minas de esmeraldas.

Eso fue al principio, despu�s surgieron las ayudas y las donaciones de la gente v�ctima de la guerrilla. Algunas casi en secreto. Una vez llegamos a la finca de una de las familias m�s prestantes de Antioquia, los Bedout. Pedimos ayuda y la respuesta fue tajante, nos dijeron que ellos pagaban impuestos. Est�bamos durmiendo en una finca cercana, cuando apareci� un hombre con quinientos mil pesos, una donaci�n an�nima, pero nosotros sab�amos que ven�a de ellos, pero no quer�an que se supiera. �Eso era mucho dinero en la �poca!

As� sucedi� con mucha gente, y hoy el sistema de donaciones de simpatizantes antiguerrilleros es m�s moderno. Siempre est�n circulando en el pa�s cincuenta cuentas a nombre de gente nuestra, los n�meros de las cuentas pasan anotados en papelitos de simpatizante a simpatizante, de reuni�n en reuni�n, de c�ctel en c�ctel, y el que quiere enviarle dinero a la Autodefensa, lo hace a trav�s de una consignaci�n an�nima o en efectivo. Hace poco recibimos un estimulante regalo de cien millones de pesos y esta es la hora que he buscado y buscado la persona que nos los dio y no la he podido encontrar.

Mientras Fidel consegu�a dinero, yo estaba cada vez m�s al frente de la causa antisubversiva; ya realiz�bamos acciones en Zaragoza, Segovia, Yal�, Yolomb�. S�lo sum�bamos unos doce muchachos por el nordeste antioque�o.

Para esa �poca, la guerrilla hab�a tomado posesi�n de nuestra finca; vend�an nuestro ganado en el pueblo y desplazaron a los trabajadores, despu�s de matar a Germ�n, nuestro �ltimo administrador. Fidel cre�a que no era posible recuperar el ganado de pap�, unas seiscientas vacas lecheras. La zona es lim�trofe con el sur de Bol�var, donde reg�a una concentraci�n poderosa de guerrilla, el Cuarto Frente de las FARC y la compa��a Anor� del ELN.

Le dije que lo intent�ramos y me fui para el batall�n Bombon�, y me recibi� un mayor Z�rate y luego un coronel del cual no recuerdo el nombre. Me present�, le cont� mi problema, y el coronel me dijo: �Primero ay�deme a realizar unas operaciones all�, s�rvale de gu�a al Ej�rcito�. Yo le dije que s� y, de inmediato, nos trasladaron en un helic�ptero hasta la base en Segovia, donde me presentaron al capit�n Francisco Rey, nos dieron unos sombreros, ponchos y nos enviaron a la carretera que de la finca �El Hundidor� conduce a Segovia. Al primer bus escalera que sub�a lo detuvieron y, al instante, reconoc� cuatro guerrilleros de civil. A la media noche ya se ten�a informaci�n de un campamento cercano; los atac� el Ej�rcito, dieron de baja cinco guerrilleros y se recuperaron varios fusiles M-14. Nosotros continuamos ayud�ndoles, mientras les ped�a que me colaboraran para sacar el ganado, pero se rehusaron, porque era un riesgo muy alto enviar tropa hacia ese lado, repleto de guerrilla.

No vi otra alternativa que arriesgarme a sacar mi ganado. Lo mont� como pude y s�lo cuatro camiones lograron atravesar el pueblo. La alcaldesa de Segovia Rita Tob�n, quien actuaba como brazo pol�tico de las FARC, orden� parar los camiones y nos los detuvo a la salida de �El Hundidor�. Ni el director del ICA en Remedios ni la alcaldesa quisieron entender mis razones y s�lo dijeron: �C�mo pretenden ustedes sacar ese ganado sin vacunar�.

No hab�a forma de que entendieran, porque ya la guerrilla de las FARC les hab�a dado orden de no dejar sacar los animales. �No hab�amos vacunado, porque nos quitaron la finca!

Los camiones se quedaron en el camino, y me fui para Medell�n y en la Gobernaci�n de Antioquia le ped� ayuda al secretario de Orden P�blico, un doctor Juan Guillermo Heredia. El tipo, sentado en el escritorio, me dijo: �Aqu� no podemos hacer nada�.

La alcaldesa, en un supuesto acto de �legalidad�, orden� devolver el ganado a la finca. El ganado se lo rob� la guerrilla despu�s. Ofendido en el alma, quise regalar la finca, pero la subversi�n no dej� que alguien la recibiera y se apoderaron de todo. Pero, tiempo despu�s, a ese director del ICA lo ejecutamos por subversivo.

�se era el poder de la guerrilla institucionalizado en todos esos pueblos. Controlaban: Vegach�, Santa Isabel, El Tigre, Yal�, Yolomb�, Remedios, La Cruzada, Machuca, Segovia, Zaragoza y El Bagre. Un fort�n guerrillero, y desde all� surt�an sus frentes de guerra.

Hoy en d�a, las cosas han cambiado; veinti�n a�os despu�s, usted puede ir y no tiene ning�n problema, es una zona liberada.

Tengo ganas de conceder alg�n d�a una entrevista all�. Despu�s del secuestro de pap�, en esa finca, no he vuelto, s�lo la he sobrevolado cuando las tropas del sur de Bol�var reconquistaron el �rea.

En ese tiempo logramos muchos �xitos con el Ej�rcito. Ya �ramos un grupo m�s grandecito de treinta hombres. La guerrilla nos miraba con curiosidad, no nos daban importancia y nos dec�an �los sapos�. Se refer�an a nosotros como unos locos, ah�, sueltos. Pero, para desgracia de la guerrilla, descubrimos que no era dif�cil combatirla; ellos tambi�n sienten miedo. Con el transcurrir de los d�as, vimos la clase de ignorantes que son. Eran poderosos, pero en su madriguera. Aprendimos que cuando estaban armados y concentrados, no hab�a que pelear con ellos; pero la guerrilla ten�a que salir, as� fuera a tomar aguardiente a los pueblos, a los caser�os o a las veredas. All� se empezaron a morir. Todos los s�bados y domingos ejecut�bamos guerrilleros en los pueblos.

En Segovia se nos escap� un hombre muy importante de la guerrilla, Deovirgilio Osorno Otta. Viaj� a Rusia y, a su regreso, lo logramos encontrar de profesor en el colegio Colombo sovi�tico, en Medell�n. Ten�a mucha informaci�n sobre movimientos urbanos de la guerrilla. Despu�s de su ejecuci�n, comenzamos a observar algo m�s fuerte detr�s de la guerrilla rural. La fortaleza de la subversi�n radicaba en Medell�n y Bogot�. Comprend� que los que disparaban en el monte eran unos idiotas �tiles, pobres serviles, que asum�an la guerra como una forma de vida.

Entonces nos preparamos y cambiamos la estrategia, enfatizamos en el rastreo de los hombres de la guerrilla en el sector urbano. El primer coletazo de esta etapa de la Autodefensa se present� en la vereda Lagartos, entre Remedios y Amalfi. Fue una ejecuci�n muy fuerte, murieron treinta personas. Le voy a contar por qu� se hizo. Descubrimos que la guerrilla ten�a un �padrino� en cada pueblo, un hombre poderoso econ�micamente y prestante dentro de la sociedad. En Remedios, Antioquia, la persona era Mario Gallinazo, quien, cuando lo fuimos a capturar, salv� su vida de esta manera: �No, un momento, a m� no me maten, d�ganle a Fidel que venga. Fidel fue y el hombre lo cont� todo, se le volte� a la guerrilla y nos puso dos gu�as que nos indicaron d�nde estaba escondida la gente de las FARC�.

Para que se d� cuenta c�mo funcionaban las cosas, le cuento que los dos pagos que se le hicieron a la guerrilla por el secuestro de mi pap�, se realizaron a trav�s de �Paturro�, y el contacto de �ste con las FARC fue Mario Gallinazo. Nosotros imagin�ndonos que nos estaba haciendo un gran favor al ser el intermediario, para saber despu�s que se benefici� econ�micamente del secuestro, lo cual se ha vuelto habitual en Colombia.

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