MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos
- Автор: MOLINA MAURICIO ARANGUREN
- Язык: испанский
- Жанр: Биографии и мемуары
Электронная книга - «MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos». Краткое содержание книги:
-�Y las FARC no lo negaron -dijo Casta�o. Recuerdo que el pronunciamiento fue inmediato. El propio Ra�l Reyes dijo: �Fue la justicia del pueblo�. Las FARC capitalizaron este homicidio y nunca negaron que lo hubieran hecho, pero tampoco se lo adjudicaron. Por mucho tiempo, en Puerto Boyac� estuvieron convencidos de que fueron las FARC las que lo mataron. Pero quien orden� la muerte de Pablo Guar�n fue �El Mexicano�, y Henry P�rez lo sab�a pero se qued� callado. Ahora �El Mexicano�, el todopoderoso de la regi�n, controlaba lo pol�tico y lo militar en Puerto Boyac�.
�El Mexicano� lleg� a tener mil quinientos hombres a su servicio. Organiz� el famoso curso de los instructores israelitas y brit�nicos en �La 50�, as� se llamaba la finca donde se realiz�. All� conoc� a Yair Klein. Asist� a ese curso porque se abrieron cupos para gente distinta a los hombres de Rodr�guez Gacha. Los Casta�o obtuvimos cinco lugares, yo ocup� uno de los cupos que ten�amos. Mi sobrenombre para la �poca era �El Pelao�. El verdadero prop�sito de �El Mexicano� con estos entrenamientos era preparar cuatrocientos hombres para atacar la Uribe, donde estar�an el Gobierno y las FARC negociando la paz.
Sobre ese curso dictado por Yair Klein se especul� mucho, y yo creo que Klein vino enga�ado a Colombia, por Ariel Otero y dos militares activos y corrompidos del Ej�rcito. Ariel era un hombre despreciable, fue el segundo hombre de Henry P�rez. El instructor israel� siempre pens� que el Estado colombiano lo contrat� para dictar esos cursos.
Me impresionaron mucho sus conceptos y nunca se me olvidar� lo que dec�a: �No temas que te llamen mercenario si eres mercenario de un Estado; a los estados hay que defenderlos con la Constituci�n y por fuera de la Constituci�n�. �Eso era una maravilla para m�! Bueno, al fin y al cabo �l era israelita.
Por esa �poca, Henry P�rez era un t�tere de �El Mexicano�, quien ten�a un acuerdo con Pablo Escobar para proteger la hacienda N�poles. En la historia del mundo, nunca hubo un sitio con tanta intensidad en el negocio del narcotr�fico, all� hac�an los famosos vuelos con env�os de veinte mil kilos de coca mensualmente a los Estados Unidos y regresaban el dinero en bultos. Yo vi llegar un cami�n repleto de d�lares, no los contaban, s�lo daban un grito: �Denominaci�n de veinte d�lares�. Luego los pesaban y sab�an cu�nto dinero hab�a ingresado. �Incre�ble! �A qui�n se le iba a ocurrir con tanto dinero irse para el monte y pelear contra la guerrilla? �A nadie! Escobar y Rodr�guez Gacha llamaban a esto el �eje�.
Ernesto B�ez continu� su relato:
-�Los pocos que quedaban en ACDEGAM nos acompa�aron en el nuevo intento pol�tico, la gente honesta que comenz� con nosotros, la misma que al elegir a Pablo Guar�n como congresista nos iba a ayudar a elegir a su hijo �scar. Formamos el Movimiento de Reconstrucci�n Nacional, MORENA. La parte militar de la Autodefensa, muy alejada de nosotros y cercana a los intereses de �El Mexicano�, comenz� a cometer errores grav�simos, como las masacres de los contrabandistas y la de La Rochela, hecha por la gente de Gacha. Ante los ojos del pa�s, la Autodefensa de Puerto Boyac� era un grupo de paramilitares manejados por el narcotr�fico, pero a�n no se hab�a destapado toda la podredumbre. El esc�ndalo vino cuando se conoci� el famoso Dossier paramilitar, publicado por la revista Semana, en abril de 1989. Por primera vez se pon�a a la luz p�blica toda la estructura, no se dijo nada que no fuese real.
-�Eso fue un gran triunfo para la guerrilla y un gran perjuicio para la Autodefensa de los hermanos Casta�o, que no obedec�amos �rdenes de ning�n narcotraficante.
-��Pero usted segu�a siendo amigo de Henry P�rez conociendo que como comandante militar de esas Autodefensas �l ten�a una alianza con el narcotr�fico?- le pregunt� a Ernesto B�ez.
-�No; para ese momento, Henry reflexion� y, d�as m�s tarde, se reuni� con varios de los antisubversivos que qued�bamos y nos dijo: �He pensado mucho sobre el futuro de la regi�n y yo me voy a separar de Pablo Escobar; pero no puedo tomar esa decisi�n de la noche a la ma�ana, cortar de tajo es un suicidio; debo fingir una alianza con Pablo y esa es la �nica forma de facilitar la captura de Escobar y recomponer esto.
En ese instante interrumpi� Casta�o:
-�Es ah� donde yo vuelvo a ser aliado de Henry. Siempre lo consider� un amigo, sab�a que se hab�a equivocado al dejarse tentar por el poder corruptor del dinero de los narcos. Adem�s, yo necesitaba alguien que me ayudara en mi guerra contra Pablo Escobar. Digo mi guerra porque, a espaldas de mi hermano Fidel, que a�n manten�a una buena amistad con Pablo, yo ya ven�a actuando de manera discreta en contra de Escobar, y durante m�s de tres a�os mantuve una guerra fr�a contra Pablo. Henry tambi�n lo hizo, pero Pablo lo descubri� y lo mand� a matar.
Ernesto B�ez retom� la palabra:
-�Ah� comenz� la debacle total de la Autodefensa, que ya estaba narcotizada. La situaci�n se agrav� m�s porque esa misma noche su esposa, Marina Ruiz, convoc� a una reuni�n. Asistimos los cercanos a Henry, y Marina nombr� un nuevo comandante, al decir: �Yo considero que esto debemos superarlo ya. Henry muri� y creo que la persona indicada para ocupar su lugar es Ariel Otero; esto, mientras se calman un poquito las cosas y se nombra un nuevo comandante en propiedad�. Nadie se opuso al deseo de la viuda en esos momentos dolorosos, pero pens�: �Esto va a originar una tragedia peor�.
-�Yo fui m�s lejos- dijo Casta�o. A ese hombre hay que matarlo y punto, era una v�bora, una peligrosa serpiente que hab�a estado al servicio de �El Mexicano�; era amigo del asesino de Gal�n, lleg� hasta el punto de ayudar a que Rueda Rocha se volara de la c�rcel y despu�s se lo llev� como escolta para Puerto Boyac�. Fracasado en el Ej�rcito como teniente, era un hombre disociador, que sobreviv�a al mantener en guerra a los dem�s. Infund�a miedo y nunca miraba a los ojos cuando uno le hablaba.
-�Y para rematar- replic� Ernesto B�ez, se supo que era el amante de la mujer de Henry P�rez, la misma que solicit� que se le nombrara comandante de manera temporal. As� se mantuvo como �nico comandante. Durante los seis meses se dedic� exclusivamente a robar y a enriquecerse. Un asesino codicioso que intentaba ser un rey Midas. Toda la gente cercana a Henry tuvo que irse. Yo arranqu� para el monte, donde me mantuvo durante un mes el viejo Ram�n Isaza, quien hab�a anunciado a su manera todos los males que traer�a el narcotr�fico.
Qued� sin Autodefensa, sin proyecto pol�tico, sin carro y propiedades, porque todas nos las quit� Ariel Otero. De plata, nada, mejor dicho, qued� llevado del �hijueputa�.
-�Al final del a�o, Ariel Otero alquil� un vuelo charter y se vol� con un gran bot�n de guerra, lleg� a Cali y entre lo que se llev� estaba Marina Ruiz, su amante. Antes de irse, Ariel le entreg� a Jaime Eduardo Rueda Rocha treinta fusiles con la misi�n de ubicarse en un sitio estrat�gico y dar de baja a todos los que �l hab�a robado.
-�Yo quise ayudarle a la gente de Puerto Boyac�-dijo Casta�o. Ejecutamos a Ariel Otero, un bandido muy peligroso. A Marina la dej� libre, termin� en la c�rcel y creo que ya sali�. Otero fue ejecutado despu�s de un juicio por traici�n y entregado sin vida a la gente que �l hab�a maltratado en Puerto Boyac�. Ese fue el final de ese sinverg�enza.
-�Y ese fue el comienzo de mis problemas -dijo Ernesto B�ez. Es que imag�nese que cuando encontraron el cad�ver de Ariel Otero, a m� me llamaron a indagatoria como presunto responsable de su muerte. Cuando Ariel se vol� de Puerto Boyac�, el Noticiero 24 Horas me entrevist� y dije en la televisi�n: �Ariel Otero es un traidor, un asesino y un ladr�n�.
Cuando encontraron el cad�ver de este personaje tirado en una cuneta a la salida del pueblo, ten�a un cart�n con la siguiente frase escrita: �Muerto por traidor, asesino y ladr�n�.
Tiempo despu�s me desempe�aba como secretario de gobierno de Boyac� y me acusaron por conformaci�n de grupos ilegalmente armados y me detuvieron para llevarme al patio quinto de la c�rcel Modelo. All� llegu� y a las primeras personas que me encontr� fueron Francisco Gal�n y Felipe Torres, comandantes guerrilleros del ELN. Estaban de espalda viendo la noticia de mi captura por televisi�n, cuando sintieron la presencia de un extra�o, voltearon a mirar y era yo el que los saludaba: �Buenas noches�.