La Sombra De La Guillotina
- Автор: Мантел Хилари
- Язык: испанский
- Жанр: Историческая проза
Электронная книга - «La Sombra De La Guillotina». Краткое содержание книги:
En la orilla izquierda del Sena, un joven y desconocido abogado llamado Georges-Jaques Danton intenta labrarse un porvenir. Es un hombre enérgico y se ha propuesto dejar su impronta en la historia cueste lo que cueste. Maximilien Robespierre, tambien abogado, es un hombre tímido que detesta la violencia pero está dispuesto a dar la vida por ayudar a los demas. Camille Desmoulins es un joven sin domicilio fijo y aparentemente sin porvenir.
¿Qué es la revolución francesa? ¿Un desastre, un sueño, una oportunidad? Para estos tres hombres representa la única carrera posible a la que consagrar su vida.
Robespierre: Roland era responsable de ellas.
Saint-Just: Roland ha muerto. Sigues negándote a aceptar la realidad. Existe una conspiración. Este asunto de la clemencia no es sino un ardid para sembrar la disensión entre los patriotas y ganar unos cuantos adeptos. Pierre Philippeaux, con sus ataques contra el comité, forma parte de la intriga, la cual está encabezada por Danton. Estoy convencido de ello. En el próximo número de El viejo cordelier aparecerá un ataque contra Hébert porque tienen que quitárselo de encima antes de alcanzar el poder. También contendrá un ataque contra el comité. Estoy seguro de que se proponen organizar un golpe militar. Tienen a Westermann y a Dillon de su parte.
Robespierre: Han arrestado de nuevo a Dillon por participar en un complot para rescatar al Delfín. Personalmente, no me parece probable.
Saint-Just: Esta vez Camille no conseguirá salvarlo, aunque nadie puede garantizar la seguridad de nuestras cárceles.
Robespierre: ¡Nuestras cárceles! La gente dice que si no aumenta el suministro de carne asaltarán las cárceles y se comerán a los prisioneros.
Saint-Just: La chusma es ignorante y está desesperada.
Robespierre: ¿Y qué esperabas? Había olvidado preocuparme por el suministro de carne.
Saint-Just: Creo que nos estamos desviando del tema.
Robespierre: Danton es un patriota. Muéstrame alguna prueba contra él.
Saint-Just: Eres un hombre muy obstinado, Robespierre. ¿Qué clase de pruebas quieres que te muestre?
Robespierre: ¿Cómo sabes qué tipo de cartas recibe Camille?
Saint-Just: A propósito, cuando te di la lista de las personas con las que ha conspirado Danton, olvidé incluir a Lafayette.
Robespierre: Bueno, supongo que él completa la lista, ¿no es así?
Saint-Just: Sí.
Durante la primera semana del nuevo año alguien remitió a Robespierre ciertos documentos que demostraban sin ningún género de duda la participación de Fabre en el fraude de la Compañía de las Indias Orientales, un asunto que el mismo Fabre, con la colaboración del comité de Policía, había investigado a lo largo de más de dos meses. Robespierre examinó los documentos durante media hora, temblando de rabia y humillación, tratando de dominarse. Cuando oyó la voz de Saint-Just, sintió deseos de levantarse y abandonar la habitación; pero sólo había una salida.
Saint-Just: ¿Qué opinas ahora? Camille tenía que estar enterado.
Robespierre: Protegía a un amigo. No debió hacerlo. Debió decírmelo.
Saint-Just: Fabre te engañó.
Robespierre: Las conspiraciones a las que se refería eran ciertas.
Saint-Just: Así es. Todos los que ha nombrado han obrado según predijo. ¿Qué podemos pensar sobre unos individuos tan pérfidos?
Robespierre: Ahora conocemos la verdad.
Saint-Just: Fabre ha estado siempre del lado de Danton.
Robespierre: Y…
Saint-Just: No te hagas el ingenuo.
Robespierre: Durante la próxima reunión haré que expulsen a Fabre del Club de los Jacobinos. Confiaba en él y se ha burlado de mí.
Saint-Just: Todos se han burlado de ti.
Robespierre: Debo reflexionar sobre mi propensión a confiar en la gente.
Saint-Just: Poseo ciertas pruebas que puedo mostrarte.
Robespierre: Hoy en día cualquier cosa se considera una prueba, cuando lo cierto es que muchas veces se trata de simples rumores o de vana retórica.
Saint-Just: ¿Por qué te empeñas en no reconocer tu error?
Robespierre: Te expresas como un sacerdote, Antoine. Es lo que suelen decir cuando acudes a confesarte, ¿no es así? He cometido un error, lo reconozco. He observado lo que hacían los otros, he escuchado lo que decían, en lugar de examinar sus corazones. Descubriré a todos los conspiradores, te lo aseguro.
Saint-Just: Quienesquiera que sean. Por mucho que hayan hecho por la Revolución. La Revolución se ha detenido. Han hecho que se detuviera con sus discursos sobre la moderación. Pero detenerse en una Revolución es dar un paso atrás.
Robespierre: Estás mezclando las metáforas.
Saint-Just: No soy un escritor. Tengo mejores cosas que ofrecer que meras frases.
Robespierre: ¿Te refieres de nuevo a Camille?
Saint-Just: Sí.
Robespierre: Se ha dejado engañar.
Saint-Just: No lo creo, ni tampoco los del comité. Consideramos que es responsable de sus actos, y opinamos que no debe escapar al castigo que merece, por mucho afecto que sientas por él.
Robespierre: ¿De qué me acusas?
Saint-Just: De ser débil.
Robespierre: No he llegado a ser lo que soy gracias a mi debilidad.
Saint-Just: Demuéstranoslo.
Robespierre: Haré que investiguen su conducta, como haría con cualquier otro. Sólo es un hombre… ¡Dios mío! Confiaba en poder evitar esto.
El quinto número de El viejo cordelier apareció el 5 de enero, el 16 de Nivôse. Contenía un duro ataque contra Hébert y su facción, equiparando sus escritos a una cloaca, acusándolos de corrupción y complicidad con el enemigo. También atacaba a Barère y a Collot, miembros del Comité de Salvación Pública.
Acta de sesiones del club de los jacobinos (1)
El ciudadano Collot [en la tribuna]: Philippeaux y Camille Desmoulins…
El ciudadano Hébert: ¡Justicia! ¡Exijo que se celebre una audiencia!
El presidente: ¡Orden! Eso deben de decidirlo nuestros miembros.
Un jacobino: Todos lo hemos leído.
Otro: Me avergonzaría reconocer que he leído el panfleto editado por un aristócrata.
Otro: Hébert no desea leerlo, no quiere que se sepa la verdad.
El ciudadano Hébert: No, no, no debe ser leído en voz alta. Camille trata de complicar las cosas. Trata de desviar la atención de su persona. Me acusa de robar fondos públicos, lo cual es completamente falso.
El ciudadano Desmoulins: Tengo pruebas de ello.
El ciudadano Hébert: ¡Dios mío! ¡Quiere asesinarme!
Acta de sesiones del club de los jacobinos (2):
El presidente: Exigimos a Camille Desmoulins que justifique su conducta.
Un jacobino: No está aquí.
Otro: Para alivio de Robespierre.
El presidente: Citaré su nombre tres veces, para darle la oportunidad de justificarse ante los miembros de esta sociedad.
Otro: Es una lástima que no tenga un gallo al que pueda convencer para que cante tres veces. Sería muy revelador ver lo que es capaz de hacer Danton.
El presidente: Camille Desmoulins…
Un jacobino: No ha tenido el valor de presentarse.
Un jacobino: Si no ha venido, es inútil llamarlo.
El ciudadano Robespierre: En tal caso, procederemos a hablar sobre…
El ciudadano Desmoulins: Aquí estoy.
El ciudadano Robespierre [en voz alta]: He dicho que procederemos a hablar sobre los delitos del Gobierno británico.
Un jacobino: Un tema poco comprometido.
El ciudadano Desmoulins [en la tribuna]: Supongo… Supongo que vais a decir que he cometido un error. Reconozco que puedo haberme equivocado respecto a los motivos de Philippeaux. He cometido muchos errores a lo largo de mi vida. Debo pediros que me guiéis y aconsejéis, pues me siento perdido.
Un jacobino: Sabía que se hundiría.
Otro: Siempre es una táctica segura.
Otro: Fijaros en Robespierre, ya se ha puesto en pie.
El ciudadano Robespierre: Pido la palabra.
El ciudadano Desmoulins: Pero Robespierre, por favor, permíteme decir…
El ciudadano Robespierre: Silencio, Camille, deseo hablar.
Otro: Siéntate, Camille, sólo conseguirás complicar más las cosas.