Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Космическая фантастика » El arca de la redención [Redemption Ark - es]
El arca de la redención [Redemption Ark - es] - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

El arca de la redención [Redemption Ark - es]

Электронная книга - «El arca de la redención [Redemption Ark - es]». Краткое содержание книги:

Estamos a comienzos del siglo XXVII. Hace cincuenta años, el hombre puso en marcha un antiguo sistema alienígena que detectaba el nacimiento de formas de vida inteligentes. Los inhibidores llevan mucho tiempo esperando, pero ahora se preparan para volver…
Mientras tanto, una fuerza desconocida ha sembrado el terror en el Sanctasanctórum de los combinados. A medida que la naturaleza de la nueva amenaza se vuelve más clara, Clavain, uno de sus guerreros, empieza a plantearse que es hora de volver al combate. En Resurgam se ha descubierto un cargamento de armas devastadoras que podrían ser utilizadas para el bien de la Humanidad, pero alguien ya ha logrado hacerse con su control…
1 ... 189 190 191 192 193 194 195 196 197 ... 216
Перейти на страницу:

La imagen de Clavain se encogió de hombros como si pidiera disculpas.

—Entonces esperemos que pueda servir de algo antes, ¿de acuerdo?

—¿Te has enterado de algo? —preguntó Escorpio.

—Me he enterado de muchas cosas, creo. Por supuesto, no puedo estar seguro de qué recuerdos son genuinos y cuáles infiltrados.

—Ya nos preocuparemos nosotros de eso —dijo Clavain—. Tú solo dinos lo que has averiguado. ¿La comandante de la nave es realmente Volyova?

La imagen asintió con entusiasmo.

—Sí, es ella.

—¿Y sabe lo de las armas? —preguntó Sangre.

—Sí, así es.

Clavain miró a sus compañeros, luego volvió a mirar al tanque.

—Está bien. ¿Va a entregarlas sin luchar?

—No creo que puedas contar con eso, no. De hecho, creo que será mejor que supongas que va a poner las cosas un poquito incómodas.

Entonces habló Felka.

—¿Qué sabe sobre el origen de las armas?

—No mucho, creo. Quizá tenga alguna vaga idea, pero no creo que le interese demasiado. Pero sí que sabe un poco sobre los lobos.

Felka frunció el ceño.

—¿Cómo es eso?

—No lo sé. Nunca fuimos tan colegas. Será mejor que supongamos que Volyova ya ha tenido alguna relación tangencial con ellos y ha sobrevivido, como no creo que haga falta señalar. Eso la convierte en alguien digno de nuestro respeto, creo. Los llama inhibidores, por cierto. No llegué al fondo del porqué.

—Yo sé por qué —dijo Felka en voz baja.

—Quizá no haya tenido ninguna relación directa con ellos —dijo Remontoire—. Ya hay actividad lobuna en este sistema, y debe de haberla desde hace algún tiempo. Es muy probable que todo lo que haya hecho Volyova es hacer algunas deducciones sagaces.

—Creo que su experiencia llega un poco más allá que eso —respondió el nivel beta de Clavain, pero no elaboró más la idea.

—Estoy de acuerdo —dijo Felka.

Todos la miraron entonces por un momento.

—¿La has convencido de la seriedad de nuestras reclamaciones? —Preguntó Clavain, que había vuelto a dedicar su atención al nivel beta—. ¿La avisaste de que le iría mucho mejor tratando con nosotros que con el resto de los combinados?

—Creo que recibió el mensaje, sí.

—¿Y?

—Gracias, pero no, gracias, fue la idea general.

—Es una mujer muy tonta, la tal Volyova —dijo Remontoire—. Es una pena. Sería mucho más fácil si pudiéramos hacer las cosas de una forma cordial, sin toda esta desafortunada necesidad de utilizar la fuerza bruta.

—Hay otro asunto —dijo el Clavain simulado—. Se está realizando una especie de operación de evacuación. Ya habéis visto lo que la máquina de los lobos le está haciendo a la estrella, la está mordisqueando con una especie de sonda concentrada de ondas de gravedad. Pronto llegará al núcleo, donde se quema la energía nuclear, y liberará el poder que alberga el corazón de la estrella. Será como abrir un agujero con un taladro en la base de una presa y soltar el agua bajo una tremenda presión. Salvo que no será agua. Será hidrógeno de fusión, con la presión y la temperatura de un núcleo estelar. Yo diría que convertirá la estrella en una especie de lanzallamas. La energía del núcleo se desangrará muy rápido una vez que el taladro lo encuentre y la estrella morirá, o al menos en el proceso se convertirá en una estrella mucho más apagada y fría. Pero al mismo tiempo me imagino que la estrella en sí se convertirá en un arma capaz de incinerar cualquier planeta que esté a pocas horas luz de distancia de Delta Pavonis; será suficiente con rociar ese atomizador arterial de fuego de fusión por la superficie de un mundo. Me imagino que eliminaría la atmósfera de un gigante gaseoso y fundiría un mundo rocoso, convirtiéndolo en lava metálica. No es que sepan lo que va a pasar en Resurgam, pero podéis estar seguros de que querrán alejarse de allí tan pronto como sea posible. Ya hay personas a bordo de la nave, personas que han sacado de la superficie. Unos cuantos miles, como mínimo.

—Y tú tienes pruebas de eso, ¿no? —preguntó Escorpio.

—Nada que pueda demostrar, no.

—Entonces asumiremos que no existen. Es obvio que es un intento muy rudimentario de convencernos para que no ataquemos.

Thorn se encontraba en la superficie de Resurgam, el abrigo abotonado hasta arriba para defenderse del duro viento polar que arañaba y restregaba cada milímetro expuesto de su piel. No era lo que en otro tiempo habría llamado una tormenta abrasiva, pero no dejaba de ser bastante desagradable cuando no había ningún refugio próximo. Se ajustó los endebles anteojos contra el polvo y guiñó los ojos bajo la luz de las estrellas, en busca de la diminuta estrella móvil de la nave de trasbordo.

Caía la noche. El cielo había adquirido sobre su cabeza un profundo y aterciopelado color púrpura que se iba convirtiendo en negro por el horizonte sur. Solo las estrellas más brillantes quedaban a la vista a través de sus anteojos, y de vez en cuando hasta estas parecían atenuarse cuando sus ojos se acostumbraban al destello repentino de una de las armas enfrentadas. Al norte, y extendiéndose un poco hacia el este y el oeste, unas suaves auroras de color rosa temblaban como cortinas bajo un viento invisible. El espectáculo de luces solo era hermoso si no se tenía ni idea de lo que lo estaba causando, y por tanto no se comprendía en realidad el portento que suponía. Las auroras estaban alimentadas por partículas ionizadas que estaba arrancando y excavando de la superficie de la estrella el arma inhibidora. El abombamiento interno, el túnel que el arma estaba taladrando en la estrella, llegaba ya a la mitad de camino del foco de energía nuclear. Alrededor de las paredes del túnel, apuntaladas por ondas constantes de energía gravitatoria bombeada, la estructura interior de la estrella había sufrido una serie de cambios drásticos a medida que los procesos normales de convección luchaban por ajustarse al asalto de las armas. El núcleo ya estaba empezando a cambiar de forma a medida que cambiaba la densidad de la masa que lo recubría. La canción de neutrinos que surgía del corazón de la estrella había variado su melodía, lo que indicaba la inminencia del avance sobre el núcleo. Todavía no existía una idea clara de lo que ocurriría cuando el arma terminara su trabajo, pero en opinión de Thorn, lo mejor que podían hacer era no quedarse por allí para averiguarlo.

Estaba esperando a que terminara de embarcar el último de los vuelos del trasbordador del día. La elegante nave estaba estacionada debajo de él, rodeada por una palpitante masa de evacuados en potencia que se movían como insectos. Estallaban peleas de forma constante cuando la gente intentaba saltarse la cola de la siguiente partida. El populacho le asqueaba, si bien no sentía nada más que admiración y comprensión por sus elementos individuales. En todos sus años de revolución solo había tenido que tratar con un número muy pequeño de personas de confianza, pero siempre había sabido que se llegaría a esto. El populacho era una propiedad emergente de las multitudes, y como tal él tenía que llevarse el mérito del nacimiento de este populacho en concreto. Claro, que no tenía que gustarle lo que había hecho.

Ya está bien, pensó Thorn. Ahora no era el momento de empezar a despreciar a las personas que había salvado solo porque permitían que sus miedos salieran a la superficie. Si él hubiera estado entre ellos, dudaba que se hubiera comportado como un santo. Habría querido sacar a su familia del planeta, y si eso significaba pisotear los planes de huida de otra persona, que así fuera.

1 ... 189 190 191 192 193 194 195 196 197 ... 216
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)