Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Космическая фантастика » El arca de la redención [Redemption Ark - es]
El arca de la redención [Redemption Ark - es] - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

El arca de la redención [Redemption Ark - es]

Электронная книга - «El arca de la redención [Redemption Ark - es]». Краткое содержание книги:

Estamos a comienzos del siglo XXVII. Hace cincuenta años, el hombre puso en marcha un antiguo sistema alienígena que detectaba el nacimiento de formas de vida inteligentes. Los inhibidores llevan mucho tiempo esperando, pero ahora se preparan para volver…
Mientras tanto, una fuerza desconocida ha sembrado el terror en el Sanctasanctórum de los combinados. A medida que la naturaleza de la nueva amenaza se vuelve más clara, Clavain, uno de sus guerreros, empieza a plantearse que es hora de volver al combate. En Resurgam se ha descubierto un cargamento de armas devastadoras que podrían ser utilizadas para el bien de la Humanidad, pero alguien ya ha logrado hacerse con su control…
1 ... 188 189 190 191 192 193 194 195 196 ... 216
Перейти на страницу:

Genial, pensó. Ahora todo lo que tengo que hacer es convencerme a mí misma.

Pero una hora después la nave se volvió a mover.

Esta vez fue menos violento que antes, y el único efecto fue hacer que Khouri se tambaleara y estirara a toda prisa los brazos para buscar un punto de apoyo. Maldijo, pero ahora menos sorprendida que molesta. No tenía ni idea de lo que les iba a decir a los pasajeros a continuación, y su última explicación iba a empezar a parecer muy poco convincente. Decidió, de momento, no ofrecer ninguna y dejar que sus subordinados descifraran lo que había pasado. Les daría tiempo, y quizá se les ocurriera algo mejor de lo que se le podía ocurrir a ella.

Volvió a ver a Ilia Volyova, pensando todo el rato que pasaba algo. Tenía una sensación de dislocación que no terminaba de comprender. Era como si cada superficie vertical de la nave estuviera ladeada de forma infinitesimal. El suelo ya no estaba perfectamente nivelado, de tal modo que las aguas residuales de las zonas inundadas se acumulaban más en un lado del pasillo que en el otro. Allí donde chorreaba por las paredes ya no caía en vertical, sino en un pronunciado ángulo. Para cuando llegó a la cama de Volyova, ya no podía hacer caso omiso de los cambios. Costaba caminar erguida, y se encontró con que era más fácil y seguro moverse de muro en muro.

—Ilia.

Esta estaba, por fortuna, despierta, absorta en el hinchado juguetito de su monitor de batalla. El nivel beta de Clavain estaba a su lado; los dedos del servidor formaban un capitel meditabundo bajo su nariz, mientras veía la misma imagen abstracta.

—¿Qué pasa, Khouri? —dijo la voz áspera de Volyova.

—Algo le está pasando a la nave.

—Sí, lo sé. Yo también lo sentí. Y Clavain.

Khouri se puso los anteojos y entonces los vio bien a los dos, la mujer enferma y el anciano de cabello blanco que permanecía paciente a su lado. Daba la sensación de que se conocían de toda la vida.

—Creo que nos estamos moviendo —dijo Khouri.

—Algo más que solo moviéndonos, diría yo —respondió Clavain—. Acelerando, ¿no? La vertical local está cambiando.

Tenía razón. Cuando la nave estaba estacionada en una órbita generaba una gravedad propia haciendo girar algunas secciones de su interior. Los ocupantes sentían que los lanzaban hacia fuera, en sentido contrario al largo eje de la nave. Pero cuando la Nostalgia por el Infinito estaba bajo propulsión, la aceleración creaba otra fuente de gravedad falsa en un exacto ángulo recto con la pseudofuerza generada por el giro. Los dos vectores se combinaban para dar una fuerza que actuaba formando un ángulo entre ambos.

—Alrededor de una décima parte de gravedad —añadió Clavain—, o por ahí. Lo suficiente para distorsionar la vertical local en cinco o seis grados.

—Nadie le ha pedido a la nave que se mueva —dijo Khouri.

—Creo que decidió moverse sólita —dijo Volyova—. Me imagino que por eso experimentamos algunas sacudidas antes. El refinado control de nuestro anfitrión está un poco oxidado. ¿No es así, capitán?

Pero el capitán no le respondió.

—¿Por qué nos movemos? —preguntó Khouri.

—Creo que eso podría tener algo que ver —dijo Volyova.

El juguetito aplastado de la imagen de la batalla se hinchó un poco más. A primera vista no había cambiado demasiado. Las armas del alijo que quedaban seguían desplegadas, junto con el mecanismo de los inhibidores. Pero había algo nuevo, un icono que no recordaba que estuviera antes desplegado. Se estaba metiendo como una flecha en el ruedo de la batalla, en un ángulo oblicuo a la eclíptica, exactamente como si entrara desde el espacio interestelar. A su lado había un racimo parpadeante de números y símbolos.

—¿La nave de Clavain? —Preguntó Khouri—. Pero eso no es posible. No esperábamos verla hasta dentro de varias semanas…

—Al parecer nos equivocamos —dijo Volyova—. ¿Verdad, Clavain?

—No podría especular en ninguno de los casos.

—Su corrimiento al azul estaba cayendo demasiado deprisa —dijo Volyova—. Pero no creí lo que me demostraban mis sensores. Nada capaz de hacer un vuelo interestelar podría decelerar tan rápido como parecía frenar la nave de Clavain. Y sin embargo…

Khouri terminó la frase por ella.

—Lo está haciendo.

—Sí. Y en lugar de estar a un mes de distancia, estaba a dos o tres días, quizá menos. Muy listo, Clavain, lo admito. ¿Cómo has hecho ese truquito, si me permites preguntarlo?

El nivel beta sacudió la cabeza.

—No lo sé. Esa información concreta se eliminó de mi personalidad antes de que me transmitieran aquí. Pero puedo especular tan bien como tú, Ilia. O bien mi contrapartida tiene un motor más poderoso que cualquiera de los conocidos por los combinados, o tiene algo preocupantemente parecido a la tecnología de supresión de la inercia. Tú eliges. En cualquier caso, yo diría que no son lo que llamaríamos buenas noticias, ¿no te parece?

—¿Estás diciendo que el capitán vio que se acercaba la otra nave? —preguntó Khouri.

—Puedes estar segura —dijo Volyova—. Todo lo que yo veo, lo ve él.

—Entonces, ¿por qué nos estamos moviendo? ¿Es que no quiere morir?

—Aquí no, al parecer —dijo Clavain—. Y no ahora. Esta trayectoria nos devolverá al espacio local de Resurgam, ¿no?

—En unos doce días —confirmó Volyova—. Lo que me parece demasiado tiempo para que sirva de nada. Claro que eso es suponiendo que se limite a una décima parte de gravedad…, y en última instancia no le hace falta. A una gravedad podría llegar a Resurgam en dos días, por delante de Clavain.

—¿Y de qué servirá eso? —preguntó Khouri—. Somos tan vulnerables allí como aquí. Clavain puede alcanzarnos donde quiera que vayamos.

—No somos tan vulnerables, ni de lejos —dijo Volyova—. Todavía tenemos trece de las malditas armas del alijo, y la voluntad de utilizarlas. No me imagino qué motivo tiene el capitán en el fondo para movernos, pero sí sé una cosa: hace que la operación de evacuación sea muchísimo más fácil, ¿no te parece?

—¿Crees que por fin está intentando ayudar?

—No lo sé, Khouri. Admito que es una posibilidad teórica evidente, eso es todo. De todos modos, será mejor que se lo digas a Thorn.

—¿Decirle qué?

—Que empiece a acelerar las cosas. El atasco quizá esté a punto de cambiar.

34

Fue creciendo una figura hasta alcanzar una parpadeante solidez dentro del tanque óptico de la Luz del Zodíaco. Clavain, Remontoire, Escorpio, Sangre, Cruz y Felka estaban sentados en un tosco semicírculo alrededor del mecanismo cuando la forma del hombre se definió, y luego comenzó a animarse.

—Bien —dijo el nivel beta de Clavain—. He vuelto.

Clavain tenía la incómoda sensación de que estaba mirando su propio reflejo vuelto de izquierda a derecha, con todas las sutiles asimetrías de su rostro demasiado exageradas. No le gustaban los niveles beta, sobre todo si lo eran de sí mismo. La idea entera de que lo imitaran le molestaba, y cuanto más precisa fuese la imitación, menos le gustaba. ¿Se supone que tengo que sentirme halagado, pensó, porque sea tan fácil capturar mi esencia con un montaje de algoritmos mecánicos?

—Te han pirateado —le dijo Clavain a su imagen.

—¿Perdona?

Remontoire se inclinó hacia el tanque y habló.

—Volyova te ha despojado de grandes porciones. Podemos ver su obra, el daño que ha dejado, pero no podemos saber con exactitud lo que hizo. Con toda probabilidad, lo único que consiguió fue borrar bloques de memoria confidenciales, pero dado que no lo podemos saber con seguridad, tendremos que tratarte como vírico en potencia. Eso significa que se te pondrá en cuarentena una vez que termine este informe sobre la operación. Tus recuerdos no se fundirán de forma neuronal con los de Clavain, ya que existe un riesgo demasiado grande de contaminación. Se te congelará y convertirá en un substrato de memoria en estado sólido y luego se te archivará. A efectos prácticos, estarás muerto.

1 ... 188 189 190 191 192 193 194 195 196 ... 216
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)