La chica del tambor
- Автор: Ле Карре Джон
- Язык: испанский
- Жанр: Шпионские детективы
Электронная книга - «La chica del tambor». Краткое содержание книги:
En Jerusaln hay una vieja prisin de trabajos forzados en la que ya nadie es ahorcado, en los presentes tiempos. Kurtz conoca bien esta prisin. Estaba cercana al antiguo establecimiento ruso, a la izquierda segn se va en direccin descendente por la vieja carretera hecha a mano, y al detenerse ante el viejo portaln de la Prisin Central de Jerusaln. Hay un cartel que dice: AL MUSEO, y en el mismo cartel tambin se dice: SALA DE HEROSMO. Y tambin hay un hombre viejo y arrugado que se encuentra en la parte exterior, y que hace una reverencia cuando uno entra, acompaada de un saludo con el sombrero, con el que poco le falta para barrer el suelo. La entrada vale quince shekel, aunque muestra tendencia a subir. Este es el lugar en que los ingleses ahorcaban a los judos durante el Mandato, y lo hacan con una cuerda cuyo nudo final iba forrado de cuero. Bueno, en realidad no ahorcaron a muchos judos, aunque ahorcaron rabes a granel. Pero ste es el lugar en que ahorcaron a dos amigos de Kurtz, en los aos en que ste estaba en el Irgun, junto con Misha Gavron. A Kurtz bien hubiera podido caerle en suerte el ser ahorcado tambin. Le haban encerrado en la crcel dos veces, y le haban interrogado cuatro. Y los problemas que de vez en cuando tena con su dentadura se deban, segn el dentista, a las palizas que le haba propinado un amable y joven oficial de seguridad, ahora ya muerto, cuyos modales, aunque no su aspecto fsico, evocaban en la memoria de Kurtz a Picton.
Pero, de todas maneras, el tal Picton era un buen hombre, pens Kurtz, sonriendo en su fuero interno, mientras examinaba las posibilidades de dar otro paso con xito, a lo largo de su camino. Quiz Picton fuera un poco rudo, de palabras y mano duras, y un poco entristecido por su aficin al alcohol, lo cual era una verdadera lstima. Pero a fin de cuentas, tena un normal y corriente sentido de la justicia. Era un buen profesional. Y un buen cerebro, dentro de su violencia. Misha siempre deca que haba aprendido mucho de Picton.
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