La chica del tambor
- Автор: Ле Карре Джон
- Язык: испанский
- Жанр: Шпионские детективы
Электронная книга - «La chica del tambor». Краткое содержание книги:
Todo lo cual era verdad, hasta cierto punto, ya que �sta era la historia que los vigilantes hab�an acordado contar a Bernie. Pero a Bernie no hab�a quien le enga�ara, ya que, en sus buenos tiempos, tambi�n hab�a andado metido en asuntejos parecidos.
Entretanto, casi todos los d�as, llegaba alguna que otra noticia, a trav�s de la embajada en Londres, noticias como la de una distante batalla recientemente librada. Rossino hab�a ido de nuevo al piso de Yanuka en Munich, en esta ocasi�n acompa�ado de una mujer rubia que constitu�a una demostraci�n de las teor�as de los vigilantes acerca de la chica llamada Edda. Fulano hab�a visitado a Zutano en Par�s, o en Beirut, o en Damasco o en Marsella. A ra�z de la identificaci�n de Rossino, se hab�an abierto nuevos caminos en diez o doce direcciones diferentes. Tres veces por semana, Litvak les reun�a a todos, les daba instrucciones e informaci�n, y organizaba una libre discusi�n de la situaci�n. En los casos en que se hab�an tomado fotograf�as, Litvak organizaba tambi�n una sesi�n de diapositivas, y daba breves conferencias acerca de nombres falsos reci�n descubiertos, de pautas de comportamiento personal, de gustos individuales y de costumbres en el desempe�o del oficio. Peri�dicamente montaba competiciones de adivinanzas con divertidos premios para los ganadores.
Alguna que otra vez, aunque no a menudo, el gran Gadi Becker les visitaba para enterarse de las �ltimas noticias, sent�ndose en el fondo del cuarto, alejado de todos, y y�ndose tan pronto la reuni�n terminaba. En lo tocante a la vida que Gadi Becker llevaba lejos de ellos nada sab�an, y tampoco pretend�an saberlo. Era un agente independiente, pertenec�a a una raza especial, era Becker, el h�roe jam�s elogiado, que hab�a llevado a cabo heroicamente m�s misiones secretas que a�os ten�an la mayor�a de los muchachos del grupo. Cari�osamente, le llamaban el �Steppenwolf�, y se contaban impresionantes historias, mitad verdad mitad mentira, de sus haza�as.
El aviso lleg� el d�a dieciocho. Un telex desde Ginebra les puso en alerta, y una llamada telef�nica desde Par�s les dio luz verde. Antes de que transcurriera una hora, las dos terceras partes del equipo se hallaban en camino, avanzando hacia el oeste, bajo una torrencial lluvia.
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