La Casa del Alfabeto
- Автор: Adler-Olsen Jussi
- Язык: испанский
- Жанр: Другие детективы
Электронная книга - «La Casa del Alfabeto». Краткое содержание книги:
Finalmente logran subir a un tren que parte del frente oriental con soldados enfermos. En uno de los vagones encuentran a varios oficiales de alto rango muertos sobre unas camas. Sin vacilar, James y Bryan tiran a dos de ellos del tren y ocupan su lugar, con la esperanza de poder escapar en cuanto tengan una oportunidad. Así, llegan hasta la Casa del Alfabeto, un hospital psiquiátrico situado en el corazón de Alemania, Mientras, la guerra sigue haciendo estragos, su única oportunidad de sobrevivir es simular que son enfermos mentales, pero ¿serán capaces de hacerlo durante meses sin convertirse en auténticos perturbados? ¿Son los únicos del pabellón que están fingiendo?
Cuando todo hubiera concluido, llamaría a Canterbury. Si Laureen seguía estando fuera, llamaría a Cardiff, donde posiblemente la encontraría. Si así era, le pediría que hiciera la maleta, que tomara el rápido a Londres y, desde allí, la línea de Piccadilly hasta el aeropuerto de Heathrow, donde debería tomar un avión a París. Un par de días en el hotel Meurice, en la rué de Rivoli, un domingo en los parques y una misa en Saint-Eustache a su lado sin duda la tentarían y aplacarían.
La casa de Kröner era la única de la calle que no estaba iluminada. En otras casas, una luz en el zaguán o en el jardín podían indicar que había alguien en casa, pero no en aquélla.
Y, sin embargo, sí había alguien.
Allá, delante de la verja, estaba totalmente expuesto. A escasos veinte metros del lugar, divisó a un anciano que acababa de abandonar la puerta principal y se dirigía hacia él. Bryan podía escoger entre pasar de largo o quedarse allí y jugar el juego, ahora que ya había empezado. El anciano se detuvo un instante mirando en su dirección, como intentando recordar si había cerrado la puerta con llave o no. Entonces dio un paso hacia adelante, se repuso y miró fijamente a Bryan. Casi como si ya se hubieran encontrado antes, le sonrió y abrió los brazos.
– Suchen Sieetwas? -dijo, deteniéndose a un par de pasos de él. Carraspeó.
– ¡Perdone!
Bryan había pronunciado las palabras mecánicamente. El anciano era el mismo hombre que había visto junto a Kröner en el Kuranstalt St. Úrsula; el hombre que luego había seguido; era el hombre que vivía en la casa descascarillada de Luisenstrasse. El anciano se sorprendió levemente al oír el idioma extranjero, pero se apresuró a cambiar al inglés con una sonrisa en los labios, como si fuera la cosa más normal del mundo.
– Le he preguntado si busca a alguien.
– ¡Pues sí, así es! -dijo Bryan mirándolo directamente a los ojos-. Estoy buscando a Herr Hans Schmidt.
– ¡Vaya! Me gustaría poder ayudarlo, ¿Herr…?
– Bryan Underwood Scott.
Bryan aceptó la mano que le tendió el anciano y tomó nota de su piel fina y helada.
– Sí, lo siento, pero estará fuera un par de días con su familia, Herr Scott. Acabo de regarles las plantas. También hay que hacerlo, ¿no es así?
El anciano le sonrió y le guiñó el ojo, amablemente y mostrándose ligeramente familiar.
– A lo mejor puedo ayudarlo yo…
Tras la máscara de barba blanca se escondía un rostro que agitó el subconsciente de Bryan. La voz le resultaba extraña y desconocida, pero los rasgos de su rostro despertaban en él un desasosiego y unos sentimientos que no supo decir de dónde provenían.
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