Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Классическая проза » La Cabaña Del Tío Tom
La Cabaña Del Tío Tom - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

La Cabaña Del Tío Tom

Электронная книга - «La Cabaña Del Tío Tom». Краткое содержание книги:

De la autora abolicionista estadounidense Harriet Beecher Stowe, La Cabaña del tío Tom es una novela cuyo tema central es la esclavitud. Fue publicada en 1852, y causó gran polémica por la división de posturas que existían en el país en vísperas de la Guerra Civil. Fue la novela más vendida en el siglo XIX.
El libro narra los acontecimientos de la vida del Tío Tom, un esclavo negro del sur de Estados Unidos que pasa de unos amos a otros, construyendo anécdotas entrelazadas y que reflejan la realidad de los esclavos americanos de la época, creando un contraste entre los personajes bondadosos y el contexto de injusticia en el que viven.
Su importancia radica en que es una novela con un gran contenido sentimental que que pretende crear un retrato y establecer una denuncia. Stowe logra la identificación del lector con los personajes, y con ello la comprensión más profunda de la injusticia. Es una novela que se conserva como manifestación histórica, que si bien es exagerada, tiene un objetivo claro y bien logrado.
Es recomendable porque nos da a conocer una parte importante e interesante de la historia estadounidense. Divertida, ligera y llena de sentimientos conmovedores (Escrito por Andrea Pieck)
1 ... 95 96 97 98 99 100 101 102 103 ... 132
Перейти на страницу:

– ¿Dónde te han criado a ti? -fue la pregunta escueta que añadió a estas indagaciones.

– En Kentucky, amo -dijo Tom, mirando alrededor como en busca de salvación.

– ¿Qué has hecho?

– Cuidar de la granja del amo -dijo Tom.

– ¡Bonita historia! -dijo el otro bruscamente al seguir adelante. Se detuvo un momento delante de Adolph; después, lanzando un escupitajo de jugo de tabaco sobre sus relucientes botas, siguió su camino con una tosecilla despectiva. Se paró nuevamente ante Susan y Emmeline. Alargó la sucia y pesada mano y acercó la muchacha a éclass="underline" la pasó por su cuello y su busto, palpó sus brazos, examinó sus dientes y después la empujó contra su madre, cuyo semblante paciente revelaba todo lo que sufría con cada movimiento del repugnante forastero.

La muchacha se asustó y se echó a llorar.

– ¡Cállate, descarada! -dijo el vendedor-; nada de lloriqueos, que va a empezar la subasta-. Y cuando llegó el momento, la subasta empezó.

Adolph fue vendido a buen precio al joven caballero que antes había dicho que pensaba comprarlo y los otros criados del lote de los St. Clare fueron vendidos a diferentes compradores.

– Ahora te toca a ti, muchacho, ¿me oyes? -dijo el subastador a Tom.

Tom se subió a la plataforma y echó unas cuantas miradas alrededor; todo parecía mezclarse en un alboroto confuso e indistinto: el parloteo del vendedor gritando sus precios en francés e inglés, el griterío de las pujas en francés y en inglés; y un momento después, el baquetazo final del mazo y el timbre claro de la última sílaba de la palabra dólares, cuando anunció el subastador su precio, y Tom ya estaba vendido. ¡Tenía amo!

Lo empujaron de la tarima; el hombre bajo con cabeza de bala lo agarró rudamente del hombro y lo impelió hacia un lado, diciendo con voz áspera:

– ¡Quédate ahí, tú!

Apenas Tom se daba cuenta de nada; aún seguían las pujas, gritos y vocerío, primero en francés, después en inglés. Otra vez el golpe del mazo: ¡han vendido a Susan! Baja de la tarima, se detiene, mira atrás con tristeza… su hija alarga la mano hacia ella. Mira angustiada el rostro del hombre que la ha comprado, un hombre respetable de mediana edad, con una expresión benévola.

– ¡Ay, amo, por favor compre a mi hija!

– Ya me gustaría, pero me temo que no puedo permitírmelo -dijo el caballero, que miraba, con un interés dolorido, mientras la muchacha se subió a la tarima y miró a su alrededor con ojos asustados y tímidos.

La sangre se agolpa en las mejillas de su rostro exangüe, sus ojos muestran un fuego febril, y su madre se lamenta al ver que está más hermosa que jamás la haya visto antes. El subastador ve su ventaja y se extiende en su descripción en una mezcla de francés e inglés; las pujas se suceden rápidamente.

– Haré todo lo que pueda -dijo el caballero de aspecto benévolo, acercándose y uniéndose a las pujas. En unos minutos, han pasado del límite de sus posibilidades. Se queda callado; el subastador se entusiasma, pero poco a poco se paran las pujas. El resultado está entre un ciudadano mayor y aristocrático y nuestro conocido de la cabeza de bala. El ciudadano aguanta unas vueltas más, para tantear despectivamente a su rival; pero la cabeza de bala le saca ventaja, tanto en terquedad como en fondos ocultos, y el duelo dura sólo un momento; cae el mazo… ¡tiene a la muchacha, cuerpo y alma, a no ser que Dios la ampare!

Su amo es el señor Legree, que posee una plantación de algodón en el río Rojo. La empujan al mismo lote donde se encuentra Tom y dos hombres más y se marcha llorando.

El caballero benévolo lo siente; pero, ¡ocurre todos los días! Siempre se ve llorar a las chicas y a sus madres en estas subastas; no hay remedio; y se aleja con su compra en otra dirección.

Dos días más tarde, el abogado de la firma cristiana B. & Co., de Nueva York, les envía su dinero. En el dorso del documento que han conseguido de esta forma, que escriban las palabras del gran Tesorero al que tendrán que rendir cuentas en el futuro: Cuando – como vengador de sangre – se acuerde de ellos, no se olvida de los clamores de los oprimidos [50].

CAPÍTULO XXXI

LA TRAVESÍA [51]

Muy limpio eres tú de ojos para mirar el mal, ver la opresión no puedes. ¿Por qué ves a los traidores y callas cuando el impío traga al que es más justo que él?

Habaduc 1, 13 [52]

En la parte inferior de un barco pequeño y humilde que navegaba por el río Rojo estaba sentado Tom con cadenas en las muñecas, cadenas en los tobillos y un peso mayor que el de las cadenas en el corazón. Se habían desvanecido todas las cosas en su cielo: luna y estrellas; todo había pasado por su lado, tal como pasaban ahora los árboles y la orilla, para no volver más. Su hogar en Kentucky, con su esposa y sus hijos y sus amos indulgentes; su hogar con los St. Clare, con todos sus refinamientos y esplendores; la cabeza dorada de Eva, con sus ojos de santa; St. Clare, orgulloso, alegre, guapo, aparentemente despreocupado y siempre bondadoso; las horas de asueto y de complaciente ocio. ¡Todo se ha ido! Y, ¿qué queda en su lugar?

Una de las cargas más amargas de la suerte del esclavo es que el negro, sensible y moldeable, después de adquirir los gustos y sentimientos característicos del ambiente de una familia refinada, no tiene ninguna garantía de que no vaya a pasar a ser propiedad del hombre más soez y brutal, de la misma manera en que una silla o una mesa, que una vez adornó un espléndido salón, va a caer finalmente, rota y maltrecha, a alguna inmunda taberna o a algún vil antro de vulgar libertinaje. La gran diferencia es que la silla y la mesa no tienen sentimientos y el hombre sí; porque ni siquiera un estatuto legal que dicta que puede ser «tomado, considerado y decretado por ley como bien mueble» es capaz de borrar su alma con su propio mundo particular de recuerdos, esperanzas, amores, miedos y aspiraciones.

El señor Simon Legree, el amo de Tom, había comprado esclavos en diferentes lugares de Nueva Orleáns hasta un total de ocho, y los había conducido, esposados y de dos en dos, al barco de vapor Pirate, que se hallaba atracado en el malecón, preparado para subir el río Rojo.

Una vez los hubo embarcado satisfactoriamente y con el barco ya en camino, se aproximó, con el aire de eficiencia que le era habitual, a pasarles revista. Deteniéndose delante de Tom, que iba vestido para la subasta con su mejor traje de velarte, con una camisa bien almidonada y botas relucientes, le habló de la siguiente manera:

– Ponte de pie.

Tom se puso de pie.

– ¡Quítate ese corbatín!

Y mientras Tom empezó a hacerlo, impedido por sus grilletes, le ayudó, arrancándolo con rudeza de su cuello y metiéndoselo en el bolsillo.

Después Legree se volvió hacia el baúl de Tom, que acababa de registrar, y sacando unos pantalones viejos y una chaqueta gastada que Tom solía ponerse para trabajar en los establos, quitó las esposas de las manos de Tom y, señalando un hueco entre las cajas, le dijo:

– Métete ahí y ponte esto.

вернуться

[50] Salmos 9, 13.

вернуться

[51] En el original «The Middle Passage». Con este nombre se denominaba la terrible travesía atlántica que los buques negreros realizaban desde las costas de África occidental hasta el Nuevo Mundo. Para Stowe, el viaje del tío Tom desde la mansión de St. Clare hasta la plantación de Legree por el río Rojo es símbolo del traslado del negro a la tierra del horror y muerte.

вернуться

[52] Stowe inicia esta parte final de la novela con la cita de la segunda queja de Habaduc a Dios. El profeta inquiere sobre las vejaciones del opresor y se atreve a pedir al Señor cuenta de su gobierno del mundo. Stowe, como Habaduc, pregunta por qué existe la esclavitud y cómo se ha de comportar el oprimido ante la injusticia. El final de la narración, como el diálogo del profeta con Dios, intenta dirigirse hacia la respuesta divina: «el justo por su fidelidad vivirá en la eternidad».

~ 99 ~ Предыдущая страница Следующая страница var width = window.innerWidth || document.documentElement.clientWidth || document.body.clientWidth; if (width > 768) { (function(w, d, n, s, t) { w[n] = w[n] || []; w[n].push(function() { Ya.Context.AdvManager.render({ blockId: "R-A-430869-4", renderTo: "yandex_rtb_R-A-430869-4", async: true }); }); t = d.getElementsByTagName("script")[0]; s = d.createElement("script"); s.type = "text/javascript"; s.src = "//an.yandex.ru/system/context.js"; s.async = true; t.parentNode.insertBefore(s, t); })(this, this.document, "yandexContextAsyncCallbacks"); } var width = window.innerWidth || document.documentElement.clientWidth || document.body.clientWidth; if (width
1 ... 95 96 97 98 99 100 101 102 103 ... 132
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)