Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне

Электронная книга - «Perdona Pero Quiero Casarme Contigo». Краткое содержание книги:

Segunda parte de Perdona si te llamo amor. La historia de amor continúa…
Alex y Niki están más enamorados que nunca, acaban de volver del faro en la isla de Blu donde han vivido días inolvidables. Niki se reencuentra con sus amigas, pero el grupo de las Ondas deberá afrontar grandes cambios que pondrán a prueba su amistad. Alex retoma su vida de siempre, sus viejos amigos. Ellos, Flavio, Enrico y Pietro han pasado de ser maridos serenos y seguros a tener que afrontar muchas difi cultades que han puesto en peligro sus matrimonios. Y ahora todas esta personas, hombres y mujeres de diferentes edades, cada uno a su manera se encuentran para refl exionar sobre el amor. Pues, ¿existe el amor? ¿Es cierta la crisis del séptimo año? ¿Tienen razón los que dicen que un amor no puede durar más de tres años? Y después, la pregunta más difícil: ¿un amor puede durar para siempre?
1 ... 94 95 96 97 98 99 100 101 102 ... 144
Перейти на страницу:

Mira alrededor y contempla a los grupos de chicos y chicas que salen de la universidad. A cierta distancia de ella, una pareja se besa apoyada en una moto como si nada, como si estuviesen solos en una Playa, como si no existiera nada ni nadie. Se besan con pasión, sin Parar ni por un momento, indiferentes al mundo, con las manos hundidas en el pelo del otro, hambrientos de amor, de una pasión rebelde, desconsiderada, loca, sin pensar en los demás. Pero ¿en quiénes? Sigue asustada, su respiración es entrecortada, siente miedo, pánico, la adrenalina a mil por hora. Debo hablar con alguien. Tengo miedo. Socorro.

– Hola…, perdona…

Niki para a una chica al azar. -¿Sí?

En ese momento Niki casi se avergüenza, enrojece y luego se sobrepone.

– ¿Qué hora es? Se me ha parado el reloj…

La chica mira el suyo.

– Las tres y cuarto.

– Ah, gracias.

– De nada… -La chica la observa con más detenimiento-. Perdona, pero… ¿no eres la modelo de ese anuncio de caramelos? El sol… ¿Cómo se llamaban?

– LaLuna…

– Eso es.

– Sí, soy yo.

– Ya me parecía a mí… A veces la casualidad… -Se quedan en silencio durante algunos instantes. Luego la chica retoma la conversación-: Te lo digo porque yo lo he intentado un montón de veces, me gustaría tener algún trabajo para poder mantenerme aquí, en Roma. Soy de Macerata. Estudio derecho, quiero ser abogada, pero si se presentara una oportunidad no me importaría hacer algún anuncio, o incluso una película. Tengo posibilidades, ¿no?

Niki la mira y le sonríe feliz. El pánico se ha evaporado y la situación, ahora, le da risa, le parece absurda. Que la reconozcan por esas fotos, que uno pueda hacerse famoso mientras duerme. No está nada mal. Luego examina a la chica.

– Me llamo Paola -se presenta ella.

– Niki… Encantada. Mira, si quieres te doy el número de esa oficina… La encargada de los castings se llama Michela, selecciona a las chicas para los anuncios… Puedes escribirle…

Le da el número del despacho de Alex, que se sabe de memoria. Mientras Paola lo copia en su móvil, Niki reflexiona. Es guapa, quizá un poco vulgar, sí, pero basta con que no abra la boca… Físicamente es muy mona, tiene las piernas delgadas y largas. Paola cierra el móvil.

– Bien, gracias… -Sonríe-. ¿Tú no tienes móvil?

Niki se encoge de hombros.

– Sí…

– En ese caso podrías haber mirado ahí qué hora era…

– Ah, tienes razón… Qué tonta soy, ni siquiera se me ocurrió.

Paola le sonríe como si pretendiera restar importancia al hecho.

– En cualquier caso, ha sido un placer conocerte… Quiero decir que me parece una situación extraña, de manera que tal vez tenga un significado especial; esta clase de encuentros jamás se producen por casualidad.

– Ya… -Niki recuerda su ataque de pánico y en cierta medida se avergüenza un poco-. Bueno, ahora tengo que marcharme, Paola.

– Sí… Adiós. Ah, te llamas Niki, ¿verdad?

– Sí.

– Bueno, pues tengo que decirte que estabas genial en ese anuncio del tranvía, tu imagen estaba por toda Roma.

– Ah, gracias…

– Bueno, adiós… -Paola se aleja, se vuelve por última vez y la sigue un poco con la mirada.

Niki quita el candado de la rueda y lo mete en el baúl de la moto. ¿«Genial en ese anuncio»? ¿¡Pero si lo único que hacía era dormir!? Creo que me confunde con otra. Lo más bonito de la publicidad de LaLuna es lo natural que salgo en esa fotografía. ¿Y sabes por qué? Porque Alex me la sacó mientras dormía. Alex. Hoy no me ha llamado. ¿Cómo es posible? Al menos para saber, yo qué sé, dónde estoy, qué estoy haciendo… Niki coge el casco del baúl, saca el móvil del bolso y lo abre. ¡Nooo! ¡Seis llamadas perdidas! ¿Cómo es posible? Examina el aparato. Caramba, pulsé la tecla de silencio. Por eso creía que no me había llamado nadie… Ni Alex ni los demás: ¡casa, mamá, Papá, las Olas…! Comprueba las llamadas perdidas. ¿Qué? Olly, a saber lo que quería…, y Alex…, ¡cuatro llamadas! Me ha llamado cuatro veces y yo no le he contestado ni una. Verifica los detalles. A las doce y quince minutos y a las doce y dieciséis, después otros dos intentos a las catorce treinta. A saber lo que habrá ocurrido, lo llamo en seguida. Teclea rápidamente su número y pulsa el botón de llamada. Tuuu, tuuuu.

– ¡Hola, cariño! Pero ¿dónde estabas? ¡Por lo visto tu clase era interminable!

Niki se muerde los labios.

– No, de eso nada… Hice todo lo posible para entrar, llegué a las primeras filas, me habían guardado un sitio, pero luego se organizó un barullo impresionante.

– ¿Qué quieres decir?

– Dos tipos se pegaron y luego ocuparon la clase…

Alex sonríe.

– Por un momento pensé que habías hecho como Julia Roberts…

– ¿Qué quieres decir? -Niki todavía se siente culpable.

– Novia a la fuga… Creía que te habías escapado.

– No… -Le gustaría añadir «todavía no», recordando el momento de pánico, los chicos que, como ella, salían de la universidad, despreocupados…

Alex se percata de su extraño silencio.

– Niki…

– ¿Sí?

– ¿Qué pasa? ¿Va todo bien?

– Sí, sí, perdona… Todo bien.

Alex está tenso, pero procura disimular.

– Recuerdo que cuando iba a la universidad también se suspendían un montón de clases…

– Sí, lo sé, pero en este último período son más las que se suspenden que las que conseguimos dar.

Alex intenta tranquilizarla.

– Verás como las cosas no tardarán en arreglarse. Son las consecuencias naturales del cambio de gobierno. Siempre es así… Alguien se dedica a agitar a los estudiantes, puede que los grupos más relevantes de la sociedad, que pretenden transmitir la sensación de que el sistema es frágil… Lo malo es que a menudo el que se manifiesta ni siquiera sabe por qué lo hace. Si preguntas a los chicos de la Ola por la razón de sus manifestaciones, ¿cuántos sabrán decirte algo sensato?

– Sí, eso es cierto… Algunos lo hacen porque está de moda…

– Otros porque se liga más… -En ese momento Niki piensa en Guido. Alex prosigue-: Como sucedía en mis tiempos… Creo que es una de esas cosas que valen para cualquier generación…

– Pues sí.

– Pero, si la clase se suspendió, ¿por qué no contestabas el teléfono?

Niki se ruboriza de golpe, le arde la cara y siente que el corazón le late a dos mil por hora. ¿Y ahora qué hago? ¿Qué le digo? Pero, bueno, no he hecho nada malo, ¿no? -He ido a jugar a los bolos con mis amigos.

– ¿Con las Olas?

– No… Con unos de la facultad… -Niki cierra por un momento los ojos antes de continuar-: Barbara, Sara, Marco, Luca… En fin, el grupo con el que estudio.

– Ah…

Guido. No ha mencionado a Guido. Lo ha excluido adrede. ¿Por qué lo has hecho, Niki? ¿Qué estás tramando? Ahora no puedes remediarlo diciendo: «Ah, por cierto, también vino un tal Guido…» Sonaría falso a más no poder, pondría en evidencia hasta qué punto eres culpable. Pero ¿culpable de qué? ¡Oh! Niki, está pasando demasiado tiempo… Demasiado. Di algo.

– ¿Y tú qué has hecho, Alex? ¿Todo bien en el trabajo?

Nunca antes esa frase había sonado tan extraña y fuera de lugar. Da la impresión de que en realidad no le interesa saber verdaderamente la respuesta a lo que ha preguntado, que sólo trata de distanciarse de su mentira. Mentira… Ausencia absoluta de verdad. Aunque sólo he omitido la presencia de Guido, eso es todo. ¿O, por el contra-rio, hay mucho más? ¿Qué pasa, Niki? ¿A qué vienen todas estas Preguntas? ¿Qué está ocurriendo? ¿Te estás volviendo loca? No es Posible, Niki. Lo sabes, ¿verdad? Menos mal que Alex retoma la conversación. Pero ella tiene la impresión de que ha pasado un siglo, de que la pausa ha sido larguísima, y que durante la misma no ha dejado de elucubrar, de devanarse los sesos. ¿Cómo decía esa canción de Battisti? Me la enseñó Alex cuando empezamos a salir juntos: «Confusión… Lamento que seas hija de la consabida ilusión y te pierdas en la confusión…» Y luego esa otra… «Pero yo les he dicho que no y ahora regreso a ti con mis miserias, con unas esperanzas que nacieron muertas y ahora no puedo pintar con la vida porque me falta el valor…» Pero ¿qué estoy diciendo? ¿Qué estoy pensando? ¿Qué tiene que ver todo eso? Niki se percata de que Alex sigue habiéndole por teléfono.

1 ... 94 95 96 97 98 99 100 101 102 ... 144
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)