Carolina se enamora
- Автор: Моччиа Федерико
- Язык: испанский
- Жанр: Современная русская и зарубежная проза
Электронная книга - «Carolina se enamora». Краткое содержание книги:
Carolina no sólo tendrá que lidiar con este primer desengaño, que la alejará poco a poco de su infancia, sino que deberá enfrentarse a las difíciles relaciones familiares en la novela más intergeneracional de Moccia. La adolescente, como muchas otras de su generación, aprenderá a comprender las preocupaciones de su madre o a entender a su violento, aunque en el fondo adorable, hermano. Gracias a su admirada abuela, Carolina paso a paso irá averiguando qué significa crecer, hacerse adulto.
Como sus obras anteriores, Carolina se enamora, narrada en primera persona, conecta con los adolescentes, enganchados al iPod y a sus móviles. Aunque también deviene un libro imprescindible para los padres que quieran conocer qué hacen y sienten sus hijos cuando salen por la puerta de casa. Sin duda, los libros de Moccia radiografían con humor, ritmo y cascadas de emociones la juventud mediterránea de principios del siglo XXI. Los adultos del mañana.
Un tipo con el que no me identifico en absoluto es, sin embargo, el director de cine Ferzan Özpetek. También nací el mismo día que él, pero de no haber sido porque Rusty lo adora y me llevó al cine, quizá no habría visto jamás una de sus películas. Ahora, en cualquier caso, no, porque sus películas son… ¿cómo decirlo?, dolorosas, eso es. Y hay ya tantas cosas dolorosas en este mundo que a uno se le quitan las ganas de pagar los 7,50 euros que cuesta la entrada para que alguien te cuente durante dos horas cuánto se sufre. Ya lo sé por mí misma…, ¡y a mí no me paga nadie! Pero, dado que Rusty me había regalado la entrada y que él estaba deseando ver la peli, pues fui, aunque he de decir que después de dos días había olvidado yaNo basta una vida y ni siquiera la mencioné en mi agenda como un «recuerdo negativo». Quizá tenía razón Rusty cuando me dijo: «Oh, Caro…, algún día lo entenderás.»
Y él no lo dice como nuestro padre, que parece estar llamándome imbécil cuando lo hace, sino con afecto, eso es, igual que el abuelo Tom. En fin, que me hizo entender que no hay que tener prisa para ciertas cosas, que son sensaciones, emociones que maduran con el tiempo, al igual que ciertas clases de fruta, que resulta maravilloso morder cuando llega el momento adecuado. ¡Pero lo que me vuelve realmente loca es que yo nací el mismo día que «Carosello», el mítico programa televisivo! A ver, no es algo que conozca bien o que haya visto, pero mi madre siempre me ha dicho que era fantástico. La abuela Lucí le decía siempre: «Acuéstate después de "Carosello".»
Y a mi madre le gustaba esta idea. Después de cenar se lavaba los dientes a toda prisa para poder verlo. Que, a fin de cuentas, era simplemente un conjunto de anuncios como los que hacen hoy, sólo que, por aquel entonces, y según me contaba mi madre, estaban protagonizados por los actores más importantes. Y eran sólo anuncios divertidos, con melodías alegres, con muchos dibujos animados, en fin, que por eso mi madre siempre dice: «¡Yo soy hija de "Carosello" y de su buen humor!»
Quizá se deba a eso su manera de saber tomarse la vida con una sonrisa en cualquier caso, incluso cuando está agotada, ha tenido un día complicado, corriendo para volver a casa, con el tráfico y todo lo demás, para prepararnos la cena.
Pero si mi madre es «hija» de «Carosello»… y yo soy hija de mi madre…, ¿no será por eso que me llamó Carolina? ¡A veces tengo unas paranoias realmente absurdas! ¡Sea como sea, mañana es mi cumpleaños y ya no tendré que mentirle al Lore o al Lele de turno, que consideran tan importante el hecho de tener catorce años!
Pero yo digo… ¿será posible que, de repente, mi visión del mundo, lo que opino de mi padre, de Rusty, de la escuela, de los hombres en general y de cualquier otra cosa que pueda habérseme pasado por la cabeza hasta ahora cambie mañana? No. Yo seguiré siendo la misma, con catorce años en lugar de trece, lo que, en el fondo, quizá incluso me traiga suerte.
Sólo hay algo que me da mucha rabia: Dakota Fanning. ¿Sabéis quién es? Una joven actriz estadounidense que cumple catorce años el 23… Bueno, ella ya es mucho más famosa que yo, pese a que vino al mundo veinte días después, de manera que yo soy mayor que ella. Aprendió a leer a los dos años, sí, pero mi madre me ha contado que yo empecé a escribir a los cuatro, de modo que tampoco me quedo corta ¿no? Y, en cualquier caso, no cuenta, porque ella ha tenido la suerte de poder relacionarse en seguida con personas que los demás tal vez no conozcamos en toda nuestra vida: Sean Penn, Robert de Niro, Denzel Washington, Tom Cruise, Steven Spielberg, Paris Hillton, Michelle Pfeiffer… En pocas palabras, si frecuentas a gente mayor sueles aprender algo. Si, además, la gente en cuestión es ésa, ¡no es ningún mérito que aprendas a leer a los dos años!
Sea como sea, tengo que reconocer que es realmente buena. Una noche Rusty trajo a casaEl fuego de la venganza, y, dado que mi madre no quería que la viese, simulé que me iba a la cama y la vi entera con mi hermano.
¡Es genial! Rusty dijo que Dakota Fanning llega a emocionar en esa película, y que Denzel es único, y yo la verdad es que estoy de acuerdo con él y pienso que mi madre se equivocaba al no querer que yo la viera.
La película no me dio miedo en absoluto. Era un poco violenta, eso es cierto, pero he visto cosas peores con Alis y Clod. La relación entre Dakota y Denzel se parece un poco a la que tenemos Rusty y yo, ambos nos sentimos protegidos. Tal vez sea por ese motivo por lo que, a pesar de que la fama que tiene ya a los catorce años, en realidad no me importaría ser amiga suya, y estoy incluso segura de que nos llevaríamos muy bien.
Bueno, ahora me voy a dormir.
El abuelo Tom me dice siempre que «el secreto para vivir mejor es reír y soñar».
No sé si me reiré o si soñaré cosas bonitas, lo único cierto es que me voy a la cama. Considero que no hay nada mejor que pasar el tiempo esperando una fecha que sabes de antemano que te hará feliz. Y mañana será así. El mero hecho de pasar de los trece a los catorce años y de no verme obligada a contar más mentiras me parece lo más. Bueno, ya no tendré que seguir mintiendo… ¡sobre mi edad! Buenas noches.
A la mañana siguiente. El aroma es fabuloso.
– ¡No me lo puedo creer! ¡Mamá; Pero si has preparado el roscón de crema y chocolate…, ¡lo adoro, no hay nada mejor para empezar el día! ¡Gracias!
El desayuno es fantástico.
– ¡Felicidades, Caro!
Incluso Ale me parece más simpática. Me ha dado un beso por detrás, un abrazo muy fuerte, y he de decir que jamás habría esperado algo así de ella. Pero lo mejor llega cuando salgo de casa.
– ¡Noooo!
Están todos ahí: el abuelo Tom, la abuela Lucí, Rusty y, detrás de mí, aparecen mis padres y también Ale.
– ¿Te gusta?
– Es preciosa…
Camino con los ojos anegados en lágrimas, conmovida por su regalo: una Vespa 50 Special último modelo, de color negro.
Dios mío, la miro con más detenimiento, tiene algunos arañazos y el sillín beis claro, un color un poco gárrulo. Por lo visto, la han comprado de segunda mano. Camino alrededor de ella, sí, tiene también alguna abolladura… A decir verdad me habría gustado que me regalaran uno de esos cochecitos, un Aixam, para cuando llueve, o un Chatenet gris oscuro con los cristales ahumados como el de Raffaelli… Pero quizá costaba demasiado incluso usado.
De manera que, después de haberla observado con detenimiento, me detengo y, como una consumada actriz, cierro los ojos conmovida.
– Es realmente preciosa…, en serio.
– Me alegro de que te guste, Caro.
Mi madre me da un beso en la frente.
– Tengo que irme pitando a trabajar.
– Yo también, he pedido una hora de permiso para poder asistir a la sorpresa, pero ahora debo marcharme.
– Gracias, papá. Es un regalo verdaderamente bonito.
– Oh.
Hace un gesto con la mano como si pretendiese decir: «Basta, no digas nada más…» Ese tipo de cosas que se hacen cuando no sabes exactamente por qué has hecho algo.
– Ten, esto es para ti.
Ale me da un paquete, lo abro. Es un casco rosa oscuro con un número en lo alto.
– ¡14! Genial…
Luego Rusty se acerca y me da otro.
– Y éste por si debes llevar detrás a una de tus amigas… -y añade, alusivo-: o a uno de tus amigos.
– Monísimo, el mismo casco con otro número encima, ¡14 bis!
– Nosotros hemos pensado en la cadena, así no te la robarán…
– No lo digas ni en broma, abuelo, ¡que trae mala suerte!
– ¡Carolina!
– Y este llavero…
– ¡Es ideal! Ahora mismo meto las llaves…
Han elegido uno con la letra K que es todo de acero, justo como a mí me gusta, como cuando soy Karolina, con K de Kamicaze. En fin, mi yo de cuando intento hacerme la dura y parecer segura de mí misma… y luego… ¡luego no lo consigo! Y la abuela Luci lo sabe de sobra.