Carolina se enamora
- Автор: Моччиа Федерико
- Язык: испанский
- Жанр: Современная русская и зарубежная проза
Электронная книга - «Carolina se enamora». Краткое содержание книги:
Carolina no sólo tendrá que lidiar con este primer desengaño, que la alejará poco a poco de su infancia, sino que deberá enfrentarse a las difíciles relaciones familiares en la novela más intergeneracional de Moccia. La adolescente, como muchas otras de su generación, aprenderá a comprender las preocupaciones de su madre o a entender a su violento, aunque en el fondo adorable, hermano. Gracias a su admirada abuela, Carolina paso a paso irá averiguando qué significa crecer, hacerse adulto.
Como sus obras anteriores, Carolina se enamora, narrada en primera persona, conecta con los adolescentes, enganchados al iPod y a sus móviles. Aunque también deviene un libro imprescindible para los padres que quieran conocer qué hacen y sienten sus hijos cuando salen por la puerta de casa. Sin duda, los libros de Moccia radiografían con humor, ritmo y cascadas de emociones la juventud mediterránea de principios del siglo XXI. Los adultos del mañana.
¡No me lo puedo creer! Están todos los Ratas… Y Cudini con su amigo,
– ¡Hola!
Un tipo pasa por mi lado. Es Matt.
– Hola -lo saludo con frialdad.
– ¿Estás enfadada?
– ¿Yo? ¿Por qué?
– Bueno, por la fiesta de aquella noche que subimos…, y yo no te había contado lo de la chica…
– En absoluto…, ¿por qué debería estar enfadada? Y ahora perdona, pero voy a saludar a mis amigos. ¡Ahí están! Ven, Clod.
Me escabullo y nos alejamos de él. Clod escruta a la multitud.
– ¿Se puede saber a quién has visto, Caro?
– A nadie, sólo que no tenía ganas de hablar con él.
Luego los veo de verdad.
– Mira. ¡Gibbo y Filo!
– ¡Hola, chicos!
Nos aproximamos a ellos. Están pegados al disc-jockey. Gibbo lleva unos auriculares enormes. Me guiña un ojo y sonríe. Filo coge el micrófono, baja la música, y se pone a cantarWhen did your heart go missing? de Rooney encima de la canción.
Clod y yo nos miramos.
– Caramba, canta de maravilla…
– ¡Sí, desde siempre!
A continuación Filo rapea y dice algunas cosas sobre la velada. Nosotras empezamos a bailar enloquecidas, saltamos, nos empujamos y nos abrazamos. Clod se detiene de improviso.
– ¿Qué ocurre?
– Acabo de ver a Aldo…
Aldo, sí, ahí está. Camina entre la gente arrastrado por una chica que lo lleva de la mano.
– Pero ¿sale con alguien?
Clod no contesta a mi pregunta, baja al vuelo de la tarima del disc-jockey y se dirige al centro de la pista. Se pone a bailar. Se coloca justo en medio de su trayectoria y, de hecho, la chica que arrastra a Aldo no tarda en pasar por delante de ella. En cuanto la deja atrás, Clod se pone a bailar delante de él para llamar su atención. Él la ve y la saluda.
– ¡Hola!
– Ah, hola -le responde muy seria, forzando una sonrisa-. ¿Ya estás aquí?
– Pues sí, ¿has visto cuánta gente?
– Sí.
La chica se acerca a ellos,
– Ah… Ella es Serena, y ella Claudia. -Luego se dirige a Clod-: ¿Sabes que ella también sabe hacer imitaciones? ¡Te gustarían un montón'.
Clod da media vuelta y lo deja tirado.
– Pero Claudia…
Aldo extiende los brazos, pero la chica vuelve a cogerlo de la mano y se lo lleva.
Clod se me acerca y empieza a bailar con los ojos reducidos a una hendidura, apretando tanto los dientes que casi le rechinan de rabia.
– ¿Qué pasa?
– ¡Que es un cabrón!
– Ah, pues sí, tienes razón.
Como si de repente todo estuviese más claro que el agua. Y justo en ese momento la veo.
– Mira, ahí está Alis.
Camina entre la gente con la cabeza erguida. Sonríe, saluda, agita la mano para decir hola, besa a algunos. Y detrás de ella…, no me lo puedo creer: ¡Dodo Giuliani! Así que ésa era la sorpresa… Cuando nos ve, sacude la cabeza risueña, como si dijese: «Esto sí que no os lo esperabais, ¿verdad? ¿Habéis visto a quién os he traído?»
Empieza a bailar delante de él. Dodo la mira, no se ha percatado de nuestra presencia. Le dice algo al oído, Ella se ríe echando la cabeza hacia atrás, Se ríe aún más fuerte, como si pretendiese darnos a entender a nosotras, a todos, a cualquiera que pudiese albergar alguna duda, que lo que él acaba de decirle al oído es un cumplido precioso. Alis baila ahora con mayor convencimiento, se mueve alrededor de él, se acerca, lo roza, y al final aproxima su boca a la suya, cerca, demasiado cerca. Lo mira a los ojos, le sonríe, se mueve lentamente. Tiene la boca entreabierta mostrando sus dientes perfectos, su sonrisa ligera. Dodo no puede resistirlo, es evidente, de manera que la besa. La música cambia como en una explosión. Alis se separa de él y se pone a bailar alzando las manos a la vez que nos mira. Sonríe y grita; «¡Sí!» Levanta los dedos índice y corazón de la mano izquierda y hace el signo de la victoria. Clod y yo nos miramos.
– Ha ganado…
Simulo que lo lamento, si bien soy la única que sabe lo que podría haber ocurrido con el tal Giuliani. Clod parece más disgustada que yo. Intento consolarla.
– Venga… Hay que reconocer que Alis se lo ha currado.
– ¡Me importa un comino! Dodo no me gusta nada. Sí, admito que es guapo, pero es también un imbécil. ¡A mime gusta Aldo!
Menuda historia. Alis se ha jugado el todo por el todo y está feliz de haber ganado… ¡Y va y resulta que nosotras estamos encantadas de habernos librado de él!
– Bueno…, quizá a Aldo le importe un bledo esa especie de tanque. -Miramos las dos en la misma dirección. Aldo está sentado en un rincón bebiendo un zumo, mientras ella baila delante de él como si fuese una odalisca metida en carnes-. Oh, Clod… ¡Creo que se está aburriendo como una ostra!
– ¡Y a mí ella me parece una vacaburra!
– ¡Eh, chicas, coged esto.
De repente nos dan un par de botes de Nutella.
– ¿Qué pasa?
– ¿No lo sabéis? ¡Está a punto de empezar elTuca, Tuca sweet!
– ¿Y eso qué es?
Tratamos de entender algo, pero la tipa con el uniforme decow girl de Supper, que lleva colgados los botes de Nutella de un extraño cinturón doble, desaparece de inmediato entre la gente.
– Pero ¡¿para qué son estas cosas?!
Clod sonríe.
– ¡Bah! ¡En cualquier caso, se come!
Justo en ese momento suena una canción de Tiziano Ferro: «Y Raffaella canta en mi casa, y Raffaella es mía, mía. Mía. Sólo mía. Y Raffaella…» Y todos bailan enloquecidos mientras el vídeo se proyecta en las pantallas.
– ¡Venga, chicos, elegid compañero!
En un abrir y cerrar de ojos se forman un montón de parejas. Y el disc-jockey se apresura a mezclar perfectamente la canción de Raffaella Carrà: «Se llama, mmm… tuca, tuca! Lo he inventado yo…»
Todo el mundo sujeta una gran cuchara de plástico y empiezan a untar de Nutella a la persona que tienen delante. I.as piernas, el cuello, los brazos, la barriga, en cualquier lugar donde se pueda, vaya, y luego comienzan a lamer y a mordisquear al ritmo de la música, en pocas palabras, a recuperar la Nutella.
– ¡Qué asco!
– ¡Pero si es genial!
– ¡Sí, pero engorda!
En fin, que en un instante estalla una guerra de chocolate. Pasados unos segundos, y siempre al ritmo deTuca, Tuca, todos untan de Nutella a los demás y se muerden y se lamen. Es una suerte de círculo dantesco de golosos. Y en medio de ese extraño Tuca, Tuca sweet aparece ella.
– ¡Eh, Clod, Caro! He ganado… ¿Habéis visto?
– ¡Sí, eres la mejor!
Alis desaparece al fondo de la pista, donde se encuentra Dodo. Clod ve que Aldo está solo y se acerca a él. El disc-jockey mezcla de nuevo y yo me pongo a bailarHappy ending de Mika. Tengo los ojos cerrados, extiendo los brazos y giro sobre mí misma sacudiendo el pelo, siguiendo la música. Los demás me temen y nadie osa aproximarse. Y me echo a reír sola, en mi interior, y pese a que nadie desea untarme de Nutella, me siento feliz. A continuación abro los ojos. El techo del Supper también está tachonado de estrellas.
– ¡Ha sido una fiesta genial!
Clod me coge del brazo a la salida del local. La gente se aleja armando jaleo, unos van del brazo, otros patean una lata como si estuviesen jugando un partido de fútbol.
– Sí… ¡Salvo que ahora soy un pedazo de chocolate andante! ¡Un tipo se puso a untarme mientras bailaba y después quería lamerme el brazo! ¡Me cabreé tanto que casi le doy una patada!
– ¡No tenías el día! Se veía a la legua…
– Mira quién habla. Aldo te ha jorobado la noche.
– De eso nada, hemos hablado. Sea como sea, he entendido lo que te sucede, Caro: te molesta lo de Dodo y Alis.
– ¿A mí? Pero ¿qué dices?… ¡Ahí están!
Justo en ese momento pasan por nuestro lado corriendo, cogidos de la mano.