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Электронная книга - «Traficantes de dinero». Краткое содержание книги:

El presidente del banco FMI anuncia a toda la directiva que tiene cáncer y pronto va a morirse, hay dos candidatos para ocupar su puesto, Alex y Roscoe. Alex es liberal, con ideas nuevas, pero Roscoe es conservador. La lucha entre ambos para llegar a la cima conduce a una trama muy interesante que empieza cuando desaparecen misteriosamente 6000 dólares de la caja de la empleada Juanita Núñez, se nos revelan muchas incógnitas sobre el funcionamiento interno de un banco y cómo una mala inversión puede llevarlo a la quiebra de la noche a la mañana.
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– ¿Cómo has logrado eso?

Lewis tuvo una risita.

– Mira la banda alrededor de cada cigarro. Por un costo ínfimo hice retirar las bandas originales y les hice poner una banda especial que dice «D'Orsey Newsletter». Es un anuncio… un gasto de negocios, de manera que, cada vez que fumo un cigarro, tengo la satisfacción de saber que lo hago en honor del Tío Sam.

Sin comentarios Alex tomó un cigarro y lo olfateó apreciativamente. Hacía tiempo que había cesado de pronunciar juicios morales sobre la manera de evitar impuestos. El Congreso la había convertido en ley del país y, ¿quién podía echarle en cara a un individuo que escamoteara la cosa?

– Contestando a tu pregunta -dijo Lewis- no es secreto el propósito del «D'Orsey Newsletter» -encendió el cigarro de Alex, después el suyo y aspiró sensualmente-. Es para ayudar a que los ricos sean más ricos, o, en el peor de los casos, para conservar lo que tienen.

– Ya me he dado cuenta.

Cada número, como Alex sabía muy bien, contenía consejos para hacer dinero: seguridades para comprar o vender; monedas extranjeras a las que convenía precipitarse o eludir; comodidades para comerciar; mercados extranjeros para favorecer o evitar; trampas para que los ricos escabulleran impuestos; cómo manejarse con las cuentas suizas; situaciones políticas que podían afectar el dinero; próximos desastres que, aquellos que los vieran desde dentro, podían evitar ganancias. La lista era siempre larga, el tono del periódico autoritario y absoluto. Rara vez se escamoteaba algo.

– Desgraciadamente -añadió Lewis- hay muchos tramposos y charlatanes en el negocio de los periódicos financieros, que dañan a los periódicos serios y sinceros. Algunos de esos periódicos son la flor y nata de los diarios y, por lo tanto, no tienen valor; otros reciben coimas y mercancías de los bolsistas y promotores, aunque, finalmente, esa clase de chanchullos se hace evidente. Hay por lo menos media docena de periódicos financieros que valen algo, con el mío a la cabeza.

En cualquier otra persona, pensó Alex, el continuo autoelogio hubiera sido ofensivo. Pero, de algún modo, no pasaba esto con Lewis, quizá porque él tenía la manera de mantener la cosa. En cuanto a la política de extrema derecha de Lewis, Alex percibió que podía dejarla pasar, y recibir de él sólo un claro destilado financiero… como el que pasa por un colador.

– Creo que eres uno de mis suscriptores -dijo Lewis.

– Sí… por intermedio del banco.

– Aquí tienes un ejemplar del último número. Llévatelo… aunque recibas el tuyo el lunes por correo.

– Gracias -Alex aceptó la hoja impresa color celeste, de tamaño carta cuando estaba doblada y apariencia poco llamativa. El original había sido escrito apretadamente a máquina, después fotografiado y reducido. Pero lo que el periódico no tenía en cuanto a estilo visual, lo compensaba en valor monetario. Lewis se alababa de que, cualquiera que siguiera sus consejos financieros, podía aumentar el capital que tuviera en un cuarto o la mitad en un año y, en algunos años, doblarlo o triplicarlo.

– ¿Cuál es tu secreto? -preguntó Alex-. ¿Por qué tienes razón con tanta frecuencia?

– Tengo una mente como una computadora con treinta años de actuación -Lewis aspiró su cigarro, después se golpeó la frente con su dedo huesudo-. Cada brizna de conocimiento financiero que he aprendido está aquí almacenada. También puedo relacionar un punto con otro y el futuro con el pasado. Además, tengo algo que no tiene una computadora… genio instintivo.

– ¿Por qué te preocupas entonces en hacer un periódico? ¿Por qué no haces fortuna para ti?

– No me daría satisfacción. No hay competencia. Además -Lewis hizo una mueca- no me va tan mal.

– Según creo, tu promedio de suscripciones…

– Es de trescientos mil dólares anuales por el periódico. Dos mil dólares por hora por consultas personales.

– A veces me he preguntado cuántos suscriptores tienes.

– También otros. Es un secreto que guardo cuidadosamente.

– Perdón. No he querido entrometerme.

– No hay motivo para que no lo hagas. En tu lugar, yo tendría curiosidad.

Esta noche, pensó Alex, Lewis parecía más comunicativo que nunca.

– Tal vez comparta contigo el secreto -dijo Lewis-. A todos nos gusta darnos un poquito de aires. Tengo más de cinco mil suscriptores.

Alex hizo una aritmética mental y silbó apenas. Aquello representaba una renta anual de más de un millón y medio de dólares.

– Al mismo tiempo -confió Lewis- publico un libro al año y recibo unas veinte consultas al mes. Lo que me pagan los consultantes y los derechos del libro pagan todos los costos, de manera que el periódico es enteramente beneficioso.

– ¡Es sorprendente! -Y, sin embargo, pensó Alex, quizá no lo fuera tanto. Cualquiera que siguiera el consejo de Lewis podía recuperar su desembolso centenares de veces. Además, tanto la suscripción como las consultas estaban libres de impuesto.

– ¿Hay algún punto general de guía -preguntó Alex- que darías a la gente que tiene dinero para invertir o ahorrar?

– Absolutamente sí… «ocúpese usted del asunto»…

– Supongamos que se trata de alguien que no sabe…

– Entonces que averigüe. Aprender no es tan difícil, y cuidar de nuestro propio dinero puede ser divertido. Hay que escuchar los consejos, lógicamente, pero mantenerse escéptico y desconfiado, y hay que seleccionar mucho el consejo que se sigue. Después de un tiempo se aprende en quién debemos confiar, y en quién no. Hay que leer mucho, incluidos los periódicos como el mío. Pero nunca hay que dejar que nadie tome las decisiones por nosotros. Especialmente esto incluye a los agentes de bolsa que representan la manera más rápida de perder que existe, y los departamentos de depósitos de los bancos.

– ¿No te gustan los departamentos de depósitos?

– Caramba, Alex, sabes perfectamente que el informe de tu banco y de otros es atroz. Las grandes cuentas de depósitos proporcionan servicios individuales… de cierto tipo. Las pequeñas y las medianas están en la canasta general o están manejadas por incompetentes con escasos salarios, que no distinguen el papel moneda de la mierda.

Alex hizo una mueca, pero no protestó. Sabía demasiado bien que, con algunas excepciones honorables, lo que Lewis decía era verdad.

Mientras bebían el coñac lleno de humo, ambos hombres guardaron silencio. Alex pasó las páginas del último «Newsletter», revisando por encima su contenido, que pensaba más tarde leer en detalle. Como siempre, había algunos artículos técnicos.

Sabiamente parecemos estar fuera de la 3ra. tanda en el mercado.

Los 200 días planeados se han quebrado en 3 niveles, en perfecta sincronización. La línea se quiebra.

Más simple era:

Mezcla recomendada de monedas:

Franco suizo 40,00%

Guilder holandés 25,00%

Marco alemán 20,00%

Dólar canadiense 10,00%

Chelín austríaco 5,00%

Dólar norteamericano 0,00%

También Lewis aconsejaba a sus lectores que continuaran manteniendo el 40 % de la totalidad de sus bienes en oro metálico, monedas de oro y acciones de minas de oro.

Una columna regular presentaba los valores internacionales con los que se podía comerciar o que convenía guardar. Los ojos de Alex recorrieron la lista de «Compre» y «Guarde», y después la de «Venda». Se detuvo bruscamente ante el anuncio: «Supranational… venda inmediatamente en el mercado.»

– Lewis, este asunto de la Supranational… ¿por qué aconsejas vender acciones de la Supranational? ¿E «inmediatamente en el mercado»? Durante años las has calificado como «acciones a largo plazo».

El anfitrión meditó antes de contestar.

– Estoy inquieto con la SuNatCo. Estoy recibiendo fragmentos de informaciones negativas de diversas fuentes. Algunos rumores acerca de grandes pérdidas que no han sido informadas. También historias de prácticas arriesgadas entre las subsidiarias. Un informe no confirmado de Washington dice que el Gran George Quartermain busca un subsidio. Lo que significa que… tal vez sí… tal vez no… las aguas bajan turbias. Como precaución prefiero que mis clientes se aparten.

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