Juego del Depredador
- Автор: Фихан Кристин
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Juego del Depredador». Краткое содержание книги:
Saber Wynter contesta a un anuncio para la estación de radio… el trabajo perfecto de noche para ella. Es afortunada al alquilarle a Jess, el segundo piso de la estación, en donde también puede trabajar como un ama de casa de medio jornada.
Jess pasa la mayor parte de su tiempo encerrado y aislado en su oficina privada. Pero frente a la fragilidad e inocencia de Saber se despierta en su alma, el poderoso deseo de protegerla, cuidarla y… amarla.
– ¿Y si estás equivocado? -Persistió ella, volviendo su cara hacia él-. Podrías estar equivocado.
Él deslizó la mano alrededor de su cuello hasta la nuca, acariciandole el rostro con el pulgar.
– No lo estoy, Saber.
Ella sacudió la cabeza. Estaba cansada y tenía que hacer un programa.
– Tengo trabajo esta noche. ¿Crees que podremos hablar de esto más tarde? Me estoy muriendo de hambre.
– Afortunadamente para ti, llamé y me trajeron la cena antes. Sólo tengo que calentarla.
– Tramposo -le acusó, dejándose caer en una silla. Su mano era frágil cuando la pasó a través de su pelo-. Eso fue más difícil de lo que me imaginaba.
Tenía que ocultarlel los efectos del drenaje psíquico o insistiría en que se quedara en casa, y necesitaba un poco de tiempo para ponerlo todo en perspectiva. Pero estaba agotada.
– Tiene sentido, estás usando la energía para dirigir una corriente eléctrica. Y trabajaste durante más de una hora y media.
– No me di cuenta de que el tiempo pasaba -admitió-. El archivo de Whitney realmente es más útil de lo que me gustaría admitir. Todo lo que especuló y cómo hacerlo estaba allí.
No se apartó en absoluto de las instrucciones, demasiado temerosa de hacerle daño.
Puso un plato delante de ella y volvió a buscar el suyo.
– Dijiste que leiste el segundo archivo, tu objetivo El senador Ed Freeman eratu objetivo, ¿no? -Miró hacia atrás cuando ella no respondió.
La mirada de Saber se desvió de la suya.
– No me gusta hablar de lo que pasó antes de que yo llegara aquí. Estoy tratando de ser otra persona y olvidarme de todo lo que sucedió. Tal vez, sólo tal vez, si pudiera ayudarte, no me sentiría como la villana del mundo todo el tiempo. Y quizás tus amigos no mo mirarían como si esperaran que los friera con mi mirada.
Jess puso su plato en la mesa y arrastró la silla debajo de la misma. Sus piernas estaban moviéndose ligeramente, ambas, diminutas chispas de dolor volando hacia él. No se atrevió a mencionarlo, no cuando ella estaba tan segura de que podía hacerle daño.
– Eres demasiado sensible. Nadie te mira así, más que tú misma. Lo que te pasó te hizo quien eres, la mujer de la que estoy enamorado, Saber Y tenemos que averiguar quién está tratando de matar a los Caminantes Fantasmas.
– Whitney es un buen comienzo.
– Tal vez. Posiblemente. Pero quizás sea otra persona y el senador Freeman participó en el espionaje -las agujas y los alfileres eran dolorosos y sentía calambres y espasmos en sus músculos.
Ella se encogió de hombros.
– Whitney lo pensó. El padre de Freeman y Whitney fueron amigos, pero al parecer tuvieron una pelea. Whitney documentó la participación del senador con un General McEntire, que era parte de un círculo de espionaje. He visto las pruebas y son bastante abrumadoras. El senador parecía un blanco legítimo para mí, pero las pruebas pueden ser falsificadas con bastante facilidad.
– No creo que Whitney hiciera nada, Saber. Freeman envió a dos Caminantes Fantasmas para que fueran capturados y torturados en el Congo. Él es parte de un complot intentando destruirnos, a pesar de que no tiene sentido porque está casado con una de nosotros.
– Violet. He leído sobre ella -dijo Saber-. Whitney la quiere muerta también.
– Lo querría si estuvieran vendiendo secretos a países extranjeros, sobre todo ahora con todos los atentados terroristas. Y no puedo culparlo. Freeman está a punto de ser nombrado como candidato vice presidencial. ¿Puedes imaginar a lo que tendrá acceso?
Las piernas de Jess estaban saltando. Por debajo de la mesa sus manos las presionaban fuertemente hacia abajo desde sus rodillas en un intento de controlar los espasmos involuntarios. Los alfileres y las agujas eran como puñaladas en su carne. Comenzó a sudar. Había pensado Saber se quedara en casa pero no quería que lo viera así.
Deliberadamente echó un vistazo a su reloj.
– ¿Te hago llegar tarde?
Ella le agarró el brazo y giró su muñeca.
– Oh no. Tengo que irme. Brian se estará tirando de los pelos. Lo siento por los platos. Tú calentaste la comida, yo debería limpiar. Los dejaré para cuando vuelva a casa.
Se apresuró en torno a la mesa, le dio un rápido beso en la cabeza, y cogiendo su bolso, hizo una pausa en la puerta.
– Si me necesitas esta noche, llámame, Jess.
– Estaré bien -tenía que irse rápido o notaría que él tenía problemas.
– Tus amigos saldrán esta noche, ¿verdad? ¿velarán por ti?
La ansiedad en su voz volcó su corazón.
– Sí. Ahora vete, Saber. Estaré escuchándote.
Ella le sonrió y se apresuró a salir de la cocina hacia la puerta del garaje.
Jess puso su cabeza sobre la mesa y se preparó para una larga noche.
CAPÍTULO 18
– ¡Hey!
Brian frunció el ceño mientras cruzaba la sala a zancadas, cogió a Saber de la barbilla y la levantó para poder inspeccionarle la cara antes de que ella pudiera liberarse de un tirón.
– ¿Qué le pasó a tu cara? ¿Quién te golpeó?
Saber se tocó la mejilla.
– Me olvidé de eso. Se ve peor de lo que es, Brian. Algunas personas atacaron a Patsy, Jess y yo nos metimos y hubo un poco de lucha.
La ceja de Brian se levantó.
– ¿Te metiste en una pelea? ¿y el jefe? ¿está bien? ¿quién iba a pelear con alguien en una silla de ruedas? ¿Y quién querría atacar a Patsy? Es la mujer más dulce del mundo. ¿Está bien?
Saber rió y se hundió en una silla.
– ¿Tienes alguna pregunta más?
– Una docena más o menos -Brian le dedicó una sonrisa reacia-. Pero dime si Patsy está bien.
– Sí. Está en el hospital. Tuvo un ataque al corazón.
Brian palideció.
– ¿Un ataque al corazón? Pero es demasiado joven.
– Creo que tenía un problema cardíaco y con el asalto, su corazón no pudo soportarlo y reaccionó. Está en el hospital y está mejor
Su varonil apariencia se endureció de repente y por un breve segundo pareció asustado.
– ¿Quién la atacó?
Saber se encogió de hombros, tratando de parecer casual.
– No tengo ni idea de quiénes eran -normalmente le gustaba la estación de radio por la noche, sentada en la cabina, hablando con oyentes que no veía, pero estaba tan cansada y tantas cosas habían ido mal, que tal vez no había sido una buena idea venir a trabajar. Ahora estaba estudiando a Brian como si fuera un sospechoso-. ¿Conoces bien a Patsy? No creo que ella viniera a la estación a menudo.
– En realidad Jess me entrevistó para el trabajo en su casa, no aquí en la estación y Patsy estaba allí. Yo era nuevo en la ciudad y ella tomó café conmigo un par de veces. No como una cita o algo así, intentaba ser amable conmigo. Pero me gusta.
Saber le sonrió.
Brian se pasó una mano por su cabello.
– No así. No empieces. Y por lo menos dime si Calhoun está bien. Debe haberse molestado realmente que su hermana fuera atacada.
Saber se sentó en su silla tan familiar.
– Sí, se puede decir que se alteró. Él es bastante impresionante para estar en una silla de ruedas. Me impresionó -ella tocó el micrófono, una costumbre que no podía romper, sus inquietos dedos moviéndose alrededor, teniéndolo todo al alcance de la mano-. Sienta bien estar de vuelta.
– Ese pesado sigue llamándote -dijo Brian-. He estado escuchando las cintas una y otra vez y distorsiona su voz, no mucho pero lo suficiente, por lo que estoy empezando a pensar que se trata de alguien que tú conoces. Y algunas de las llamadas fueron en diferido.