Juego del Depredador
- Автор: Фихан Кристин
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Juego del Depredador». Краткое содержание книги:
Saber Wynter contesta a un anuncio para la estación de radio… el trabajo perfecto de noche para ella. Es afortunada al alquilarle a Jess, el segundo piso de la estación, en donde también puede trabajar como un ama de casa de medio jornada.
Jess pasa la mayor parte de su tiempo encerrado y aislado en su oficina privada. Pero frente a la fragilidad e inocencia de Saber se despierta en su alma, el poderoso deseo de protegerla, cuidarla y… amarla.
– No cierta aplicación, Saber. Significativa aplicación.
– Tal vez. Pero, tú quieres restablecer las vías neuronales de tu cerebro a tus piernas. Los nervios están dañados. No tienes ninguna sensación.
– Tengo algunas sensaciones ahora. Desde que las intervinieron y les pusieron los biónicos. Me viste caminar. Algo está pasando para permitir eso. Antes de la operación no podía mover mis pies. Ahora puedo. Tengo que concentrarme, pero puedo hacerlo.
– Hay que ir despacio entonces. Date más tiempo.
– Ya estaría caminando si eso fuera a funcionar.
– No sabes eso, Jesse, y te estás arriesgando a tener cáncer -se arrodilló delante de él, mirándole-. Por favor, sólo durante un minuto, ponte en mi lugar. ¿Cómo podría vivir conmigo misma si alguna vez te perjudicara? ¿Cómo podría seguir adelante? ¿Tienes alguna idea de lo que me estás pidiendo?
Él enmarcó su rostro con ambas manos.
– Sí. Sé que voy a hacerlo. Si no me ayudas se lo pediré a Lily y a Eric, y ninguno de ellos me puede supervisar de la misma manera que tú. Estoy pidiéndote que hagas esto porque creo que eres mi mejor oportunidad.
Su pulgar rozó su piel suave cuando la miró a los ojos. Era difícil pasar por alto el temor que vio allí, pero iba a intentar el experimento. Había tenido demasiadas operaciones, y había trabajado muy duro, para renunciar.
– ¿Tienes alguna idea de lo que esto nos hará? -Preguntó- ¿Los cambios que traerá? -Ella tuvo que decirlo. El tenía que meterse en esto con los ojos abiertos.
– Después de haberme puesto de pie las cosas sólo pueden mejorar.
– ¿Es eso lo que realmente piensas, Jesse? Porque te quiero lo suficiente como para intentar esta locura, pero volverás al servicio activo. Lo harás. Es por lo que vives. Tú y tu equipo estaréis por todo el mundo ¿y dónde me deja eso a mí?
Él sacudió la cabeza.
– Eres parte de nosotros, Saber.
– ¿Qué? ¿Cómo que soy parte de tu equipo? ¿Cómo puede ser eso? Asesino gente y lo hago sola.
– Puedes curar a la gente, Saber. Podrías ser la última red de seguridad para todos nosotros.
Ella abrió la boca para replicar, pero la cerró bruscamente. ¿Eso podría ser verdad? ¿Era posible que realmente pudiera utilizar su talento para algo que no fuera matar? Había ayudado a Patsy, pero había sido un golpe de suerte. Agachó la cabeza, no queriendo que viera su expresión, a sabiendas de que él había despertado la esperanza y estaba allí en su corazón, en su mente. Siempre había pensado en sí misma como una especie de plaga terrible que las personas deberían evitar.
– ¿Saber? Dulce, mírame. Eres increíble. Las cosas que puedes hacer son asombrosas. Y si puedes hacerlo por mí, imagina lo que podrías hacer con alguien herido. He pensado mucho sobre esto.
– Yo podría joderlo todo, Jesse. Mi infancia fue un entrenamiento para matar, no para salvar vidas. Necesito practicar y no quiero que sea sobre ti.
Ella le estaba escuchando, deseándolo, ambicionando ser alguien diferente, deseando el premio que soste´nia ante ella, pero había un costo. No estaba dispuesta a adquirir una nueva vida a costa de la suya.
– Tú puedes leer mis biorritmos, ¿verdad? Puedes controlar mi pulso, incluso mi presión arterial. Despacio al principio. Mira lo que puedes hacer. No tenemos que hacer toda la regeneración en un sólo día, en una sesión. Ninguno de nosotros sabe cómo funcionará.
– Es un experimento, Jesse, y un remiendo peligroso. Si Lily hizo esto, podría tener el equipo preparado en caso de que te pase algo.
– Ella podría tener listo el equipo después de los hechos, pero tú puede prevenir que el desastre ocurra en primer lugar. Tú sabrás si mi corazón comienza a volverse loco o si cualquier otra cosa va mal.
– Tal vez, pero estás apostando tu vida a un gran quizás.
– Y otra cosa, Lily no tiene manera de observar las células. Ella no tendría forma de saber que las células están siendo sobreestimuladas, por lo que deberá adivinar los pulsos eléctricos utilizados. Tú podrás ser mucho más precisa.
– Jesse -Saber sacudió la cabeza, sosteniendo la temblorosa mano en frente de ella-. No tenéis ni idea de todo el proceso más de lo que yo la tendría de objetos en movimiento. Estás adivinando porque quieres que sea cierto.
– ¿Lo estoy?
Saber cerró los ojos y dejó salir su aliento. Eric y Lily no podían conocer la cantidad de corriente eléctrica a introducir. ¿Cómo podrían? Sus suposiciones serían menos precisas que las suyas.
– Está bien. Pero tú se lo dices a Lily.
– Ella querrá estar aquí, y quiero comenzar ahora.
– No me importa. Podemos comenzar, pero tienes que decirle lo que estamos haciendo. Si tiene advertencias u objeciones, quiero oírlas.
– Pensé que no confiabas en ella -refunfuñó, empujando su silla por el pasillo a su oficina, con Saber caminando detrás de él.
– He cambiado de idea.
Abrió la puerta y le hizo señas desde el interior. Saber ocupó la silla más cómoda y esperó hasta que Lily apareció en el monitor. Cuando Jesse le explicó lo que quería hacer, la clara emoción en la cara de Lily Whitney hizo que Saber apretara las manos en los brazos de su silla.
– ¡Jess! Tendría que haber pensado en eso. Estaba allí en su expediente sobre la regeneración de células, pero no pensé en Saber. ¿De verdad puede hacer eso? ¿Es posible, Saber? ¿Puedes controlarle internamente y saber cuándo parar?
Saber sacudió la cabeza.
– No tengo ni idea.
– Estudié tu archivo. Eres única. Nunca he encontrado a nadie como tú, con tu talento, por lo que esto sería como un regalo para los Caminantes Fantasmas si se pudieran utilizar corrientes eléctricas. Hay muchas cosas que podría enseñarte sobre la manipulación de las células heridas. Esto podría ser histórico… -ella paró-. Lo siento. A veces me dejo llevar. Debes estar aterrorizada sólo de pensar en probarlo en Jess.
– Me aterra -admitió Saber. Todavía le resultaba difícil confiar en Lily, o confiar en nadie-. Nadie tiene ni idea de si funcionará, o incluso de cómo hacerlo.
Pensar en Jess sin su silla de ruedas era espeluznante. Ella no había comprendido lo mucho que dependía de esa silla para mantenerla a salvo. Había visto guiños del verdadero Jess Calhoun, seguro de sí mismo y capacitado, un guerrero, un SEAL, un Caminante Fantasma. Él pedía que ella se lo diera todo y él le daría lo mismo. ¿Qué pasaría si funcionara? ¿Qué si no? Apenas podía respirar, estaba muy cerca de entrar en pánico, y eso era simplemente inaceptable.
– Si quieres intentarlo conmigo aquí, me alegraré de contribuir a su vigilancia -se ofreció Lily-. No estoy segura de si seré de mucha ayuda, pero podemos hablar de ello a medida que avancemos.
Saber se retorció los dedos y trató de mantener la calma.
– Eso suena mejor. Entonces, si él se nos va, podrás ayudarnos rápidamente -sus ojos se encontraron con los de Jess-. Tendrás que tener las piernas estiradas.
– Ese pequeño sofá es un futón. Yo descanso aquí a veces -dijo Jess.
– ¿Es eso lo que haces cuando pienso que estás trabajando duro? -Dijo Saber, tratando de inyectar una ligera nota a la situación. Prefería tener un ataque al corazón antes de que supieran que estaba muy asustada.
Mientras Saber quitaba el cojín para desenrollar el marco, oyó a Lily mover documentos.
– Mientras ella está organizando la sala, Jess, me permito hacerte saber que tenemos las identidades de tres de los cuatro hombres que atacaron a tu hermana. El cuarto hombre es un fantasma. Está muerto. Quiero decir, estaba anunciado como muerto antes de que llegara a Sheridan. Los otros tres eran todos del ejército, tal y como sospechabas. Y el fantasma era un Ranger. Fuerzas Especiales. Hizo el examen psíquico, pero no lo pasó. Ningún resultado en cualquier habilidad psíquica. Fue supuestamente muerto en Afganistán.