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Juego del Depredador

Электронная книга - «Juego del Depredador». Краткое содержание книги:

Después de ser torturado, el ex SEAL y Caminante Fantasma, Jess Calhoun, regresa a su ciudad natal en Sheridan, Wyoming, donde posee una estación de radio local. Sus intenciones son vivir tranquilamente, escribir canciones y realizar su fisioterapia.
Saber Wynter contesta a un anuncio para la estación de radio… el trabajo perfecto de noche para ella. Es afortunada al alquilarle a Jess, el segundo piso de la estación, en donde también puede trabajar como un ama de casa de medio jornada.
Jess pasa la mayor parte de su tiempo encerrado y aislado en su oficina privada. Pero frente a la fragilidad e inocencia de Saber se despierta en su alma, el poderoso deseo de protegerla, cuidarla y… amarla.
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– ¿Qué pasa con los SEAL? ¿Todos tienen que ser tan machos?

Estaba hablando más para distraerse a sí misma de la tarea de tirar del gran cuerpo de Brady y el temor de una bala perdida. Se mantuvo lo más cerca posible de los coches mientras le arrastraba a la explanada. Tenían que ir lentamente y no llamar la atención. Esperando que su atacante se concentrara en ver entre los coches. No tendría sentido para ellos tratar de permanecer ocultos y los coches eran la única cobertura disponible.

– Saaaaber…

La llamada llegó de nuevo. Distorsionada. Burlona. Preocupada.

Se quedaron en silencio, caminaron con minuciosa lentitud a través de los diez pies de separación del asfalto al terreno próximo. La hierba se mantenía baja alrededor de los lados del estacionamiento para reducir al mínimo el riesgo de incendio.

– Estate preparado con tu pistola, Brady -susurró-. Vamos a estar muy expuestos aquí. Espero que pueda conseguir arrastrarte hasta el césped sin que nos vea. Eso va a doler como el infierno ¿éstas listo?

Brady se apoderó de su arma y asintió.

Saber se apoyó en la acera, manteniéndose lo más abajo posible. Enganchó a Brady por debajo de sus brazos y suspiró, arrastrándole a lo largo de los baches. El aliento salió de su cuerpo de forma precipitada, pero permaneció en silencio, ya que cayó hacia atrás sobre el césped. Lucharon por respirar, Saber debajo de la mitad superior del cuerpo de Brady.

Ella puso su boca contra su oreja.

– Hay una repisa, una grande, justo detrás de nosotros. Voy a tratar de llevarte allí. Vamos a tomarnos un minuto para descansar -podía sentir el rápido latido del corazón de Brady. Su pulso estaba alterado. Estaba a punto de entrar en shock. Su piel estaba húmeda-. ¿Puedes colgarte de mí un poco más, Brady? Te conseguiré ayuda lo antes que pueda.

Brady le dirigió una breve sonrisa.

– Mi trasero es un poco sensible, señora.

A pesar de la gravedad de su situación, se encontró sonriendo de nuevo.

– Vamos hombre duro, vamos a movernos.

Todo el tiempo estaba escuchando los sonidos, cualquier cosa que pudiera decirle donde estaba su atacante. Miraba el estacionamiento mientras arrastraba a Brady hacia atrás. Ahora que habían estado un tiempo en la oscuridad, los ojos se le ajustaban, lo que no era bueno. Sentía la necesidad de avanzar más rápido, pero se obligó a sí misma a mantener un ritmo lento.

Vio pasar una figura, corriendo por el lado del edificio a refugiarse en uno de los árboles. Su corazón saltó. Respiro y permitió que la adrenalina le diera la prisa que iba a necesitar.

– Él está por el más pequeño de los árboles que están más cerca de la estación. Mantén tus ojos en él. Si va para el automóvil, ¿puedes acertarle? ¿Eres bueno con la pistola? Porque, en serio, si no lo eres, yo sí. La cosa es sin embargo, que me pondré muy enferma, realmente enferma por matar.

Él se mantuvo en silencio por un momento, su sonrisa se ensanchó.

– ¿Cómo de buena eres con una pistola?

– He entrenado con una gran cantidad de armas y estoy calificada como una experta.

– Estás llena de sorpresas. Y cruel como una serpiente. ¿Quieres a ese hijo de perra muerto, no?

– Quiero que se vaya. Y no quiero tener que preocuparme de que vaya a venir a por mí de nuevo. -Ella no conocía ninguna otra forma de disparar que disparar a matar.

Estuvieron acertados con lo de la cornisa. No quería dejar a Brady en el otro lado hasta que disparara o le diera el arma. Sólo tenían un disparo. Una vez hubiera descubierto su posición, tenía que distraerle, llamarle y alejar al atacante de él. Su única esperanza era que el loco no quisiera matarla de inmediato. Independientemente de lo que era o de quién fuera no tenía nada que ver con el ejército y la investigación realizada por Jess. El hombre era un acosador, su acosador.

Permanecieron tumbados en la fina hierba, deseando que el hombre fuera hacia los coches. Llamó de nuevo a Saber, el sonido era tan extraño que se dio cuenta de que tenía que estar utilizando un dispositivo para distorsionar el tono de voz lo suficiente para disimularlo. Ella le conocía. Siempre identificaba a las personas por su biorritmo particular, la forma de su cuerpo es única. Tenía que desconectarse de todo lo demás y sólo escucharle a él si quería reconocerle. Y eso significaba que no podía hacerlo hasta que no se alejara lo suficiente de Brady para que su ritmo cardíaco no interfiriera.

Para ella todo era una corriente eléctrica, una especie de código, y sabía que si podía llegar lo suficientemente cerca, su cuerpo podría recoger el ritmo de su perseguidor.

– Se está moviendo -dijo Brady.

Parpadeó intentando mantener a la sombra en el punto de mira. Él dio un par de tentativos pasos. Brady alzó el arma.

– Podría ser capaz de acertarle -dijo-. La furgoneta de la empresa le está bloqueando, pero podría etiquetarle si sale a la luz.

– No te lo pienses más si crees que puedes.

La hojeó con un rápido vistazo y a continuación, pasó a buscar una mejor posición. Su mano estaba temblando. Gotas de sudor en los ojos.

Su atacante se agachó, miró a izquierda y derecha, y luego corrió hacia el automóvil. El sonido de sus botas golpeando el asfalto parecía demasiado fuerte en el silencio.

Saber tomó la pistola de la mano de Brady, apuntando, y apretando el gatillo. La bala dio al hombre lanzándole hacia atrás. El sonido de los balazos reverberó a través del parking. Él gritó y disparó varias rondas mientras se mantenía agazapado, disparando como un loco. El aluvión de balas dio en los coches y los árboles y entró en la tierra, pero no se acercó, a ellos.

Saber se puso de pie. Tenía muy poco tiempo. Ya la violenta energía se apresuraba a golpearla. Brady intentó capturarla con una mano extendida, pero ella le rozó y corrió hacia el hombre derribado, el arma firme sobre él. Tenía que terminar con él antes de que la energía la golpeara y se hundiera. No había nadie más para proteger a Brady y su herida era grave.

– ¡No! -Brady la llamó bruscamente.

Ella era consciente de que él luchaba para cogerla de los pies, pero no podía quedarse y ayudarle. El hombre herido golpeaba el terreno, maldiciendo en voz alta, y ella asió el arma con más fuerza, su estómago debatiéndose. Deseaba que girara la pistola hacia ella. No quería matarlo a sangre fría como un asesino. Quería que fuera al menos en defensa propia.

Hizo ruido cuando corrió, deliberadamente pisó con fuerza, con la esperanza de que levantara el arma, pero él gritó y rodó por el asfalto. Saber resbaló al detenerse, levantó la pistola, miró a la cara del hombre que había violado el santuario de su casa.

– Les -dejó salir su respiración, un poco conmocionada de que el técnico de sonido de día pudiera haber estado acechándola las últimas semanas. Apenas hablaba con ella, de hecho las raras ocasiones en que trabajaron juntos, fue arisco y cruel.

Él escupió maldiciones, la pistola todavía en su mano, pero no la levantó, sólo tamborileó con sus tacones contra el asfalto con furia, casi con demencia. Ella podía ver que estaba herido en el estómago. El dolor tenía que ser insoportable.

– ¡Saber!

Si iba a matarlo, tenía que hacerlo ahora, apretar el gatillo y acabar con él, pero no podía. Permaneció de pie estremeciéndose, la energía arremolinándose a su alrededor en negro y rojo, tragándola hasta que su visión se oscureció y cayó de rodillas.

Brian corrió detrás de ella. Sentía una terrible agitación en el estómago, el martilleo de su cabeza había disminuido significativamente. Cuando él puso su mano sobre su hombro, desapareció por completo.

– ¿Estás bien?

– Brady está herido. Tenemos que llamar a una ambulancia.

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