Juego del Depredador
- Автор: Фихан Кристин
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Juego del Depredador». Краткое содержание книги:
Saber Wynter contesta a un anuncio para la estación de radio… el trabajo perfecto de noche para ella. Es afortunada al alquilarle a Jess, el segundo piso de la estación, en donde también puede trabajar como un ama de casa de medio jornada.
Jess pasa la mayor parte de su tiempo encerrado y aislado en su oficina privada. Pero frente a la fragilidad e inocencia de Saber se despierta en su alma, el poderoso deseo de protegerla, cuidarla y… amarla.
Se trataba de una empresa agotadora, pero tuvo más confianza cuando se dio cuenta que los tejidos y células inútiles eran sustituidos por músculos y nervios sanos. Se concentró en el área más dañada, alrededor de los biónicos donde las señales eléctricas habían sido separadas, y estimuló el crecimiento preciso de esos músculos y nervios necesarios para el desarrollo de los biónicos.
El crecimiento del nuevo tejido muscular requería un poco de algo, descubrió; era más fácil que la regeneración de los nervios, pero requería una gran precisión durante largos períodos de tiempo. Si aplicaba la cantidad justa de corriente eléctrica en el borde del tejido muscular sano, pondría en marcha el programa biológico ya incorporado en el cuerpo, un programa para regenerar nuevo tejido muscular para sustituir los viejos tejidos dañados. Sólo tenía que mantener el nivel actual de corriente para mantener el programa del cuerpo en funcionamiento y sentarse y sentir que hacía el resto del trabajo. Se aseguró de golpear los microfuncionamientos de tropecientas células musculares. Estaba tan agotada, no se creía capaz de poder continuar.
Retiró su mano de las piernas de Jess, consciente del paso del tiempo sólo porque se tambaleaba de cansancio. La habitación había estado tan silenciosa mientras trabajaba, y cuando echó un vistazo a la pantalla, Ryland la estaba mirando junto a su esposa.
Jess permaneció quieto durante un rato, tanto tiempo que el corazón de Saber empezó a acelerarse. Ella tocó su hombro.
– ¿Estás bien?
Él le echó una ojeada y luego al monitor.
– Sí. Me siento bien. Simplemente no me siento diferente. Mientras has estado trabajando mis piernas estaban cálidas, y sentí un cosquilleo, pero ahora no estoy sintiendo nada -se sentó lentamente.
Lily le sonrió.
– Si no ves ninguna mejora dentro de las siguientes veinticuatro horas, debes intentarlo de nuevo. Esto es asombroso, Saber.
– Sólo si funciona -dijo Saber.
– Me gustaría quedarme y hablar, esto es realmente emocionante, pero creo que voy a tener un bebé muy pronto aquí.
– Quieres decir en un par de semanas -la corrigió Jess.
– Quiero decir en pocas horas. Si necesitas cualquier otra cosa, llama a Eric. Estaré fuera de contacto por un tiempo.
Ryland pegó su cabeza a la de Lily, una sonrisa se repartía por su cara de oreja a oreja.
– ¡Vamos a tener un bebé, Jess!
Jess se rió.
– Me doy cuenta de eso. Buena suerte a los dos. Háznoslo saber a todos en el momento en que venga al mundo.
– Lo haré -prometió Ryland.
Lily sopló un beso a Jess.
– Sed felices, vosotros dos.
El monitor se oscureció y Saber lo desactivó. Se volvió hacia Jess.
– No puedo creer que estuviera sentada allí viéndome trabajar todo el tiempo. Me siento un bicho raro
– No creo que te asuste mucho, Saber -dijo Jess, capturando su mano y tirando de ella hasta que estuvo de nuevo a su lado.
– ¿Qué es? -Ella le apartó el cabello.
Jess se sentó de nuevo contra las almohadas, tratando de ocultar su frustración, frotando su mano sobre su oscura mandíbula para ocultar su expresión cuando realmente quería golpearse en las piernas con su puño.
– ¿Qué? -Saber le dedicó una lenta sonrisa mientras negaba con la cabeza-. ¿Creías que todo lo que hemos hecho tendría un éxito inmediato y milagrosamente podrías ponerte de pie y caminar? Incluso un renacuajo necesita veinticuatro horas para que le crezca una nueva cola y tú, mi impaciente amigo, eres mucho más grande que un renacuajo.
Él le frunció el ceño.
– Podrías ser un poco más simpática.
– ¿Más que qué? Te estás portando como un niño que quiere una gratificación instantánea -se inclinó más y le besó la nariz-. Allí está todo fuera de conjunto, pero lo he hecho lo mejor que he podido.
– No está mejor -haciendo referencia a la esquina izquierda de su boca.
Ella pudo los ojos en blanco, pero se pero se inclinó más cerca, sus labios pasaron como una pluma hasta que encontró la esquina y presionó brevemente.
– Eres como un niño.
El señaló la otra parte.
Saber atrapó su cabeza en las manos y besó la esquina derecha de su boca, y luego colocó los labios sobre los suyos. Excitándo. Mordisqueándole. Deslizando su lengua a lo largo de la costura de su boca. Sintió como su estómago se apretaba, su vientre apretándose con necesidad. No tenía más que mirar a Jess para quererle. Besarle era increíble. Amaba su boca, caliente y sensual y un poco despiadada.
La mano de Jess se trasladó de la nuca a su cuello, manteniéndola quieta, en tanto que su boca se hacía con el control. Su otra mano la impulsó abajo encima de él. Ella se sentó a horcajadas y deslizó los brazos alrededor de su cuello, presionando cerca de su pecho.
Él la besaba una y otra vez, profundizando en cada beso, exigiendo más y más hasta que sintió como si ella se estuviera fundiendo en sus brazos.
– Si no te he dicho esto antes, gracias. Y si no funciona, gracias por intentarlo. Sé que tenías miedo.
– Si me olvido de decírtelo -susurró contra su boca-, estoy muy enamorada de ti.
– Entonces cásate conmigo.
Se sentó abruptamente.
– No empieces de nuevo. Honestamente Jess, eres implacable cuando quieres algo.
Le tiró de un rizo.
– Puedo mantenerte a salvo de Whitney.
– Tal vez. Y puede que me dejes embarazada y tengamos que pasar a la clandestinidad al igual que Lily. Ella ha tenido que irse de su casa con el fin de mantener a su hijo a salvo.
Él se encogió de hombros.
– Podemos ir arriba a las montañas, cerca de Jack y Ken. Tienen una fortaleza allí. Está todo bien, Saber, mientras estemos juntos.
Ella se movió de su regazo.
– Vamos rey dragón, vamos a ir a comer. No he comido todavía y tengo que ir a trabajar -necesitaba algo después de gastar toda esa energía.
Él deslizó su cuerpo del futón a su silla. Su pantorrilla derecha dio un tirón. Cogió su pierna y la colocó.
– Voy a cocinar esta noche. Puedes explicarme por qué no crees que marcharnos a las montañas sería una buena idea.
– Tus padres por un lado, Jesse. Y Patsy. Después de que te trasladaras aquí Patsy te siguió y luego tus padres compraron una casa también. Me lo dijiste tú mismo. No puedes dejarles.
Se rió de ella.
– Realmente te estás agarrando a la paja, ¿no?
– ¿Por qué matrimonio?
– Porque creo en él. Mis padres han estado casados durante más de treinta y cuatro años. Están todavía enamorados. No creo que la cosa verdadera venga muy a menudo, así que lo cojo y la conservo.
– ¿Cómo puedes estar tan seguro de que no son las feromonas?
Él cogió de nuevo su mano, tirando de ella hasta que estuvo a su lado.
– El sexo contigo es fantástico, no hay duda sobre eso, mejor que lo que nunca imaginé -su sonrisa se volvió perversa-. Y me puedo imaginar muchas cosas. Pero la verdad es… -su sonrisa se desvaneció y la sentó en su regazo, sus brazos envolviéndola estrechamente, refugiándola contra su corazón-… Estoy tan enamorado de ti, que no puedo pensar correctamente. Uno tiene poco que hacer con el otro. No me siento como si esto fuera todo feromonas.
Ella se mordió el labio.
– Pensaste que amabas a Chaleen lo suficiente para pedirle que se casara contigo.
– Ella se hizo pasar por alguien que no era. Pensé que le gustaban las mismas cosas que a mí, y no sabía lo que era el amor verdadero. Confundí atracción sexual con amor real. Creo que lo supe todo el tiempo, pero no quería reconocerlo porque un hogar y una familia significan mucho para mí. Tú eres la cosa real.