Juego del Depredador
- Автор: Фихан Кристин
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Juego del Depredador». Краткое содержание книги:
Saber Wynter contesta a un anuncio para la estación de radio… el trabajo perfecto de noche para ella. Es afortunada al alquilarle a Jess, el segundo piso de la estación, en donde también puede trabajar como un ama de casa de medio jornada.
Jess pasa la mayor parte de su tiempo encerrado y aislado en su oficina privada. Pero frente a la fragilidad e inocencia de Saber se despierta en su alma, el poderoso deseo de protegerla, cuidarla y… amarla.
– Tenemos que hablar de esto, y puesto que no puedo perseguirte…
– No te atrevas a jugar la carta de tu silla de ruedas contra mí -siseó Saber-. No lo merezco. Voy a tomar una ducha y a encontrar ropa limpia. Hablaré contigo cuando me haya calmado. Abre la puerta, Jesse.
Jesse se dio cuenta de que hacerle decir que hablarían después de una ducha era lo mejor que iba a conseguir. Si la hacía enfadar más, no querría oír nada de lo que él tuviera que decir.
– Después de tu ducha podemos encontrarnos en la cocina.
Ella estaba esperando de pie, taconeando su pie en silencio.
– Es más fácil cerrar puertas que abrirlas -admitió-. Me reuniré contigo en quince minutos.
Saber abrió la puerta de un tirón y siguió a través del pasillo. Corrió escaleras arriba, furiosa con Jess, enfadada de que quisiera arriesgar su vida. Tenía una buena vida. La mayoría de la gente habría dado cualquier cosa por tener lo que él tenía. Una familia. Unos padres que le amaban. Una hermana como Patsy.
– ¡Maldito seas, Jesse! -Le gritó, y dio un portazo con la puerta del baño.
No mejoró su humor encontrar un montón de ropa nueva muy bien doblada, aún con las etiquetas, esperándola. A ella no le habría importado si Patsy las hubiera comprado, o incluso Mari, pero sospechaba que Mari no habría pensado en eso y Patsy estaba en el hospital. No, esto era de Lily. Todas las tallas eran correctas y había de todo lo que necesitaba.
Respiró profundamente para calmarse y se puso debajo del agua, giró la cara para dejar que el agua caliente corriera sobre ella. No podía culpar a Jess por preguntarle si podría ayudarle a caminar, por mucho que quisiera. Él nunca habría sido un SEAL o se habría sumado a los Caminantes Fantasmas si no tuviera una gran necesidad de acción y riesgo. Tenía que ser intensamente patriótico y necesitaba desesperadamente el uso de sus piernas para volver a la acción.
Mientras se lavaba la cabeza pensaba sobre el patriotismo. Había detestado totalmente a Whitney y tendía a querer creer que el monstruo no tenía buenas cualidades, pero era un brillante investigador y sus métodos de entrenamiento daban resultados. Tenía miedo de la oscuridad, sin embargo podría moverse infaliblemente a través de una casa para encontrar a su objetivo en la oscuridad. Su personalidad natural era emocional, no obstante podía ser torturada y no gritar. No era buena ante el dolor, pero había aprendido a aceptarlo. ¿Y por qué Whitney se engañaba a sí mismo creyendo que el fin justificaba los medios? Patriotismo.
Whitney era un patriota. Se enjuagó el pelo y añadió acondicionador. Todos los Caminantes Fantasmas eran patriotas.
– Yo no lo soy -dijo en voz alta de manera desafiante.
No quería matar porque algunos bastardos de muy arriba del gobierno decidieran que otra persona debía morir ¿Qué estaba mal con todos? ¿Cómo podían confiar en una orden que había venido de alguien que ni siquiera conocían? Alguien que podría no preocuparse por ellos. Alguien que incluso tal vez tenía su propia agenda, o que estaba tan loco como Whitney. No tenía sentido para ella.
Salió de la ducha y se secó, repitiéndose a sí misma que no iba a permitir que Jess la persuadiera. Era el colmo de la estupidez. Pero con el corazón hundido sabía que si Jesse decía justo lo correcto, mirándola de cierta manera, cedería porque lo amaba. Y parecía que el amor le hacía hacer cosas realmente estúpidas.
Se vistió con cuidado, con la esperanza de proporcionarse una pequeña armadura, y fue a reunirse con él.
Jess siempre la hacía contener el aliento por lo guapo que era. Le había visto una vez de pie y había sido una vista imponente. Se sentía segura con él en una silla de ruedas. ¿Cuál era la razón por la que quería decir que no? ¿Era más que el temor a perjudicarle? Esperaba que no. Esperaba no ser tan mezquina, pero por primera vez en su vida había sido feliz. Jess de pie, caminando, trabajando como un Caminante Fantasma iba a cambiarlo todo.
Cruzó la habitación para evitar acercarse demasiado a él. Se sentó sobre la encimera y dobló sus brazos, esperando que él hablara primero.
– Tienes que tener la mente abierta, Saber.
Incluso olía bien. Su corazón le dolía mirándole, bebiendo de él. Esto lo cambiaría. ¿No se daba cuenta de eso? Se encogió de hombros.
– Lo estoy intentando, pero tú también tienes que ser de mente abierta, Jesse. Hay un millón de razones para no intentar esto. Un paso en falso y en lugar de regenerar un nervio, podría darte cáncer.
– Antes de que lleguemos a todas las razones por las que no debemos intentarlo, cara de ángel, sólo dime lo que recuerdas del informe.
Los ojos azules de Saber destellaron.
– Creo que estás loco incluso por considerar la posibilidad de hacer nada de lo que Whitney aconseja.
– Whitney puede ser un loco, pero todavía es un genio. Si piensa que tiene una solución para hacer que los biónicos funcionen sin un paquete de energía, me gustaría oírlo. -Mantuvo la voz calmada.
– Whitney tiene la solución para un montón de cosas, Jesse, y ninguna de ellas son aceptables en un mundo civilizado.
Él se abstuvo de argumentar. Ella intentaría ganar tiempo si la dejaba.
– Sólo dame la información.
– Bien.
Ella se encogió de hombros, pero él notó que tenía los dedos retorcidos y los mantenía fuertemente apretados contra sí, como si su estómago estuviera batiéndose en protesta. Quería poner sus brazos a su alrededor y reconfortarla, pero se quedó quieto, sabiendo que era ella misma la que tenía que decidirse a utilizar su talento en él.
– Al parecer se ha sabido hace algún tiempo que el uso de corrientes eléctricas en las heridas pueden regenerar extremidades perdidas e incluso reparar la médula espinal en una gran variedad de peces y mamíferos. Peces, Jesse, mamíferos. No humanos. Nadie ha tratado de hacer lo que estás sugiriendo.
– Los seres humanos son mamíferos -señaló.
– No intentes ser gracioso -ella saltó de la encimera y comenzó un ritmo rápido de inquietos pasos-. Esto no es divertido, Jesse. Lo que me estás pidiendo que haga…
– Sé que no es gracioso -respondió-, pero tiene que ser algo de esto.
– Tal vez -se apretó el pelo, dejándolo más revuelto que nunca-. Whitney llegó a la conclusión de que las conexiones neuronales necesitan estimulación eléctrica para la regeneración, y que sin ella, cualquier intento fallará. Hay fármacos que estimulan el crecimiento, pero llegó a la conclusión de que nunca empujarán las neuronas de forma correcta. El inconveniente parece ser que si lo sobreestimula, puede causar exceso de crecimiento de las células y provocar tumores. Cáncer, Jesse. Eso es de lo que está hablando.
– Pero sin la corriente eléctrica, realmente no hay ninguna esperanza.
Giró para enfrentarle.
– Sabía que te gustaría saltar sobre eso. Lo sabía. Whitney no lo sabe todo. No, Jesse, y es capaz de cosas terribles. Lo he visto. He sido parte de sus experimentos y créeme, no venera la vida. Somos muy inferiores a él. Quiere el soldado perfecto, y no estamos muy arriba en sus estándares, de modo que si necesita saber hasta qué punto la corriente eléctrica se puede utilizar antes de que cause células cancerosas, no tiene ningún reparo en hacerlo.
– Soy consciente de ello -Jess mantuvo su tono bajo, cuidando de no dejar que el remolino de energía de la habitación se acercara a ella. Él ya estaba suficientemente preocupado sin oír lo que ya sabía-. Pero tú puedes manipular la corriente eléctrica y leer mi ritmo al mismo tiempo, ¿verdad? ¿No es eso lo que haces?
– No es tan sencillo. Admitiré que en el informe se admite que los resultados de bioelectricidad tienen un papel importante en la regeneración celular, y que la inducción eléctrica de la regeneración de los tejidos puede tener cierta aplicación…