Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Триллеры » Un Asesinato Literario
Un Asesinato Literario - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Un Asesinato Literario

Электронная книга - «Un Asesinato Literario». Краткое содержание книги:

Tras el éxito alcanzado con las anteriores novelas de la misma serie, la escritora Batya Gur nos ofrece otra historia donde el inspector Ohayon entra en el turbio laberinto del mundo de las letras. Utilizando como escenario narrativo los ambientes literarios de la ciudad de Jerusalén, Batya Gur nos introduce con este nuevo thriller psicológico en un mundo sutilmente envenenado, en donde se pueden cumplir -en nombre del arte- incluso los crímenes más despiadados.
1 ... 65 66 67 68 69 70 71 72 73 ... 95
Перейти на страницу:

Michael reprimió el impulso de preguntarle si también él, Klein, había hecho algún intento de escribir algo «verdadero».

– A veces lo intentan, casi siempre en la juventud -prosiguió Klein-, y suele darse una proporción inversa: cuanto más profundo es un estudioso, cuanto más dedicado está a la investigación, más difícil le resulta crear. Eso era lo que me asombraba tanto de Shaul. Su criterio artístico, su capacidad de discriminación, su profunda comprensión de la literatura…, que iban unidos al don de crear una poesía magnífica. ¿Qué más se podría desear? -contempló con melancolía la ventana que estaba a espaldas de Michael.

– ¿Por qué dice que le asombraba?

Klein manoseó la taza amarilla. Despegó los labios un par de veces y tomó aliento, como para arrancar a hablar. Por fin dijo lentamente:

– Conocía a Shaul desde hacía más de treinta años. En nuestros tiempos estudiantiles compartimos piso durante un año entero. Es innegable que durante una época había confianza entre nosotros, mucha confianza -inclinó la cabeza y se examinó las manos-. Quiero que sepa que, si digo esto, es precisamente porque lo apreciaba. Shaul tenía mucho encanto, ese tipo de encanto de las personas que usan el mundo entero a modo de gran espejo en el que confirmar su existencia, y por eso se preocupan tanto de encantar al mundo. Pero, al mismo tiempo, poseía un sorprendente sentido de la autocrítica. Era capaz de no tomarse en serio. Pese a esa fachada de gestos teatrales, a pesar de su absoluto nihilismo, poseía la rara habilidad de criticarse con ironía. Recuerdo momentos en que estábamos los dos solos, cuando todavía éramos jóvenes. «No nos engañas, Shaul, amigo mío», se decía a sí mismo en mi presencia. «Le cantarás una serenata al pie de su ventana sólo para verte rondando a una mujer al pie de su ventana.» Y no olvide, tampoco, que era una persona muy interesante y erudita, de un gusto exquisito. Pero esto no era de lo que quería hablar. ¿De qué estábamos hablando? -hizo una pausa para reflexionar-. Ah, sí, estábamos hablando de esa singular combinación, un estudioso eminente, un crítico de la poesía contemporánea con un profundo conocimiento literario, que a la vez es un gran poeta. En mi opinión, es, por principio, una contradicción…, y piense, para colmo, en su nihilismo.

– Nihilismo -repitió Michael meditabundo.

– Su relación con las mujeres, por ejemplo -dijo Klein, y enmudeció.

Michael aguardó.

– Se dice que Shaul amaba a las mujeres. Pero no es cierto. Nunca he comprendido… las raíces psicológicas del fenómeno, pero de algo estoy seguro: Shaul no amaba a las mujeres. Qué podría decir, después de todo lo que se ha dicho sobre don Juan…, salvo que en su caso tampoco se puede hablar estrictamente de odio a las mujeres. Cualquiera sabe, yo diría que para él era una búsqueda constante de estímulos nuevos, había en ello cierta voracidad, el anhelo de que le confirmaran su propio valor. A veces le agobiaba la sensación de que no existía. El gran enigma es su poesía. No comprendo cómo a partir de ese abismo, de ese vacío y esa negatividad, podía crear esa poesía maravillosa.

Michael le preguntó a continuación si había visto el testamento de Tirosh.

– No -repuso Klein-, pero Yael me lo acaba de contar, mientras la acompañaba al taxi.

– Y ¿qué le parece?

– En fin, me ha sorprendido, como es natural, pero sólo pasajeramente. Pensándolo bien, no tiene nada de sorprendente. Me es difícil creer que Shaul realmente sintiera remordimientos por lo que le hizo a Yael, pero de tanto en tanto tenía gestos generosos, arranques de generosidad que a veces te abrumaban. Cuando nació mi primera hija, nos regaló todos los muebles para su cuarto. Y también pagó de su bolsillo la publicación de las obras completas de Nathaniel Yaron, nunca he comprendido por qué.

Luego pareció caer en la cuenta de lo que insinuaba Michael, y dijo con cautela:

– Por si le interesa mi opinión, yo procuraría no sacar conclusiones precipitadas.

– Me interesa su opinión.

Klein meneó enérgicamente la cabeza.

– Yael es incapaz de concebir nada ni remotamente semejante a un asesinato. Si pasara unas horas con ella en circunstancias normales, se daría cuenta de que tengo razón.

– ¿Ni siquiera si él arremetió contra su poesía? ¿Ni siquiera si la humilló?

– No. Sólo es capaz de hacerse daño a sí misma, daño físico; de hecho, lo ha intentado más de una vez.

– Profesor Klein -dijo Michael despacio-, ¿siempre entabla unas relaciones tan íntimas con sus alumnas?

Klein no se sobresaltó; la cara no le cambió de color; sonrió afablemente y dirigió al policía una mirada paternal, casi compasiva.

– Yo tampoco sacaría conclusiones precipitadas de eso. Creo que en las raras ocasiones en que nuestra vida entra en contacto con la vida de los demás, hay que aceptar esa proximidad con alegría. ¿Qué da sentido a la vida aparte de nuestras relaciones con los demás? Me refiero a las relaciones auténticas, al afecto, la comprensión, la amistad, ese tipo de consuelos -volvió a enjugarse la frente-. No me propongo convencerlo de la «pureza» de mi relación con Yael. Es una persona importante en mi vida por muchos motivos, y no tengo intención de analizarlos en estos momentos. Supongo que no está insinuando que he cometido un asesinato por ella. Evidentemente, podría decirme que no soy objetivo con ella, pero usted tampoco es objetivo, si me permite que se lo diga.

– ¿Le parece que alguien sería capaz de cometer un asesinato por ella?

Klein hizo una mueca y un comentario sobre la soledad de Yael, sobre su aislamiento.

– Y, en realidad -dijo con impaciencia-, no tengo la menor idea de quién ha podido asesinar a Shaul. Y, desde luego, no se me ocurre quién ha podido asesinar a Iddo. Estoy totalmente desorientado, no sé qué pensar.

«¿De verdad?», caviló Michael en silencio. «¿De verdad no sabe qué pensar? ¿No será que le da miedo pensarlo?» Luego pasó a comentar los detalles del caso de Iddo Dudai. Klein sabía que Shaul Tirosh tenía estudios médicos, pero no les atribuyó importancia.

– Y por lo que se refiere a la prueba poligráfica -dijo Michael con desenfado, pese a que el comentario de Balilty, del que había tomado buena nota para luego verificarlo con el técnico, le había estado preocupando todo el día-, ¿sabe que no se ha demostrado de manera conclusiva que haya dicho usted la verdad?

Klein hizo un gesto afirmativo.

– Me lo ha dicho, el hombre que me hizo la prueba, que los resultados no eran concluyentes -Michael lo miró a los ojos sin encontrar rastro de ansiedad ni tensión-. No sé cómo explicarlo -prosiguió Klein confuso-, pero, como es natural, ni que decir tiene que no pondré ninguna objeción a que me repitan la prueba.

Michael inclinó instintivamente la cabeza para escudriñar la cara ancha, el lenguaje corporal, y llegó a la conclusión de que no veía nada fuera de lo común. «Puedo dejarlo para mañana, después de que repitan la prueba», se dijo.

Cuando Michael le pidió el teléfono del abogado al que Iddo Dudai había conocido en Estados Unidos, Klein lo miró sobresaltado.

– Ay, se me había olvidado -dijo aturdido-. Qué despiste. ¿Realmente es tan urgente? -preguntó acentuando el «tan».

– Usted mismo me dijo que Dudai había vuelto muy trastornado -le recordó Michael poniéndose en pie-, y que cuando regresó a Israel se portaba de una forma rara. Es obvio que allí sucedió algo que, de algún modo, está relacionado con su muerte. Eso sin contar con que no hay una cinta de la entrevista con el abogado.

1 ... 65 66 67 68 69 70 71 72 73 ... 95
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)