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Электронная книга - «La Importancia De Vivir». Краткое содержание книги:

En las páginas que siguen presento el punto de vista chino, porque no puedo remediarlo. Sólo me interesa presentar un criterio de la vida y de las cosas como lo han visto los mejores espíritus chinos, y como lo han expresado en su sabiduría popular y en su literatura. La importancia de vivir condensa una filosofía risueña y tolerante que, en su trasplante de la China milenaria al campo cultural occidental, procura maravillosos estímulos en el arte de vivir.- La importancia de vivir, en tanto compendio de la filosofía que propone Lin Yutang, desentraña el sentido de la vida y nos permite comprender cuánto podemos obtener del medio en el que nos desenvolvemos, cualesquiera que fuesen nuestras circunstancias. Si sabemos armonizar nuestros instintos e impulsos, nos dice el autor, podemos hacer que el cielo y tierra se entiendan dentro de nosotros y obtener de la vida frutos insospechados. Se trata de una filosofía risueña y tolerante que, en su transplante de la China milenaria al campo cultural occidental, adquiere nueva lozanía y procura maravillosos estímulos en el arte de vivir
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Otro escritor dice: "Hay un momento y un lugar adecuados para embriagarse. Uno debe embriagarse ante las flores, de día, a fin de asimilar sus luces y colores; y uno debe embriagarse con la nieve, de noche, a fin de despejar las ideas. El hombre que se embriaga cuando se siente feliz por un triunfo debe cantar, a fin de armonizar su espíritu; y el hombre que se embriaga en una fiesta de despedida debe pulsar una nota musical, a fin de fortalecer su espíritu. Un sabio embriagado debe tener cuidado de su conducta, a fin de evitar humillaciones; y un militar ebrio debe pedir vino en abundancia y poner más banderas, a fin de aumentar su esplendor militar. En una torre se debe beber en verano, a fin de aprovechar el ambiente fresco; y en el agua se debe beber en otoño, a fin de aumentar la sensación de jubilosa libertad. Estas son las debidas formas de beber, en cuanto a estados de ánimo y escenario, y violar estas reglas es perder el placer de la bebida."

La actitud china en cuanto al vino y al comportamiento durante un festín de vino es incomprensible o reprensible para mí, en parte, y en parte elogiosa. La parte reprensible es la costumbre de buscar el placer de obligar a un hombre a que beba allende su capacidad. No creo que exista esa práctica, o que sea común, en la sociedad occidental. Es usual, entre bebedores, poner un valor místico en la mera cantidad de la bebida, ya sea la que uno consume o la que consumen todos. No hay duda que se desprende cierta hilaridad de ello, y esta incitación a beber se hace con espíritu juguetón o amistoso, lo cual da generalmente por resultado mucho ruido y escándalo y confusión, que se suman a lo divertido de la ocasión. Es hermoso ver cuando la compañía llega a un estado en que todos se olvidan de sí y los invitados gritan pidiendo más vino o abandonan o cambian sus sitios, y nadie recuerda quién es el dueño de casa y quiénes los invitados. Esto degenera comúnmente en un desafío a quién bebe más, que juegan todos con gran orgullo y sutileza y finura, y siempre con el deseo de ver al contrario bajo la mesa. Hay que tener cuidado de que no se hagan trampas, y precaverse de las tácticas engañosas del contrario. Probablemente en esto está la diversión, en el espíritu de lucha.

El aspecto elogioso de esta costumbre de beber reside en el ruido. Comer en un restaurante chino hace pensar a veces que está uno en un partido de fútbol. ¿Cómo se produce ese volumen de ruido, y de dónde vienen esos ruidos con hermoso ritmo, que parecen vítores y gritos en un match de fútbol? La respuesta está en la costumbre de los "dedos adivinadores", en que cada una de las partes eleva cierto número de dedos simultáneamente con el adversario y grita el número de la suma total de los dedos que opina alzarán las dos partes. Los números, "uno, dos, tres, cuatro", etcétera, se dan en frases poéticas, polisilábicas, como "siete estrellas" (Ch'ich'iao, la constelación, la Osa Mayor), u "ocho caballos", u "ocho inmortales cruzando el mar". La necesidad de una acción perfectamente oportuna y simultánea al levantar los dedos fuerza a las frases en claros compases, en los cuales hay que comprimir las sílabas variables, y durante el intervalo se acompaña esto con una frase introductora, fija, que ocupa otro compás musical, de manera que la canción se lleva rítmicamente, sin interrupciones, hasta que una de las partes hace una conjetura correcta y la otra parte tiene que beber una copa llena, grande o pequeña, o dos o tres, según se haya convenido previamente. Adivinar el total no es sólo una ciega conjetura, sino que se basa en la observación de la costumbre que tiene el rival de seguir o alternar los números, y exige un rápido proceso mental. La diversión y el impulso del juego dependen enteramente de la velocidad y del ritmo ininterrumpido de los jugadores.

Hemos llegado al punto exacto relativo al concepto de una fiesta de vino, porque solamente con ello se da una explicación satisfactoria de la duración de un festín chino, el número de platos y el método de servicio. No se sienta uno a un festín para comer, sino para pasar un buen rato, como es el de decir cuentos y bromas y toda clase de rompecabezas literarios y juegos poéticos, mientras se sirven los diferentes platos. La reunión parece más el momento de hacer juegos orales, interrumpidos cada cinco o siete o diez minutos por la aparición de un plato en la mesa y uno o dos bocados de los comensales. Esto produce dos efectos: primero, la vociferación de los juegos orales ayuda indudablemente a que las bebidas espiritosas se evaporen del sistema, y segundo, cuando uno llega al fin de un festín que dura más de una hora, parte de la comida se ha digerido ya, de manera que cuanto más come uno tanta más hambre tiene. El silencio, al fin y al cabo, es un vicio mientras se come; es inmoral porque es antihigiénico. Todo extranjero, en China, que tenga dudas perdurables acerca de que los chinos sean un pueblo alegre y feliz, con un toque de alegría latina, que se aferré a''la preconcebida noción de que el pueblo chino es silencioso, calmo y poco emotivo, debe verles mientras comen, porque entonces está el chino en su elemento natural y son completas sus perfecciones morales. Si el chino no pasa un buen rato cuando está comiendo, ¿cuándo lo pasa?

Famosos como son los chinos por sus rompecabezas, sus juegos de vino son menos conocidos. Con el vino como premio o castigo, se ha inventado una gran variedad de juegos que a la vez son pretextos para beber. Todas las novelas chinas registran debidamente los nombres de los platos que se sirven en una comida, y describen también debidamente las pruebas de poesía, con las que no tienen dificultad en llenar un capítulo entero. La novela feminista Chinghuayüan describe tantos juegos entre las literatas (incluso nombres en fonética) que parece hacer de ellos el tema principal de la narración.

El juego más sencillo es shehfu, en que una sílaba que forma el comienzo de una palabra y el fin de otra queda oculta uniendo las otras sílabas en una palabra, y el jugador tiene que adivinar cuál es la sílaba que falta. Así, "bro" es la sílaba común a "libro" y "brocal"; la adivinanza se formula en la combinación "lical", y el otro jugador tiene que proveer la sílaba que falta. Si se juega debidamente, la persona que ha adivinado la sílaba central no debe declararla, sino formar una contraadivinanza con la sílaba "bro", en este caso, y anunciar sencillamente, por ejemplo, "eneche" (enebro-broche), con lo cual quien hizo la adivinanza puede saber si tiene la respuesta exacta, mientras sigue siendo un misterio para los demás. A veces hay que aceptar una respuesta que no es originalmente correcta pero resulta mejor que la ideada por el iniciador del juego. Las dos partes pueden plantearse adivinanzas de sílabas mutuamente, para resolverlas al mismo tiempo. Algunas son sencillas y otras se ocultan cuidadosamente, como sería, por ejemplo, "a-mar", por la sílaba "ere", de "acre" y "cremar", en tanto que otras pueden ser fácilmente halladas, como por ejemplo "gemilor", por "gemido" y "dolor". Se pueden emplear palabras raras y difíciles, y cuando los estudiosos practican este juego suelen usar raros nombres históricos, que ponen a prueba los estudios del rivaclass="underline" nombres de una de las piezas de Shakespeare, o de las novelas de Balzac.

Son infinitas las variaciones de los juegos literarios. Uno muy popular entre los estudiosos consiste en que cada persona, a su turno, diga un verso de siete palabras, para que el otro responda con el verso siguiente, hasta que el poema resulta una gran tontería. Los versos comienzan comúnmente con algún comentario sobre un objeto o persona presente o el escenario. Cada persona tiene que decir dos versos, el primero de los cuales completa un pareado que comenzó la persona precedente, y el segundo da pie a un nuevo pareado que debe terminar el sucesor. El primer verso da la rima, de manera que el tercero, quinto, séptimo, y así siempre, deben conservarla. En un ambiente de literatos, que saben de memoria cada uno de los nombres y frases de los Cuatro libros o del Libro de la Poesía, quien propone el brindis puede exigir que se hagan citas ilustrativas de un tema (por ejemplo: "Niña tímida", "niña feliz", "niña llorona"). A menudo se incluyen los nombres de cuartetas populares y versos de los poemas de T'ang. O puede exigirse a la otra parte que dé nombres de remedios o flores que respondan a la descripción de un título de una tonada popular dada. Las posibilidades de estas combinaciones dependen de la belleza de los nombres que el idioma da a las flores, remedios, árboles, etc. En los idiomas occidentales, por ejemplo, se podrían usar apellidos para recordar nombres de canciones populares (como en el caso de "Castillo", que podría dar pie a "En un castillo de Flandes"), La gracia de tales yuxtaposiciones depende del ingenio de cada uno, y en estos juegos la diversión reside en la espontaneidad y la fantasía, pero no necesariamente en la cultura, de las asociaciones. Los alumnos de universidades pueden pasar un rato divertido haciendo juegos de vino con los nombres de sus profesores.

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