Juego del Depredador
- Автор: Фихан Кристин
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Juego del Depredador». Краткое содержание книги:
Saber Wynter contesta a un anuncio para la estación de radio… el trabajo perfecto de noche para ella. Es afortunada al alquilarle a Jess, el segundo piso de la estación, en donde también puede trabajar como un ama de casa de medio jornada.
Jess pasa la mayor parte de su tiempo encerrado y aislado en su oficina privada. Pero frente a la fragilidad e inocencia de Saber se despierta en su alma, el poderoso deseo de protegerla, cuidarla y… amarla.
Sus piernas comenzaron a temblar, advirtiéndole que se estaba excediendo. Colocó la silla de ruedas en el suelo cerca de la puerta trasera y dio otro paso para andar alrededor. No quería parar, deseando que pudiera salir andando a la lluvia y poder continuar hasta encontrar a Saber.
Jess trató de alcanzar el respaldo de la silla, y sus piernas se agotaron, dejándole caer al suelo sin advertencia. Un momento estaba de pie, al siguiente se había estrellado contra las baldosas, la fuerza de la caída separando las rodillas. Intentó ir con ello, sabía como caer, pero ocurrió demasiado rápido y se golpeó la cabeza contra la pared.
Maldiciendo, mareado, se arrastró a una posición sentada y golpeó la pared con el puño en un ataque de frustración. Eso en cuanto a las piernas nuevas y mejoradas. Con un pequeño suspiro trató de alcanzar la silla otra vez. La puerta trasera se abrió y él rodó, levantando el arma, las manos quietas cuando los músculos de sus piernas se contrajeron y estiraron. Se tumbó sobre el estómago, extendió el cuerpo, las piernas saltaron con el arma apuntada.
Un silbido bajo, luego dos alivió la tensión. Descansó la frente en su brazo por un momento, frunció el ceño cuando alzó su cabeza y se vio el brazo manchado de sangre. Limpiándose la cara, rodó, se sentó y envió el mismo silbido de uno-dos, pero no bajó su arma hasta que Logan entró en el cuarto.
– Te ves como la mierda. ¿Quién te ha dado una paliza? -Logan se agachó a su lado pero mantuvo su arma lista mientras examinaba la cara de Jess.
– Deberías ver a los otros amigos. -Jess apartó la cara de Logan con una pequeña mirada feroz-. No hay nada malo conmigo.
– Tienes un infierno de corte en la cara.
– Mi hermana ha sido torturada y alguien le dio una paliza a mi mujer. No creo que un pequeño corte sea algo sobre lo que preocuparse.
– ¿De verdad? Bien, estás sangrando como un cerdo. Creía que tal vez uno de ellos te apuñaló.
Si Logan andaba buscando una explicación, no iba a conseguirla. Jess trató de alcanzar su silla.
– ¿Dónde está Patsy?
– Saber la tiene a salvo en la furgoneta. Quería que la lleváramos al hospital así ella podría venir a cuidarte.
Jess respingó.
– Vete al infierno, Logan.
Logan frunció el ceño. Siempre le había hecho bromas a Jess acerca de estar en una silla de ruedas. Jess nunca había reaccionado con cólera.
– ¿Estás bien?
Jess arrastró su silla cerca con una mano y bloqueó las ruedas.
– Sí. Simplemente estoy cabreado por haber traído esto a mi hermana.
Logan dio un paso hacia la puerta del sótano y miró con atención abajo.
– Joder, Jess. Estabas cabreado.
– Los bastardos se libraron fácilmente.
– ¿No podrías haber dejado uno vivo para poder interrogarle? Los dos que teníamos antes no eran parte de esto. Eran aficionados contratados por algún idiota como corderos para el sacrificio, tal vez para hacerte caer en una trampa para ver lo que puedes hacer. Pero esto era profesional.
– No, no podía dejar uno de ellos vivo. Torturaron a mi hermana. ¿Qué hubieras hecho tú?
Logan balanceó su cabeza alrededor, encontrándose con la mirada fija Jess. La máscara indolente resbaló para revelar al depredador debajo.
– Si hubiera llegado a ellos primero, habrían muerto dura y cruelmente. Fueron afortunados.
Hubo un momento de silencio. Logan se giró mientras Jess se levantó con gran esfuerzo de vuelta a su silla. Jess se enjuagó la sangre en la cara, la mano permaneció un momento para esconder su expresión. Haber caminado le hacia sentarse en la silla todo más difícil, como si fuera la primera vez una vez más. Sus pulmones ardieron por aire y luchó contra el pánico que se alzaba. No se atrevía a mirar a Logan. Necesitaba salir de allí. Necesitaba a Saber.
La puerta trasera estaba todavía abierta y empujó las ruedas con fuerza, propulsando su silla hacia el porche. Había luz afuera, y llovía fuerte. El viento se sentía bien en su cara, pero la tirantez en su pecho no se fue. Oyó el portazo de la puerta de la furgoneta y alzó la mirada.
Ella venía a él a través de la lluvia, el agua le aplastaba el pelo alrededor de su cara, alisando los rizos elásticos. Sus ojos eran enormes, casi púrpuras, su boca invitadora. Verla le sorprendió, le calentó, le alivió el terrible peso en su pecho. Ella tenía magulladuras en la cara, su mejilla estaba un poco hinchada y cojeaba, aunque estaba tratando de esconderlo. Era la cosa más bella en la que él alguna vez había puesto los ojos. Su mirada se cerró sobra la de él y el corazón dio un salto mortal de alivio. La luz trémula de lágrimas, por él.
– Lo hiciste. -Su voz era ronca, como si se estuviera ahogando.
– ¿Tenías alguna duda?
Ella se detuvo enfrente de él, tragó saliva y negó con la cabeza.
– No, claro que no. Pero es bueno verte -presionó la palma sobre el corte en su cabeza-. Ya que vamos a llevar al hospital a Patsy, puedes conseguir que vean esto.
Él no le dijo que estaba usando una droga experimental para un programa experimental y necesitaba a su doctor, simplemente atrapó su mano y la empujó hacia él para poder saborear su sabor salvaje y así exótico y perderse en la oscura excitación de su suave boca.
CAPÍTULO 15
A Saber realmente no le gustaba Eric Lambert. Él y Lily Whitney-Miller habían llegado a la casa con el Capitán Ryland Miller al atardecer antes de que las cosas se hubieran tranquilizado para cuidar de la herida de Jess. Ella esperaba que le disgustara Lily, sabiendo que la mujer conocía todo sobre su pasado, aunque fue Lambert quien hizo sonar sus primeras alarmas.
A diferencia de Lily, Eric Lambert no era un Caminante Fantasma. Podría trabajar con ellos, pero no tenía conocimiento directo de lo que soportaban, de cómo eran sus vidas. Los estudiaba, y los remendaba cuando se estrellaban, pero lo fundamental era que experimentaba con ellos-exactamente como hizo Peter Whitney.
Los Caminantes Fantasma eran propiedad del gobierno. Recursos. Armas. Pensaban en Lambert como su amigo, pero él pensaba en ellos como un arsenal secreto. Era casi imposible observarlo interactuar con Jess y Lily como si fueran sus amigos y colegas mientras escuchaba la rápida frecuencia de su corazón y olía su miedo cada vez que ella estaba cerca de él. Y era tentador ponerse cerca. Ofrecerle la mano cuando sabía que estaba asustado. Y maldito fuera Jess por hablarle a Lambert sobre sus habilidades.
Miró la lluvia por la ventana de la habitación de Jess, deseando que todos se fueran para que poder ir a gritarle. Cerró un puño. Ponía fácil dejarlo. Lily y Lambert sabían. Y si ellos sabían, con el tiempo el gobierno podía ir a golpear su puerta y esperar que ella hiciera un pequeño trabajo para ellos. Le había dicho a Jess como sería aquello, pero él la había entregado de todas formas. Estaba demasiado confiado, creyendo que todo el mundo era su amigo. Una gran y feliz familia.
Imbécil. Idiota. Ingenuo. Se apretó la base de la mano contra la frente. ¿Qué estaba mal con ella?
¿Saber? La voz de Jesse sonó en su cabeza.
Uppss. Estaba realmente distraída para cometer tal error de novata. Era exactamente como si se hubiera entregado en primer lugar. Estaba tan conectada a él que apenas notaba cuando se estiraba hacia él.