Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
Cuerpo de Muerte - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Cuerpo de Muerte

Электронная книга - «Cuerpo de Muerte». Краткое содержание книги:

Thomas Lynley vuelve de su permiso tras la muerte de su mujer porque su equipo no se fía de la capacidad de la nueva jefe del departamento, la inspectora Isabelle Ardery, cuyo estilo a la hora de liderarlos parece molestar a todos y cada uno de los componentes del equipo. El conflicto empieza cuando se encuentra el cadáver de una mujer apuñalada en un aislado cementerio de Londres. Mientras que Lynley empieza sus pesquisas en la ciudad de Londres, sus anteriores colegas Barbara Havers y Winston Nkata siguen la pista hacia el sur de la ciudad. Allí descubrirán que las pistas se dirigen hacia el hermoso bosque llamado New Forest. Lo que no saben es que más de un oscuro secreto acecha en el bosque y que la investigación va a llevarlos a un final que es tan sorprendente como terrible.
1 ... 62 63 64 65 66 67 68 69 70 ... 185
Перейти на страницу:

– No pensé que necesitara mi…

– ¿Ayuda? -le interrumpió ella bruscamente-. No me refería a eso, Thomas.

Lynley volvió a mirarla.

– En realidad pensaba decir mi participación -dijo.

– Ah. Lo siento.

– Este asunto la irrita, entonces.

– En absoluto. -Buscó dentro del bolso y sacó unas gafas de sol. Luego suspiró y dijo-: Bueno, eso no es verdad. Estoy irritada. Pero una tiene que estarlo en nuestra clase de trabajo. No es fácil para una mujer.

– ¿Qué parte no es fácil? ¿La investigación? ¿El ascenso? ¿Recorrer los pasillos del poder en Victoria Street, a pesar de lo poco seguros que puedan ser?

– Oh, es muy fácil para usted divertirse a mi costa -dijo ella-. Pero no espero que ningún hombre tenga que toparse con la clase de cosas que una mujer debe soportar. Especialmente un hombre…

No pareció dispuesta a acabar la frase. Lynley lo hizo por ella.

– ¿Un hombre como yo?

– Bueno, efectivamente, Thomas. Es difícil que usted pueda discutir que una vida de privilegios (la casa familiar en Cornualles, Eton, Oxford…, no olvide que sé algunas cosas acerca de usted) le haya facilitado alcanzar el éxito en su trabajo. ¿Y por qué lo hace, en cualquier caso? No hay duda de que no necesita ser policía. ¿Acaso los hombres de su clase no se dedican generalmente a algo menos…- pareció buscar el término adecuado y luego se decidió-, menos en contacto con las clases bajas?

– ¿Por ejemplo?

– No lo sé. ¿Ocupar un puesto en las juntas directivas de hospitales y universidades? ¿Criar caballos de pura sangre? ¿Gestionar las propiedades (las propias, naturalmente) y recoger la renta de los granjeros que llevan gorras con visera y botas de agua?

– ¿Esos serían los que entran por la puerta de la cocina y mantienen la vista fija en el suelo? ¿Los que se quitan rápidamente las gorras en mi presencia? ¿Hacer una reverencia estirándose el flequillo en señal de respeto y todo eso?

– ¿Qué diablos es un flequillo? -preguntó ella-. Siempre me lo he preguntado. Quiero decir, está claro que se trata de pelo y está sobre la frente, pero ¿cuánto de ese pelo representa la parte «delantera» [15] y por qué nadie habría de estirárselo?

– Todo forma parte de la ceremonia de servidumbre -dijo él con tono solemne-. Parte de la rutina campesino-amo que incluye la vida de un hombre de mi clase.

Ella lo miró.

– Maldita sea, veo cómo le brillan los ojos.

– Lo siento -dijo él y sonrió.

– Hace un calor de morirse -dijo ella-. Mire, necesito beber algo fresco, Thomas. Y podríamos aprovechar el tiempo para hablar. Tiene que haber algún pub cerca de aquí.

Lynley dijo que creía que había uno, pero también quería echar un vistazo al lugar donde habían encontrado el cadáver. Habían llegado al coche de Isabelle, que estaba aparcado delante del cementerio y él le hizo la petición: ¿podía llevarle hasta la capilla donde habían encontrado el cadáver de Jemima Hastings? Incluso mientras pronunciaba estas palabras fue consciente de que estaba dando otro paso. Habían pasado cinco meses desde el asesinato de su esposa en las escaleras que había delante de su casa. En febrero incluso la sugerencia de que él pudiera desear echarle un vistazo al lugar donde alguien había muerto habría sido impensable.

Tal como supuso que haría, la superintendente le preguntó por qué quería ver ese lugar. Ardery sonaba desconfiada, como si pensara que estaba controlando su trabajo. Dijo que el lugar ya había sido inspeccionado, despejado, reabierto al público, y él le dijo que sólo era curiosidad y nada más. Había visto las fotografías; ahora quería ver el lugar.

Ella aceptó. Lynley la siguió al interior del cementerio por senderos que serpenteaban entre los árboles. Aquí estaba más fresco, con el follaje que los protegía del sol y sin aceras de cemento que enviaban el calor hacia arriba en oleadas inevitables. Él se percató de que ella era lo que en otra época se hubiese denominado «una mujer de agradable figura» mientras caminaba unos pasos por delante de él, y lo hacía del mismo modo que parecía hacer todo lo demás: con seguridad en sí misma.

Una vez que llegaron a la capilla, ella le guió hacia uno de los lados. Allí se alzaba la construcción auxiliar y, más allá, en el claro de hierba quemada por el sol continuaba el cementerio, con un banco de piedra en el borde. Había otro banco de piedra frente al primero, con tres tumbas cubiertas por hierbas sin cortar y un ruinoso mausoleo detrás de ellas.

– Inspección detallada de la escena del crimen, perímetro y una cuadrícula que produjeron una búsqueda diligente -le dijo Ardery-. No se encontró nada, excepto lo que uno esperaría en esta clase de lugar.

– ¿Y eso sería…?

– Latas de refrescos y otra colección de desperdicios, lápices, plumas, planos del parque, bolsas de patatas fritas, envolturas de chocolatinas, tarjetas electrónicas de transporte (sí, están siendo comprobadas) y suficientes condones usados que nos hacen concebir la esperanza de que un día las enfermedades de transmisión sexual podrían llegar a ser cosa del pasado… Oh, lo siento… No ha sido un comentario muy apropiado.

Él se había quedado en la entrada de la construcción auxiliar y se volvió para comprobar que un tono rojo oscuro ascendía por el cuello de Ardery.

– Ese asunto de los condones -dijo ella-. Si hubiese sido a la inversa podría interpretarse como acoso sexual. Me disculpo por el comentario.

– Ah -dijo él-. Bueno, no hay problema. Pero en el futuro estaré en guardia, de modo que vaya con cuidado, jefa.

– Isabelle -dijo ella-. Puede llamarme Isabelle.

– Estoy de servicio -dijo él-. ¿Qué se sabe de ese grafitti? -preguntó mientras señalaba la pared donde alguien había plasmado en negro la leyenda Dios es inalámbrico, además del dibujo del ojo dentro del triángulo.

– Es viejo -dijo ella-. Alguien lo dibujó mucho antes de su muerte. Y huele a masones. ¿Qué piensa?

– Lo mismo que usted.

– Bien -dijo Isabelle. Y cuando Lynley se volvió hacia ella vio que el enrojecimiento del cuello estaba desapareciendo-. Si ya ha visto suficiente, me gustaría ir a beber algo. Hay varios cafés en Stoke Newington Church Street, y supongo que también podríamos encontrar algún pub.

Abandonaron el cementerio por una ruta diferente, una que pasaba junto al monumento que Lynley reconoció como el fondo que Deborah Saint James había utilizado para su fotografía de Jemima Hastings. Se encontraba en el cruce de dos senderos: un león de mármol de tamaño natural sobre un pedestal. Se detuvo un momento y leyó la inscripción en el monumento de que todos se encontrarían otra vez alguna feliz mañana de Pascua. Ojalá fuera cierto, pensó.

Isabelle le estaba observando, pero sólo dijo: «Es por aquí, Thomas», y le guió hasta la calle.

Poco después encontraron, por ese orden, un café y un pub. Ardery eligió el pub. Una vez dentro del local, desapareció en el lavabo, diciéndole antes que pidiese una sidra para ella y añadiendo: «Por el amor de Dios, es suave, Thomas», cuando él se mostró aparentemente sorprendido por su elección, ya que estarían aún de servicio durante varias horas. Ella le dijo que no pensaba vigilar a los miembros de su equipo en cuanto a su elección de los refrescos líquidos. Si alguno quería beber una cerveza en mitad del día, no tenía ninguna objeción. Lo que importa es el trabajo, le informó, y la calidad de ese trabajo. Luego se alejó hacia el lavabo. Por su parte, él pidió la sidra -«Y que sea una pinta, por favor», había añadido ella- y una botella de agua mineral. Llevó las bebidas a una mesa situada en un rincón, luego cambió de opinión y eligió otra mesa, más apropiada, pensó, para dos colegas que estaban trabajando.

вернуться

[15] El término para denominar flequillo o mechón de pelo sobre la frente, es forelock mientras que fore significa «delantero» o «que está delante». Aunque la expresión literal es «tirarse del flequillo», es una expresión que denota una actitud de respeto hacia alguien de rango superior y da lugar a un juego de palabras intraducibie.

1 ... 62 63 64 65 66 67 68 69 70 ... 185
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)