Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
Casino: Amor y honor en Las Vegas - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Casino: Amor y honor en Las Vegas

Электронная книга - «Casino: Amor y honor en Las Vegas». Краткое содержание книги:

Frank Rosenthal, El Zurdo, tuvo algo de simbólica: como la traca final de una era en la historia de la capital mundial del juego, Las Vegas.
Rosenthal, formado en la escuela de las apuestas deportivas ilegales llegó, como otros muchos, a Las Vegas con el propósito de hacer olvidar su pasado y seguir trabajando en lo que siempre había hecho: ser jugador. La pequeña ciudad de Nevada, sumidero de esperanzas bajo una capa febril y brillante, era una verdadera mina de oro, ideal para quienes patrocinaron la mudanza de Rosenthal, como también la de su viejo amigo Tony Spilotro, tan amante del dinero como de la violencia. Ambos fueron símbolos de una etapa frenética, trufada de violencia e ilegalidades, marcada por los intentos de la Mafia de establecer su hegemonía sobre los casinos. Una ciudad sin sitio para el amor, por lo que éste -como el que sentía Rosenthal hacia Geri, su esposa- estaba abocado al fracaso.
Casino, basada en hechos reales es, más allá de una novela de ritmo casi cinematográfico, un fascinante documento sobre el mundo del juego, sus leyes y sus corruptelas. Amor y adulterio, negocio y delito se entremezclan en una obra intensa y original, reveladora y absorbente.
1 ... 56 57 58 59 60 61 62 63 64 ... 76
Перейти на страницу:

Robin dice que Lenny ha intentado que ella le dé la llave de la caja.

– Te lo pido por lo que más quieras. No lo hagas -dice Geri-. No hagas caso a tu padre.

Geri llora por teléfono mientras suplica a Robin. Un espectáculo terrible. Robin cede… Promete que no asaltará la caja.

En palabras de Barbara Stokich, la hermana de Geri:

Cuando el matrimonio se hacía pedazos, Frank la apaleaba y ella venía a casa. Llevaba un ojo amoratado. La cara llena de moratones y cardenales. Las costillas igual. Una noche, el espectáculo era tan lamentable que incluso hicimos fotos. En mi casa.

Luego Geri y Robin se enojaron muchísimo conmigo porque no quería entregarles las fotos. Pretendían llevarlo a los tribunales. No se las entregué porque las fotos no demostraban que era Frank la que la había pegado. Demostraban sólo que la habían pegado. Recuerdo que me deshice de ellas. Ella creía que podría utilizar las fotos para demostrar que la pegaba cuando llevara el caso a los tribunales. Robin me tenía al corriente de todo lo que sucedía. Hasta que se volvió contra mí cuando no quise entregarles las fotos.

Según testimonio de un agente del FBI retirado, que conocía bien el caso:

El Zurdo le hacía la vida imposible. La engañaba constantemente y le daba igual que ella lo descubriera. Empezó a controlarla como si fuera una esposa Stepford versión Las Vegas.

Por la mañana le hacía una planificación del día, que pegaba al frigorífico, y quería saber lo que hacía a cada minuto. También la obligaba a establecer contacto con él varias veces al día.

Incluso le compró un busca para localizarla cuando le apeteciera, pero ella siempre lo «perdía», lo que acababa de envenenar a Frank. En una ocasión, llegó media hora tarde a casa con los niños. Dijo que había estado en un atasco a causa de un tren de carga que circulaba a última hora de la tarde. La obligó a permanecer de pie a su lado al lado del teléfono mientras él llamaba a la compañía ferroviaria para confirmar a qué hora circulaba dicho tren.

Pero le hiciera lo que le hiciera, ella nunca lo abandonaba, pues siempre había regalos. Era una puta de la vieja escuela. Él la compró cuando se casaron y así siguió.

En palabras de El Zurdo:

Visto con perspectiva, me doy cuenta de que en nuestro matrimonio apenas hubo tres o cuatro meses de paz. Y se acabó. Fui un estúpido. Un ingenuo. Deseaba realmente tener una familia. Nunca me di cuenta de que era incapaz de controlarla.

Una noche, estaba en el Jubilation presentando mi espectáculo televisivo y Geri se encontraba entre el público. Me doy cuenta de que Tony también está. Veo que ella se va al lavabo. Me fijo en que Tony intenta detenerla pero ella se lo sacude. No sé por qué, pero aquello no me cuadraba. No dije nada.

En palabras de Frank Cullotta, colega de Tony Spilotro:

Geri era un desastre. Bebía como una cosaca. Esnifaba coca por un tubo, tomaba estimulantes, tranquilizantes, de todo.

Consiguió avergonzar muchísimo El Zurdo en el momento en que tenía sus propios problemas con la Comisión del Juego.

El Zurdo no caía bien a nadie. Era egoísta, entraba en un local público sin saludar a nadie. Era arrogante. El Zurdo pagó sus cuotas a Chicago pero siempre se comportó como si él ya no tuviera que tener en cuenta a Tony.

Según testimonio de Murray Ehrenberg, gerente del casino Stardust:

Eran hacia las dos de la madrugada y aparece Tony en el Stardust con otro tipo; los dos van servidos. Tony no debería estar allí, pero todos simulan no conocerlo.

Se dirige a una mesa de blackjack de cien dólares y empieza jugando a cinco negras (500 dólares) la mano. Está jugando solo y pierde. En veinte minutos veo que saca del bolsillo diez mil dólares.

Empieza a maltratar al croupier. Le da una carta, no le gusta, se la tira por la cara y pide otra. El jefe de la zona de las mesas indica con la cabeza al croupier que siga. No le gusta la segunda, la arroja de nuevo y le dice al croupier que se la meta en el culo. Casi rezamos para que le salga alguna de su gusto, pero las va rechazando una tras otra, y cada vez se va exaltando más. Nosotros lo único que intentamos es acabar la noche con vida.

Luego Tony pide al jefe de mesas que le preste cincuenta mil dólares. Es consciente de que él no está autorizado para tal suma y al cabo de poco ya me veo implicado en ello.

– Llama al que te dije y consígueme el dinero -dice Tony.

Llamé a El Zurdo a través de la línea especial que habíamos instalado. Le dije que teníamos allí al Enano y pedía prestados cincuenta mil. Añadí que el pájaro ya había perdido los diez mil que llevaba encima.

El Zurdo se puso furioso. Todo el mundo sabía que Tony no tenía que poner los pies en el Stardust y no digamos ya jugar o pedir dinero prestado. El Zurdo me dijo que Tony se pusiera al teléfono y le puntualizó que iba a ofrecerle un trato equitativo. Le devolvería el dinero que había perdido. Eso sí, le ordenó que saliera del casino inmediatamente, antes de que alguna de las ratas que teníamos por allí camufladas avisara al Departamento de Control y nos metieran en un buen lío.

Tony no estaba tan borracho como era de esperar. No iba en plan guerrero. A causa del desvío de dinero, la licencia de El Zurdo y todo lo demás, el Departamento de Control se estaba poniendo duro con el Stardust.

Di el visto bueno a los diez mil que, por cierto, nunca reembolsó, pero al Zurdo le dio igual. Lo único que le interesaba era que no constara el nombre de Tony en ningún impreso de solicitud de crédito o bien otros papeles del casino.

Tony salió del local realmente enojado, pero tuvo que aguantarse. En el fondo, seguro que sabía que El Zurdo tenía razón, aunque no le gustara.

Como lo cuenta El Zurdo:

Era un viernes o un sábado por la noche. Había terminado el programa de televisión y yo estaba en el Jubilation. A mi lado estaba Joe Cusumano. Nadie respondió. Son las dos de la madrugada y no responden al teléfono.

Dije a Cusumano que me iba a casa. Total eran cinco minutos en coche.

Al llegar allí comprobé que Geri y Steven no estaban. Habían atado a mi hija por el tobillo a la cama con una cuerda de tender la ropa.

Me parece increíble. Desato a la niña y suena el teléfono.

– ¿Qué tal? -Es Tony.

– Mal. ¿Qué pasa?

– Tranquilo. Tranquilo. No ocurre nada. Ella está bien. Os habéis peleado. Ella quería hablar de los problemas que tenéis.

Dijo que Geri había dejado a Steven con unos vecinos. Dijo que tenía que tranquilizarme e ir al Village Pub.

Conduje hasta allí hecho una furia. El local estaba a tope. Tony me esperaba tras la puerta de entrada. Intentó calmarme.

– No hagas una escena -dice. Se queda de píe entre la puerta y yo, pero lo conozco demasiado. No voy a pasar rozándolo para que se ofenda. Le digo que estoy perfectamente y entro pasándole por detrás.

Ya dentro, veo que ella está en un compartimiento de espaldas a la puerta. Tengo que ir hasta donde está ella y dar la vuelta a la mesa para colocarme delante. Me siento.

Le canté las cuarenta. Ella actuaba con tiento. Llevaba un buen globo. No dejaba de repetir que la dejara tranquila. Al cabo de poco, me la llevé. Al salir, Tony me dijo que no me pasara con ella.

– Está intentando salvar vuestro matrimonio -dijo.

Como recuerda Suzanne Kloud, amiga de Geri y maquilladora del programa televisivo de El Zurdo:

1 ... 56 57 58 59 60 61 62 63 64 ... 76
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)