Perdona Pero Quiero Casarme Contigo
- Автор: Моччиа Федерико
- Язык: испанский
- Жанр: Современная русская и зарубежная проза
Электронная книга - «Perdona Pero Quiero Casarme Contigo». Краткое содержание книги:
Alex y Niki están más enamorados que nunca, acaban de volver del faro en la isla de Blu donde han vivido días inolvidables. Niki se reencuentra con sus amigas, pero el grupo de las Ondas deberá afrontar grandes cambios que pondrán a prueba su amistad. Alex retoma su vida de siempre, sus viejos amigos. Ellos, Flavio, Enrico y Pietro han pasado de ser maridos serenos y seguros a tener que afrontar muchas difi cultades que han puesto en peligro sus matrimonios. Y ahora todas esta personas, hombres y mujeres de diferentes edades, cada uno a su manera se encuentran para refl exionar sobre el amor. Pues, ¿existe el amor? ¿Es cierta la crisis del séptimo año? ¿Tienen razón los que dicen que un amor no puede durar más de tres años? Y después, la pregunta más difícil: ¿un amor puede durar para siempre?
Cincuenta y nueve
Niki entra en casa y casi arrolla a Simona abalanzándose sobre ella.
– ¡Soy la persona más feliz de este mundo!
– Dios mío, ¿qué ha ocurrido?
Saltando por la cocina, aferra a su madre y la arrastra.
– ¿Papá está en casa?
– Sí, está allí, ha ido al cuarto de baño.
– ¿Y Matteo?
– No, está en casa de Vanni.
Niki se queda pensativa. Mejor. Así se lo digo sólo a mis padres. Se tira sobre el sofá. Simona se sienta delante de ella en un puf.
– ¿Y bien? ¿No puedes adelantarme algo mientras llega papá? Me muero de curiosidad…
Niki esboza una sonrisa y niega con la cabeza.
– De eso nada. Lo esperamos…
Su madre la mira intrigada, aunque no preocupada. Está tan contenta que debe de ser a la fuerza una cosa buena, la que sea.
– Ya lo sé… ¡Te ha tocado la Enalotto!
– ¡Qué venal eres, mamá! En cualquier caso… -Niki esboza una sonrisa increíble- ¡casi!
– ¡Ay, Dios mío! ¿Se puede saber de qué se trata? ¿Tengo que preocuparme? Ahora lo entiendo: has conseguido un trabajo y te van a pagar un montón de dinero… -Después reflexiona por un momento y se entristece de golpe-. ¡Y debes trasladarte a América! Dime que no es eso, te lo ruego, dime que me equivoco.
Niki sonríe.
– ¡Te equivocas!
Simona sonríe, pero su expresión vuelve a cambiar en un abrir y cerrar de ojos. Sigue cavilando.
– No me estarás contando una mentira, ¿verdad? ¿Seguro que no es eso?
Niki la tranquiliza.
– No, mamá, ya te he dicho que no es eso.
– Júramelo.
– Te lo juro.
– Pero si tú y yo siempre nos hemos contado las cosas…
Niki la imita mientras repiten juntas la consabida frase:
– Tenemos que decírnoslo todo, ¡absolutamente todo!
Se echan a reír. Justo en ese momento Roberto entra en la sala.
– Bueno, ¿qué pasa? Veo que os estáis divirtiendo, ¿eh? Es una suerte… Las alegrías nunca vienen solas.
Simona da unas palmadas sobre el puf que hay a su lado.
– Ven, Robi, siéntate aquí, Niki quiere contarnos algo importante… Roberto se sienta.
– ¡Ahora lo entiendo, te ha tocado la Enalotto! -exclama al ver a su hija tan alegre-. ¡Cambiamos de vida!
Niki se queda estupefacta.
– ¡Mamá! ¡Papá! Menuda obsesión tenéis…
Simona mira a su marido.
– Yo también se lo he preguntado.
– Ah…
– ¡Y ella me ha contestado que casi!
Roberto sonríe.
– Hum, muy bien, debe de ser algo parecido… ¡Quizá también nosotros podamos embolsarnos algo!
Niki sonríe, no saben que están a punto de gastarse una fortuna. ¡Nada de Enalotto! Después los mira. Están delante de ella risueños y curiosos. Dios mío, ¿y si la noticia no les gusta? ¿Y si no se alegran? ¿Y si mi decisión los enoja? ¿Y si pretenden impedírmelo? ¿Y si tratan de chantajearme diciéndome: «Haz lo que quieras, no podemos obligarte, pero que quede bien claro que nos has decepcionado…»? En unos instantes repite todas las pruebas que ha hecho de ese discurso desde que volvió de Nueva York; deben de ser unas mil.
Por la noche, en la cama. Mamá, papá, me caso… No, así no va bien. Mamá, papá, Alex y yo hemos decidido casarnos. No, eso no es cierto. Él lo decidió y yo acepté. Por la mañana en el cuarto de baño, delante del espejo. Mamá, papá, Alex me ha pedido que me case con él. Y de nuevo… Alex y yo nos casamos. Con todos los tonos, matices, caras y muecas posibles e imaginables. Y después de intentarlo una y otra vez, se miraba al espejo y se decía que nunca lo lograría. ¡Porque es él el que tiene que decírselo y no yo!
Niki los mira y a continuación sonríe. A fin de cuentas, el problema es suyo, piensa.
– Esperadme aquí… -dice mientras abandona la sala.
Roberto y Simona se miran sin pronunciar palabra. Él escruta a su mujer con curiosidad y malicia.
– Tú sabes algo, ¿verdad?
– Te juro que no… Te lo habría dicho.
– Hum, tengo la impresión de que no es nada bueno…
– ¡Sea lo que sea, si la hace tan feliz debemos alegrarnos por ella!
– Sí, la felicidad de un hijo puede ser a veces una tragedia para los padres…