Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Фэнтези » En el otro viento [The Other Wind - es]
En el otro viento [The Other Wind - es] - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

En el otro viento [The Other Wind - es]

Электронная книга - «En el otro viento [The Other Wind - es]». Краткое содержание книги:

Al hechicero Aliso le aterra conciliar el sueño, pues hacerlo significa trasladarse a la tierra de los muertos para encontrarse con su esposa. Ella falleció muy joven y desea tanto regresar a él que lo besó a través del bajo muro de piedra que separa nuestro mundo de la Tierra Seca, donde la hierba está marchita, las estrellas, siempre quedas, y los amantes se cruzan sin reconocerse. Cada noche, los muertos atraen a Aliso hacia ellos para, a través de él, liberarse e invador Terramar.
Desesperado, Aliso acude al antiguo Archimago Gavilán, quien le indica que parta a Havnor en busca de Tenar, Tehanu y el joven Rey Lebannen. Todos juntos e Irian, el dragón de ojos color ámbar capaz de transformarse en una mujer, viajarán al Bosquecillo Inmanente, en Roke, pues la incursión de los muertos no es el único peligro que amenaza Terramar: los dragones han regresado y, después de siglos de paz, reclaman lo que creen les pertenece…
La célebre saga iniciada con Un Mago de Terramar continúa en esta conmovedora historia de poderosa belleza repleta de magia, amor y fantasía.
1 ... 45 46 47 48 49 50 51 52 53 ... 56
Перейти на страницу:

—¿Pero la isla de Roke es tan grande?

Él la miró tranquilamente, sonriendo. —Los bosques de aquí, en la Montaña de Gont, son ese bosque —dijo—. Todos los bosques son ese bosque.

Y ahora ella estaba viendo el Bosquecillo. Siguiendo a Lebannen, habían llegado a través de las sinuosas calles de Zuilburgo, convocando a una multitud de lugareños y de niños que salían a ver y a saludar a su Rey. Aquellos entusiastas seguidores fueron desapareciendo poco a poco a medida que los viajeros dejaban la ciudad, avanzando por un camino entre setos y granjas, un camino que desaparecía en un sendero que pasaba junto a la alta colina redonda, el Collado de Roke.

Ged le había hablado también acerca del Collado. Allí, le había dicho, toda magia es fuerte; allí todas las cosas adoptan su verdadera naturaleza.

—Allí —había dicho Ged—, se encuentran nuestra magia y los Antiguos Poderes de la Tierra, y son uno.

El viento soplaba en la hierba alta y medio seca de la colina. Un potro de burro galopaba a lo lejos con las patas rígidas, a través de un campo de rastrojos, dando golpes secos con la cola. Algunas vacas caminaban en lenta procesión a lo largo de una valla que atravesaba un pequeño riachuelo. Y más adelante había árboles, árboles oscuros, sombríos.

Siguieron a Lebannen a través de unos escalones para luego atravesar una valla sobre un paso elevado hacia una pradera iluminada por los rayos del sol, justo antes de que comenzara la arboleda. Había una pequeña casa decrépita cerca de aquel riachuelo. Irían se apartó del grupo, corrió atravesando la hierba hasta llegar a ella, y golpeó ligeramente el marco de la puerta como quien da unas palmaditas y saluda a un caballo o a un perro muy querido después de una larga ausencia.

—¡Querida casa! —dijo. Y volviéndose hacia los otros, sonriendo, agregó—: Yo vivía aquí, cuando era Dragón volador.

Miró a su alrededor, buscando los aleros del bosque, y luego corrió una vez más. —¡Azver! —gritó.

Un hombre había salido de entre las sombras de los árboles hacia la luz del sol. Sus cabellos brillaban bajo aquella luz como oro plateado. Se quedó inmóvil mientras Irian corría hacia él. Alzó sus manos hacia ella, y ella las cogió con las suyas. —No te quemaré, no te quemaré esta vez —repetía ella sin cesar, riendo y llorando, aunque sin lágrimas—. ¡No dejo pasar más a mis fuegos!

Se acercaron el uno al otro y permanecieron allí cara a cara, y él le dijo a ella: —Hija de Kalessim, bienvenida a casa.

—Mi hermana está aquí conmigo, Azver —dijo Irían.

Él volvió su rostro, un rostro duro y de piel clara, un rostro kargo, pudo ver claramente Tenar, y miró a Tehanu directo a los ojos. Se acercó a ella. Se dejó caer sobre las rodillas ante ella. —¡Rama Gondun! —dijo, y una vez más—: Hija de Kalessin.

Tehanu se quedó inmóvil durante algunos instantes. Lentamente, extendió su mano hacia él, su mano derecha, la mano quemada, la garra. Él la cogió, inclinó la cabeza y la besó.

—Mi honor es haber sido tu profeta, Mujer de Gont —dijo él, con una especie de exultante ternura. Luego, levantándose, finalmente se dirigió a Lebannen, hizo su reverencia, y dijo—: Mi Rey, bienvenido.

—¡Es un placer para mí volver a verte, Maestro de las Formas! Pero traigo a una multitud a invadir tu soledad.

—Mi soledad ya está atestada —dijo el Maestro de las Formas—. Puede que unas cuantas almas con vida mantengan el equilibrio.

Sus ojos, de un color entre gris azulado y verde claro, miraron a todos aquellos que había a su alrededor. De repente, sonrió, una sonrisa de gran calidez, sorprendente en su duro rostro. —Pero si hay aquí mujeres de mi pueblo —dijo en kargo, y se acercó a Tenar y a Seserakh, quienes estaban una junto a la otra.

—Yo soy Tenar de Atuan… de Gont —dijo—. Y aquí conmigo está la Suprema Princesa de las Tierras de Kargad.

El Maestro de las Formas hizo una reverencia. Seserakh hizo su reverencia rígida, pero sus palabras salieron disparadas, tumultuosas, en kargo: —¡Oh, Señor Sacerdote, me alegro de que estés aquí! Si no fuera por mi amiga Tenar me hubiese vuelto loca, pensando que ya no quedaba nadie en el mundo que pudiera hablar como un ser humano excepto las idiotas mujeres que enviaron conmigo desde Awabath, pero estoy aprendiendo a hablar como ellos, y estoy aprendiendo a tener coraje, Tenar es mi amiga y mi maestra, ¡pero anoche rompí un tabú! ¡Rompí un tabú! ¡Oh, Señor Sacerdote, por favor dime qué debo hacer para repararlo! ¡Caminé por el Camino del Dragón!

—Pero si estabas a bordo del barco, princesa —dijo Tenar.

—Soñé —dijo Seserakh, impaciente.

—Pero el Señor Maestro de las Formas no es un sacerdote sino un, un mago… —añadió Tenar.

—Princesa —dijo Azver, el Maestro de las Formas—, creo que todos estamos caminando por el Camino del Dragón. Y todos los tabúes bien pueden ser quebrantados o rotos. No solamente en sueños. Hablaremos de esto más tarde, debajo de los árboles. No temas. Pero déjame saludar a mis amigos, ¿puede ser?

Seserakh asintió con la cabeza regiamente, y él se volvió para saludar a Aliso y a Ónix.

La princesa lo observaba. —Es un guerrero —le dijo a Tenar en kargo, con satisfacción—. No es un sacerdote. Los sacerdotes no tienen amigos.

Todos avanzaron lentamente hasta quedar bajo las sombras de los árboles.

Tenar levantó la vista para mirar las arcadas y las ojivas de ramas, las capas y las galerías de hojas. Vio robles y un gran árbol hemmen, pero la gran mayoría eran los árboles del Bosquecillo. Sus hojas ovaladas se movían fácilmente en el aire, como las hojas de álamo alpino o de álamo temblón; algunas se habían puesto amarillas, y había algo así como una apariencia moteada de dorado y de marrón en el suelo junto a sus raíces, aunque el follaje bajo la luz de la mañana era del color verde del verano, lleno de sombras y de profunda luz.

El Maestro de las Formas los condujo por un sendero entre los árboles. A medida que iban avanzando, Tenar volvía a pensar una y otra vez en Ged, recordando su voz cuando le hablaba de aquel lugar. Se sintió más cerca de él que nunca desde que ella y Tehanu lo habían dejado en el patio de entrada de su casa, a comienzos del verano, y habían caminado hasta el puerto de Gont para subirse al barco del Rey e ir hasta Havnor. Sabía que Ged había vivido allí con el antiguo Maestro de las Formas, y que había caminado por allí con Azver. Sabía que el Bosquecillo era para él el lugar central y sagrado, el corazón de paz. Sintió que podría levantar la mirada y verlo al final de uno de aquellos claros moteados por el sol. Y pensar eso le alivió el corazón.

1 ... 45 46 47 48 49 50 51 52 53 ... 56
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)