Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Триллеры » Deja en paz al diablo
Deja en paz al diablo - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Deja en paz al diablo

Электронная книга - «Deja en paz al diablo». Краткое содержание книги:

Nada es nunca lo que parece. Y menos si David Gurney está involucrado.
Han pasado seis meses. David Gurney apenas ha conseguido reincorporarse a una cierta normalidad después de haberse encontrado al borde de la muerte tras resolver el caso más peligroso al que se había enfrentado. Madeleine, su esposa, está preocupada: ha sido diagnosticado con síndrome de estrés postraumático; nada parece alegrarle.
Hasta que recibe una llamada. Connie Clark, la periodista que creó la leyenda de superpoli, lo puso en la portada de una revista y lo catapultó a la fama, quiere pedirle ayuda. Su hija Kim está realizando un documental sobre las familias de las víctimas de un asesino en serie al que nunca atraparon, el Buen Pastor, y Connie quiere que Gurney supervise sus investigaciones y la guíe. En parte por aburrimiento y en parte por hacerle un favor a Connie, Gurney acepta.
Sin embargo, esto no será más que el principio. Incapaz de ponerle coto a su curiosidad y a su necesidad de resolver cada una de las incógnitas que se le presentan, David Gurney se verá arrastrado a una investigación para descubrir la verdadera identidad del asesino. Un asesino que es tan imprevisible como peligroso.
Si en Sé lo que estás pensando te asombró y en No abras los ojos te aterró, con Deja en paz al diablo, John Verdon consigue lo inesperado: sorprender al lector a cada página hasta dejarlo sin aliento.
1 ... 45 46 47 48 49 50 51 52 53 ... 110
Перейти на страницу:

– Supongo, investigador Kramden, que en algún momento compartirá con nosotros lo que ha descubierto sobre nuestro granero.

– Compartiremos lo que podamos.

Era una respuesta tan ambigua que Gurney casi se rio ruidosamente. Él mismo había respondido lo mismo incontables veces a lo largo de los años.

– Me alegro mucho de oír eso -contestó Madeleine, sin disimular un ápice que se sentía un poco molesta. Luego siguió a Kim y Kyle por el pasillo hasta el estudio.

Gurney se acercó a la mesa del desayuno, se sentó en una de las sillas y le señaló a Kramden otra situada enfrente.

El hombre dejó la grabadora en la mesa, pulsó un botón, se sentó y empezó a hablar con voz plana y burocrática.

– Investigador Everett Kramden, comisaría regional de Albany, DIC… Entrevista grabada iniciada a las diez horas y diecisiete minutos del veinticinco de marzo de dos mil diez… El sujeto de la entrevista es David Gurney… La entrevista se desarrolla en la casa del sujeto en Walnut Crossing. El propósito de la entrevista es recopilar información relacionada con un fuego sospechoso en una estructura secundaria de la propiedad de Gurney que cumplía la función de granero y que está situada aproximadamente a doscientos metros al sureste de la casa principal. Habrá transcripción y declaraciones juradas.

Lanzó a Gurney una mirada tan incolora como su tono.

– ¿A qué hora fue consciente del fuego?

– No miré el reloj. Supongo que entre las 20.20 y las 20.40.

– ¿Quién fue la primera persona que lo vio?

– La señorita Corazon.

– ¿Qué atrajo su atención?

– No lo sé. Miró por esa puerta cristalera por alguna razón y vio las llamas.

– ¿Sabe por qué miró?

– No.

– ¿Qué hizo cuando vio las llamas?

– Gritó algo.

– ¿Qué gritó?

– Creo que «Dios mío, ¿qué es eso?», o algo parecido.

– ¿Qué hizo usted?

– Me acerqué desde la mesa del comedor, vi el fuego, corrí al teléfono y llamé a Emergencias.

– ¿Hizo alguna llamada más?

– No.

– ¿Alguien de la casa hizo más llamadas?

– No, que yo sepa.

– ¿Qué hizo a continuación?

– Me puse los zapatos y corrí al granero.

– ¿En la oscuridad?

– Sí.

– ¿Solo?

– Con mi hijo. Estaba justo detrás de mí.

– ¿El que se llama Kyle, el que estaba aquí?

– Sí, mi… único hijo.

– ¿De qué color era el fuego?

– Predominantemente naranja. Ardía rápido, muy caliente, ruidoso.

– ¿Ardía sobre todo en un lugar o en más de uno?

– Ardía en casi todas partes.

– ¿Se fijó en si las ventanas del granero estaban abiertas o cerradas?

– Abiertas.

– ¿Todas?

– Eso creo.

– ¿Fue así como las dejó?

– No.

– ¿Está seguro? -Sí.

– ¿Algún olor fuera de lo común?

– A un destilado de petróleo. Casi con toda seguridad gasolina.

– ¿Tiene experiencia personal con acelerantes?

– Antes de mi asignación a Homicidios del Departamento de Policía de Nueva York, me entrené por un breve espacio de tiempo con una unidad de incendios del departamento de bomberos.

La expresión de Kramden dejó entrever que cruzaban por su mente una rápida sucesión de pensamientos.

– Supongo -continuó Gurney- que usted y su perro olfateador han encontrado pruebas de acelerante en la base de las paredes, así como en su muestra del suelo.

– Hemos hecho un examen concienzudo del sitio.

Gurney sonrió ante la no respuesta.

– Y está examinando su muestra de suelo mediante el cromatógrafo portátil de su furgoneta ahora mismo. ¿Me equivoco?

La única reacción de Kramden fue un fugaz abultamiento en el músculo de su mandíbula, seguido por una breve pausa antes de lanzar su siguiente pregunta.

– ¿Hizo algún intento de apagar el fuego o de entrar en el edificio antes de la llegada de los bomberos?

– No.

– ¿No hizo ningún intento por sacar nada de valor del edificio?

– No. El fuego era demasiado intenso.

– ¿Qué habría sacado si hubiera podido?

– Herramientas…, un cortador de leña eléctrico…, nuestros kayaks…, la bicicleta de mi mujer…, algunos muebles viejos.

– ¿Sacaron algo de valor del edificio durante el mes anterior al fuego?

– No.

– ¿Los bienes del edificio estaban asegurados?

– Sí.

– ¿Qué clase de póliza?

– De hogar.

– Necesitaré un inventario de los contenidos del edificio, además de su número de póliza, nombre del agente y nombre de la compañía aseguradora. ¿Hubo algún incremento reciente de la póliza?

– No…, a menos que haya algún ajuste inflacionario que desconozca.

– ¿Se lo notificarían si lo hubiera?

– No lo sé.

– ¿Tiene más de una póliza que cubra los daños por fuego?

– No.

– ¿Ha tenido alguna pérdida asegurada de alguna clase?

Gurney pensó un momento.

– Cobré de un seguro de robo. Hace veinticinco años, en la ciudad, me robaron una moto.

– ¿Nada más?

– Nada más.

– ¿Han tenido algún problema relacionado con vecinos, parientes, negocios, lo que sea?

– Parece que tenemos un problema del que no éramos conscientes con el pirómano que arrancó todos los carteles de «prohibido cazar».

– ¿Cuándo los pusieron?

– Mi mujer los puso hace un par de años, poco después de que nos trasladáramos aquí.

– ¿Algún problema más?

Gurney pensó en el escalón serrado bajo sus pies y en la frase que alguien le había susurrado en el sótano. Por otro lado, no estaba seguro de que él fuera el objetivo prioritario de aquellos dos incidentes. Se aclaró la garganta.

– Nada más, que yo sepa.

– ¿Abandonó en algún momento la casa durante las dos horas anteriores al descubrimiento del fuego?

– Sí. Después de cenar, fui hasta el banco que hay junto al estanque y estuve allí sentado un rato.

– ¿Cuándo fue eso?

– Justo después de que anocheciera, así que… hacia las ocho, diría.

– ¿Por qué fue allí?

– Para sentarme en el banco, como he dicho. Para relajarme.

– ¿En la oscuridad?

– Sí.

– ¿Estaba inquieto?

– Cansado, impaciente.

– ¿Sobre qué?

– Una cuestión privada.

– ¿Relacionada con el dinero?

– No.

Kramden se recostó en su silla, con la mirada fija en un pequeño punto de la mesa. Lo tocó curiosamente con el dedo.

– Y mientras estuvo sentado en la oscuridad, relajándose, ¿oyó algo?

– Oí un par de ruidos entre los árboles de detrás del granero.

– ¿Qué clase de ruidos?

– Tal vez de ramas al romperse. No estoy seguro.

– ¿Alguien más salió de la casa durante las dos horas anteriores al fuego?

– Mi hijo vino a sentarse un rato en el banco. Y la señorita Corazon también salió un rato, pero no sé cuánto.

– ¿Adónde fue?

– No lo sé.

Kramden alzó una ceja.

– ¿No se lo preguntó?

– No.

– ¿Y su hijo? ¿Sabe si fue a algún otro sitio?

– Solo al banco y de vuelta a la casa.

– ¿Cómo puede estar seguro?

– Tenía una linterna en la mano.

– ¿Y su mujer?

– ¿Qué pasa con ella?

– ¿Salió de la casa?

– No, que yo sepa.

– Pero ¿no está seguro?

– No estoy del todo seguro.

Kramden asintió lentamente, como si estos hechos formaran parte de alguna clase de patrón coherente. Pasó la uña por la minúscula imperfección negra de la mesa.

– ¿Encendió usted el fuego? -preguntó, todavía mirando al mismo punto.

1 ... 45 46 47 48 49 50 51 52 53 ... 110
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)