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Cuerpo de Muerte

Электронная книга - «Cuerpo de Muerte». Краткое содержание книги:

Thomas Lynley vuelve de su permiso tras la muerte de su mujer porque su equipo no se fía de la capacidad de la nueva jefe del departamento, la inspectora Isabelle Ardery, cuyo estilo a la hora de liderarlos parece molestar a todos y cada uno de los componentes del equipo. El conflicto empieza cuando se encuentra el cadáver de una mujer apuñalada en un aislado cementerio de Londres. Mientras que Lynley empieza sus pesquisas en la ciudad de Londres, sus anteriores colegas Barbara Havers y Winston Nkata siguen la pista hacia el sur de la ciudad. Allí descubrirán que las pistas se dirigen hacia el hermoso bosque llamado New Forest. Lo que no saben es que más de un oscuro secreto acecha en el bosque y que la investigación va a llevarlos a un final que es tan sorprendente como terrible.
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Sidney, sin embargo, no sabía por qué Deborah había elegido el cementerio de Abney Park, ya que no era precisamente un lugar al que se pudiera llegar fácilmente, pero ya conoce a Deborah. Cuando se le mete algo en la cabeza, no tiene sentido sugerir ninguna alternativa. Había estado buscando localizaciones durante semanas antes de la sesión de fotos y había leído acerca de ese cementerio -«¿algo relacionado con la conservación?», preguntó Sidney en voz alta- y había llevado a cabo un reconocimiento inicial del lugar, donde encontró el monumento del león dormido y decidió que era exactamente lo que necesitaba como motivo de fondo para la fotografía. Resultó que Sidney había acompañado a Deborah y Jemima -«lo reconozco, estaba un poco mosqueada por el hecho de que mi foto no sirviese, ¿sabe?»-, y había observado la sesión de fotos, preguntándose por qué había fallado como sujeto de ese retrato en el que Jemima posiblemente saldría airosa.

– Como profesional, ya sabe, una necesita saber… Si estoy perdiendo mi atractivo, ¿debo ir a por todas?

Correcto, convino Barbara. Le preguntó a Sidney si ese día había visto algo en el cementerio, algo que le hubiese llamado la atención… ¿Recordaba alguna cosa? ¿Algo fuera de lo común? Por ejemplo, ¿alguien que observara la sesión de fotos?

– Bueno, sí, por supuesto, siempre había gente… Y muchos hombres, si nos referimos a eso.

Pero Sidney no podía recordar a ninguno de ellos porque había sido hacía mucho tiempo, y obviamente no había pensado que tendría que recordarlo y, Dios, era espantoso que la fotografía de Deborah pudiese haber sido el medio de… ¿Era posible que alguien hubiera seguido la pista de Jemima utilizando para ello esa foto? ¿Que diese con Jemima y la siguiera luego hasta el cementerio…? Pero ¿qué estaba haciendo ella allí? ¿Lo sabían? ¿O quizás alguien la había secuestrado y luego la había llevado al cementerio? ¿Y cómo había muerto?

– ¿Quién?

El que preguntó era Matt Jones. Había subido silenciosamente las escaleras. Barbara se preguntó cuándo había dejado de aporrear la madera contrachapada y cuánto tiempo hacía que escuchaba la conversación. Era una presencia inquietante, sudorosa, en la puerta del baño, una presencia que Barbara hubiese catalogado de amenazadora si no le hubiese resultado también curiosa. Ahora que estaba cerca, Barbara tenía la sensación de que de él emanaban tanto ira como peligro. Era como el señor Rochester, si éste hubiese tenido armamento pesado en el desván y no una esposa chiflada. [13]

– Esa chica que trabajaba en el estanco, querido. Jemima…, ¿cuál era su apellido, Barbara?

– Hastings -dijo Barbara-. Se llamaba Jemima Hastings.

– ¿Qué pasa con ella? -preguntó Matt Jones. Cruzó los brazos debajo de un par de pectorales bronceados, lampiños, impresionantes y decorados con un tatuaje que decía Mamá y que estaba rodeado por una corona de espinas. En el pecho tenía también tres cicatrices, comprobó Barbara, un fruncimiento de la piel que asemejaba el sospechoso aspecto de orificios de bala cicatrizados. ¿Quién era este tipo?

– Está muerta -le dijo Sidney a su amante-. Querido, Jemima Hastings fue asesinada.

Él se quedó callado. Luego gruñó una vez. Se apartó de la puerta y se rascó la nuca.

– ¿Qué hay de la cena? -preguntó.

Las cintas de videovigilancia de la galería comercial de West Town Road de aquel día se ven borrosas y hacen absolutamente imposible la identificación de los chicos que se llevaron a John Dresser, en el caso de que dicha identificación dependiese solamente de las cintas. De hecho, si no hubiera sido por el anorak color mostaza que llevaba Michael Spargo, cabría la posibilidad de que los secuestradores de John hubieran quedado impunes. Pero suficiente gente había visto a los tres chicos, y suficiente gente deseaba presentarse para identificarlos, de modo que las cintas actuaron como una confirmación de sus identidades.

Las cintas muestran a John Dresser alejándose voluntariamente con los chicos, como si los conociera. Cuando se acercan a la salida de la galería comercial, Ian Barker coge a John de la otra mano, y Reggie y él balancean al niño entre ambos, tal vez como promesa de futuros juegos. Mientras caminan, Michael les alcanza con unos brincos infantiles y parece ofrecerle al pequeño algunas de las patatas fritas que ha estado comiendo. Este ofrecimiento de comida a un crío que ha estado esperando ansiosamente su almuerzo parece haber sido lo que mantuvo a John Dresser contento de marcharse con ellos, al menos al principio.

Es interesante señalar que cuando los chicos abandonan Barriers, no lo hacen a través de la salida que les hubiese llevado a Gallows, es decir, por la que les resultaba más familiar. En cambio, eligen una de las salidas menos frecuentadas, como si ya hubieran planeado hacer algo con el niño y desearan permanecer visibles lo menos posible cuando se marcharan con él.

En su tercera entrevista con la Policía, Ian Barker afirma que su intención era sólo «divertirse un poco» con John Dresser, mientras que Michael Spargo dice que él no sabía «lo que los otros dos querían hacer con ese bebé», un término («bebé») que Michael emplea durante las conversaciones mantenidas con la Policía en referencia a John Dresser. Reggie Arnold, por su parte, no hablará de John Dresser hasta su cuarta entrevista. En cambio, intenta despistar haciendo repetidas referencias a Ian Barker y su propia confusión acerca de «para qué quería él a ese crío», queriendo llevar el curso de la conversación hacia sus hermanos, y asegurándole a su madre -quien estuvo presente en todas las entrevistas- que él «no robó nada, nunca, mamá.»

Michael Spargo sostiene que él quería devolver al niño a la galería comercial una vez que le llevaron fuera de Barriers. «Yo les dije que podíamos llevarle otra vez dentro, dejarle junto a la puerta o algo así, pero fueron ellos los que no quisieron hacerlo. Les dije que nos meteríamos en problemas por haberlo robado [nótese el uso despersonalizador de "robar", como si John Dresser fuese algo que hubiesen cogido de una tienda], pero ellos me llamaron gilipollas y me preguntaron si quería delatarlos».

Si esto sucedió realmente es algo que permanece poco claro, ya que ninguno de los otros dos chicos menciona a Michael teniendo dudas sobre lo que hacían. Y, más tarde, prácticamente todos los testigos -que llegaron a ser conocidos colectivamente como los Veinticinco- confirman que vieron a los tres y a John Dresser, y que los tres parecían participar activamente con el pequeño.

Teniendo en cuenta su pasado, parece razonable concluir que Ian Barker fue quien sugirió ver qué ocurriría si balanceaban a John Dresser como lo habían estado haciendo hasta ese momento, pero le dejaban caer, en lugar de permitir que se posara sin ningún daño sobre sus pies. Eso fue lo que hicieron: le soltaron en el momento más elevado del balanceo y lo proyectaron hacia delante a cierta velocidad, con el evidente y esperado efecto de que John comenzara a llorar al golpearse contra el suelo. Esta caída provocó la primera magulladura en el trasero de John y, posiblemente, el primero del, a la postre, extenso deterioro sufrido por su ropa.

Con un niño pequeño claramente angustiado en sus manos, los chicos realizaron su primer intento de calmarle ofreciéndole el panecillo con mermelada que Michael Spargo había cogido de su casa aquella mañana. Sabemos que John lo aceptó, no sólo por el exhaustivo informe del doctor Miles Neff del Ministerio del Interior, sino también por la declaración de un testigo. Fue en este punto cuando los chicos tuvieron su primer encuentro con alguien que no sólo los vio en compañía de John Dresser, sino que también los detuvo para preguntarles qué hacían con él.

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[13] Referencia directa al personaje masculino de la novela]ane Eyre. Misterioso, mordaz, a ratos cruel, tiene a su primera esposa encerrada en el desván.

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