Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне

Электронная книга - «La Sala Del Crimen». Краткое содержание книги:

El cuerpo calcinado de una de las personas más estrechamente vinculadas a un pequeño museo privado es el origen de esta nueva investigación de Adam Dalgliesh. La entidad dedicada al período de entreguerras, acoge, además de obras de arte, biblioteca y archivo una inquietante Sala del Crimen donde estudiar los sucesos más sonados de la época, uno de los cuales presenta extrañas semejanzas con el caso en que se ocupa Dalgliesh.
1 ... 40 41 42 43 44 45 46 47 48 ... 112
Перейти на страницу:

– Tiene una hija soltera, Sarah. Vive en Kilburn. No conozco la dirección exacta, pero mi esposa sí. La tiene en nuestra lista de felicitaciones navideñas. Llamé a mi esposa al llegar aquí y está de camino a Kilburn para comunicar la noticia. Me llamará en cuanto haya tenido ocasión de ver a Sarah.

– Necesitaré el nombre completo y la dirección de la señorita Dupayne -comentó Dalgliesh-. Evidentemente, no la molestaremos esta noche. Espero que su esposa le sirva de ayuda y apoyo.

Aunque le pareció que Marcus Dupayne torcía un poco el gesto, repuso sin alterarse:

– Nunca hemos estado muy unidos, pero haremos cuanto esté en nuestra mano, naturalmente. Me imagino que mi esposa se ofrecerá a pasar la noche con ella si eso es lo que Sarah quiere, o, por supuesto, puede que prefiera venirse con nosotros. En cualquier caso, mi hermana y yo la veremos mañana por la mañana.

Caroline Dupayne se revolvió en su asiento, impaciente, y espetó con brusquedad:

– No le podemos decir mucho, ¿no le parece? No hay nada que sepamos con certeza. Lo que querrá saber, claro está, es cómo murió su padre. Eso es lo que estamos esperando a oír.

La rápida mirada que Marcus Dupayne lanzó a su hermana pudo haber contenido una advertencia.

– Supongo que es demasiado pronto para respuestas definitivas -dijo-, pero ¿hay algo que puedan decirnos? Cómo empezó el fuego, por ejemplo, si fue un accidente…

– El fuego empezó en el coche. Rociaron con gasolina la cabeza del ocupante y luego le prendieron fuego. Es imposible que se tratara de un accidente.

Se produjo un silencio que duró unos veinte segundos, al cabo del cual fue Caroline Dupayne quien habló.

– Entonces podemos hablar sin rodeos. Está diciendo que el incendio quizás haya sido intencionado.

– Sí, estamos tratando este caso como una muerte sospechosa.

Se produjo un nuevo silencio. La palabra «asesinato», esa palabra abrumadora e inflexible, pareció retumbar de forma tácita en el aire callado. Era necesario formular la siguiente pregunta, lo cual, con toda probabilidad, sería algo poco grato en el mejor de los casos, y comportaría dolor, en el peor. A algunos agentes de Homicidios tal vez les pareciera más oportuno dejar cualquier clase de interrogatorios para el día siguiente, pero ésa no era la costumbre de Dalgliesh. Las primeras horas tras una muerte sospechosa eran cruciales y sus anteriores palabras -«¿Se sienten con ánimo de responder a unas preguntas?»- no habían sido un mero formulismo. En aquella fase, y el hecho le resultaba interesante, eran los Dupayne quienes podían controlar la entrevista.

– Voy a hacerles una pregunta que no resulta fácil formular ni responder -dijo-. ¿Había algo en la vida de su hermano por lo que él pudiera llegar a suicidarse?

Deberían haber estado preparados para aquella pregunta, a fin de cuentas llevaban una hora a solas. Sin embargo, el modo en que reaccionaron sorprendió a Dalgliesh. Una vez más se produjo un silencio, acaso demasiado largo para que fuese del todo natural, y el comisario creyó advertir un recelo controlado en los Dupayne, quienes harían todo lo posible, al parecer, para evitar que sus miradas se cruzasen. Sospechó que no sólo se habían puesto de acuerdo en lo que dirían sino también en quién hablaría primero. Fue Marcus.

– Mi hermano no era un hombre que compartiese sus problemas, menos aún con los miembros de la familia, probablemente; pero nunca me ha dado ninguna razón para temer la posibilidad de que se quitara la vida. Si me hubiese hecho esa pregunta hace una semana habría sido más categórico y le habría dicho que la idea me parecía del todo ridícula, pero ahora no puedo estar tan seguro. Cuando el miércoles nos vimos por última vez en la reunión de los fideicomisarios se lo veía más estresado de lo habitual. Como a todos nosotros, le preocupaba el futuro del museo. No estaba convencido de que tuviésemos los recursos necesarios para mantenerlo en funcionamiento y se inclinaba por el cierre. Sin embargo, parecía incapaz de atender a razones o de tomar parte racional en las discusiones. Durante nuestra reunión, alguien lo llamó desde el hospital para decirle que la mujer de uno de sus pacientes se había suicidado. Aquello le afectó mucho, y poco después abandonó la reunión. Nunca lo había visto así antes. No estoy sugiriendo que pensara darse muerte, la idea sigue pareciéndome absurda, sólo digo que se hallaba sometido a un estrés considerable y que tal vez tuviese asuntos que le preocupaban y de los cuales no sabíamos nada.

Dalgliesh miró a Caroline Dupayne, quien intervino afirmando:

– Antes de la reunión del miércoles llevaba semanas sin verlo. Desde luego, parecía preocupado y estresado, pero dudo que fuese por culpa del museo. No le interesaba en absoluto, y mi hermano y yo no esperábamos que cambiase de actitud. La reunión que mantuvimos fue la primera, y sólo hablamos de los pasos previos. El fideicomiso es inequívoco pero complicado, y hay muchas cosas que solucionar. No me cabe duda de que Neville habría acabado por convencerse. Tenía su ración de orgullo familiar. Si estaba sometido a un gran estrés, y creo que lo estaba, quizás haya que achacárselo a su trabajo. Se involucraba mucho y demasiado profundamente, y hacía años que trabajaba en exceso. Yo no sabía demasiadas cosas de su vida, pero sí sabía eso. Los dos lo sabíamos.

Antes de que Marcus pudiese hablar, Caroline se apresuró a añadir:

– ¿No podemos continuar con esto en otro momento? Ambos nos hallamos todavía en estado de shock, nos sentimos cansados y no podemos pensar con claridad. Nos hemos quedado porque queríamos ver cómo trasladaban el cadáver de Neville, pero creo que eso no va a suceder esta noche.

– Lo harán mañana por la mañana, confío que temprano. Me temo que esta noche será imposible.

Caroline Dupayne pareció olvidarse de su deseo de que la entrevista terminase cuanto antes.

– Si se trata de un asesinato -dijo con impaciencia-, ya tiene a un sospechoso principal. Tally Clutton debe de haberle hablado del conductor que, yendo a toda velocidad por el camino de entrada, la derribó de su bicicleta. Estoy segura de que encontrarlo debe de ser más urgente que interrogarnos a nosotros.

– Hemos de tratar de dar con él -admitió Dalgliesh-. La señora Clutton dijo que creía haberlo visto antes, pero que no recordaba cuándo ni dónde. Espero que le dijera lo que alcanzó a ver de éclass="underline" era un hombre alto de pelo claro, atractivo y con una voz especialmente agradable. Conducía un coche grande de color negro. ¿Le recuerda a alguien esta descripción tan breve?

– En Gran Bretaña debe de haber unos cien mil hombres que respondan a ella -contestó Caroline-. ¿De veras esperan que le pongamos un nombre a esa descripción?

– A mi entender -dijo Dalgliesh manteniendo la calma-, cabe la posibilidad de que conozcan a alguien, un amigo o un visitante regular del museo, y que el retrato hecho por la señora Clutton les haga recordar.

Caroline Dupayne no respondió.

– Perdone a mi hermana si le parece que no ayuda demasiado con su actitud -la disculpó su hermano-. Los dos deseamos cooperar. Se trata tanto de nuestro deseo como de nuestra obligación. Nuestro hermano ha sufrido una muerte horrible y queremos que su asesino, si es que lo ha habido, comparezca ante la justicia. Tal vez el interrogatorio adicional pueda esperar a mañana. Mientras tanto, pensaré en ese conductor misterioso, pero no creo que pueda servirles de ayuda. Puede que sea un visitante regular del museo, pero nadie a quien reconozca. ¿No es más probable que estuviera aparcado aquí sin permiso y que se asustara al ver el incendio?

– Ésa es una explicación perfectamente plausible -convino Dalgliesh-. Desde luego, podemos dejar el resto de preguntas para mañana, pero hay algo que me gustaría aclarar: ¿cuándo fue la última vez que vieron a su hermano?

– Yo lo he visto esta misma tarde -respondió Marcus Dupayne tras cambiar una mirada con su hermana-. Quería hablar del futuro del museo con él. La reunión del miércoles no fue satisfactoria y no llegamos a ninguna conclusión. Pensé que sería útil que los dos hablásemos del asunto tranquilamente juntos. Sabía que tenía que venir a las seis a llevarse el coche tal como hacía todos los viernes por la tarde sin excepción, de modo que llegué a su piso hacia las cinco. Está en la calle Kensington High y allí es imposible aparcar, por lo que dejé el coche en uno de los espacios de Holland Park y crucé el parque andando. No era un buen momento; Neville seguía afligido y enfadado y no estaba de humor para hablar del museo, así que me di cuenta de que no solucionaba nada quedándome y me marché al cabo de diez minutos. Sentía la necesidad de quitarme la frustración dando una caminata, pero temía que cerrasen el parque, así que volví al coche por la calle de Kensington Church y la avenida Holland Park. El tráfico en la avenida estaba fatal; a fin de cuentas era viernes por la noche. Cuando Tally Clutton llamó a mi mujer para comunicarle lo del incendio, ésta no me pudo localizar en el móvil, de modo que no me enteré de la noticia hasta que llegué a casa. Eso fue al cabo de unos minutos de la llamada de Tally, y me dirigí aquí de inmediato. Mi hermana ya había llegado.

1 ... 40 41 42 43 44 45 46 47 48 ... 112
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)