Juego del Depredador
- Автор: Фихан Кристин
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Juego del Depredador». Краткое содержание книги:
Saber Wynter contesta a un anuncio para la estación de radio… el trabajo perfecto de noche para ella. Es afortunada al alquilarle a Jess, el segundo piso de la estación, en donde también puede trabajar como un ama de casa de medio jornada.
Jess pasa la mayor parte de su tiempo encerrado y aislado en su oficina privada. Pero frente a la fragilidad e inocencia de Saber se despierta en su alma, el poderoso deseo de protegerla, cuidarla y… amarla.
– ¿Qué más tienes para mí, Lily?
– No te va a gustar esto.
– No lo dudo -hasta el momento nada de eso le había gustado. Sí, Whitney tenía ayuda y quien fuera intentaba enviar a los Caminantes Fantasmas a misiones suicidas. Era el trabajo de Jess encontrar el agujero en la cadena de mando y taparlo.
– Él estaba allí. Cuando operamos tus piernas, estaba allí.
Jess sintió que su corazón se le salía del pecho. La idea de que Whitney anduviera en el hospital y observara su operación con toda ess seguridad era sencillamente espantoso. Lily había estado allí y Ryland siempre, siempre la había proveído de un guardia.
– ¿Estás segura?
– Fui capaz de hackear tu archivo, y tiene todas las notas de sus observaciones y conclusiones allí. Piensa que Eric y yo hicimos un trabajo brillante. Dice que mientras trabajas con mucha fuerza en tu recuperación física, pierdes tiempo con la única cosa que hará que la biónica funcione y ni Eric ni yo hemos logrado pensar en eso. No está feliz con ninguno de nosotros. Cree que estamos demasiado concentrados en otros asuntos, yo con el bebé y Eric intentando jugar a ser doctor de los Caminantes Fantasmas.
– ¿Deberías habérmelo dicho? -Porque la verdad era que Peter Whitney era un hombre brillante, y si estaban pasando algo por alto, él lo sabría.
– Mencionó tus capacidades psíquicas. Usas tus capacidades físicas para curarte, pero no las mentales. Anota que deberías hacer ejercicios para formar imágenes de los caminos de los nervios desde tu cerebro a tus piernas.
– He estado usando la visualización. Tú fuiste quién me dijo como trabajar con eso. Whitney está lleno de mierda
Por primera vez, Lily le envió una débil sonrisa.
– Dice que eres un psíquico fuerte y tu cerebro está muy desarrollado, lo suficiente para ser capaz de formar los caminos rápidamente usando la visualización por ese medio. Y estoy de acuerdo con él. Estas usando la parte normal de tu cerebro al ligual que la terapia física y excluimos una parte vital de lo que podría ser el trampolín que necesitas para recuperarte más rápidamente. También… -Vaciló y echó un vistazo a su marido-. Pensaba que deberíamos haber usado la corriente eléctrica para estimular las células.
– No estoy seguro de que me guste la especulación en tu voz, Lily.
Jess extendió una mano y recogió el archivo sobre Saber, hojeando las fotografías de su vida. Parecía tan joven, inocente y vulnerable. No tenía sentido que no hubiera tocado la vena protectora de Whitney. ¿Cómo podría él mirarla y no querer cuidar de ella cuando había sido una niña tan hermosa?
– Jess -dijo Lily-. Él puede ser un monstruo, pero deberíamos considerar su opinión médica en esto.
– ¿Quieres electrocutarme para ver si mis nervios responden?
– Bien, el estímulo eléctrico, de hecho, produce resultados en lagartos que no pueden regenerar normalmente su cola.
– Ah, por Dios, Lily -dijo Jess.
Varias de las fotografías cayeron de la carpeta al suelo, deslizándose apenas fuera de su alcance. Jess suspiró y se inclinó para recogerlas. La mano de Saber estaba allí. Era una foto de ella con un pequeño perro color chocolate, antes y después de que lo hubiera tocado.
CAPÍTULO 11
Saber contuvo la respiración mientras bajaba la vista hacia las fotografías en sus manos. Un extraño rugido retumbó en sus oídos. Su corazón latió ruidosamente y con fuerza en su pecho. No había nada que detuviera la oleada de abyecta humillación. Allí estaba ella con ocho años. Incluso en ese entonces tenía sombras en los ojos. Podía verlas. En la serie de fotografías ella sonreía, jugando con el perro. Al final gritaba y el perro estaba en su regazo, sin vida. Aún se despertaba con el corazón desbocado y lágrimas que inundaban su garganta y quemaban sus ojos al recordar ese horrible momento cuando fue consciente de haber tomado esa vida. Había matado con su toque.
Durante un momento no pudo pensar o respirar. El rugido en sus oídos aumentó hasta que sus tímpanos le dolieron. Él había descubierto al asesino en ella. Homicida. Asesina. Malvada. Ella tenía el toque de la muerte. Jess Calhoun, la única persona en su vida que había amado sinceramente, la veía tal cual era.
Jess captaba emociones como un imán y las de ella eran aplastantes. Ella se sentía tan vulnerable, tan avergonzada, tan asquerosa… como si no tuviera ningún derecho e caminar sobre el mismo suelo con él. Con alguien. Despreciaba lo que podía hacer, lo que había hecho, y que él lo viera, lo supiera, estaba más allá de su capacidad de lidiar.
Ella era vagamente consciente del toque telepático de Jess que intentaba calmarla, tranquilizarla. Había sido una niña. Whitney era el monstruo, no ella. Whitney la había forzado a obedecer y sólo él era responsable de todas esas muertes.
Saber retrocedió dos pasos. Deseaba correr, pero estaba paralizada. Incluso su mente parecía estar paralizada. Levantó la mirada hacia Jess. Esperaba repugnancia. Miedo tal vez. Pero no compasión. Y eso la hizo enojar. Más que enojar. Enfurecerse por su traición.
– Maldito seas. ¿Simplemente no podías dejar esto en paz, verdad?
Jess oyó la mezcla de rabia y vergüenza en su voz. Ella trasladó rápidamente su mirada hacia el monitor cerca a él y este lo apagó, manteniendo todo lo que tenía que ser dicho entre ellos dos.
– Saber, sabes que tenía que investigarte. -Se esforzó por guardar sus emociones, tanto las suyas como las de ella, a raya. Parecía como si ella pudiera romperse en un millón de piezas.
– Espero que hayas descubierto lo que sea que necesitabas saber. -Su pecho estaba tan apretado que amenazaba con explotar. Su mano temblaba y dejó caer la fotografía en el suelo frente a la silla de él-. Todos se han ido de la casa. -Se esforzó por mantener serena y ecuánime su voz-. Pero fuera tienes a un par de tus amigos observándote así que estarás bien si tienes cerca a un enemigo. Me voy. No puedo quedarme aquí.
Y no podía – no con él sabiendo quien era ella.
– Saber, detente. -Él apenas si levantó la voz. Ningún desafío, ninguna amenaza. Movió su cuerpo en su silla, sólo un leve movimiento como si aligerara su posición-. Esto iba a salir a la luz. No puedes esconderte de eso.
Ella levantó la barbilla.
– No me escondía de eso. Lo viví. -Ella alzó la palma de su mano, los dedos extendidos ampliamente-. ¿Qué quieres que diga, Jess? ¿Qué mato con un toque de mi mano? ¿Y que incluso cuando era una niña, fui obligada a matar a animales? ¿Que él intentó que matara niños?
Él tragó la bilis que se elevaba en su garganta.
– ¿Se atrevió a tanto?
– Me obligó a experimentar. Si no los tocaba, él les haría algo abominable. Aprendí rápidamente a tener cuidado, y quizás ese era el punto central, pero podría haber cometido fácilmente errores, al igual que sucedió con los perros. No siempre podía mantener el control. -Cerró los ojos por un pequeño instante y luego lo fulminó con la mirada-. No quería que nadie se enterara. Tenía el derecho de guardarlo para mí misma.
– Él nunca te dejará ir.
– ¿Crees que no lo sé? ¿Crees que no sé qué en el instante en que algún gobierno obtenga ese archivo también vendrán por mí? No soy estúpida, Jesse, no tengo la intención de matar a nadie más. -Ni para Whitney. Ni para el gobierno. Casi había matado a su ex-novia. ¿Cómo se sentiría él si se enteraba de eso?
– No puedes correr el resto de tu vida.
Una pequeña sonrisa sin sentido del humor curvó la boca de ella.
– Eso es exactamente lo que haré.