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Электронная книга - «Viaje a la luz del Cham». Краткое содержание книги:

“De la claridad de sus desiertos, del rumor de las aguas milenarias, de la hospitalidad de sus gentes, del descubrimiento de sus mundos recoletos, en una palabra, de lo que busqué, vi y encontré en Siria, trata este libro”, dice Rosa Regàs en el Preludio. En ese viaje de dos meses, la escritora reivindica la aventura que reside en una peculiar y personal forma de ver, de mirar y de descubrir que nada tiene que ver con el exotismo y el turismo cultural. Las calles de Damasco, los olores penetrantes de sus zocos, la forma de convivir con sus gentes, la extraña luminosidad de los atardeceres del Levante, los mágicos encuentros, se suceden e intercalan con los viajes por el país: el valle del Orontes, el vallle del Eúfrates, Palmira, Mari, Ugarit, Afamia, la otra cara del Mediterráneo, la blanca Alepo, los altos del Golán, los poblados drusos del sur, los desiertos y los míticos beduinos. En el texto se alterna la crónica de esos viajes con la reflexión sobre la situación en que se encuentra el país, su actitud frente a Occidente y frente al integrismo, el papel que desempeñan los fieles al régimen y sus opositores, la condición de las mujeres y de los niños en el mundo del trabajo, de la familia, de la religión, salpicados de pequeñas anécdotas de la vida cotidiana. Un texto rigurosamente fiel a esa mirada sugerente y sensual que recupera para el placer y la experiencia imágenes robadas al tiempo, a la distancia, a la banalización y a la manipulación. Un texto en que la autora se suma a la forma de narrar de los autores de libros de viaje que la precedieron y brinda su compañía al lector para que, paso a paso, se convierta a su vez en un viajero que avanza por ese mundo desconocido y revive y redescubre los lugares donde nació su propia civilización, morosamente descritos con sorpresa, ironía y ternura.
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– ¿Cómo puede estar tan seguro?

– La prueba me la da la información occidental, que es la que domina todo el mundo, y esta información es la que da la imagen de una persona u otra. Por ejemplo, en 1981 y en 1982 las fuerzas de Al Assad perpetraron una masacre en Hamma contra la oposición general y la de los hermanos musulmanes en particular, y no apareció información alguna en el mundo. Otro ejemplo, en 1978, cuando el presidente preparaba sus fuerzas para entrar en el Líbano, llegó a Siria el primer ministro soviético Kossiguin y estuvo con él hasta las tres de la madrugada pidiéndole con insistencia que no invadiera el Líbano, porque esto era precisamente lo que interesaba a los Estados Unidos para acabar con la oposición palestina en el Líbano.

El presidente no hizo el menor caso, sus fuerzas entraron en el Líbano y en colaboración con los maronitas, es decir, con los cristianos del Líbano, arrasaron los campos de palestinos y acabaron con su fuerza. A partir de aquel momento los palestinos se convirtieron en un grupo de hombres sin armas que ya no representaba peligro alguno para Israel, reduciendo su lucha a las piedras y a la diplomacia. Estoy convencido de que fueron los propios Estados Unidos los que pidieron a Siria que entrara en el Líbano.

– ¿Cuál fue la respuesta de la Unión Soviética?

– En esta cuestión los soviéticos estuvieron bastante al margen, tal vez porque querían seguir manteniendo lo que habían conseguido a través de la izquierda siria y la de Egipto.

– ¿Qué dice la gente de todo esto?

– La política del actual régimen es crear necesidades en la gente para que no piense en lo que está pasando sino sólo en lo que quiere conseguir.

– Es la táctica que se aplica en todo el mundo, creo.

– Aquí más, porque aquí todavía hay dificultades para encontrar lo que se anuncia en los periódicos.

En los periódicos se dedica la mitad de las páginas a la gloria del régimen y la otra mitad a mostrar un mundo de lujo. La economía ha caído y si no fuera por el turismo que se aprovecha de la situación de Argelia y Egipto, sería un verdadero desastre. Un ejemplo nada más: en 1971 yo cobraba quinientas liras y vivía bien y ahora con quince mil apenas puedo vivir.

Además, se está demasiado ocupado en problemas materiales y en cómo conseguir un trabajo para pensar en política. Y hay miedo, nadie habla del régimen.

– ¿Cómo ve el auge del integrismo? ¿Cree que amenaza también a Siria?

– Es la situación la que lleva al integrismo. Nunca, ni en la época de los turcos se había visto tanta corrupción en este país.

Frente a ello el ciudadano piensa que la ideología no sirve para nada y como oriental sigue el camino de la religión que le es propio y se vuelve hacia Dios. Es el régimen quien apoya esta tendencia. Mire, hace veinte años en este pueblo había una sola mezquita, ahora el gobierno ha dado permiso para construir siete más. Y en las zonas cristianas se autoriza a levantar una mezquita frente a cada iglesia.

Y yo me pregunto, si éste es un país laico como declara la Constitución ¿por qué con este dinero en lugar de mezquitas no se hacen escuelas?

– Mi país también es laico según la Constitución y la Iglesia sigue teniendo privilegios en la educación, en los días festivos, en las subvenciones y hasta en los programas de televisión. Así que ya ve -le dije para que se consolara-, en todas partes ocurre lo mismo.

– Pero en los países árabes tenemos el peligro del integrismo que fanatiza a los ciudadanos y los convierte en asesinos en nombre de Dios.

En nuestros países esto ya ocurrió durante siglos, y a nosotros en lugar de un tiro en la sien nos quemaban en la hoguera de la plaza pública, también en el nombre de Dios. Pero le veía tan meditabundo y triste que no quise añadir una gota más de desesperanza a la suya, y le pregunté:

– ¿Qué papel desempeña Arabia Saudí en todo esto?

Levantó la cabeza, animado de pronto por la respuesta que ya estaba cavilando:

– Los países del Golfo son los que apoyan y fomentan el integrismo, una forma de entender el Corán que hasta ahora fue minoritaria.

Los países occidentales parecen olvidar este hecho: ni el Irán, ni Argelia, ni el Sudán son más integristas que Arabia Saudí, a favor de la que Occidente luchó en la guerra del Golfo; claro que ninguno de ellos tiene tampoco más petróleo ni por tanto más dinero ni más poder. Arabia Saudí es el gendarme de los pueblos árabes, es quien impone con inflexible autoridad las rígidas leyes y normas que atribuye al Corán. Siria tiene la sensación de que lucha sola contra el modelo de vida fundamentalista que se le pretende imponer y no comprende cómo Occidente se alinea con países que luchan por aplicar el integrismo a los súbditos de otros países, porque los propios ya lo han aceptado de grado o a la fuerza. Arabia es más integrista que todos los países árabes juntos y su única preocupación es que desaparezcan las ideas políticas, las ideas de cualquier tipo. En 1973 Arabia Saudí había pactado con Siria la donación de tres mil millones de dólares para la ampliación del puerto de Lataquia, y en el último momento cambió las condiciones y exigió que con este dinero se construyeran campos de deporte y mezquitas, porque no le interesaba el progreso sino sólo el deporte y la religión que ayudan a la despolitización y disminuyen en los ciudadanos su capacidad de comprensión de los problemas y de rebelión. Lo mismo ocurre en las universidades, donde ha dejado de exigirse el alto nivel de hace unos años y se dan títulos por dinero e influencias para que los estudiantes se desentiendan de la ciencia y se dejen tentar con todo lo que sea material, sin darse cuenta de que la falta de investigadores árabes, el descalabro científico y cultural, será el verdadero peligro.

– Es una visión muy pesimista de la situación.

Al responder su voz era firme y contrastaba con la expresión un tanto compungida de su rostro:

– Nuestra visión es pesimista, para nosotros el porvenir es bastante oscuro.

– ¿Hay algo que pueda hacer concebir alguna esperanza?

– No. Ni siquiera a largo plazo, porque no sabemos aún qué ocurrirá con estos jóvenes, con la generación del futuro que, de seguir incultos, sin entender lo que está ocurriendo como hasta ahora, nos abocarán a una situación en la que se reproducirá la misma historia. Si el pensamiento no tiene una base no sigue adelante. No hay nación en todo el mundo que pueda avanzar sin su propia erudición intelectual. Nosotros no tenemos pensadores, no podemos proyectar una erudición, un pensamiento propios, de ahí que lo nuestro no sea más que ir dando bandazos sin resultado alguno.

– ¿A qué se dedica usted?

– A la política, aunque en este país está prohibida.

– Quiero decir, ¿en qué se gana la vida?

– Soy director financiero de una empresa extranjera. Fui antes director del sector cultural de mi partido, pero me echaron cuando los militares llegaron al poder. Aquí y ahora se ejercita la represión directa, ya no hay la libertad de trabajar, de enseñar. Y no sólo soy yo el que estoy amenazado, todo el que no esté a favor del régimen está sometido a la misma represión.

Nos echan de nuestro trabajo en la administración, incluso si trabajamos bien.

– ¿Ha pensado alguna vez en abandonar el país si la persecución se hace intolerable?

– No, yo no quiero irme. El que habla convencido no puede huir, ha de aguantar toda la vida y esperar a que otros le sustituyan. Si se va deja el camino libre, el hilo se corta y todo se pierde. Hasta ahora yo he tenido suerte, y quizá conmigo se atrevan menos porque fui un hombre de cierta relevancia.

Pero mi hermano, y en general el grupo al que pertenecía, estuvo sometido a grandes presiones. Mi hermano murió y con él otros muchos. Las cárceles están llenas, hay personas que llevan veintitrés años detenidas sin acusación ni juicio y nadie protesta. Nelson Mandela estuvo veintidós años en la cárcel, pero acusado y juzgado.

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