Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне

Электронная книга - «El Vizconde Que Me Amo». Краткое содержание книги:

Los cotilleos de lady Whistledown no fallan nunca: una vez más, Anthony Bridgerton es el soltero más codiciado de la temporada en la alta sociedad victoriana. Pero este año, el atractivo vizconde, amante de la diversión y enemigo del compromiso, sorprende a todos y decide buscar esposa y sentar cabeza.
La joya más preciada, la joven y hermosa Edwina Sheffield, es su elección natural. Pero para conseguirla ha de obtener antes la aprobación de la hermana mayor de la muchacha, Kate. Anthony comprobará que convencer a esa mujer arrogante y decidida de que ha dejado de ser un vividor no es tarea fácil. Como tampoco lo es quitársela de la cabeza cuando llega la noche.
1 ... 30 31 32 33 34 35 36 37 38 ... 85
Перейти на страницу:

¿Olería como el jardín? ¿O conservaría en su piel esa fragancia enloquecedora a lirio y jabón? ¿Se fundiría ella en su abrazo? ¿O le apartaría para salir corriendo hacia la casa?

Sólo había una manera de enterarse, una manera que acabaría para siempre con sus opciones de conseguir la mano de Edwina.

Pero, como había comentado Kate, casarse con Edwina tal vez le acarreara demasiadas complicaciones. Al fin y al cabo no tenía que ser demasiado cómodo estar deseando siempre a la cuñada de uno.

Tal vez había llegado el momento de besar de nuevo a Kate Sheffield, aquí, entre la belleza perfecta de los jardines de Aubrey Hall, con las flores rozándoles las piernas y el olor a lilas suspendido en el aire.

Tal vez…

Tal vez…

Capítulo 9

Los hombres son criaturas con espíritu de contradicción, sus cabezas y sus corazones nunca guardan concordancia. Y como bien saben todas las mujeres, sus actos normalmente están regidos por otro aspecto completamente diferente.

REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

29 de abril de 1814

O tal vez no.

Justo cuando Anthony empezaba a trazar la mejor trayectoria hasta los labios de Kate, oyó un sonido del todo espantoso: la voz de su hermano pequeño.

– ¡Anthony! – gritó Colin -. Ahí estás.

La señorita Sheffield, muy tranquila, sin darse cuenta de lo cerca que había estado de ser besada hasta perder el sentido, se volvió para observar a Colin que se acercaba hacia ellos.

– Un día de estos -masculló Anthony- tendré que matarle.

Kate se volvió otra vez al vizconde.

– ¿Ha dicho algo, milord?

Anthony no le hizo caso. Sin duda era la mejor opción, ya que hacerle caso tendía a provocarle un deseo desesperado por ella. Y, como bien sabía, aquello era un rápido camino hacia el desastre más absoluto.

Para ser sinceros, quizá debería estarle agradecido a Colin por su inoportuna interrupción. Unos pocos segundos más y habría besado a Kate Sheffield, y eso habría sido el mayor error de su vida.

Un beso con Kate tal vez fuera excusable, sobre todo si se tenía en cuenta la manera en que ella le había provocado la otra noche en su estudio. Pero dos… bien, dos, para cualquier hombre honorable, significaría dejar de cortejar a Edwina Sheffield.

Y Anthony aún no estaba del todo preparado para renunciar al concepto del honor.

No podía creer lo cerca que había estado de echar por la borda su plan de casarse con Edwina. ¿En qué estaba pensando? Era la novia perfecta para sus propósitos. Lo único que sucedía era que su cerebro se confundía cada vez que aparecía la entrometida de su hermana.

– Anthony -repitió Colin cuando estuvo más cerca-, ¡y la señorita Sheffield! -Les miró con curiosidad; estaba al corriente de que no se llevaban bien-. Qué sorpresa.

– Estaba recorriendo los jardines de su madre -dijo Kate- y me topé con su hermano.

Anthony se limitó a hacer un gesto de asentimiento.

– Daphne y Simon han llegado -dijo Colin. Anthony se volvió hacia Kate y le explicó

– Mi hermana y su marido.

– ¿El duque? -inquirió ella con cortesía.

– En persona -refunfuñó él.

Colin se rió del despecho de su hermano.

– Era contrario a ese matrimonio -le explicó a Kate-. Detesta que sean felices.

– Oh, por el amor de… -dijo el vizconde con brusquedad- Estoy muy contento de que mi hermana sea feliz -añadió entre dientes, no sonaba especialmente feliz-. Simplemente creo que tendría que haber tenido más oportunidades de molerle a palos a ese hij… sinvergüenza antes de que se embarcaran en su «vivieron felices y comieron perdices».

Kate se atragantó de la risa.

– Ya veo -dijo ella, segura de que no había logrado poner 1a expresión seria que pretendía.

Colin le lanzó una mueca antes de volverse a su hermano.

– Daff ha sugerido una partida de palamallo. ¿Qué te parece? Hace siglos que no jugamos. Y, si empezamos pronto, podremos escapar de las señoritas melindrosas que mamá ha invitado para nosotros. -Se volvió de nuevo a Kate con el tipo de sonrisa que podía conseguir que le perdonaran cualquier cosa-. Excluida la compañía presente, por supuesto.

– Por supuesto -murmuró ella.

Colin se inclinó hacia delante, sus ojos verdes centelleaban de malicia.

– Nadie cometería el error de llamarla a usted señorita melindrosa-añadió.

– ¿Es un cumplido? -preguntó ella con mordacidad.

– Sin ninguna duda.

– Entonces debería aceptarlo con cortesía y de buena gana.

Colin se rió y le dijo a Anthony:

– Me cae bien.

A Anthony no pareció divertirle.

– ¿Ha jugado alguna vez al palamallo, señorita Sheffield? -preguntó Colin.

– Me temo que no. Creo que ni siquiera estoy segura de lo que es.

– Es un juego de jardín. La mejor diversión. En Francia es más popular que aquí, aunque lo llaman Paule Maule.

– ¿Y cómo se juega? -preguntó Kate.

– Se colocan aros en un recorrido -explicó Colin-, luego se lanzan a través de ellos unas pelotas de madera que se golpean con un mazo.

– Parece bastante simple -respondió con aire meditativo.

– No -añadió él- si se juega con los Bridgerton.

– ¿Y eso qué quiere decir?

– Quiere decir -interrumpió Anthony- que nunca hemos considerado necesario establecer un recorrido reglamentario. Colin, por ejemplo, coloca los aros sobre raíces de árboles…

– Y tú pones los tuyos en pendientes que descienden al lago -añadió Colin-. Nunca hemos vuelto a encontrar la bola roja después de que Daphne la hundiera.

Kate sabía que no debía comprometerse a pasar una tarde en compañía del vizconde de Bridgerton, pero, qué diantres, el palamallo parecía muy divertido.

– ¿Hay sitio para un jugador más? -preguntó-. Puesto que ya me han excluido del grupo de las melindrosas…

– ¡Por supuesto! -dijo Colin-. Sospecho que se amoldará al resto de nosotros, tramposos e intrigantes.

– Viniendo de usted -dijo Kate con una risa-, sé que eso ha sido un cumplido.

– Oh, por supuesto. El honor y la honestidad tienen su momento, pero no en una partida de palamallo.

Anthony les interrumpió con expresión petulante en el rostro:

– Y tendremos que invitar también a su hermana.

– ¿Edwina? -Kate se atragantó. Caray. Había picado el anzuelo. Después de hacer todo lo posible para mantenerles separados ahora prácticamente les había organizado la tarde. No había manera de excluir a Edwina después de haberse autoinvitado prácticamente a la partida.

– ¿Tiene alguna otra hermana? -preguntó él con amabilidad.

Kate le frunció el ceño.

– Tal vez no tenga ganas de jugar. Creo que estaba descansando en su habitación.

– Daré instrucciones a la doncella de que llame a su puerta con mucha suavidad -dijo Anthony, aunque era obvio que mentía.

– ¡Excelente! – exclamó alegre Colin -. Estaremos igualados entonces. Tres hombres y tres mujeres.

– ¿Se juega en equipo? -preguntó Kate.

– No -contestó él-, pero mi madre siempre insiste sobremanera en que hay que estar emparejados en todas las cosas. Le disgustaría bastante que no fuera así.

Kate no podía imaginar que a la encantadora y graciosa mujer con la que había charlado apenas una hora antes le preocupara una partida de palamallo, pero se imaginó que ella no era quién para hacer comentarios.

– Me ocuparé de que vayan a buscar a la señorita Sheffield -murmuró Anthony, quien tenía un aspecto muy complacido-. Colin ¿por qué no acompañas a esta señorita Sheffield hasta el campo de juego y nos reunimos allí dentro de media hora?

1 ... 30 31 32 33 34 35 36 37 38 ... 85
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)