Viaje a la luz del Cham
- Автор: Reg Rosa
- Язык: испанский
- Жанр: Современная русская и зарубежная проза
Электронная книга - «Viaje a la luz del Cham». Краткое содержание книги:
Yo apenas miraba el paisaje pendiente de Adnán y Teresa que, lejos de mantenerse en una actitud de reserva, se mostraban complacidos de poder explicarme lo que sabían de un país al que adoraban porque era el suyo y, añadieron, porque es el más hermoso de la tierra. Al principio se limitaban a dar una versión impersonal de Siria, pero, poco a poco, comencé a entender su actitud frente al régimen (me reía al recordar que, como en la España de Franco, en Siria se hablaba también de “régimen”)
y sobre todo el apoyo que prestaban no tanto a su presidente como a su actitud frente a Occidente.
– Los gobernantes de todos los países tienen ante todo que preservar la integridad de su población y la conservación de sus fronteras.
No hay gobernante que no sepa que más peligrosos que las bombas y los misiles son los intentos de desestabilización que, amparándose en verdades a medias, se les imponen desde el exterior. Muchas veces, al defender a las minorías, no se busca más que afianzar y radicalizar diferencias seculares con ánimo de dividir la opinión y el territorio nacional y sacar ventaja en favor propio. Así lo hemos visto mil veces y así lo veremos aún, mientras los poderosos recelen de los países grandes y unidos.
Así empezó.
– Por su situación geográfica, Siria ha sido camino de civilizaciones y escenario de luchas entre ellas, y por haber estado rodeada de poderosos vecinos y haber sido invadida y conquistada una y otra vez, es un mosaico de minorías, razas, religiones y lenguas: ésta es su identidad. Siria era Siria en los albores de la historia y bajo todos los imperios. Siria fue Siria incluso durante los cuatrocientos años de dominación turca, y lo seguía siendo cuando una vez terminada la Primera Guerra Mundial iba a alcanzar la prometida independencia por haber luchado contra los turcos y los alemanes.
E incluso lo era cuando fue dividida y fueron repartidos sus territorios entre franceses e ingleses.
– ¿Quién decidió el reparto?
– Fueron sir Mark Ykes por Inglaterra o mejor por el Imperio Británico y monsieur Charles Georges-Picot por Francia los que establecieron un acuerdo en nombre de sus respectivos gobiernos en el que, “reconociendo y al mismo tiempo protegiendo un Estado Árabe independiente o una Confederación de Estados Árabes” los dos países dividían el Oriente Medio en dos zonas de influencia: el norte estaría bajo tutela de los franceses y el sur bajo la influencia británica. No hay más que ver las fronteras para comprender que se dividieron el territorio con tiralíneas, como los estados americanos, sin tener en cuenta su historia ni su pasado que ni conocían ni comprendían ni querían comprender en absoluto, y mejor aún si podían borrarlo todo de un plumazo. Se ha dicho en mil ocasiones que no éramos una nación en el sentido en que lo son las naciones de Europa, que los nuestros son países con fronteras naturales, países distintos que pretendían cada cual su independencia. Y no es exactamente así, lo que ocurre es que nuestra idea de unidad, de nación, no es occidental. Las luchas entre las tribus y las distintas facciones de un país han sido siempre excusas que Occidente ha aprovechado para hacerse con él, como si los países de Occidente no hubieran luchado entre sí con brutalidad y no siguieran haciéndolo. Y una vez más, apoyándose en reinvidicaciones de minorías, de las minorías predilectas de las grandes potencias se hizo una división, espoleando las diferencias, a fin de que el reparto fuera más fácil y una vez dividido el territorio no hubiera que hacer frente a una nación unida y grande, con la confianza de que al avanzar la historia se fortalecieran, aunque sólo fuera momentáneamente, las situaciones impuestas.
– ¿De ahí parten las líneas rectoras del Partido Baaz?
– Quizá no tanto como ideas rectoras pero sí, en buena parte, como necesidad de defensa frente a Occidente. El origen del Partido Baaz que está hoy en el poder en Siria se remonta a 1941, cuando comenzaron a crearse círculos de estudio sin orientación ideológica precisa. Pero poco a poco fue tomando cuerpo la doctrina que había de darle el respaldo popular para llegar al poder y mantenerse en éclass="underline" el nacionalismo árabe, la liberación de la nación árabe. De ahí que en los primeros años fuera prioritaria la libertad frente a la presencia colonial francesa, que no había de acabar hasta 1946. El desarrollo posterior mantuvo siempre dos grandes corrientes, la de los liberales nacionalistas y la de los izquierdistas, pero en ambos casos la divisa del Partido fue siempre la misma: “una nación árabe con una misión eterna”.
– ¿Qué quiere decir una misión eterna?
– Lo mismo que queréis decir vosotros cuando habláis y sacralizáis la “civilización occidental”.
– ¿Quién fundó el Partido? -seguí el interrogatorio sin darme por aludida.
– Michel Aflaq y Salah Bitar, que capitaneaban un pequeño grupo formado por miembros de la pequeña burguesía nacionalista de la elite damascena. La información sobre la fecha exacta de su creación y las actividades de los primeros siete años son confusas aunque se acepta que desde el principio el Partido se llamó a sí mismo socialista y se sabe que el primer congreso y el primer acto oficial tuvieron lugar en 1947.
– Y ¿qué ideas se adoptaron en este congreso?
– Las principales fueron: la tierra árabe es una unidad política y económica indivisible y no hay desarrollo posible en el aislamiento; la nación árabe es una unidad cultural y las diferencias aun siendo accidentales debilitan la conciencia árabe: la tierra árabe es la cuna de los árabes y ellos son los únicos que tienen derecho a dirigir sus propios asuntos, a disponer de sus recursos y a organizar su porvenir.
– Parece lo natural, ¿no?
– Ahora lo parece, pero cuando se adoptaron esos principios estábamos en el último peldaño de la sumisión y la esclavitud. -Y continuó-: El Baaz era y es, pues, un movimiento nacionalista, socialista, democrático y revolucionario, y antes que nada árabe, entendiendo por árabes el conjunto de los países árabes, incluidos los territorios ocupados, como Palestina ocupada por Israel, Alexandreta por Turquía y el Arabistán por el Irán.
– ¿Cuándo accedió al poder el Partido Baaz?
– Después de la liberación, en 1946, hubo un breve periodo de poder civil, hasta que el último presidente, Chukri al Quatli, fue derrocado por el ejército en 1949.
En 1954 los militares baazistas ya dominaban el país y, fieles a su ideario, en 1958 llevaron a cabo la unión con Egipto, entonces Siria se convirtió en la provincia del norte de la República Árabe Unida. El presidente Nasser de Egipto se dedicó a limpiar el país de la extrema derecha y de los comunistas, pero cuando puso al frente de la dirección política nacional a un egipcio, la indignación de los sirios se añadió al sentimiento general de frustración por sentirse tratados como subalternos y se produjo la crisis que en 1961 había de desembocar en la separación definitiva.
– ¿Fue un periodo de paz?
– No exactamente, hasta 1963 se sucedieron los golpes militares.
El del 8 de marzo de ese año dio el poder al ala izquierdista y revolucionaria del Partido Baaz, que eliminó a los comunistas, o dicho de otro modo, a los más radicales, e intentó la unión con el Iraq donde acababa de tomar el poder también el Partido Baaz, pero los esfuerzos no se materializaron. En febrero de 1966, otro golpe dentro del mismo Partido eliminó de la dirección a los fundadores y a los miembros menos radicales. De hecho, el Partido Baaz ha gobernado en Siria desde su fundación, sea con una facción radical o una más occidentalista.
En 1970 el ejército jordano masacró a los guerrilleros palestinos apoyados por Siria en una operación que ha pasado a la historia con el nombre de “septiembre negro”, y fue entonces cuando se produjo de hecho otro golpe de Estado incruento en el interior del propio Partido. El jefe supremo fue el entonces ministro de Defensa, Hafez al Assad, un alauí que rechazaba el radicalismo de ambos extremos y quería ampliar la base del régimen con una apertura económica y democrática y evitar el aislamiento político.