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Mujeres peligrosas

Электронная книга - «Mujeres peligrosas». Краткое содержание книги:

Las mujeres más peligrosas son aquellas que resultan irresistibles. ¿Qué hace peligrosa a una mujer? Su gran belleza, su encanto, su inteligencia, la manera en que se aparta el cabello de los ojos, o el modo de reírse. Puede tener conciencia absoluta de su poder, o desconocerlo por completo. Utilizarlo comoa rma o protegerse detrás de él. La intención y el propósito no aumentan ni disminuyen el poder, y ése es mayor peligro de todos los que son seducidos y sometidos por él.
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– ¿Eres artista? -le pregunté mientras retrocedía y empezaba a quitarle la ropa, revelando un cuerpo que era todavía mejor de lo que había esperado.

– Soy una mujer de negocios.

– Quiero decir, ¿como un hobby? -hice un gesto con la cabeza hacia los anaqueles, mientras trataba de quitarme los pantalones sin caerme.

– Hago conservas.

– ¿Cómo? -En realidad no me importaba mucho la respuesta, porque ya tenía mis manos sobre ella. Me dejó besar y acariciar todo lo que estaba a mi alcance, después se arrodilló, como si su intención fuera complacerme. Bueno, había dicho que le gustaba hacer buenas acciones, y yo había estado bastante bien en su auto.

– Conservas -dijo, con aliento cálido y húmedo-. También les pongo frutas y vegetales y otras cosas, para poder disfrutarlas durante todo el invierno.

Y entonces dejó de hablar porque…

Maureen se detiene, frunciendo el ceño ante lo que ha escrito. ¿Ha logrado dominar el género? Esta es su sexta carta, y aunque las ideas mejoran, la prosa se vuelve más dura. Parte del problema es que los hombres aportan tan poco a sus personajes, y la obligan a ser más imaginativa acerca de sus vidas y sus propósitos. Aun cuando le cuenten un poco de sus vidas, como este, Andy, es todo tan aburrido, tan banal. Llega tarde al aeropuerto, pierde el avión, sin dinero suficiente para hacer otra cosa que dormir en un banco, bla, bla, bla. Ah, pero ella no puede darse el lujo de elegirlos por el material que le ofrecen. Tiene que conseguir la materia prima y amoldarla a sus necesidades.

Hasta ahora, los editores de Penthouse no han publicado ninguna de sus cartas. Demasiada acumulación de detalles, supone, que en lo que a ella se refiere es igual a demasiado juego sexual previo. Pero esa es la diferencia entre hombres y mujeres, el abismo infranqueable. Una quiere seducción, el otro quiere acción. Y por eso también es que sus guiones no se venden… demasiada acumulación de detalles, demasiado relato. Y, francamente, sabe muy bien que sus escenas de sexo son malas. Parte del problema es que en la vida real Maureen nunca completa el acto que está intentando describir en la ficción; está demasiado ansiosa por llegar a su parte favorita. Entonces, sí, tiene todo un tema con el juego preliminar.

No, definitivamente tiene un problema con las voces de este relato. ¿Acaso un hombre joven podría recordar el sonido sibilante que hacen las abrazaderas de la ortodoncia, o es que ella está poniendo en eso demasiado de sus propios años difíciles de la adolescencia? ¿Un hombre de veintitrés años podría reconocer una billetera costosa? ¿O usar la palabra “prodigiosamente”? Además, también debería ser más cuidadosa con los hechos en sí mismos. Los dos dólares de la tarifa del estacionamiento… una persona más astuta, cualquiera que no tuviera la mano debajo de la falda de una mujer, tanteando a ciegas como si estuviera buscando monedas caídas debajo del cojín de un sofá, podría preguntarse por qué alguien que regresa de un viaje de negocios sólo está pagando por una hora de estacionamiento. También debería corregir el departamento de ella, hacerlo más sofisticado, de la misma manera que había ascendido de categoría a su Nissan Sentra, convirtiéndolo en un reluciente BMW negro. Y, hablando del tema, tiene que llevar su auto a lavar y lustrar, por las dudas, y cambiar el nombre de Andy en las siguientes versiones. No le preocupa que los detectives de homicidio puedan leer el foro de Penthouse buscando pistas para los casos no resueltos, aunque es casi seguro que lo leen. Mientras tanto, se deshizo de la maleta de él, que arrojó en un contenedor detrás del Sleep-Inn, cerca del aeropuerto, y también se deshizo del propio Andy.

Bueno… mira la fila de frascos relucientes, que tiene que volver a guardar dentro del aparador, pero son tan bonitos a la luz de la luna, casi como lámparas caseras de lava. Se deshizo de casi todo Andy.

Cita – Nelson DeMille

Según aprendí en biología, en la escuela secundaria, la hembra de una especie suele ser más peligrosa que el macho. Tal vez eso fuera cierto en el reino animal, recuerdo haber pensado, pero en el caso de los seres humanos, el macho es más peligroso.

Cambié de opinión cuando mi camino se cruzó con el de una dama muy mortífera equipada con un rifle, que estaba decidida a matarme, a mí y a todos los que me rodeaban.

Yo era un joven oficial de infantería que cumplía un turno de servicio en Vietnam entre 1971 y 1972. Después de unos pocos meses en combate, equivocadamente me ofrecí como voluntario para una tarea de mierda. Me encontró comandando una Patrulla de Reconocimiento de Largo Alcance, también llamada PARLA. Ya estaba próximo al final de mi turno, con doce patrullajes hechos, y todo lo que podía pensar era en volver a casa con vida.

Estábamos patrullando cerca de la frontera con Laos, al oeste de Khe Sanh, un área montañosa con densa selva subtropical, interrumpida de tanto en tanto por claros donde crecía hierba de elefante hasta la altura de la cabeza y algunos bosquecillos de bambú. La población local de montagnards autóctonos había evacuado hacía tiempo esa zona de combate para refugiarse en la seguridad de las barracas fortificadas, más al oeste.

Tenía la sensación -completamente ilusoria- de que mis nueve hombres y yo éramos los únicos seres humanos en ese lugar abandonado por la mano de Dios. La realidad era que había miles de soldados enemigos desplazándose a nuestro alrededor, pero no los habíamos visto, y ellos no nos habían visto a nosotros, lo cual constituía la verdadera gracia del juego que estábamos jugando.

Nuestra misión no era atacar al enemigo, sino descubrir y cartografiar la elusiva Ruta Ho Chi Minh, que en realidad se trataba de una red de estrechas sendas usadas por el enemigo para infiltrar soldados y suministros en Vietnam del Sur. También debíamos informar por radio sobre todos los movimientos para que la artillería, los helicópteros artillados y los bombarderos de combate entraran en acción para desalentar adecuadamente al enemigo.

Era julio, hacía calor, había humedad y estaba lleno de alimañas. Las serpientes y los mosquitos adoraban ese clima. A la noche, escuchábamos los parloteos de los monos y los gruñidos de los tigres.

Las patrullas de reconocimiento de largo alcance duraban habitualmente alrededor de dos semanas. Después de las dos semanas, las raciones que llevábamos empezaban a escasear y los nervios de la patrulla comenzaban a aumentar. Ese era todo el tiempo que uno podía soportar en la jungla, internado en el territorio bajo control enemigo, en desventaja numérica ante las fuerzas hostiles, que podían aniquilar a una patrulla de diez hombres en un abrir y cerrar de ojos si es que te descubrían.

Llevábamos dos radios -prc-25s, llamada Perece Dos Cincos- para mantenernos en contacto con nuestro cuartel general que estaba tan pero tan lejos, transmitir informes, pedir artillería o bombardeos y, finalmente, para acordar nuestra evacuación del lugar en helicóptero cuando la misión fuera completada, o si la misión se encontrara en problemas, es decir, en cuanto los viets nos estuvieran respirando en el cuello.

Las radios a veces fallan. O sufren daños. Las frecuencias de radio a veces no funcionan. A veces el enemigo te está escuchando desde su radio, de manera que hay un plan de emergencia si las radios ya no sirven para su función. Había sitios predeterminados para que nos sacaran de allí, marcados en mi mapa del terreno, con tres horas de encuentro acordadas con los helicópteros. Esos sitios se llaman Cita Alfa, Bravo y Charlie. Si uno no ve su helicóptero en Alfa en la fecha y la hora acordadas, debe desplazarse a Bravo, y si esa cita falla, va a Charlie. Si eso falla, uno vuelve a Alfa. Después de eso, se queda solo. Y como dicen nuestros amigos viets, Xin Loi. Buena suerte.

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