Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Триллеры » Diosa Por Elección
Diosa Por Elección - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Diosa Por Elección

Электронная книга - «Diosa Por Elección». Краткое содержание книги:

Por fin, Shannon Parker se había reconciliado con la vida en el mundo mítico de Partholon. Amaba a su marido centauro y se había acostumbrado a su conexión con la diosa Epona y los beneficios que conllevaban ambas cosas. Casi había olvidado su antigua vida en la Tierra… sobre todo, cuando descubrió que estaba embarazada…
Pero entonces una súbita explosión de poder la envió de vuelta a Oklahoma. Sin la magia, Shannon no podía regresar a Partholon, así que tendría que buscar ayuda. El problema era que esa ayuda tomó la forma de un hombre tan tentador como su marido. Y, durante el camino, Shannon descubriría que ser una diosa por error era mucho más fácil que ser una diosa por elección…
1 ... 23 24 25 26 27 28 29 30 31 ... 57
Перейти на страницу:

Aunque yo sabía que estaba soñando, mi alma se llenó de alegría. ¡Mi padre estaba vivo en este mundo!

– ¡Cariño! -el acento de Oklahoma dulce y suave de mi madrastra llegó desde el interior de la casa-. Ya sabes que puedes comprar un ronzal nuevo en vez de intentar arreglar ése tan viejo.

– No, no -respondió mi padre-. Este irá perfectamente.

– Bueno, ¿te apetece una cerveza fría?

– Claro -dijo mi padre con una sonrisa.

Entonces, la escena se congeló. Mi mente dormida se puso en tensión al instante, y mi atención cambió desde la imagen de mi padre a los prados que rodeaban el patio. En aquella visión inmóvil, la oscuridad rezumaba de los bordes de la tierra.

«Hasta que te posea, destruiré todo lo que amas, esté en este mundo o en el otro».

Aquellas palabras resonaron una y otra vez en mi mente hasta que la visión de mi padre se oscureció y se desvaneció.

Abrí los ojos bruscamente y vi a Clint inclinado ante la chimenea, avivando el fuego, que ya ardía alegremente. Intenté controlar el ritmo de mi respiración, y los latidos salvajes de mi corazón, antes de que él se diera la vuelta.

Como el sueño de la noche anterior, yo sabía que aquella visión no había sido uno de mis viajes del Sueño Mágico, que eran viajes que realizaba mi alma, guiada por Epona, de modo que yo pudiera presenciar eventos que estaban sucediendo de verdad.

Aquello, por el contrario, era un sueño verdadero, con la sombra de una pesadilla amenazadora. Sin embargo, ¿el hecho de que yo no estuviera presenciando eventos reales significaba que mi diosa no estaba trabajando allí? Quizá los poderes de Epona no estuvieran definidos con tanta claridad en este mundo, sobre todo, si mi instinto tenía razón. Pryderi estaba tomando parte en aquella perversión. ¿Y si Epona estaba intentando advertírmelo?

Me incorporé con tanta brusquedad que Clint se volvió a mirarme, sorprendido de que yo me hubiera despertado.

– Nuada va a atacar a mi padre -dije con total seguridad.

Clint asintió.

– No lo dudo. ¿Conocía al reflejo de tu padre en Partholon?

– Nuada lo mató. Yo vi cómo ocurría.

– Entonces, debemos avisarlo -dijo Clint, y miró el teléfono.

– No creo que pueda explicarle todo esto por teléfono -dije con ironía-. Tengo que ir a verlo.

– ¿Dónde vive?

– A pocos kilómetros a las afueras de Broken Arrow, cerca de Tulsa.

– Antes yo vivía en Tulsa. Conozco Broken Arrow. El bosque me avisó de que el invierno sería muy largo este año, y yo sabía que últimamente hacía un frío poco usual, pero nunca hubiera creído que podía nevar tanto -dijo, mientras observaba el exterior por la ventana sacudiendo la cabeza-. ¿Crees que podrás viajar?

– ¿Te refieres a caminar por ahí fuera? -le pregunté. Me sentía muy cansada.

– No, no soy un ermitaño total. Tengo un vehículo. Pero si esperamos mucho más, me temo que las carreteras serán impracticables, y sí que tendremos que caminar.

– Entonces, salgamos de aquí. Supongo que Rhiannon no dejó más ropa, ¿verdad?

– No. Tendrás que ponerte algo mío hasta que podamos comprar otra cosa. ¿Hay un Wal-Mart en Broken Arrow?

– ¿Un Wal-Mart? -pregunté, y lo miré de reojo mientras recogía las botas, que habían estado secándose ante la chimenea-. No sabía que fueras un tipo con tanta clase.

– Sólo intento ayudar, señora -ironizó él, y me hizo un saludo con un sombrero imaginario, antes de agacharse a tomar sus propias botas.

Yo refunfuñé entre dientes. Hombres.

No me había dado cuenta de que tenía tanta hambre hasta que Clint mencionó que deberíamos llevarnos unos sándwiches, así que comí algo rápidamente mientras los preparábamos, intentando no prestar atención al continuo y extraño repiqueteo de los gruesos copos de nieve contra las ventanas.

– ¿Lista? -me preguntó Clint, señalando la puerta de la cabaña.

Yo asentí y me subí la cremallera del abrigo. Clint abrió la puerta y al instante entró una brisa helada que nos envolvió en el olor tonificante de la nieve recién caída. Salimos al porche.

– ¡Vaya! -exclamé, y mi respiración formó una pequeña nube de vaho delante de mi cara-. Es increíble.

Todavía estaba nevando, y reinaba el silencio que crea la nieve. La escena parecía serena e inofensiva.

– Tenemos que irnos -dijo Clint-. Vamos, el Hummer está en el cobertizo del otro lado de la cabaña.

¿Un Hummer? Dios santo. Debía de tener una pensión de invalidez buenísima; aquellos monstruos costaban una fortuna. Sin embargo, no tuve tiempo de hacer ningún comentario, porque estaba luchando por caminar sobre más de veinte centímetros de nieve. Cuando llegamos al cobertizo, Clint abrió la puerta y yo vi el vehículo, una cosa pintada de gris verdoso, que parecía una mezcla entre Jeep, camioneta y tanque. Clint abrió la puerta trasera y echó dentro la bolsa llena de comida. Después ambos subimos a los asientos delanteros y él arrancó el motor.

– ¿Cómo has dicho que se llamaba esto? -pregunté.

– Es un Hummer -dijo él, y metió la primera marcha para dirigirse hacia la carretera-. Un Hum-V. Y, no, no es una de esas copias cursis que venden los concesionarios a la gente que tiene mucho dinero. Esto es un vehículo militar de verdad.

– Sí, ciertamente es muy robusto -dije yo, mientras me ponía el cinturón de seguridad.

Clint se rió.

– No es bonito, pero puede ir a todos los lugares a los que podría ir un tanque. Nos va a sacar de esta tormenta de nieve.

Mientras él conducía, yo me mantuve en silencio para dejar que se concentrara en recorrer el camino lleno de nieve. Después de viajar durante casi media hora, pude ver señales del amanecer que empezaban a iluminar el cielo gris y nublado.

– ¿De verdad hay una carretera ahí fuera? -pregunté.

– Sí, hay una carretera, pero está a unos cuarenta kilómetros de la cabaña. Llegaremos pronto. Esto sólo es un sendero que yo he marcado en el bosque durante estos últimos cinco años.

– ¿Vives a cuarenta kilómetros de una carretera de verdad?

– Me gusta estar cerca del corazón del bosque -respondió él. Su tono daba a entender que no quería hablar del motivo.

Y, como era de esperar, cambió de tema bruscamente.

– ¿El centauro que entró en el claro es tu marido? -me preguntó en un tono cortante.

– Sí, se llama ClanFintan.

– Él y yo somos…

– Reflejos el uno del otro -dije yo.

Emitió un sonido que era un gruñido masculino de reconocimiento, y después se quedó en silencio.

– Es mitad caballo -dijo por fin.

– Sí.

– ¿Y cómo demonios puedes estar casada con él?

– Es fácil. Hubo una ceremonia. Intercambiamos los votos matrimoniales. Ya sabes, las cosas que se hacen en las bodas.

Él me miró con exasperación.

– ¡Demonios, Shannon! Ya sabes a qué me refiero. Rhiannon dijo que no quería casarse con ese tipo, pero yo no sabía que era porque él no es humano. Y aquí estás tú, haciendo todo lo que puedes por volver junto a ese… ¡animal!

Yo noté que la sangre me subía a las mejillas mientras mi temperamento explotaba para ponerse a su altura.

– Te diré que ClanFintan no es un animal. Es más que un hombre humano en todos los sentidos. ¡Más noble! ¡Más decente! ¡Más todo! Y el hecho de que sea centauro no tuvo nada que ver con que esa bruja no quisiera casarse con él. Ella no lo quería porque no quería dejar de acostarse con todos los que la rodeaban, como demostró acostándose contigo.

– Lo quieres de verdad -dijo él con incredulidad.

– ¡Por supuesto que lo quiero! Y Nuada tenía razón en una cosa. ¡Tú no eres más que una débil imitación de él!

En cuanto pronuncié aquellas palabras, me arrepentí. Era lógico que Clint se sintiera horrorizado al pensar que yo estaba casada con una criatura medio hombre, medio caballo. Yo misma me había quedado espantada al principio. Y Clint no sabía que ClanFintan podía adoptar la forma humana. Me di cuenta de que mi reacción de enfado era algo más que la de una esposa que defendía a su marido. Miré de reojo a Clint, que tenía una expresión pétrea, la boca cerrada y los ojos fijos en el sendero lleno de nieve.

1 ... 23 24 25 26 27 28 29 30 31 ... 57
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)