El Asesino de la Carretera
- Автор: Эллрой Джеймс
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «El Asesino de la Carretera». Краткое содержание книги:
Nacido en Los Ángeles en los años cincuenta, su adolescencia es extraña y compleja, hasta el punto de que, en cierto modo, acaba provocando el suicidio de su madre. A raíz de este suceso, queda bajo la tutela de un oficial de policía, de quien aprende justo lo que no debía: el oficio de ladrón. Martin tiene una inteligencia extraordinaria y cierta tendencia al aislamiento, por lo que va construyendo sus obsesiones mientras continúa con los atracos. Tras pasar un año en la cárcel, comete su primer asesinato.
»Existen pruebas circunstanciales que nos llevan a creer que el asesino o asesinos se marcharon de la casa durante la madrugada, vestidos con ropa del señor Sifakis y llevándose sus propias prendas manchadas de sangre en bolsas de basura que cogieron de debajo del fregadero. Nadie presenció la salida del apartamento del asesino o asesinos y ahora estamos cotejando datos sobre los vehículos sospechosos vistos aquella noche en la zona.
»Nuestras investigaciones se centran ahora en el estilo de vida de las víctimas. Jill Eversall trabajaba en una agencia de colocación de los barrios bajos que contrataba a individuos de paso con antecedentes delictivos y, a lo largo de los años en que trabajó allí, trabó amistad con hombres de dudoso historial. Tal vez debido a ello, recibía llamadas obscenas y contó a sus amigos que algunos de los hombres que había conocido en el trabajo la aterrorizaban. Se están comprobando los antecedentes de los trabajadores que han tenido contacto con la agencia Myghty-Man, así como los de otros habituales de los barrios bajos.
»Steven Sifakis tenía dos condenas por venta de marihuana y contactos con bandas de moteros de Oakland. De momento, existe la hipótesis de que los crímenes pueden estar relacionados con la droga. Por ello, en la investigación participan agentes de la brigada de Narcóticos, mientras que los agentes de la brigada de Delitos Sexuales están comprobando el paradero de delincuentes sexuales fichados, conocidos por su uso de la violencia. Aunque las víctimas no sufrieron abusos sexuales, los psiquiatras forenses que trabajan en la investigación han llegado a la conclusión de que el asesino o asesinos actuaron por rabia sexualmente motivada. Tanto la señorita Eversall como el señor Sifakis habían tenido otras parejas en tiempos recientes y se cree que el desencadenante más probable ha sido los celos. Esas ex parejas están siendo interrogadas por nuestros agentes.
»En resumen: hacemos cuanto está en nuestras manos para encontrar al asesino o asesinos y estamos convencidos de que la respuesta se halla en el estilo de vida despreocupado de las víctimas. Las pruebas con las que contamos y los perfiles psicológicos indican que el asesino o asesinos sólo han cometido este crimen y que no es obra de un psicópata que haya actuado otras veces.»
Del Berkeley Barb, 11 de septiembre de 1974:
PRESIÓN POLICIAL EXTREMA TRAS CRÍMENES
EXAGERADOS POR LA PRENSA SENSACIONALISTA
El mes pasado dimitió el presidente, Dicky el Tramposo, lo que nos llevó a pensar que las cosas mejorarían. Teníamos razón, pero ahora viene la de arena. El 2 de septiembre, alguien se cargó a Jill Eversall y a su pareja habitual, Steve Sifakis, en el piso que éste poseía en el distrito de Richmond. Lamentablemente, el asesino aún no ha sido detenido, aunque la policía sigue con la investigación. En algunos aspectos, siguen investigando con demasiada dureza.
El tema es que Steve y Jill tenían una relación abierta y les molaba ponerse ciegos de hierba y no eran unos estrechos a la hora de elegir con quién se juntaban. Jill curraba en una agencia del mercado de esclavos de South Mission y -¿estáis bien sentados?- le gustaba ayudar a los tirados y colgados de los barrios bajos a encontrar trabajo. Conque…
Así, la pasma de San Francisco ha llegado a la conclusión de que «el estilo de vida despreocupado» de Steve y de Jill ha sido la causa de su muerte y, aunque deploran tal estilo de vida, se han lanzado a la búsqueda del artista/artistas de los descuartizamientos pertinaces como perros de presa. (Al fin y al cabo, Steve y Jill vivían en el bonito y seguro barrio de Richmond… ¡Caramba, podría haberle sucedido a cualquier vecino decente!) En el transcurso de la investigación, se están pisoteando los derechos civiles de cientos de personas pacíficas con «estilos de vida despreocupados».
Ejemplo: En una batida a primera hora de la mañana, la pasma registró a un grupo de melenudos que dormía en el parque del Golden Gate y, cuando encontraron la navaja de bolsillo que tenía uno de los chicos, se pusieron a gritar: «¡Dime por qué rebanaste a esa pareja de Richmond!»
Ejemplo: La policía detuvo a unos trabajadores que bebían vino a la puerta de la agencia de esclavos Myghty-Man. Los metieron en una furgoneta, los llevaron a la prisión municipal y, allí, los detectives de homicidios los cachearon y los insultaron. Un poli de paisano exigió a un viejo que admitiera que Jill Eversall lo ponía cachondo. El viejo se negó y el detective le partió una botella de vino en la cabeza.
Ejemplo: Los agentes han incordiado a unos cuantos inocentes con antecedentes por delitos sexuales y los han amenazado con hacer público su historial entre sus jefes y amigos.
Ejemplo: La pasma interrumpió una ceremonia de cánticos en el templo Hare Krishna de Delores Street y cachearon a todos los asistentes en busca de drogas y armas. Cuando el dojo del templo pidió explicaciones, un agente exclamó: «Los asesinatos de Richmond han de estar relacionados con las sectas. ¡Mi madre vive en la calle Veintiséis! ¡No me venga con burradas! ¡Yo estoy aquí para hacer cumplir la ley!»
Desde el Barb de Berkeley queremos protestar ante las ilegalidades mencionadas y señalar otra ley que pronto puede adquirir prioridad: la de la reacción igual y opuesta. Transgredir la ley para hacer que se cumpla nunca está justificado, aun en el caso de que el delito haya sido un asesinato.
14
Mientras se producían los acontecimientos recogidos en los artículos de prensa precedentes, yo permanecía invisible en el ojo del huracán, lúcido y elegantemente cuidadoso, como deben ser los aprendices cuando alcanzan, por fin, la categoría de profesionales.
«Eres un asesino, Martin.»
Al despertar de mi sueño en color postasesinatos, a las 7.30, me afeité y me duché automáticamente y me preparé para ir a trabajar. Sabía perfectamente lo que había hecho y lo que tenía que hacer, y me dediqué a ello libre de colores y de películas mentales. Primero, me puse la otra muda de ropa de trabajo; después, sabiendo que era improbable que hubiesen descubierto ya los cadáveres, puse el mono de Steve con mis pantalones ensangrentados, el cinturón y el hacha, cerré bien la bolsa de plástico y la llevé a la furgoneta. Conduje hasta la parcela como si comenzara una jornada de trabajo más y enterré el equipo de matar en una zona cenagosa en las afueras de Sausalito. Completado el primer paso del plan de escape, me senté en una roca y tomé nota de los siguientes, escribiéndolos con caracteres mentales. Mi tema de escape básico era: «Como todos los días.»
«Los vecinos pueden haberte visto con el hacha, así que necesitas hacerte ilegalmente con un hacha idéntica y, luego, desgastar la hoja de modo que se vea bastante usada, por si la someten a una inspección forense.
»Tu coartada es que estabas durmiendo en tu casa en el momento de las muertes. Los demás inquilinos corroborarán que te levantas temprano, te retiras temprano y eres un vecino tranquilo. Por otra parte, nadie te ha visto hablando con Steve y Jill en la calle. Cuando conociste a Jill en las oficinas de la agencia, no hubo testigos del encuentro. Si ella le contó a alguien que te había recibido y la policía te pregunta al respecto, debes negarlo, pues estas pesquisas se harán, lógicamente, después del primer interrogatorio rutinario de todos los residentes de la zona y, si cambias tu historia después de haber declarado al principio que no la conocías, te convertirás en uno de los principales sospechosos.
»La policía anotará la matrícula de todos los vehículos de la zona y cruzará datos con los registros del Gabinete de Antecedentes Delictivos de California. Saldrá a la luz tu condición de ex preso y el hecho de que terminaste hace poco el periodo de libertad condicional y te trasladaste aquí, y serás sometido a intensos interrogatorios y, posiblemente, a maltratos físicos. Nunca vaciles en tus negativas de culpabilidad, ni siquiera bajo la máxima coacción, y niégate a pasar la prueba del polígrafo.»