Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне

Электронная книга - «Una terapia muy especial». Краткое содержание книги:

Noche tras noche, la fisioterapeuta Brianne Nelson fantaseaba con el apuesto desconocido que había visto en la cafetería en la que trabajaba media jornada. Lo que no sospechaba era que aquel desconocido acabaría convirtiéndose en cliente suyo…
Gracias a la generosidad de su hermana, Jake Lowell iba a disfrutar de los servicios de Brianne durante una temporada. Aunque no tenía la menor gana de volver a su empleo de policía, debía encontrar al tipo que le había disparado. Pero antes necesitaba una buena terapia, y lo cierto era que Brianne estaba consiguiendo que se sintiera mucho mejor…
1 ... 19 20 21 22 23 24 25 26 27 ... 41
Перейти на страницу:

Incapaz de esperar otro segundo, la tomó de la mano y la condujo hasta el gimnasio. Entonces, cerró la puerta y dejó a Norton al otro lado.

El gimnasio era el único lugar de aquel mausoleo en el que Jake se sentía cómodo, el único lugar en el que podía ser él mismo. Aparentemente, ella sentía lo mismo. Por algún motivo, el lugar elegido parecía ser muy importante para Jake.

Era evidente que Brianne era de la misma opinión, si la brillante expresión de sus ojos daba una indicación de lo que sentía. Le rodeó el cuello con los brazos y le regaló un beso más profundo, más demoledor que el anterior, lleno de pasión y de deseo… El mismo deseo que él sentía creciendo en su interior.

Jake movió las caderas lenta, deliberadamente, para que ella notara su potente erección. Brianne gimió de placer y se arqueó contra él, buscando más alivio del que él le podría proporcionar a través de la barrera de la ropa.

Jake no quería que hubiera nada entre ellos más que la piel desnuda. Las prendas que ella llevaba puestas eran muy ceñidas, lo que dificultaba que se pudieran deslizar suavemente para que él tuviera pleno acceso al cuerpo de la joven. Cuando por fin consiguió quitarle la parte superior, lo que vio le pareció increíble, gracias a todos los espejos que los rodeaban y al reflejo de la luz.

– ¿Te gusta?

– Nena, ¿cómo no me va a gustar? -preguntó él, recorriendo el suave borde de encaje malva con un dedo.

Entonces, inclinó la cabeza y reemplazó el dedo por la lengua. Brianne respondió con un gemido de satisfacción mientras él iba dejando un rastro húmedo sobre su acalorada piel. La potente reacción de Brianne lo afectó a Jake también. ¿Había tenido aquellas mismas sensaciones antes? ¿Había buscado alguna vez más el placer de la mujer con la que estaba que el suyo propio?

Jake conocía muy bien la respuesta a ambas preguntas y lo asustaba. Sabía que tenía que enfrentarse a ello en algún momento, pero, por el momento, el deseo primaba sobre todo pensamiento o emoción.

Le colocó la mano debajo del seno y, con la yema del pulgar, excitó la carne que había bajo el encaje. Como respuesta, el pezón de Brianne se irguió como una firme columna que estuviera floreciendo entre los adornos del encaje. Cuando se lo metió en la boca y lo mordisqueó suavemente, el pezón se endureció aún más. Jake sintió que estaba a punto de perder el freno que ejercía sobre su autocontrol.

Aparentemente, Brianne estaba sintiendo lo mismo porque le había colocado las manos sobre la bragueta de los vaqueros. Entonces, levantó la cabeza y la miró. No quería que ella sintiera que debía ir más rápido para complacerlo a él.

– Te prometí que iríamos muy lento…

– Eso fue antes de que llegáramos a este punto.

– Tampoco dije que la celeridad no fuera buena…

Sabía que su cuerpo le estaba pidiendo que acelerara el ritmo, pero antes necesitaba decirle algunas cosas, no sólo lo mucho que la deseaba, sino también los detalles más pequeños. Así quería que Brianne supiera que ella no era una mujer con la que sólo pensaba acostarse y olvidar. Jake tenía que reconocer que ella tenía un lugar muy especial en su vida y en su corazón y que acostarse con ella era la respuesta a todos los sueños que ella poseía.

– ¿Sabes que me encantaba mirarte mientras trabajabas en el café? No llevabas maquillaje, pero con tu hermosa sonrisa era más que suficiente. Podría haberme estado allí toda la noche, mirándote… -susurró, acariciándole suavemente la mejilla-. Estás muy hermosa con maquillaje, pero tú eres una de esas mujeres especiales que no lo necesitan para causar impresión en los hombres.

– Tú también eres una persona muy sorprendente, Jake. Trabajar como camarera no era exactamente algo que yo disfrutara haciendo después de pasarme todo el día trabajando, pero cuando tú estabas allí… bueno, de repente, no podía esperar a empezar mi turno.

– Me alegro de saber que el sentimiento era mutuo, cielo.

– Creo que en este momento hay muchos sentimientos mutuos fluyendo entre nosotros…

– Sé exactamente a lo que te refieres -susurró él, acercándose más a ella.

El deseo por desnudarla por completo fue tan rápido y furioso como la necesidad que ella le inspiraba. Brianne se quitó los ceñidos leggings y reveló un par de braguitas de encaje, a juego con el sujetador. Al recordar cómo había saboreado la tela de encaje que rodeaba el pezón, sintió la necesidad de hacer lo mismo con las braguitas de encaje y con la feminidad que palpitaba bajo ellas. Antes de que ella pudiera quitarle la camisa, Jake se puso de rodillas.

– Tal vez quieras agarrarte a alguna parte ahora…

– Eres muy malo -murmuró Brianne, aunque el excitado brillo que se reflejaba en sus ojos le decía que ella deseaba todo lo que Jake quisiera darle y mucho más.

Esperó hasta que Brianne se agarrara a la barra de ejercicios que recorría la pared de espejos y entonces empezó a acariciarle la suave tela de las braguitas con la lengua. El sabor era tan delicioso, su esencia femenina tan erótica, que Jake estuvo a punto de alcanzar el orgasmo sin penetrarla… casi sin tocarla, lo que indicaba el increíble poder que Brianne ejercía sobre él.

Primero fue siguiendo la frontera que le marcaban las braguitas sin ir más allá, torturándola con sus delicadas caricias. Sin embargo, cuando las piernas de ella empezaron a temblar y se apoyó sobre el cristal para buscar soporte, Jake se hizo más osado y, lentamente, fue bajándole el delicado encaje hasta los muslos para así poder saborear aquella deliciosa ambrosía.

Los gemidos de placer eran todo lo que Jake necesitó para introducir la lengua en el centro de su feminidad y tratar de tomar todo lo que ella le fuera a ofrecer y darle también todo lo que tenía.

Entonces, Brianne abrió los ojos un momento. Al mirar a Jake, vio su oscuro cabello contra su blanca piel, las fuertes manos de él sobre sus muslos y la boca haciéndole cosas milagrosas a su cuerpo. Hacía tanto tiempo… No se había dado cuenta de lo sola que había estado hasta que Jake la poseyó. Sus manos, sus caricias, su boca le estaban dando sensaciones que no había experimentado antes.

Sin previo aviso, los delicados lametazos se vieron reemplazados por movimientos más firmes, que la hicieron sentirse cálida y querida, aunque excitada más allá de lo que podía controlar. Cada movimiento la llevaba más alto, más cerca de la cima del placer. Se aferró a la barra de ejercicios, tratando desesperadamente de controlar las oleadas de placer que sacudían su cuerpo, pero ya no había modo de controlar lo inevitable…

La pasión la envolvió. Giró la cabeza con un brusco movimiento y, al mismo tiempo, lanzó un gemido de placer. En aquel momento, se vio en el espejo. Contempló a Jake de rodillas, separándole los muslos, con la cabeza entre ellos, adorando su cuerpo de un modo en el que ningún hombre lo había hecho jamás. Aquella visión fue lo único que necesitó para alcanzar el clímax.

Cerró los ojos y se dejó llevar por las sensaciones, por la necesidad que él había creado. En cuanto la primera oleada de placer sacudió su cuerpo, sintió que él deslizaba dentro de ella un dedo mientras con el pulgar presionaba exactamente en el lugar adecuado, lo que incrementó la magia del momento y prolongó el explosivo orgasmo que Jake le había regalado.

Brianne tardó unos segundos en reaccionar. Cuando lo hizo, se encontró a Jake a su lado, mirándola a los ojos.

– Nunca… Nunca nadie…

– Entonces, me alegro de haberlo hecho yo.

Brianne contempló su rostro y notó cierta tensión en la mandíbula y una expresión en los ojos que le recordó que ella se había visto satisfecha, pero que no ocurría lo mismo con él.

Lo más extraño de todo fue que Brianne seguía sintiéndose excitada, a pesar del placer que él le había dado. Sentía un vacío en su interior que sólo él podía llenar. Lentamente, lo ayudó a despojarse de la camisa. Entonces, extendió las manos sobre el amplio torso de Jake, admirando, gozando al sentir una carne tan masculina. Su osadía llegó hasta el hecho de desabrocharle los pantalones y bajárselos, junto con los calzoncillos. Jake se los sacó de las piernas con una rápida patada. Por fin estaba completamente desnudo delante de ella.

1 ... 19 20 21 22 23 24 25 26 27 ... 41
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)