MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos
- Автор: MOLINA MAURICIO ARANGUREN
- Язык: испанский
- Жанр: Биографии и мемуары
Электронная книга - «MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos». Краткое содержание книги:
Manuel se apoyaba en mi hombro y el plan era dejarlo en un sitio cercano a Gustavo Escobar y evitar que �ste me viera, pues si me llegaba a identificar, el muerto ser�a yo. Gustavo contaba con una fuerte escolta, en carros blindados, y en el puente a�reo en Bogot� lo acompa�aban nueve hombres.
A paso lento, nos acercamos a la Librer�a Nacional. Era el sitio perfecto, Manuel ten�a que proceder en el instante que Gustavo Escobar saliera de la librer�a. Justo al frente, hay unas sillas y all� dej� a Manuel. Recuerdo que un se�or estaba sentado leyendo el peri�dico y le dije: �Por favor, por qu� no le cedemos la silla al enfermo�.
Los escoltas estaban en la puerta y Manuel sentado a dos metros, con la pistola lista debajo de la camiseta. Ah� me la jugu� toda, me fui caminando sin mirar atr�s y pens�: �Si Manuel no act�a, me toca a m�. No transcurri� medio minuto, cuando o� los disparos. Fue un disparo seco, un silencio y tres tiros m�s, seguidos. Despu�s o� por lo menos diez disparos al mismo tiempo. Sin mirar, sab�a que Manuel le dispar� cuatro veces a Gustavo y la escolta acababa de reaccionar, mat�ndolo.
No lo pens� y aceler� el paso hacia la puerta, pero las cerraron, eran el�ctricas, entonces pens�: ��Madre m�a! La gente en el aeropuerto me observ� cargando a Manuel�. Como la �nica puerta que no se cerraba de manera autom�tica era la de la salida internacional utilizada s�lo para vuelos a Nueva York, salt� una cinta roja, que divid�a la salida nacional de la internacional y sal� caminando; daba pasos largos, pesados y r�pidos cuando me escap�.
�se fue el final de uno de los padrinos de la guerrilla. Hombres como �stos los hay en todas las regiones de Colombia. La gente honesta de verdad lo sabe y al principio no lo dice, pero al final termina delat�ndolos.
-�Cuando yo estuve al lado de las Fuerzas Armadas en la legalidad, not� que para algunos de ellos todo lo que fuera izquierda era guerrilla y, por consiguiente, el enemigo. Yo no estaba de acuerdo con esa apreciaci�n, porque en medio de la lucha antisubversiva urbana conoc� sindicalistas respetables que no quer�an a la guerrilla. Pero tambi�n hab�a guerrilleros de las FARC y el ELN, que se disfrazaban de militantes y sindicalistas.
Se ve�an contradicciones muy raras; por ejemplo, algunos pol�ticos de la UP no compart�an el accionar militar de las FARC. Viene a la memoria una conversaci�n telef�nica que escuch� entre dos comandantes de la guerrilla: �Tenemos un traidor a la causa y es de nuestro nivel�. En ese momento me hice la pregunta: ��cu�les son en realidad los guerrilleros?�. De ah� en adelante me dediqu� a anularles el cerebro a los que en verdad actuaban como subversivos de ciudad. De esto no me arrepiento, �ni me arrepentir� jam�s!
Para m�, esa determinaci�n fue sabia. He tenido que ejecutar menos gente al apuntar donde es. La guerra la hubieran prolongado m�s. Ahora estoy convencido de que soy quien lleva la guerra a su final. Si no hubiera tomado este camino dr�stico, habr�a hecho lo mismo que los gobernantes bandidos de este pa�s, alimentar las guerras para que algunos ganen dinero, y nosotros seguir�amos ah� poniendo el pellejo. �No, se�ores! Si para algo me ha iluminado Dios es para entender esto. Convert� este conflicto en una guerra de alta intensidad, que toca los sectores que tiene que tocar: los aliados ocultos de la guerrilla.
El ELN era el que m�s guerrilleros ten�a manejando sindicatos. Las FARC tambi�n, pero de una manera distinta; nunca aspiraban a la presidencia del sindicato, siempre lograban infiltrar gente en cargos medios, como los del personero o el tesorero. Las FARC los ubicaba en los principales sindicatos del pa�s: Sofasa, las cementeras, Furesa, instituciones del Estado, la Anuc, las sider�rgicas, entre otras empresas. Ellos camuflaban muy bien all� a sus peces gordos. Los mismo que les manejaban el dinero y adem�s les indicaban a qui�n extorsionar y secuestrar. Una telara�a tan bien tejida que las FARC se sorprendieron much�simo cuando se comenzaron a morir. Mi trabajo en la lucha antisubversiva urbana comenz� a dar frutos.
Ellos intu�an que quienes podr�an descubrir a sus grandes infiltrados no pod�an ser los militares; esa informaci�n provendr�a de gente muy mezclada: intelectuales o gente del sector econ�mico. �Estos sectores no tienen c�mo meterse en una guerra abierta contra nosotros�, pensaban. Para las FARC, estas ejecuciones eran como cr�menes de Estado; ellos estaban convencidos de que sus enemigos no ten�an acceso a esta gente o a alguna informaci�n sobre ellos. Ah� es donde aparece el �Grupo de los Seis�. Gracias a estos se�ores, no soy hoy en d�a un bandido y, aunque en las esferas del poder se sabe algo de ellos, tambi�n es bueno que la otra parte del pa�s conozca un poco para bien de la historia.
-��Pero qui�nes eran? -le pregunt�.
Al Grupo de los Seis ub�quelo durante un espacio muy largo de la historia nacional, como hombres al nivel de la m�s alta sociedad colombiana. �La crema y nata!
Para m� fue un privilegio el paso que tuve por las vida de esas personas, y no hay que ponerle un toque macabro, era un grupo de seis colombianos a los que denomino verdaderos patriotas, comprometidos con Colombia. Ellos me convencieron de la importancia de actuar patri�ticamente y dedicar mi vida a la defensa del pa�s, y entregarla si es el caso. Eran personajes de todo respeto y credibilidad, que por su edad avanzada vieron en m� la posibilidad de tener un hombre de la patria.
D�jeme decirle que antes de llegar a ellos, realic� muchas acciones urbanas, m�s de cincuenta, todas de manera independiente.
Conoc� al primero de ellos en 1987, d�as despu�s de la muerte de Jaime Pardo Leal, candidato a la presidencia por la Uni�n Patri�tica. Viaj�bamos en su carro y encontr� all� un s�mbolo tallado en bronce que me llam� la atenci�n al verlo por primera vez en mi vida. Le pregunt� qu� era, y �l me lo explic�: Sociedad que se defiende. Y un mes despu�s me invit� a una reuni�n con dos hombres del grupo. El primer encuentro fue bien secreto y all� me manifestaron su preocupaci�n por la muerte del candidato de la izquierda. �Por Dios, c�mo se asesina a Jaime Pardo Leal, eso desvirt�a a la antisubversi�n�.
Coincid�a con ellos y tratamos de analizar las razones y las consecuencias de las acciones de Gonzalo Rodr�guez Gacha, alias �El Mexicano�. Uno de ellos exclam�: �Aqu� tiene que haber alguien que encarrile esto, Carlos. En Colombia hay gente como usted, con la que se puede trabajar, s�lo hace falta un poco de orientaci�n pol�tica, un norte y unos derroteros�.
Un a�o despu�s, pude conocer a los dem�s, por el grado de responsabilidad y seriedad m�o. All� adquir� conciencia de que hay colombianos que, sin estar en el poder, s� est�n tratando de mover los hilos de la Naci�n. Le voy a explicar la forma como trabajamos, y lo que voy a contar no implica que ellos sean responsables de estos hechos. Yo les dec�a: �Se�ores, he descubierto que algunos de los grandes jerarcas de las FARC y del ELN en la legalidad est�n aqu�. Les mostraba una relaci�n escrita con sus nombres, sus cargos o ubicaci�n de los enemigos. �Cu�l se debe ejecutar?, les preguntaba, y el papelito con los nombres se iba con ellos a otro cuarto. De all� regresaba se�alado el nombre o los nombres de las personas que deb�an ser ejecutadas, y la acci�n se realizaba con muy buenos resultados. Nunca vi c�mo se identificaba y eleg�a el objetivo, pero s� ve�a los efectos por la respuesta violenta de la subversi�n armada.
Sin ellos, qui�n sabe c�mo hubiera adelantado yo una guerra sin Norte, dado que con ellos o sin ellos lo iba a hacer.
Un d�a invit� a Fidel a una de esas reuniones y a la salida me dijo: �Usted se est� acercando al verdadero poder�.
No los obsesionaba el dinero ni el poder, eran unos verdaderos nacionalistas que nunca me invitaron ni me ense�aron a eliminar persona sin raz�n absoluta; all� aprend� que hay cierto tipo de acciones militares que alguien tiene que hacer para impedir que el Estado las haga como tal, y sucede en todas las naciones en formaci�n. Me ense�aron a querer y creer en Colombia, con ellos me convenc� de que algunos tenemos que sacrificarnos por el pa�s. El Grupo de los Seis se mantuvo activo hasta los primeros a�os de la d�cada del noventa, pues varios de sus integrantes fallecieron.