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MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos

Электронная книга - «MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos». Краткое содержание книги:

Este libro es algo más que las confesiones de Carlos Castaño, uno de los principales actores de la guerra colombiana hasta su misteriosa desaparición, en abril de 2004. El testimonio de este criminal de guerra es un reflejo de la descomposición de la sociedad colombiana, de la suciedad de un conflicto armado que hace años dejó de ser ideológico. Un documento periodístico que ayuda a conocer mejor a una persona que, desafortunadamente, influyó de manera decisiva en la Colombia actual y que ha sido uno de los protagonistas de los episodios más trágicos de las dos últimas décadas. Contribuye también, a comprender que las Autodefensas Unidas de Colombia no son los hijos díscolos del gobierno de turno y de los militares, sino que funcionan de manera autónoma, aunque con frecuencia las autoridades no las han combatido, se han beneficiado de sus actuaciones e inlcuso les han facilitado la comisión de actos ilegales.
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Manuel se apoyaba en mi hombro y el plan era dejarlo en un sitio cercano a Gustavo Escobar y evitar que �ste me viera, pues si me llegaba a identificar, el muerto ser�a yo. Gustavo contaba con una fuerte escolta, en carros blindados, y en el puente a�reo en Bogot� lo acompa�aban nueve hombres.

A paso lento, nos acercamos a la Librer�a Nacional. Era el sitio perfecto, Manuel ten�a que proceder en el instante que Gustavo Escobar saliera de la librer�a. Justo al frente, hay unas sillas y all� dej� a Manuel. Recuerdo que un se�or estaba sentado leyendo el peri�dico y le dije: �Por favor, por qu� no le cedemos la silla al enfermo�.

Los escoltas estaban en la puerta y Manuel sentado a dos metros, con la pistola lista debajo de la camiseta. Ah� me la jugu� toda, me fui caminando sin mirar atr�s y pens�: �Si Manuel no act�a, me toca a m�. No transcurri� medio minuto, cuando o� los disparos. Fue un disparo seco, un silencio y tres tiros m�s, seguidos. Despu�s o� por lo menos diez disparos al mismo tiempo. Sin mirar, sab�a que Manuel le dispar� cuatro veces a Gustavo y la escolta acababa de reaccionar, mat�ndolo.

No lo pens� y aceler� el paso hacia la puerta, pero las cerraron, eran el�ctricas, entonces pens�: ��Madre m�a! La gente en el aeropuerto me observ� cargando a Manuel�. Como la �nica puerta que no se cerraba de manera autom�tica era la de la salida internacional utilizada s�lo para vuelos a Nueva York, salt� una cinta roja, que divid�a la salida nacional de la internacional y sal� caminando; daba pasos largos, pesados y r�pidos cuando me escap�.

�se fue el final de uno de los padrinos de la guerrilla. Hombres como �stos los hay en todas las regiones de Colombia. La gente honesta de verdad lo sabe y al principio no lo dice, pero al final termina delat�ndolos.

LA LUCHA ANTISUBVERSIVA URBANA
Y EL GRUPO DE LOS SEIS

-�Cuando yo estuve al lado de las Fuerzas Armadas en la legalidad, not� que para algunos de ellos todo lo que fuera izquierda era guerrilla y, por consiguiente, el enemigo. Yo no estaba de acuerdo con esa apreciaci�n, porque en medio de la lucha antisubversiva urbana conoc� sindicalistas respetables que no quer�an a la guerrilla. Pero tambi�n hab�a guerrilleros de las FARC y el ELN, que se disfrazaban de militantes y sindicalistas.

Se ve�an contradicciones muy raras; por ejemplo, algunos pol�ticos de la UP no compart�an el accionar militar de las FARC. Viene a la memoria una conversaci�n telef�nica que escuch� entre dos comandantes de la guerrilla: �Tenemos un traidor a la causa y es de nuestro nivel�. En ese momento me hice la pregunta: ��cu�les son en realidad los guerrilleros?�. De ah� en adelante me dediqu� a anularles el cerebro a los que en verdad actuaban como subversivos de ciudad. De esto no me arrepiento, �ni me arrepentir� jam�s!

Para m�, esa determinaci�n fue sabia. He tenido que ejecutar menos gente al apuntar donde es. La guerra la hubieran prolongado m�s. Ahora estoy convencido de que soy quien lleva la guerra a su final. Si no hubiera tomado este camino dr�stico, habr�a hecho lo mismo que los gobernantes bandidos de este pa�s, alimentar las guerras para que algunos ganen dinero, y nosotros seguir�amos ah� poniendo el pellejo. �No, se�ores! Si para algo me ha iluminado Dios es para entender esto. Convert� este conflicto en una guerra de alta intensidad, que toca los sectores que tiene que tocar: los aliados ocultos de la guerrilla.

El ELN era el que m�s guerrilleros ten�a manejando sindicatos. Las FARC tambi�n, pero de una manera distinta; nunca aspiraban a la presidencia del sindicato, siempre lograban infiltrar gente en cargos medios, como los del personero o el tesorero. Las FARC los ubicaba en los principales sindicatos del pa�s: Sofasa, las cementeras, Furesa, instituciones del Estado, la Anuc, las sider�rgicas, entre otras empresas. Ellos camuflaban muy bien all� a sus peces gordos. Los mismo que les manejaban el dinero y adem�s les indicaban a qui�n extorsionar y secuestrar. Una telara�a tan bien tejida que las FARC se sorprendieron much�simo cuando se comenzaron a morir. Mi trabajo en la lucha antisubversiva urbana comenz� a dar frutos.

Ellos intu�an que quienes podr�an descubrir a sus grandes infiltrados no pod�an ser los militares; esa informaci�n provendr�a de gente muy mezclada: intelectuales o gente del sector econ�mico. �Estos sectores no tienen c�mo meterse en una guerra abierta contra nosotros�, pensaban. Para las FARC, estas ejecuciones eran como cr�menes de Estado; ellos estaban convencidos de que sus enemigos no ten�an acceso a esta gente o a alguna informaci�n sobre ellos. Ah� es donde aparece el �Grupo de los Seis�. Gracias a estos se�ores, no soy hoy en d�a un bandido y, aunque en las esferas del poder se sabe algo de ellos, tambi�n es bueno que la otra parte del pa�s conozca un poco para bien de la historia.

-��Pero qui�nes eran? -le pregunt�.

Al Grupo de los Seis ub�quelo durante un espacio muy largo de la historia nacional, como hombres al nivel de la m�s alta sociedad colombiana. �La crema y nata!

Para m� fue un privilegio el paso que tuve por las vida de esas personas, y no hay que ponerle un toque macabro, era un grupo de seis colombianos a los que denomino verdaderos patriotas, comprometidos con Colombia. Ellos me convencieron de la importancia de actuar patri�ticamente y dedicar mi vida a la defensa del pa�s, y entregarla si es el caso. Eran personajes de todo respeto y credibilidad, que por su edad avanzada vieron en m� la posibilidad de tener un hombre de la patria.

D�jeme decirle que antes de llegar a ellos, realic� muchas acciones urbanas, m�s de cincuenta, todas de manera independiente.

Conoc� al primero de ellos en 1987, d�as despu�s de la muerte de Jaime Pardo Leal, candidato a la presidencia por la Uni�n Patri�tica. Viaj�bamos en su carro y encontr� all� un s�mbolo tallado en bronce que me llam� la atenci�n al verlo por primera vez en mi vida. Le pregunt� qu� era, y �l me lo explic�: Sociedad que se defiende. Y un mes despu�s me invit� a una reuni�n con dos hombres del grupo. El primer encuentro fue bien secreto y all� me manifestaron su preocupaci�n por la muerte del candidato de la izquierda. �Por Dios, c�mo se asesina a Jaime Pardo Leal, eso desvirt�a a la antisubversi�n�.

Coincid�a con ellos y tratamos de analizar las razones y las consecuencias de las acciones de Gonzalo Rodr�guez Gacha, alias �El Mexicano�. Uno de ellos exclam�: �Aqu� tiene que haber alguien que encarrile esto, Carlos. En Colombia hay gente como usted, con la que se puede trabajar, s�lo hace falta un poco de orientaci�n pol�tica, un norte y unos derroteros�.

Un a�o despu�s, pude conocer a los dem�s, por el grado de responsabilidad y seriedad m�o. All� adquir� conciencia de que hay colombianos que, sin estar en el poder, s� est�n tratando de mover los hilos de la Naci�n. Le voy a explicar la forma como trabajamos, y lo que voy a contar no implica que ellos sean responsables de estos hechos. Yo les dec�a: �Se�ores, he descubierto que algunos de los grandes jerarcas de las FARC y del ELN en la legalidad est�n aqu�. Les mostraba una relaci�n escrita con sus nombres, sus cargos o ubicaci�n de los enemigos. �Cu�l se debe ejecutar?, les preguntaba, y el papelito con los nombres se iba con ellos a otro cuarto. De all� regresaba se�alado el nombre o los nombres de las personas que deb�an ser ejecutadas, y la acci�n se realizaba con muy buenos resultados. Nunca vi c�mo se identificaba y eleg�a el objetivo, pero s� ve�a los efectos por la respuesta violenta de la subversi�n armada.

Sin ellos, qui�n sabe c�mo hubiera adelantado yo una guerra sin Norte, dado que con ellos o sin ellos lo iba a hacer.

Un d�a invit� a Fidel a una de esas reuniones y a la salida me dijo: �Usted se est� acercando al verdadero poder�.

No los obsesionaba el dinero ni el poder, eran unos verdaderos nacionalistas que nunca me invitaron ni me ense�aron a eliminar persona sin raz�n absoluta; all� aprend� que hay cierto tipo de acciones militares que alguien tiene que hacer para impedir que el Estado las haga como tal, y sucede en todas las naciones en formaci�n. Me ense�aron a querer y creer en Colombia, con ellos me convenc� de que algunos tenemos que sacrificarnos por el pa�s. El Grupo de los Seis se mantuvo activo hasta los primeros a�os de la d�cada del noventa, pues varios de sus integrantes fallecieron.

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