MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos
- Автор: MOLINA MAURICIO ARANGUREN
- Язык: испанский
- Жанр: Биографии и мемуары
Электронная книга - «MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos». Краткое содержание книги:
-��C�mo se cambian de bando los padrinos de la guerrilla?- pregunt�.
A medida que la presi�n militar los va asfixiando se voltean, pues no saben meterse al monte porque son unos �bacanes�. Optan por sumarse a la fuerza que mayor poder est� ejerciendo. Ellos no tienen una gran raz�n de fondo que los motive, su �nica ideolog�a es el dinero.
Permita que ahora le cuente casos tan aberrantes como el del narcotraficante Gustavo Escobar, quien no era familiar de Pablo Escobar pero s� trabajaba con �l y, adem�s, era el aliado m�s importante de la guerrilla del EPL. Este hombre puso a su hermano Emilio ��o�o�, como el gran testaferro de sus tierras, muchas en sociedad con la subversi�n. Gustavo fue uno de los m�s grandes padrinos de la guerrilla que tuve que ejecutar. La informaci�n de los nexos del comandante del EPL Bernardo Guti�rrez, alias �Tigre Mono�, con Gustavo Escobar Fern�ndez nos lleg� por los d�as en que los hermanos Casta�o llegamos al departamento de C�rdoba.
La alianza del narcotr�fico y la guerrilla estaba en su mejor momento con Gustavo Escobar, un �narco� inescrupuloso; ten�a poder, relaciones con gente adinerada de Medell�n y estaba vinculado a la empresa privada. Un hombre muy peligroso.
A trav�s de su hermano Emilio ��o�o�, pod�a vender semanalmente novecientas cabezas de ganado a la feria, en Medell�n, el 30% del mercado de la �poca. Ten�a f�cilmente quinientos camiones y era uno de los mayores compradores de insumos para fincas. Mov�a tranquilamente cuatro o cinco mil millones de pesos al mes. Este sinverg�enza trabajaba las fincas con su hermano y generaba empleo, pero arruin� a gente honesta y trabajadora para llegar hasta ese punto. Por eso se tom� la decisi�n de ejecutar a Gustavo, el cerebro de todo, y dejar vivo al que manejaba las tierras, al testaferro, su hermano Emilio ��o�o�.
En el EPL era respetado y querido, era un jefe m�s de la guerrilla, una especie de patr�n y a la vez socio.
Con esto no pretendo hablar mal de la gente del EPL; a ellos los respeto, porque a�os despu�s dejaron las armas y se reinsertaron de verdad. Mi amistad con esos ex guerrilleros me ha ayudado a conocer m�s a fondo el modus operandi de la subversi�n.
Gustavo Escobar convirti� a su hermano en uno de los grandes terratenientes de Colombia, f�cilmente lograron acumular cien mil hect�reas de tierra productiva y as� fue como la consigui�: Mientras el poder militar del EPL entraba y asolaba una regi�n al secuestrar y extorsionar a su gente honesta, la tierra perd�a valor y de pronto aparec�an de la nada, como los grandes salvadores, Gustavo Escobar y su hermano Emilio ��o�o�. Compraban las tierras a precio de huevo y la gente terminaba agradeci�ndoles, porque eran hombres supuestamente prestantes. La misma historia que narr� nuestro Nobel en su libro �La mala hora�.
Pero, tenga en cuenta que �sta no s�lo era una estrategia del EPL, tambi�n un m�todo utilizado por las guerrillas del ELN y las FARC. Padrinos de la subversi�n, como Gustavo, lograron adquirir un elevado n�mero de fincas de la mejor calidad. Fincas bajas, medias y en tierra alta, para ceba, levante y cr�a de ganado.
Gustavo acumul� muy r�pido, porque contaba con el dinero del narcotr�fico para invertir y adem�s, casi nada, socio de la guerrilla. No exist�a para �l ning�n problema hasta cuando llegu� yo.
Recuerdo que le gustaba que le dijeran: �Dotor; no, doctor�. �Dotor! Imag�nese el personaje.
-��Pero ustedes hacen lo mismo en ciertas zonas para �limpiarlas� de todo lo cercano a guerrilla? -le pregunt� a Casta�o.
-�Partamos del principio, su pregunta es la respuesta. Somos un mal necesario y debemos ser transitorios; contrarrestamos a la guerrilla con sus mismos m�todos, pero el fin es opuesto.
Fidel y yo est�bamos preocupados con lo que le suceder�a al pa�s si se dejaba progresar esta alianza, m�s yo que mi hermano. Fidel cometi� el error de decirle una vez a Gustavo Escobar: �Hombre, Gustavo, �por qu� est�s patrocinando vos esta guerrilla?� La respuesta fue tajante: �Fidelio, aqu� pensamos distinto, el enemigo es el Estado colombiano y hay que estar con el que est� contra el Estado�. Fidel, muy prudente, no le dijo lo que pensaba; mi hermano no cazaba una guerra antes de tenerla ya ganada, a no ser que se la cazaran a �l.
Pero ese comentario casi me cuesta la vida. Gustavo Escobar intu�a que yo era muy peligroso para �l, pues, a pesar de la posici�n conciliadora de Fidel, yo ya hab�a ejecutado gente suya aliada al EPL. Por eso me mand� a matar en dos oportunidades. La primera fue en Medell�n. Me confundieron con un miembro de nuestros comandos urbanos que viajaba en uno de mis carros y lo asesinaron. En teor�a me mataron porque yo me hab�a movilizando esa semana en ese veh�culo de vidrios polarizados.
Dise�� varios intentos para ejecutarlo en Medell�n y no fue posible. Intent� refugiarme por unos d�as en San Carlos, Antioquia, y hasta all� arribaron los sicarios. Transitaba por la �ltima calle del pueblo en un campero Mitsubishi, bajaba por una trocha, al lado hab�a un barranco alto, y desde all� me dispararon con pistolas 9 mil�metros.
Por suerte no mataron a mis dos acompa�antes, Humberto Zea y su esposa Judith. El parabrisas qued� destrozado y el techo del campero, con alguna perforaciones. De manera incre�ble s�lo result� herido en una pierna, una bala atraves� mi muslo derecho con dos orificios de entrada y dos de salida, por la posici�n de mi cuerpo al volante. En el hospital de San Carlos, los m�dicos diagnosticaron que la herida no revest�a gravedad y que pod�a irme, si lo deseaba. Entonces alquil� un campero Land Rover y me fui en la silla trasera, no quise llevar una camilla, como lo acostumbran esos camperos convertidos en ambulancias. Prefer� viajar sentado, con el suero gota a gota en la mano.
A mi hermano Fidel ya se le hab�a avisado y se vino como un rayo, solo y sin escolta, en su camioneta Ford Bronco, por una carretera llena de guerrilla, una zona brava, entre los municipios de Granada y San Carlos. �sta es una de las manifestaciones de arrojo y cari�o que recuerdo de Fidel. Nos encontramos en la carretera y no me dej� caminar para cambiar de carro. �l mismo me carg� en sus brazos y, cuando me trasladaba a su camioneta, me dijo: �Yo ven�a a recibir un cad�ver, cre� que me lo hab�an matado�. Entonces le contest�: �No se preocupe, hombre, que todav�a nos falta camino�.
Al ver que corr�a peligro en Medell�n, decid� irme para Bogot� y esconderme un tiempo, mientras planeaba la ejecuci�n del padrino de la guerrilla, Gustavo Escobar. Alquil� un apartamento peque�o en la 116 con 11 y me dediqu� a estudiar ingl�s en el Colombo Americano de la calle 114 con carrera 15. All� decid� hacer el operativo en Bogot�, en el puente a�reo Avianca. Fue una acci�n limpia, hasta espectacular, podr�a decir, all� s�lo muri� el que ten�a que morirse. Eso de poner cargas de dinamita o disparar r�fagas de metralleta a lo loco, eso es de bandidos, pues muere gente inocente.
Siempre se dice en la cr�nica roja: �Bastaron s�lo cinco minutos para acabar con la vida del criminal�. No, no, no. Fueron d�as enteros de trabajo y sincronismo en las horas finales. Cuento este caso, para dejar bien claro al pa�s que quien estuviese con la guerrilla era enemigo nuestro, incluidos los narcotraficantes.
Esa ma�ana nos lleg� un dato de nuestro informante �Carrielito�, el hermano de uno de los escoltas de Gustavo Escobar. �Va para Bogot� en su avi�n�. Gustavo ten�a tres aviones y dos helic�pteros, lo que un �narco� grande acostumbraba a usar en ese tiempo. Yo lo esperaba con el hombre preparado para realizar la acci�n. Manuel, un lisiado y enfermo terminal que apenas pod�a mantenerse en pie y con dificultad daba pasos. Una operaci�n suicida, pero ten�a como motivaci�n adicional que su madre y dos hermanos hab�an muerto en una toma guerrillera.