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MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos

Электронная книга - «MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos». Краткое содержание книги:

Este libro es algo más que las confesiones de Carlos Castaño, uno de los principales actores de la guerra colombiana hasta su misteriosa desaparición, en abril de 2004. El testimonio de este criminal de guerra es un reflejo de la descomposición de la sociedad colombiana, de la suciedad de un conflicto armado que hace años dejó de ser ideológico. Un documento periodístico que ayuda a conocer mejor a una persona que, desafortunadamente, influyó de manera decisiva en la Colombia actual y que ha sido uno de los protagonistas de los episodios más trágicos de las dos últimas décadas. Contribuye también, a comprender que las Autodefensas Unidas de Colombia no son los hijos díscolos del gobierno de turno y de los militares, sino que funcionan de manera autónoma, aunque con frecuencia las autoridades no las han combatido, se han beneficiado de sus actuaciones e inlcuso les han facilitado la comisión de actos ilegales.
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A�os m�s tarde fui dejado el libertad y busqu� reunirme con el comandante Casta�o. Nos encontramos a la salida del hotel Dann, en Bogot�.

-�A m� me dio mucha satisfacci�n volverlo a ver. Recuerdo que hablamos durante cuarenta minutos y veinte d�as m�s tarde, estaba en zona de Autodefensa. Durante la visita comprend� que habl�bamos el mismo idioma y nos entend�amos por se�as, en cuanto a la filosof�a que buscaba inculcarle a la organizaci�n. Fue cuando me dijo: �Esto es lo que yo siempre he so�ado, yo quiero recoger lo que hay sembrado aqu� y veo la forma de darle m�s identidad a esta organizaci�n. Comandante, usted ha logrado lo m�s dif�cil, crear solidaridad colectiva en torno a la Autodefensa, tiene fuerza social y una comunidad que lo rodea�.

-�Cambiando de tema, �c�mo y cu�ndo decidieron usted y su hermano instalarse en C�rdoba?- pregunt�.

-�Con Fidel busc�bamos un sitio que nos diera las garant�as, quer�amos un lugar cerca de las plantaciones de banano en la zona del Urab�, pero esa zona resultaba impenetrable en 1985. Necesit�bamos una zona equidistante, un eje donde nuestra Autodefensa pudiera expandirse, aspir�bamos a tener salida al mar y frontera con los departamentos de C�rdoba, Antioquia y Choc�. Intentamos entrar al alto San Juan, en el Urab�, y la guerrilla nos mat� algunos muchachos. Recuerdo que sacamos un mapa de alto relieve y definimos una nueva zona d�nde nacer, el Alto Sin�. Pusimos la punta del l�piz en las tierras alrededor del r�o, all� exist�a guerrilla hasta llegar a Monter�a, pero estar cerca de la capital del departamento de C�rdoba conllevaba sus ventajas.

Nos ofrec�an extensiones de tierra abandonadas, a buenos precios y, sobre todo, f�rtiles. Los ganaderos las dejaron por los continuos secuestros y extorsiones. A lo anterior se sum� la personalidad de los habitantes de C�rdoba, otro tipo de coste�os, desprevenidos y poco p�caros.

Yo le pregunt� a Fideclass="underline" �Y cu�nta plata tenemos? Recuerdo que me contest�: �Mil millones de pesos�.

-�Comandante, eso en 1985 era bastante dinero, m�nimo unos dos millones de d�lares -le dije a Casta�o y, de inmediato, replic�:

-�Es cierto, pero lo importante era la forma como Fidel lo administraba. Compr� tierras por un valor de siete mil millones de pesos y a cada finquero le abon� una considerable cantidad de dinero, el resto lo qued� debiendo. Se hac�a el negocio as� la guerrilla tuviera ocupadas las tierras.

La finca �las Tangas� en la ribera del r�o Sin� fue la primera zona liberada por nosotros en C�rdoba. Ah� combatieron mi primo, el fiel �H2�, Fidel y otros muchachos, a los que meses despu�s llamaban en la regi�n �los tangueros�. Para la �poca, yo permanec�a m�s tiempo en la lucha urbana. Fidel logr� hacer algo muy importante al comienzo; aguant� la represalia de la guerrilla y pudo vincular gente de otros lugares del pa�s para que invirtiera bajo su protecci�n. Al mismo tiempo, no dejaba que la gente honesta de la regi�n se saliera y abandonara el proyecto. La salida de un hombre honesto y reconocido en la zona infund�a miedo, generaba una ola de p�nico entre los dem�s inversionistas. Fidel logr� hacer lo que quer�a, poco a poco y con mucho esfuerzo. De pronto comenz� a llegar mucha m�s gente de afuera, hubo m�s apoyo econ�mico y se gan� la guerra en C�rdoba.

Nosotros en esa �poca no cont�bamos con muchos hombres, no pas�bamos de cien combatientes. La diferencia radicaba en que nosotros enfrent�bamos a la guerrilla continuamente. Yo manejaba toda la red urbana, era el operativo, por as� decirlo. Fui usando esta fuerza, de tal manera que en Antioquia parec�a que nosotros ten�amos grupo militar inmenso, pero en verdad ese poder fue simb�lico y virtual.

�Qu� era lo que se hac�a? Despu�s de tener identificados a guerrilleros y grandes colaboradores de la subversi�n, se realizaban acciones simult�neas; por ejemplo, el 31 de diciembre de 1984 se hizo una que caus� revuelo. En un solo d�a dimos de baja a un grupo de guerrilleros en Medell�n, Amalfi, Remedios, Segovia, y concluimos con la ejecuci�n de cinco subversivos m�s en San Carlos. Los guerrilleros hab�an bajado al pueblo a pasar el A�o Nuevo. Al d�a siguiente, la noticia era que nuestros comandos urbanos actuaron simult�neamente, con un saldo de veinte ejecutados.

Las operaciones eran limpias, sin un escolta muerto, sin inocentes heridos y, sobre todo, muy r�pidas. Esto le di� un poder inmenso a mi hermano Fidel Casta�o, tanto que Pablo Escobar se acerc� cada vez m�s a Fidel y se hicieron muy buenos amigos. De todas formas, ya exist�a un nexo a�os atr�s:

Fidel facilit� que Pablo Escobar ocultara laboratorios de coca�na en zonas controladas por la Autodefensa. Otra de las formas sucias como se comenz� a financiar la guerra contra la guerrilla. Las FARC hac�a lo mismo que nosotros. Escobar invitaba a Fidel a las reuniones donde iba a tomar decisiones trascendentales, su �nico objetivo era verse m�s poderoso ante los dem�s, y a Pablo le gustaba mostrar a Fidel.

Mi hermano represent� un poder igual al de Pablo Escobar, pero en lo militar y tropero. Nunca se me olvidar� que Fidel escondi� varias veces a Pablo Escobar en la casa de Santa Helena, en Medell�n, un perfecto escondite. En una de esas oportunidades, yo estaba all� con mi hermano, y Pablo se fue a dormir; yo me acerqu� al o�do de Fidel y le insinu� que lo ejecut�ramos: �Hermano, nosotros estamos aqu� solos, armados y con ese hombre tan peligroso y tan malo arriba durmiendo��. Fidel me dijo: �Tranquilo, que �l nos va a ayudar despu�s en la lucha contra la guerrilla�.

Fidel siempre alberg� esa esperanza, pero yo conoc�a que Escobar se identificaba con la guerrilla y que adem�s era amigo de ellos. Era evidente el peligro que representaba Pablo Escobar al ser tan amigo de la subversi�n, pero enfrentarlo representaba una locura, pues en aquella �poca el cartel de Medell�n se manten�a unido y en pleno apogeo.

-��Pero ustedes le hicieron a Pablo Escobar un trabajo o algo parecido? -le pregunt� a Casta�o.

-��Jam�s! Para tratar a los Casta�o como mercenarios de un capo �narco�, nos tendr�an primero que tocar las pelotas. �Nunca se dio! Para Pablo Escobar era suficiente tener sentado a su lado a mi hermano Fidel.

VI. MI VIAJE A ISRAEL

Y LA LUCHA ANTISUBVERSIVA URBANA

-�Buenas noches, se�ores -salud� �El Alem�n�.

Casta�o se puso de pie y le dio un abrazo:

-�Bienvenido, �Alemancito�, lo esperaba m�s temprano.

-�Llueve y la v�a est� hecha un fangal, mi querido amigo -respondi� �El Alem�n�.

-�Acomp��enos -le invit� Casta�o, y �El Alem�n� tom� el lugar que quedaba en la mesa.

Su piel blanca y su contextura f�sica concentraron mi atenci�n. Un gigante y musculoso comandante. No vest�a camuflado, s�lo jean, camiseta, gorra y gafas oscuras; se asemejaba a un excursionista experto, no a un comandante de mil hombres. Adem�s de controlar gran parte de la Costa Pac�fica y el golfo de Urab�. Es uno de los m�s j�venes entre los comandantes, tiene veintisiete a�os de edad.

Despu�s de comer, vino el tercer termo de caf�, y continu� la charla, que inici� con una pregunta pendiente.

-��Cu�ndo se inici� lo que usted llam� la lucha antisubversiva urbana?

-�Es dif�cil puntualizar una fecha exacta porque desde 1980 se inici� la persecuci�n a los secuestradores de mi padre y ya se ejecutaba guerrilleros en los pueblos. Mi percepci�n sobre esta guerra cambi� radicalmente despu�s de mi viaje a Israel, en 1983, cuando cumpl� dieciocho a�os de edad.

-��Estudi� en Israel?

-�Le advierto, cuando hablo de Israel, nadie me detiene, soy un estudioso de la historia del pueblo israelita y la conozco tan bien como la de Colombia, mire: en econom�a, representa la fortaleza de Estados Unidos y Francia; en cuanto a seguridad, es la contenci�n del fundamentalismo de Oriente, un polo a tierra de ese hervidero en el que se ha convertido la regi�n. El invento de la ley del retorno es de una imaginaci�n sutilmente perversa, pero plena de dignidad. �Y c�mo le parece su FDI? Para quitarse el sombrero. Se funden con su naci�n en un mismo cuerpo. �Maravilloso!

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