MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos
- Автор: MOLINA MAURICIO ARANGUREN
- Язык: испанский
- Жанр: Биографии и мемуары
Электронная книга - «MI CONFESION CARLOS CASTAÑO revela sus secretos». Краткое содержание книги:
A�os m�s tarde fui dejado el libertad y busqu� reunirme con el comandante Casta�o. Nos encontramos a la salida del hotel Dann, en Bogot�.
-�A m� me dio mucha satisfacci�n volverlo a ver. Recuerdo que hablamos durante cuarenta minutos y veinte d�as m�s tarde, estaba en zona de Autodefensa. Durante la visita comprend� que habl�bamos el mismo idioma y nos entend�amos por se�as, en cuanto a la filosof�a que buscaba inculcarle a la organizaci�n. Fue cuando me dijo: �Esto es lo que yo siempre he so�ado, yo quiero recoger lo que hay sembrado aqu� y veo la forma de darle m�s identidad a esta organizaci�n. Comandante, usted ha logrado lo m�s dif�cil, crear solidaridad colectiva en torno a la Autodefensa, tiene fuerza social y una comunidad que lo rodea�.
-�Cambiando de tema, �c�mo y cu�ndo decidieron usted y su hermano instalarse en C�rdoba?- pregunt�.
-�Con Fidel busc�bamos un sitio que nos diera las garant�as, quer�amos un lugar cerca de las plantaciones de banano en la zona del Urab�, pero esa zona resultaba impenetrable en 1985. Necesit�bamos una zona equidistante, un eje donde nuestra Autodefensa pudiera expandirse, aspir�bamos a tener salida al mar y frontera con los departamentos de C�rdoba, Antioquia y Choc�. Intentamos entrar al alto San Juan, en el Urab�, y la guerrilla nos mat� algunos muchachos. Recuerdo que sacamos un mapa de alto relieve y definimos una nueva zona d�nde nacer, el Alto Sin�. Pusimos la punta del l�piz en las tierras alrededor del r�o, all� exist�a guerrilla hasta llegar a Monter�a, pero estar cerca de la capital del departamento de C�rdoba conllevaba sus ventajas.
Nos ofrec�an extensiones de tierra abandonadas, a buenos precios y, sobre todo, f�rtiles. Los ganaderos las dejaron por los continuos secuestros y extorsiones. A lo anterior se sum� la personalidad de los habitantes de C�rdoba, otro tipo de coste�os, desprevenidos y poco p�caros.
Yo le pregunt� a Fideclass="underline" �Y cu�nta plata tenemos? Recuerdo que me contest�: �Mil millones de pesos�.
-�Comandante, eso en 1985 era bastante dinero, m�nimo unos dos millones de d�lares -le dije a Casta�o y, de inmediato, replic�:
-�Es cierto, pero lo importante era la forma como Fidel lo administraba. Compr� tierras por un valor de siete mil millones de pesos y a cada finquero le abon� una considerable cantidad de dinero, el resto lo qued� debiendo. Se hac�a el negocio as� la guerrilla tuviera ocupadas las tierras.
La finca �las Tangas� en la ribera del r�o Sin� fue la primera zona liberada por nosotros en C�rdoba. Ah� combatieron mi primo, el fiel �H2�, Fidel y otros muchachos, a los que meses despu�s llamaban en la regi�n �los tangueros�. Para la �poca, yo permanec�a m�s tiempo en la lucha urbana. Fidel logr� hacer algo muy importante al comienzo; aguant� la represalia de la guerrilla y pudo vincular gente de otros lugares del pa�s para que invirtiera bajo su protecci�n. Al mismo tiempo, no dejaba que la gente honesta de la regi�n se saliera y abandonara el proyecto. La salida de un hombre honesto y reconocido en la zona infund�a miedo, generaba una ola de p�nico entre los dem�s inversionistas. Fidel logr� hacer lo que quer�a, poco a poco y con mucho esfuerzo. De pronto comenz� a llegar mucha m�s gente de afuera, hubo m�s apoyo econ�mico y se gan� la guerra en C�rdoba.
Nosotros en esa �poca no cont�bamos con muchos hombres, no pas�bamos de cien combatientes. La diferencia radicaba en que nosotros enfrent�bamos a la guerrilla continuamente. Yo manejaba toda la red urbana, era el operativo, por as� decirlo. Fui usando esta fuerza, de tal manera que en Antioquia parec�a que nosotros ten�amos grupo militar inmenso, pero en verdad ese poder fue simb�lico y virtual.
�Qu� era lo que se hac�a? Despu�s de tener identificados a guerrilleros y grandes colaboradores de la subversi�n, se realizaban acciones simult�neas; por ejemplo, el 31 de diciembre de 1984 se hizo una que caus� revuelo. En un solo d�a dimos de baja a un grupo de guerrilleros en Medell�n, Amalfi, Remedios, Segovia, y concluimos con la ejecuci�n de cinco subversivos m�s en San Carlos. Los guerrilleros hab�an bajado al pueblo a pasar el A�o Nuevo. Al d�a siguiente, la noticia era que nuestros comandos urbanos actuaron simult�neamente, con un saldo de veinte ejecutados.
Las operaciones eran limpias, sin un escolta muerto, sin inocentes heridos y, sobre todo, muy r�pidas. Esto le di� un poder inmenso a mi hermano Fidel Casta�o, tanto que Pablo Escobar se acerc� cada vez m�s a Fidel y se hicieron muy buenos amigos. De todas formas, ya exist�a un nexo a�os atr�s:
Fidel facilit� que Pablo Escobar ocultara laboratorios de coca�na en zonas controladas por la Autodefensa. Otra de las formas sucias como se comenz� a financiar la guerra contra la guerrilla. Las FARC hac�a lo mismo que nosotros. Escobar invitaba a Fidel a las reuniones donde iba a tomar decisiones trascendentales, su �nico objetivo era verse m�s poderoso ante los dem�s, y a Pablo le gustaba mostrar a Fidel.
Mi hermano represent� un poder igual al de Pablo Escobar, pero en lo militar y tropero. Nunca se me olvidar� que Fidel escondi� varias veces a Pablo Escobar en la casa de Santa Helena, en Medell�n, un perfecto escondite. En una de esas oportunidades, yo estaba all� con mi hermano, y Pablo se fue a dormir; yo me acerqu� al o�do de Fidel y le insinu� que lo ejecut�ramos: �Hermano, nosotros estamos aqu� solos, armados y con ese hombre tan peligroso y tan malo arriba durmiendo��. Fidel me dijo: �Tranquilo, que �l nos va a ayudar despu�s en la lucha contra la guerrilla�.
Fidel siempre alberg� esa esperanza, pero yo conoc�a que Escobar se identificaba con la guerrilla y que adem�s era amigo de ellos. Era evidente el peligro que representaba Pablo Escobar al ser tan amigo de la subversi�n, pero enfrentarlo representaba una locura, pues en aquella �poca el cartel de Medell�n se manten�a unido y en pleno apogeo.
-��Pero ustedes le hicieron a Pablo Escobar un trabajo o algo parecido? -le pregunt� a Casta�o.
-��Jam�s! Para tratar a los Casta�o como mercenarios de un capo �narco�, nos tendr�an primero que tocar las pelotas. �Nunca se dio! Para Pablo Escobar era suficiente tener sentado a su lado a mi hermano Fidel.
VI. MI VIAJE A ISRAEL
-�Buenas noches, se�ores -salud� �El Alem�n�.
Casta�o se puso de pie y le dio un abrazo:
-�Bienvenido, �Alemancito�, lo esperaba m�s temprano.
-�Llueve y la v�a est� hecha un fangal, mi querido amigo -respondi� �El Alem�n�.
-�Acomp��enos -le invit� Casta�o, y �El Alem�n� tom� el lugar que quedaba en la mesa.
Su piel blanca y su contextura f�sica concentraron mi atenci�n. Un gigante y musculoso comandante. No vest�a camuflado, s�lo jean, camiseta, gorra y gafas oscuras; se asemejaba a un excursionista experto, no a un comandante de mil hombres. Adem�s de controlar gran parte de la Costa Pac�fica y el golfo de Urab�. Es uno de los m�s j�venes entre los comandantes, tiene veintisiete a�os de edad.
Despu�s de comer, vino el tercer termo de caf�, y continu� la charla, que inici� con una pregunta pendiente.
-��Cu�ndo se inici� lo que usted llam� la lucha antisubversiva urbana?
-�Es dif�cil puntualizar una fecha exacta porque desde 1980 se inici� la persecuci�n a los secuestradores de mi padre y ya se ejecutaba guerrilleros en los pueblos. Mi percepci�n sobre esta guerra cambi� radicalmente despu�s de mi viaje a Israel, en 1983, cuando cumpl� dieciocho a�os de edad.
-��Estudi� en Israel?
-�Le advierto, cuando hablo de Israel, nadie me detiene, soy un estudioso de la historia del pueblo israelita y la conozco tan bien como la de Colombia, mire: en econom�a, representa la fortaleza de Estados Unidos y Francia; en cuanto a seguridad, es la contenci�n del fundamentalismo de Oriente, un polo a tierra de ese hervidero en el que se ha convertido la regi�n. El invento de la ley del retorno es de una imaginaci�n sutilmente perversa, pero plena de dignidad. �Y c�mo le parece su FDI? Para quitarse el sombrero. Se funden con su naci�n en un mismo cuerpo. �Maravilloso!