Ha estallado la paz
- Автор: Gironella Jose Maria
- Язык: испанский
- Жанр: Современная русская и зарубежная проза
Электронная книга - «Ha estallado la paz». Краткое содержание книги:
Cacerola le contaba a Gracia Andújar, su madrina de guerra, que se encontraba bien, lo mismo que los demás compañeros, en el campamento de Grafenhwor, en Alemania, en la región de Nuremberg. El general que iba a mandar la División, general Muñoz Grandes, había llegado ya al campamento. De momento ocupaban el tiempo adiestrándose, haciendo ejercicios de tiro… y jugando con las barajas que les regalaron al pasar por Vitoria. No sabían cuándo partirían para el frente ruso. La población alemana los había recibido maravillosamente. Él, Cacerola, vivía en la pura gloria, pues siempre había deseado conocer otras tierras. "De momento lo único que desearía es que me mandases una fotografía tuya, para tenerla en la tienda y poder mirarla siempre que quiera". Gracia Andújar fue en seguida al fotógrafo, pasando antes por la lujosa Peluquería Dámaso, dispuesta a satisfacer el primer deseo de su ahijado, de quien Ignacio le había dicho: "Es el corazón más puro que he conocido. El único peligro que corres es que antes de tres meses te pida que te cases con él".
La carta dirigida a Ignacio, firmada también por Cacerola, estaba precisamente, fechada el 18 de julio. Era una carta nos- tálgica, recordando los tiempos de Esquiadores. "Lástima que no estés aquí, Ignacio. ¡Aprendí tanto a tu lado! Cada vez me doy más cuenta de lo triste que resulta ser ignorante. Muchos camaradas se ponen a hablar de cosas que no entiendo. Algunos chapurrean ya algunas palabras en alemán. Yo no conozco más que una: Verboten, que al parecer significa prohibido. Confío en que Mateo conseguirá que me pongan de cocinero, que es para lo que sirvo, aunque aquí hay que cocinar con mantequilla y todo el mundo preferiría el aceite. He conocido a una chica alemana que se llama Hilda… ¡Bueno, no se lo digas a Gracia Andújar! Adiós, Ignacio. Te escribiré otra vez cuando pueda".
La carta siguiente llegada a Gerona era de Sólita. Iba dirigida a su padre, don Óscar Pinel, Fiscal de Tasas. Era muy escueta y rezumaba tristeza. Sólita decía que había hecho amistad con otra enfermera, llamada María Victoria, "que era precisamente la novia de José Luis Martínez de Soria". "Es una muchacha de gran vitalidad, que me ha tomado mucho afecto. Está un tanto asustada porque no sabe siquiera poner inyecciones y aquí hay que vacunar a todo el mundo; pero su alegría es contagiosa, lo que me hace mucho bien. Yo me defiendo lo mejor que puedo, aunque me encuentro todavía un poco desconcertada. ¡Ha sido un cambio tan brusco! ¿Y tú, cómo estás! ¿Y el general? Dale muchos recuerdos. Y escríbeme pronto y cuéntame cómo te las arreglas sin mí…"
También mosén Falcó, al asesor religioso de Falange, escribió al señor obispo notificándole que la vida religiosa en el campamento de Grafenhwor era muy intensa, "con muchas comuniones en las misas de los domingos".
Por supuesto, Pilar se llevó la palma en cuestión de recibir cartas. Mateo le escribió cuatro en quince días. La primera decía así:
Espero que, pese a tu disgusto, te dignarás leer esta carta, que te escribo con todo mi cariño. Y espero también que andando el tiempo comprenderás que no tenía opción y que hice lo que debía. Y que más tarde, cuando todo haya pasado y me encuentre otra vez a tu lado y al lado de nuestro hijo, del hijo que esperamos…, te enorgullecerás de que tu marido haya tomado parte en esta nueva Cruzada contra el comunismo.
Aquí me he encontrado con otros muchos camaradas también casados. Y he comprobado, hablando con ellos, que no todas las mujeres han reaccionado como tú. Las hay que fueron las primeras en alentar a sus maridos a que se alistaran. Uno de estos camaradas, con el que he hecho buena amistad, que se llama Olano, tiene un hijo ¡de cinco meses! Y aquí está… Desde luego, mucho más feliz que yo.
No puedo negarte que tu comportamiento me ha afectado como pocas cosas en la vida. Me resultará difícil olvidar que ni tan sólo quisiste ir a despedirme a la estación. Pero no dudo que reflexionarás y que cambiarás de actitud. Yo, entretanto, tengo tu fotografía en la cartera y no me acuesto nunca sin contemplarte un buen rato y sin darte un beso muy fuerte.
Me dijiste que me comprenderías si yo fuera militar… ¿No te das cuenta de que ser de Falange es formar parte de una Milicia, es decir, que en el fondo es lo mismo? ¿Qué diferencia hay entre llevar el uniforme caqui o la camisa azul? Uno y otro convierten las cuestiones patrióticas en cuestiones de honor.
Adiós, Pilar… Y hasta siempre. Te abrazo con todo mi amor.
MATEO La segunda carta era de tono distinto. Mateo continuaba aludiendo en ella a la incomprensión, y repetía más o menos los mismos argumentos. Pero hablaba ya de otras cosas.
Mi gran sorpresa ha sido encontrarme aquí con los camaradas Salazar y Núñez Maza… Destituidos de sus cargos hace poco, como recordarás, han querido dar ejemplo y fueron los primeros en pedir un puesto en la División. Su actitud me ha reconfortado mucho. Núñez Maza, que como sabes no puede vivir sin llevar el micrófono en la mano, va a hablar un día de éstos, en emisión especial destinada a España. Tal vez a través de la Emisora de Gerona puedas enterarte de la fecha exacta y de la hora… Y si consigues saberlo, y quieres conectar la radio, a lo mejor se te contagiará un poco el entusiasmo que aquí reina. Además, es posible que esas emisiones sean periódicas, en cuyo caso algún día podría hablar yo también… y decirte de viva voz todo lo que siento por ti.
Naturalmente, continúo haciendo nuevas amistades. En el campamento hay gente de todas clases, aunque todos unidos por una ilusión común. Hay un muchacho que tiene en Rusia un hermano de doce años, que en 1937 fue llevado allí en una de las expediciones que organizaron los 'rojos' de Asturias. Es el que más prisa tiene en salir para el frente… Otro individuo, que se hace llamar Difícil, me ha dicho que durante la guerra conoció, en Madrid, a Miguel Rosselló, cuando éste se dedicaba a espionaje. Si ves a Miguel, cuéntaselo. Es un tipo raro, que tiene la manía de llevar en el bolsillo una pelota de ping-pong y de juguetear con ella.
Nuestra moral es muy alta, gracias al ejemplo de los jefes y a la personalidad humana del general Muñoz Grandes. Además, los alemanes se desviven con nosotros. Hemos hecho una excursión a Nuremberg, otra a Hof y uno de estos días nos llevarán a Bayreuth, donde se organizan los grandes festivales wagnerianos.
Toda esta región es muy hermosa y la organización, modélica. Basta ver esto para comprender la admirable eficacia del Ejército alemán. Para darte algún ejemplo te diré que nos han entregado unas lonas impermeables, individuales, pero calculadas de tal forma que uniendo cuatro de ellas puede formarse una tienda de campaña. También nos han regalado un acordeón para cada Compañía. Con frecuencia vienen a visitarnos niños de los Juventudes Hitlerianas -¡cuánto me acuerdo, al verlos, de nuestros Campamentos de Verano!- que lanzan al espacio cometas adornadas con banderines españoles. En todas partes las bandas de música tocan nuestros himnos. Pero la verdad es que lo hacen tan mal que nos da risa…
Etcétera.
En la última de las cartas Mateo le contó a Pilar que habla celebrado con gran solemnidad la ceremonia de jurar fidelidad al Führer mientras durara la guerra. Y que el Alto Mando había dispuesto que llevaran todos el uniforme de guerra alemán, aunque con un escudo en el brazo derecho representando la bandera española y exhibiendo, en el pecho, las medallas ganadas en la guerra civil.
Ser admitidos en el seno del Ejército alemán nos ha producido a todos mucho orgullo, lo mismo que escuchar las alocuciones de los jefes españoles y alemanes y que desfilar luego delante de ellos.
Todavía no he recibido ninguna carta tuya. ¿Es que no piensas escribirme? ¿Será posible, Pilar, que me tengas sin noticias? Todos los demás cantaradas han recibido ya carta de España. Tu silencio me causa una gran tristeza, igual que el silencio de mi padre.